AVISO IMPORTANTE

AVISO: Las informaciones contenidas en este blog pueden desentrañar importantes aspectos del argumento, incluso del final de la película en cuestión.
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domingo, 5 de octubre de 2008

Viaje alucinante al fondo de la mente (tres hurras por el traductor)

Hay investigadores que hacen similitudes entre el cerebro y el universo. Salvando las distancias, la complejidad de ambos es inmensa y dicen que el porcentaje de lo que conocemos de ellos es prácticamente el mismo, apenas hemos empezado a aventurarnos por nuestro entorno más inmediato.

Lógicamente, ese desconocimiento ha provocado siempre fascinación y es un fenómeno común en las culturas el buscar vías para trascender y encontrar explicaciones para los grandes enigmas de nuestra existencia, quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Siento que caigo en un tópico, pero es que es así.

Hechiceros, chamanes, brujos, sacerdotes y también científicos han recurrido a todo tipo de mecanismos e instrumentos para profundizar en su conocimiento. Y cuando lo que se investiga es la mente, la consciencia, lo que nos encontramos es sorprendente.

Para reflexionar sobre todo ello, podemos ver la película que en España se estrenó como: “Viaje alucinante al fondo de la mente” (Altered states). Por cierto, me vuelvo a reafirmar en la expresión que encabeza este artículo. ¡Ole! ¡ole! y ¡ole! por el traductor, “¿para qué conservar el insulso título original si a mí se me ha ocurrido uno mejor?”, debió pensar el buen hombre.

FICHA TÉCNICA

Título original: Altered states

País y Año: USA, 1980, se estrenó el día de navidad.

Director: Ken Russel (Tommy, La pasión de China Blue, Gothic, Mahler La sombra en el pasado, La pasión de vivir, El cerebro de un billón de dólares…).

Protagonistas:

- William Hurt (El increíble Hulk, En el punto de mira, El buen pastor, Una historia de violencia, El manantial de la eterna juventud, Dune…).

- Blair Brown (quizás nos suene más por su aparición en algunas series de TV, últimamente Fringey, Ley y Orden, Urgencias y Smallville, aunque también la hemos visto en otras películas como La fuerza de vivir, La sombra de la sospecha, Space Cowboys…).

- Bob Balaban (Sin reservas, Hasta que el cura nos separe, La joven del agua, Ellos y ellas, Truman Capote…).

- Charles Haid (rostro habitual de muchas series de TV como, Nip/Tuk, Mentes criminales, Turno de guardia, Policías de Nueva York o Se ha escrito un crimen).

Música: John Corigliano


Fotografía: Jordan Cronenweth


Premios:

- Oscar: Nominación en 1981 a la mejor música y sonido.

- Saturno (premios de la Academia de Ciencia Ficción y Fantasía): Gana en 1981 el premio a la mejor puesta en escena.

- Globo de Oro: En 1981, William Hurt nominado como artista del año.

Argumento:

Está basado en la novela de Sidney Aron Chayefsky del mismo título (Altered States) y nos cuenta las peripecias de un investigador para profundizar en el estudio de la consciencia. Se trata de Eddie Jessup, catedrático de Fisiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cornell.

El profesor Jessup es una persona complicada, hasta los dieciséis años era creyente cristiano, siendo frecuentes en él las visiones místicas. A partir de esa edad, a raíz de la muerte de su padre, pierde la fe y desaparecen las visiones.

Tiene la teoría de que en el fondo de nuestra mente se encuentra no sólo nuestro propio inconsciente, sino el de toda la raza. Si somos capaces de profundizar lo suficiente podremos acceder a los recuerdos de nuestros más remotos antepasados.

Parten del estudio de la esquizofrenia y las alucinaciones que padecen los pacientes. Prueban sustancias como la dimetiltriptamina (DMT), que se encuentra de forma natural en el cerebro como neurotransmisor y se puede extraer de diversas plantas usadas habitualmente en ritos místico religiosos. Tiene potentes efectos psicodélicos y se le atribuye la capacidad de dotar de imágenes a los sueños.


Comienzan a experimentar con cámaras de aislamiento sensorial, primero con estudiantes, pero luego es el propio Jessup el que se empeña en probar en sí mismo lo que se siente. En estas cámaras se empiezan a presentar alucinaciones despues de permanecer algún tiempo en ellas.

Luego Jessup participa en ceremonias chamánicas en las que en una tribu de México, los indios Hinchi, le dan a probar a un brebaje hecho a base de amanita muscaria y otros hongos autóctonos. Se suponía que su alma regresaría a la primera alma, pero sólo tiene unas raras visiones, de las que no sale muy convencido, aunque consigue que le den una muestra de la sustancia para analizarla y sintetizarla y poder seguir experimentando con ella en su laboratorio.


Empleando esa sustancia en el entorno controlado del tanque de aislamiento de su laboratorio, las alucinaciones se van haciendo cada vez más interesantes y profundas. Jessup siente que su consciencia retrocede en el tiempo y quiere experimentar hasta dónde es capaz de llegar.

La investigación se convierte en su obsesión y siente que la regresión no sólo es mental, si no también genética y física. Según sus propias palabras “He dejado de ser un simple observador, me convierto en uno de ellos”.

A partir de aquí nos adentramos en una especie de historia de Jekyll y Hyde, el profesor Jessup y el homínido en el que se convierte. Algo que no queda claro si es una realidad o si es un mal “viaje” del que cuesta salir. Es un aspecto que no me interesa demasiado y dejo el tema a la interpretación de cada uno. En todo caso ya sabéis que en estas páginas tenéis espacio para exponer vuestros propios comentarios.


Lo que fundamentalmente me interesa es reflexionar sobre los recursos que se emplean en el film, las cámaras de aislamiento sensorial y las drogas alucinógenas, como sistemas para estudiar la mente. Ya sé que ambas cosas se investigaron profusamente en los años sesenta y ahora ya no están en uso, pero como experiencia es interesante.

Los tanques de flotación (los que vemos en la película) son muy relajantes y hasta terapéuticos. Otros tipos que implican el aislamiento sensorial total son más inquietantes y se han utilizado incluso como sistema de tortura en interrogatorios. Todo depende del tiempo que te tengan en esa situación y la posibilidad que tengas de salir de ella cuando lo desees.

En ambos casos, el cerebro compensa la falta de estímulos creando vívidas alucinaciones. Por mi parte a veces me he preguntado qué se sentiría en una situación así, incluso me atreví a plasmarlo en un cuento al que, si tienes curiosidad, puedes acceder pulsando sobre el título: "Un momento de ironía". Aunque me temo que si de verdad quiero experimentarlo, me tendré que apuntar a Total Isolation, algo parecido a un reality show que organizó la BBC, sometiendo a un grupo de voluntarios a cuarenta y ocho horas de aislamiento en las instalaciones de un bunker nuclear abandonado. Un "Gran Hermano" un tanto soso, me temo.

El empleo de sustancias para alterar la consciencia es algo que parece estar más a nuestro alcance. Para abundar en ello permitidme que use algunas imágenes del documental "Los pioneros psicodélicos", que emitió el Canal Historia y que narra las experincias de un grupo de investigadores del Hospital Saskatchewan, Canadá. Es un excelente contrapunto a la película.


Como apuntaba antes, muchas culturas las han empleado con fines místicos y religiosos. En la película se nos habla de la amanita muscaria y se nos presenta una región donde está muy extendido el uso del peyote. Pero no hace falta rebuscar mucho para encontrar recursos alucinatorios, cosas que se encuentran habitualmente en nuestra despensa, como la lechuga, la nuez moscada o algunas variedades de salvia lo son. Y si queremos apurar más el tema hay que apuntar que mediante el ayuno y la meditación también se puede llegar a experiencias alucinatorias, como ya descubrieron nuestros místicos.


Pero de lo que quiero hablar ahora es del LSD. Recuerdo que a finales de los 60 si alguien te hablaba de drogas se estaba refiriendo fundamentalmente al LSD. Era la época de la revolución cultural hippy y la psicodelia estaba de moda. Por cierto, esta palabreja, “psicodelia”, se le ocurrió al psiquiatra británico Humphrey Osmond que allá por el año 1956 mantenía correspondencia con el escritor visionario Aldous Huxley. El escritor le había propuesto algunas palabras para definir las experiencias de la mente tras la ingestión de distintas sustancias. A Osmond le gustó la idea, pero propuso una nueva denominación que se basaba en las palabras griegas psique (ψυχη), mente y delein (δηλειν), revelar o manifestar. Así, las sustancias psicodélicas son las que revelan o ponen de manifiesto la mente.


Huxley había escrito en 1932 una novela (Un mundo feliz) que, igual que Orwell, nos presentaba un futuro inquietante en el que, entre otras cosas, la felicidad se lograba mediante la ingestión de una sustancia, sin efectos secundarios, que se llamaba “soma”.

Conoció las investigaciones de Osmond sobre sustancias alucinógenas y en un encuentro que tuvieron en 1952 el psiquiatra le facilitó mescalina, que provocó en el escritor una experiencia inolvidable, fruto de la cual surgió el conocido ensayo “Las puertas de la percepción” y Huxley se convirtió en un convencido defensor de este tipo de sustancias. Recomendaba sobre todo su uso a personas con convicción absoluta en sus ideas, para que comprobasen por sí mismos que existían otras realidades alternativas que quizás merecía la pena explorar.

Como el profesor Jessup de la película, Osmond tenía la teoría de que los esquizofrénicos generaban de manera incontrolada en su cerebro sustancias alucinógenas que les producían la enfermedad. Para estudiar sus efectos y entender lo que pasaba en la mente de los pacientes, empezó a recolectar y estudiar todo tipo de sustancias naturales con esos efectos.

En el Hospital Saskatchewan de Weyburg, Canadá (parece ser que en otros países no estaban dispuestos a admitir sus teorías) formó equipo con otro psiquiatra, el canadiense Abram Hoffer. Juntos iniciaron una línea de investigación que llamó la atención de todo el mundo.


Estudiando cerebros de esquizofrénicos identificaron el adrenocromo, una sustancia procedente de la oxidación de la adrenalina, que tenía los efectos que buscaban, pero que era muy inestable y difícil de manejar en el laboratorio, por lo que siguieron experimentando con sustancias naturales. Y lo hacían sobre ellos mismos, pues era la mejor manera de entender lo que pasaba en la mente de sus pacientes.


Más adelante empezaron a experimentar también con LSD, una sustancia que hacía más de diez años que había sintetizado un químico suizo, el recientemente fallecido Albert Hofmann, trabajando para los laboratorios de Sandoz en Basilea y que era un fármaco poco empleado y altamente potente.


Cuenta el propio Hofmann que estando un día trabajando en su laboratorio se encontró indispuesto y se tuvo que ir a su casa. Se sentía mareado y tremendamente agitado. Cuando se acostó tenía la sensación de estar en un estado de embriaguez, aunque no era desagradable. Lo que le llamó la atención era la fuerza y la viveza de las cosas que imaginaba, en un estado de ensoñación en el que, con los ojos cerrados, podía percibir una corriente sin fin de imágenes fantásticas, pero muy nítidas, como las que se ven en un caleidoscopio. Y en este estado estuvo Hofmann por lo menos dos horas.

Le achacó los efectos a la sustancia que estaba manejando, el preparado 25 de ergot semi sintético a base de dietilamida del ácido lisérgico (LSD-25), producto que en muy pequeñas cantidades produce el "Claviceps purpurea" un hongo que parasita el centeno y que por su forma recibe el nombre de cornezuelo. Es altamente tóxico y en la Edad Media había provocado muchísimas muertes, algunas asociadas a alucinaciones y locura.

Hofmann pensó que si ni siquiera había ingerido la sustancia y le había provocado esos efectos, es que debería ser muy potente. Así que puso en práctica su teoría ingiriendo 0,25 miligramos de LSD, una cantidad que sería bastante pequeña para cualquier otra droga pero que a nuestro avispado químico le produjo catorce horas de alucinaciones.

Sus compañeros de Sandoz casi no creían lo que Hofmann les contaba así que lo probaron también, con idénticos resultados.

Hoffer y Osmond empezaron a trabajar con LSD en 1952, primero empleándolo ellos mismos (parece algo recurrente esto de que los investigadores de sustancias alucinógenas las empleen ellos mismos ¿por qué será?) y después en sujetos sanos, con el conocido objetivo de saber qué pasa en la mente de un esquizofrénico. Se probaron también distintos tratamientos para paliar estos efectos en los sujetos experimentales, pensando que si se tenía éxito también se podrían aplicar a los pacientes verdaderos.


Declaraciones de Abram Hoffer


Sus investigaciones llamaron la atención de mucha gente, entre ellas el conocido psicólogo estadounidense Duncan Blewett.

En 1954 empezaron a trabajar con alcohólicos. La idea era que el LSD les podría hacer experimentar, antes de que ocurriera definitivamente, la psicosis que les esperaba si seguían consumiendo. Los resultados que obtuvieron fueron sorprendentes y contrarios a las predicciones. Los alcohólicos tuvieron trascendentes experiencias positivas en las que comprendieron sus motivaciones hacia la bebida y en las que experimentaron por sí mismos que existen alternativas diferentes, que están al alcance de cualquiera y que para ser feliz no es necesario huir de la realidad en la que se vive y mucho menos emborracharse.

De los tres mil alcohólicos severos con los que trabajaron se recuperaron aproximadamente la mitad, todo un éxito sobre todo teniendo en cuenta que Alcohólicos Anónimos recuperaba la quinta parte.

Parecía que se abrían las puertas de la terapia psicodélica con perspectivas esperanzadoras. En 1959 el psicólogo Blewett y el médico Chwelos publicaron el "Manual Terapéutico para el uso de la Dietilamida del Ácido Lisérgico-25", la obra más completa que existe todavía sobre el tema.

En los años 60 la revolución contracultural hippy popularizó el uso del LSD, habiendo gran cantidad de personajes populares y de prestigio favorables a su uso. Como el psicólogo Timothy Leary, profesor de la Universidad de Harvard, que más que favorable, era entusiasta acérrimo.


El problema es que el LSD es una sustancia peligrosa y que no se puede emplear de manera general y sin un cuidadoso control. Pero cuando algo es muy popular es también muy difícil de controlar. Empezó fabricarse de manera clandestina, con todos los problemas que ello conlleva respecto a la pureza y riqueza de un producto de semejantes características.

En la prensa se empezaron a airear casos de malas experiencias con LSD, psicosis permanentes e incluso suicidios. La controversia afectó a las investigaciones y al mismo tiempo que se disminuía el acceso a la droga legal, aumentaba la facilidad con la que se conseguía el producto clandestino, siendo muy popular entre los universitarios norteamericanos.

Su uso clínico se prohibió en 1962, quedando como sustancia experimental, con la que se puede investigar pero no usar terapéuticamente ni mucho menos comercializar.


El gobierno de Estados Unidos dictaminó en 1966 que la tenencia de LSD era delito y en 1967 lo hizo el de Canadá. Los trabajos del Saskatchewan quedaron suspendidos.

En España, actualmente su uso es clandestino, estando penalizado su fabricación, tráfico y tenencia en cantidades mayores que las del consumo propio.

Y hasta aquí estas reflexiones sobre la experimentación con sustancias alucinógenas. Si te interesó la película y quieres que te avisen cuando la emitan por televisión, pulsa este enlace.

Si te interesa saber más sobre las experiencias del hospital Saskatchewan te recomiendo que busques el documental “Los pioneros psicodélicos”, lo emitió el Canal Historia.

Si quieres leer algo sobre drogas en general puedes consultar el libro “Drogas y Cerebro”, Solomon H. Synder, Prensa Científica, Barcelona 1992.

Y no se te olvide visitar la página de Antonio Escohotado sobre la Historia General de las Drogas.

Saludos,



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lunes, 15 de septiembre de 2008

Charly (más listo que un ratón)

Vi Charly (The Two Worlds of Charly Gordon) hace más de treinta años, una vez que la pusieron por televisión. Me gustó mucho y me dejó muy buen recuerdo. Luego me enteré que estaba basada en una novela de Daniel Keyes “Flores para Algernon”, relato que, no sé muy bien la razón, algunos califican dentro del género de ciencia ficción. Imagino que porque cuando se escribió, el nudo argumental estaba bastante más lejos de la realidad que ahora.

Estrenada en 1968 y con una música estupenda de Ravi Shankar, nos cuenta la historia de un hombre de 32 años, Charly Gordon, que según los datos que nos facilitan tiene un coeficiente de inteligencia de 59, verbal 69 y general 70, lo que según el DSM IV nos indicaría que padece un retraso mental leve.

Charly tiene muy buen carácter y pone mucho interés en hacer bien las cosas. Vive solo, trabaja limpiando y haciendo los recados en una panadería, asiste a la escuela nocturna para aprender a leer y escribir, tarea en la que progresa lentamente y con bastante dificultad, despertando el interés de su profesora, la psicóloga Alice Kinian.

En el trabajo es objeto de todo tipo de bromas y sus compañeros se ríen de él cruelmente, pero Charly no se da cuenta de ello y es feliz, incluso les considera sus mejores amigos.

Por mediación de la señorita Kinian le someten a un tratamiento experimental que mejora su inteligencia. Un procedimiento quirúrgico mediante el que reparan las partes de su cerebro que causan la deficiencia y que hasta ahora sólo se había probado en ratones, uno de los cuales se llama Algernon, un ratoncito muy, muy listo.

Pero la operación surte efecto y Charly se va haciendo cada vez más inteligente. Supera a Algernon, todo un logro para él, y supera a sus compañeros de la panadería que se sienten humillados al ver que “el tonto” hace cosas de las que ellos no son capaces. Lo que tiene como consecuencia que lo despidan del trabajo.


Se convierte en una nueva persona, culta, educada y muy inteligente. Se enamora de su profesora y es correspondido. Sorprende a los investigadores con sus progresos, que incluso lo presentan en un congreso como el primero de las muchas personas que mejorarán su inteligencia por el procedimiento que han probado.

Charly ya va más allá que sus propios sanadores y comprende que el proceso no es permanente. Es reversible y pronto volverá a ser como antes. Ahora todo se convierte en una carrera contra reloj en la que él mismo lidera las investigaciones para evitar su regresión.

En este marco se nos presenta una historia muy humana y romántica, con el personaje central excelentemente retratado. De hecho, su interpretación le sirvió a Cliff Robertson para ganar el Oscar al mejor actor en 1969. Curiosamente no se presentó a recogerlo y en su nombre lo hizo Gregory Peck.

Cuando hace unos días volví a ver la película, ya no me gustó tanto como la primera vez. A veces las expectativas creadas y los recuerdos nos juegan esas malas pasadas. Pero de todos modos, es un excelente film con muchas cosas que comentar.

Principalmente el personaje del propio Charly y su evolución a lo largo de la historia. Primero sencillo, bonachón e ingenuo, aunque con mucho orgullo, que manifiesta con Algernon, su rival y compañero de vicisitudes.


Sabe que no es igual que la gente que le rodea, que hablan y hacen cosas que no entiende. Les admira y les imita, le gustaría ser como ellos, pero no les envidia, es feliz con su existencia.

Sin embargo, cuando le proponen hacer una carrera con Algernon está seguro de ganar, “yo soy mucho más grande”, pero lo que no sabe es que van correr por un laberinto y en igualdad de condiciones. Y Algernon gana. Siempre.

Charly se siente frustrado. Sabe que los demás hacen cosas que le superan, pero no le importa, lo tiene asumido. Ahora, que le gane un ratoncillo… Es demasiado para su autoestima.

Comprenderéis lo cruel y, a mi juicio, innecesario de este procedimiento. Si pretendo medir la habilidad de alguien en una determinada prueba, basta con cronometrar sus actuaciones y si quiero, ya las compararé con otros registros de él mismo, de otras personas, ratones o lo que se me ocurra. Los resultados serán mucho más fiables.

Pero hacer competir a ambos es cruel para el sujeto, sobre todo si pasa lo que vemos en el film. Ahora bien, tenemos que admitir que el impacto dramático de la escena es mucho mayor si la prueba la planteamos en forma de carrera. Además, para Charly tiene un efecto enormemente motivador. Superar al ratón es un reto que tiene que lograr.

El resto de pruebas le producen fundamentalmente sorpresa. Le dejan un tanto descolocado. En el test del principio le piden que imagine qué es lo que les pasa a las personas que aparecen en los dibujos que le presentan. Él dice que no puede saber qué les ocurre a personas que no conoce. Es evidente que otras capacidades no tendrá, pero lógica no le falta.

La prueba parece una variante una variante del Test de Apercepción Temática (TAT).


O quizás del Multi-Motive Grid (MMG).


Por lo poco que se ve no estoy seguro, si alguien lo identifica que por favor nos lo diga. De todos modos y a pesar de lo populares que son, los test proyectivos no son lo mío. No es que desconfíe de ellos, pero es que a veces pienso que miden más los motivos del terapeuta que del sujeto.

A diferencia de la película, en la novela emplean el más conocido Test de Rorschach, el de las manchas de tinta, y resulta enternecedor cómo Charly se enfrenta a él:

"(…) Bueno a dicho Burt (el terapeuta) que bes tu en esa carta. Yo beia tinta y e tenido miedo aunqe llebaba mi pata de conejo en mi bolsiyo porqe cuando era peqeño me eqibocaba en todos los tests de la escuela y tanbien derrame tinta.
Le dige a Burt veo tinta derramada sobre una carta blanca. Burt digo si y sonrio y eso me tranqiliso. El continuo bolbiendo mas cartas y yo le dige que algien abia derramado tinta negra y tinta roga sobre todas las cartas. (…)

(…) Burt es mui amable y abla lentamente como aze miss Kinnian en su clase para adultos retasados donde boi a aprender a leer. El me a esplicado que eso era un test de ro chac. Dise que ai gente que be cosas en la tinta. Le pedi que me mostara donde. No me lo mosto pero me digo piensa imagina que ai algo en la carta. Yo le dige yo pienso en una mancha de tinta y el sacudio la cabeza y digo dime en que te ase pensar esa mancha. Imagina que bes algo. Piensa que podria ser. Yo serre los ojos un buen rato para imaginar y dige imagino una boteya de tinta derramada sobre una carta blanca. En aqel momento la punta de su lapis se ronpio y nos lebantamos y salimos.
Pienso que no e pasado el test de ro chac
.”

Yo lo que pienso es que Charly estuvo genial.

Fijaros en cómo están escritos los párrafos que os acabo de transcribir. La novela está redactada en forma de diario que escribe el propio sujeto y va anontando lo que le pasa y cómo ve él sus progresos. El texto, torpemente escrito al principio, se va puliendo en calidad, estilo y profundidad a medida que la terapia progresa, cosa que así “vemos” de manera incluso más gráfica que en la película.

Con su estilo, cada vez menos ingenuo, Charly nos va explicando su propia madurez, cómo se da cuenta de la simplicidad de su existencia anterior, de la mala fe de la actuación de sus “amigos” de la panadería, del despertar de sus sentimientos hacia la señorita Kinian, con la que empieza a tener sueños eróticos. Sueños, estos y otros, que interpreta por el método de asociación de ideas que le explicaron sus terapeutas.

En un momento dado, mes y medio después de la operación, le vuelven a pasar el test, pero ya lo interpreta y lo cuenta de otra manera:

“Volví al laboratorio con Burt y emprendimos de nuevo el Rorschach. Examinamos lentamente las cartas. Esta vez mis respuestas eran distintas. "Veía" cosas en las manchas de tinta. Un par de murciélagos que se agarraban mutuamente. Dos hombres que hacían esgrima. Imaginaba todo tipo de cosas. Pero, pese a todo, me di cuenta de que todavía no tenía plena confianza en Burt. Continuaba girando y dando vuelta a las cartas para mirar la parte de atrás y ver si había algo oculto allí.
Eché una ojeada a las notas que estaba escribiendo. Pero todas ellas estaban escritas en código, y se leían más o menos así:

WF + A DdF - Ad orig. WF - A SF + obj.

El test seguía sin tener sentido. Creo que cualquiera puede contar mentiras acerca de imágenes aunque no las haya visto realmente. ¿Cómo pueden saber que no me burlo de ellos diciéndoles cosas que ni siquiera he pensado?”.

Nuevamente genial Charly. Mirad el siguiente vídeo, es de otra película pero viene "al pelo".


Son unas imágenes que saqué de un capítulo de Stargate SG1, serie de ciencia ficción que a veces tiene cosas muy interesantes (para más información pulsa aquí).


Bueno, volviendo finalmente a Charly, creo que antes de terminar tenemos que reflexionar sobre los sentimientos, la felicidad, que experimenta el personaje a lo largo de la historia. Los espectadores nos sentimos tristes al ver el final, incluso él se asusta cuando ve el futuro que le espera.

Pero ¿cuál es la última imagen que se nos presenta? ¿Cuándo es más feliz Charly? Para nosotros es desde luego un final triste, pero ¿lo es para él?

Os dejo que yo ya me he enrollado bastante.

Saludos,




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domingo, 7 de septiembre de 2008

Las tres caras de Eva (el Trastorno de Personalidad Múltiple)

Las tres caras de Eva fue otra de las películas que comentamos en un cine fórum en el Centro Asociado de la UNED en Palma de Mallorca. Los alumnos la eligieron entre una lista que les pasé, porque se citaba este film en alguno de los textos de Psicopatología que tenían que estudiar.

De hecho la película es un clásico sobre el popular Trastorno de Personalidad Múltiple, denominación que aparece en el título de estas líneas por ser mucho más conocida que la actual: Trastorno de Identidad Disociativo (TID), patología que, como ya veremos, le debe mucho al cine.

Los trastornos psicológicos quedan muy bien en la pantalla. Los personajes que los sufren nos enternecen, nos sorprenden, nos asustan… Así que no es de extrañar que aparezca tanto “pirado” (con perdón) en las películas.

Pero dentro de esa panoplia de psicopatologías que nos ofrece el cine, el TID es uno de los más populares, mucho más de lo que su incidencia real justificaría su aparición en los films.

Es más, la incidencia de este trastorno es bastante baja y la inmensa mayoría de los casos se da en Estados Unidos (quizás por la cultura y por el sistema terapéutico), entre mujeres que suelen asimismo padecer un trastorno de estrés postraumático. No se conocen muy bien sus causas y hay quien dice que puede estar inducido por el propio terapeuta y sus técnicas.

La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) incluye el entonces llamado Trastorno de Personalidad Múltiple en su Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), también conocido como DSM, en 1980, hasta entonces no se había considerado necesario. Pero el gran número de casos que se produjo en Estados Unidos después de un fenómeno mediático, la publicación en 1973 del best-seller “Sybil” (la historia, basada en la realidad, de una chica maltratada en la infancia por su propia madre, que luego llegó a desarrollar hasta dieciséis personalidades) y la emisión en 1976 de la adaptación que se hizo para televisión, hizo que la APA se replantease la cuestión.


Antes de que sigas adelante permíteme hacerte recapacitar sobre lo que acabas de leer. Hasta 1976 los casos de personalidad múltiple eran casi anecdóticos. Desde entonces crecen como la espuma, pero sólo en un país que se conmovió por la emisión de un telefilm. Y semejante impacto consiguió que algo que era una anécdota fuese institucionalizado… Como se diría popularmente “¡Que fuerteee!”.

Bien, sigamos. En 1994 se cambia la denominación a Trastorno de Identidad Disociativo, dando más importancia a la “disociación” que a la “multiplicidad”.

Actualmente en la última versión del DSM (IV TR), considerado hoy en día como el texto básico para el diagnóstico y clasificación de trastornos mentales, se nos dan estas pautas para determinar la existencia de TID:


Criterios para el diagnóstico deF44.81 Trastorno de identidad Disociativo

A. Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo).

B. Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.

C. Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario.

D. El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., comportamiento automático o caótico por intoxicación alcohólica) o a una enfermedad médica (p. ej., crisis parciales complejas).

Nota: En los niños los síntomas no deben confundirse con juegos fantasiosos o compañeros de juego imaginarios.


En la práctica se observa que cada una de las identidades tiene su propia historia personal, con sus características peculiares, recuerdos, sentimientos, etc. Incluso se dan casos con características físicas y fisiológica distintas (por ejemplo diferente propensión a enfermedades, agudeza visual o auditiva…) y a veces se asume un distinto sexo.

Una de las personalidades es la principal o dominante, las otras que concurren son secundarias y pueden llegar a ser hasta más de cien.

Suele aparecer por lo menos una que es seria y formal y otra que es la opuesta, más infantil y conflictiva. El cambio de una a otra suele ocurrir en momentos de tensión y puede ser muy rápido y difícil de percibir.

Algunas veces estas personalidades se conocen y se relacionan entre sí, llevando una existencia en ocasiones armónica y en otras ocasiones bastante problemática. Frecuentemente este conocimiento no es simétrico y algunas personalidades saben de la existencia de otras, pero estas otras no saben de la existencia de la primera.

Aunque en algunas ocasiones una personalidad puede estar consciente mientras que la que tiene el control es otra, lo normal es que estos cambios originen episodios de amnesia, en los que no se sabe qué se ha hecho en el tiempo en el que actuaba la otra personalidad. Esto hace que la existencia del sujeto sea bastante… “complicada”.

Como decía antes, es frecuente encontrar un trastorno de estrés postraumático subyacente al TID, en muchas ocasiones por abusos sexuales durante la infancia. La creación de otras personalidades sería entonces un mecanismo de defensa mediante el cual el sujeto se distancia de la experiencia traumática.

El tratamiento, recordemos que la mayoría de casos se presentan en Estados Unidos, se realiza mediante psicoanálisis e hipnosis, para poder acceder a cada una de las personalidades e intentar aunarlas.

Obviamente, el cine se ha hecho cargo de todas estas características y ha encontrado una mina argumental para contar historias truculentas, en las que el malo de la película era una de las identidades de un personaje del que no sospechábamos en absoluto. Un “as en la manga” de los guionistas que ha dado mucho de sí y que ha permitido tanto acercamientos dramáticos como humorísticos a la misma historia. Pensemos en la múltiples versiones que desde 1920 se hacen de la novela de Robert Louis StevensonEl extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde”. Y en las versiones humorísticas que con mayor o menor ingenio hicieron Jerry Lewis y Eddie Murphy de “El profesor chiflado” (1963 y 1996 respectivamente).



Pero en Las tres caras de Eva el acercamiento es distinto. Tipo documental periodístico. Se nos plantean unos hechos basados en la realidad, presentados y narrados por el propio Alistair Cooke, un conocido periodista y comentarista de radio, que en aquella época tenía un programa de análisis de la actualidad y que posteriormente también intervendría en algunas series de televisión.

La historia se basa en el libro que los psiquiatras Corbett Thipgen y Hervey M. Cleckly escribieron sobre una paciente suya, Christine "Chris" Costner-Sizemore, que había acudido a su consulta tras el fracaso de otros médicos para encontrar explicación a los fuertes dolores de cabeza que padecía. Chris, educada, tranquila y sosegada, sorprendió a los doctores al revelar en consulta otra personalidad distinta, mucho más dinámica y descarada.

En el film, Joanne Woodward da vida a Eva White, la joven dócil y recatada. A Eva Black, la personalidad seductora y descarada. Y a la definitiva Jane, la personalidad que surge en la terapia y que será definitiva para la curación.

En el siguiente video vemos a Nunnally Jhonson hablando de la película y sus personajes.



Buscando información para completar estas líneas encontré en YouTube (qué sería de nosotros sin la red), un vídeo que supuestamente los doctores Thipgen y Cleckly grabaron a su paciente en sus tres identidades. Dudo de la autenticidad de la filmación, de la que no he podido obtener más datos, pero en todo caso me ha parecido suficientemente interesante como para poneros el enlace e insertarlo aquí. Si alguien puede conseguir más detalles le agradeceré que me los pase o los cuelgue como comentario.


Y digo que dudo de la grabación, fundamentalmente porque la verdadera “Eva” (Chris) llegó en realidad a desarrollar más de veinte personalidades diferentes, como contó en las memorias que publicó sólo un año después, bajo el pseudónimo de Evelyn Lancaster y que se tituló “La cara final de Eva”. Más tarde publicó otro bajo su verdadero nombre y que se llamó “Yo soy Eva”. Siendo el final de la historia real no tan feliz como el de la película.


La película: director y actores:

- Nunnally Johnson. Además fue el guionista y entre su filmografía encontramos: El hombre que entendía a las mujeres y La viuda negra. Fue nominado cuatro veces al Oscar.

- Joanne Woodward. Filmografía: Philadelphia, Harry e hijo, Con el agua al cuello, El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas, Quinientas millas, Desde la terraza, Largo y cálido verano y Sybil.
Ganadora de un Oscar y otros 27 premios más de cine.

- David Wayne. Su cara nos suena más por su intervención en múltiples series de televisión como: Las chicas de oro, Vacaciones en el mar, Se ha escrito un crimen, Con ocho basta, Dallas, Hawai 5-0, Ironside, etc. Fue nominado para el Emmy.

- Lee J. Cobb. Filmografía: El exorcista, El oro de Mackenna, Las Vegas 500 millones, Éxodo, Doce hombres sin piedad, La ley del silencio, Secreto de familia, El Virginiano (TV). Nominado dos veces al Oscar.


La película (no soy muy extenso porque imagino que la habréis visto y si no, querréis verla vosotros mismos) nos narra lo más escrupulosamente posible la historia de Eva, la aparición de los primeros síntomas, las incidencias de la terapia, la aparición de las otras personalidades y sus características peculiares, terminando con la salida a la luz del problema que originó todo en un principio y que desde entonces Eva se había ocultado. Todo ello facilita la consecución de Jane, la personalidad preponderante, que será la única que tendrá continuidad y una existencia feliz.

Está narrada en un estilo veraz, llano y sencillo, sin recurrir a espectaculares trucos dramáticos, sin embargo la fuerza de la propia historia nos engancha de principio a fin, por lo que es una película ideal para reflexionar sobre el Trastorno de Identidad Disociativo.


Curiosidades de Las tres caras de Eva

- Nunnally Johnson, pensó primero en Judy Garland para el papel de la protagonista, pero al no ser “fiable” se decantó por la entonces poco conocida Joanne Woodward y la impuso ante los ejecutivos del estudio.

- En una entrevista de televisión, June Allyson dijo que también le ofrecieron el papel de la protagonista, pero su marido, Dick Powell, la convenció para no aceptarlo diciendo que sería un fiasco. No sé cómo acabarían las relaciones después de semejante profecía.

- En un principio se propuso a Orson Welles para el papel del Dr. Luther, que finalmente hizo Lee J. Cobb. Pero Welles estaba dirigiendo Sed de Mal (Touch of Evil, 1958) y no aceptó. Welles incluso leyó el guión y dijo a Nunnally Johnson que quienquiera que hiciese el papel principal ganaría el Oscar (Joanne Woodward, de hecho lo ganó). Éste estuvo bastante más acertado en sus predicciones.


- La auténtica Eva, Chris Sizemore, no asistió a los actos del estreno de la película, ni cuando le dieron el oscar a Joanne Woodward, no sé si por deseo propio o por prescripción facultativa. Para remediar esta ausencia, 50 años más tarde se le hizo un homenaje en el Augusta's Imperial Theatre. Así es ahora Chris:



- Los cambios de una identidad a otra se manifiestan con gestos, entornando los ojos, cambiando la voz y con una música de clarinete que anuncia a Eva Black. Estos recursos han sido empleados posteriormente en otras películas.

Igualito que cuando Carlos Jesús cambiaba a Micael…


¡Perdón! Es mi lado oscuro (friki), no he podido resistirlo.



ALGUNOS CASOS REALES DE TRASTORNOS DE IDENTIDAD DISOCIATIVA CITADOS EN LOS MANUALES DE PSICOPATOLOGÍA


- El médico alemán Eberhardt Gmelin describe en 1791 el primer caso conocido, una chica de su país, de unos veinte años, que comenzó un día a hablar en francés e incluso al hablar normalmente lo hacía con acento francés.


- En 1816 se describe el primer caso realmente documentado, el de Mary Reynolds, una joven tímida e introvertida que tras seis semanas de ceguera y sordera inexplicable se despierta siendo otra persona, sin memoria, sin recuerdos, sin saber quien era ni reconocer a nadie, sin saber leer ni escribir, pero siendo una persona muy alegre, extrovertida.

Esta transición de personalidades continúa durante quince años, siempre con estos periodos de letargo entre una y otra.

Al cabo de treinta años desde su inicio, se impone la segunda personalidad que ha tenido que volver a aprender todo desde cero.


- En 1905 Morton Prince describe el caso de Clara Norton Fowler, el más citado en la bibliografía, aunque con el nombre de Christine Beauchamp, una estudiante aplicada y trabajadora, que fue a la consulta quejándose de fatiga.

Desarrolló varias personalidades de características contrapuestas.

La más interesante era Sally, rebelde, juguetona y de mal genio. Siempre estaba consciente, fuese cual fuese la personalidad que actuaba en ese momento. Decía ser un espíritu y de hecho actuaba como si fuese una entidad que en determinados momentos poseyese el cuerpo de Christine.

En ocasiones se dedicaba a incordiar a la personalidad primaria, por ejemplo yendo en el último tren de la noche a alguna población distante y luego devolviendo el control a otra personalidad, para que la otra tuviese que volver andando y sin saber cómo había llegado allí.

Al final de la terapia, se consiguió aunar a todas las personalidades menos a Sally.


- Otro caso curioso fue el de Kenneth Bianchi, asesino en serie de los años 70 en Estados Unidos en principio fue diagnosticado de TID, aunque se necesitó la opinión de varios expertos para determinarlo y siempre hubo bastantes y fundadas dudas.

El asesino era una de las dos personalidades que tenía y que se llamaba “Steve Walker”. Más adelante se comprobó que Bianchi había visto la película Sybil y se inspiró en ella para simular el trastorno y eludir todo el peso de la justicia.

Se procedió a ponerle una trampa para intentar desenmascararlo. De una manera sutil se le informó que en los trastornos de TID siempre suelen aparecer más de dos personalidades. En la siguiente entrevista con el terapeuta, tal y como se esperaba, Bianchi mostró una nueva personalidad, “Billy”, la tercera.

Esta historia inspiró el film “Las dos caras de la verdad”, de 1996.


- En España se registró en 2003 un caso curioso. Se encontró el cadáver de un recién nacido en un contenedor de basura, dentro de una bolsa de deporte. Las investigaciones llevaron hasta una chica de 27 años, que ya había sido madre soltera y que negaba cualquier implicación con el caso. Decía que sólo conocía el suceso por la televisión y afirmaba tener una bolsa igual a la que se había visto en las noticias.

Un reconocimiento médico reveló que había dado a luz muy recientemente, hecho que causó gran sorpresa en la joven, que lo negaba, así como la gente de su entorno.

Siendo la joven condenada y siguiendo el tratamiento en la cárcel, se manifestó una disociación de personalidad aflorando la causante de los hechos relatados.

Los médicos aseguran que la sujeto no fingía.



Bueno, como veréis hay mucho de lo que hablar sobre estos temas, mucha bibliografía que comentar y muchas películas que ver. No pretendo cansaros, pero si buscáis información en la red la encontraréis a raudales, aunque personalmente os recomiendo ser un poco selectivo e ir directamente al excelente artículo de Beatriz Vera Poseck ¡El asesino era yo! o el trastorno de identidad disociativo en el cine. Y si aún queréis más, echadle un vistazo a su libro: “Imágenes de la locura. La psicopatología en el cine” . Calamar Ediciones. Madrid 2006. A mi juicio, lo mejor que sobre psicología y cine se ha publicado en España.

Nada más por hoy.

Si quieres que te avisen cuando pongan Las tres caras de Eva por televisión, pulsa este enlace.

Saludos,





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