AVISO IMPORTANTE

AVISO: Las informaciones contenidas en este blog pueden desentrañar importantes aspectos del argumento, incluso del final de la película en cuestión.
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lunes, 13 de junio de 2011

Diario de un escándalo

Hace unos días María Belén, una seguidora de Psicología y Cine en Facebook, hizo una alusión a esta película. Le prometí que cuando tuviese tiempo la comentaría y aquí estoy.

Lo primero que quiero destacar de "Diario de un escándalo" es la estupenda interpretación de sus protagonistas Judi Dench (la odiosa Barbara) y Cate Blanchett (la frágil Sheba), evidentemente bien dirigidas por Richard Eyre que supo mantener el ritmo de la historia sin recurrir a efectos espectaculares.

El personaje de Barbara se cree, o necesita creerse, superior a sus compañeros, lo que probablemente se deba a la ocultación de un complejo de inferioridad porque ellos tienen una vida llena de relaciones que ella no tiene. Eso le genera una envidia que le hace despreciarles, criticándoles maliciosamente en su único medio de desahogo, su diario.

También se cree superior al director del colegio a quien desprecia por sus ideas innovadoras, ya que ella no confía en que el sistema educativo sea capaz de sacar algo útil de la mediocridad de los alumnos, sin que se sepa si eso ha sido una constante en su carrera o es el efecto de un Burnout.

En ese entorno aparece Sheba, la profesora nueva. Su fragilidad acrecienta su belleza. Ambas cosas despiertan el interés de algunos de sus compañeros del claustro y obviamente la envidia de Barbara, que inmediatamente comienza a explotar esa debilidad como una ventaja táctica para demostrar su superioridad respecto a Sheba y de paso ganarse su favor en un retorcido proceso mental.



Por otra parte, la familia de Sheba (tiene un marido veinte años mayor que ella, una hija adolescente y un hijo con síndrome de Down) le ha exigido una dedicación casi total y ahora que tiene un poco más de tiempo ansía poder realizarse. El trabajo es un medio y también las nuevas relaciones que establecerá.

Esta avidez la deja en una posición vulnerable que le lleva por una parte a establecer una relación sentimental con un alumno de quince años y por otra a depender en exceso de Barbara.

La relación con Steven, el alumno, se me antoja poco creíble. Todos sabemos que las cosas del amor y del deseo no son lógicas, pero el concepto de una relación entre ambos no me cuadra, aunque Andrew Simpson, el actor que encarna al muchacho, tuviese en la época del rodaje diecisiete años, cosa que contribuye a dar una mayor imagen de madurez.

También he de reconocer que esa incredibilidad sea quizás fruto de un perjuicio sexista. Me refiero a que a la inversa, la idea de un hombre maduro que se sienta atraído por una chica de quince años, quizás no me hubiese extrañado tanto. Es evidente que por lo general las chicas de esa edad son más maduras que sus compañeros varones y a ninguno nos extrañó cómo Sue Lyon hizo perder los estribos a James Mason en Lolita.

Si aceptamos entonces que la buena de Sheba se deja llevar por sus hormonas y por sus emociones hacia una experiencia nueva, que la hace rejuvenecer y “flipar” olvidando en esos momentos sus responsabilidades de esposa y madre, podremos aceptar su “canita al aire” como algo factible.



La relación con Barbara la vemos como algo más normal. La veterana profesora le presta el apoyo que necesita para superar las vicisitudes de un ambiente laboral estresante. Lo que Sheba desconoce es que Barbara hace favores para crear relaciones de dependencia que luego se cobra en un chantaje emocional y el mayor favor que le debe es que no haya divulgado la relación de la profesora con su alumno.

El mensaje de Barbara que Sheba no supo interpretar era sin embargo claro: “no digo lo de tu alumno y ese secreto nos convierte en amigas íntimas, me lo debes, siempre me lo deberás”.

Más tarde sabremos que no es la primera vez que Barbara actúa así. Su escasez de habilidades sociales le hace utilizar este tipo de relaciones de dependencia para crear lazos con otras personas, todas ellas mujeres según la historia. Lo que no me queda claro es si ello se debe a una tendencia homosexual o a que simplemente encuentre que las mujeres puedan ser más vulnerables a sus enredos.

Llegados a este punto hay que preguntarse qué le pasa a Barbara y si tiene alguna patología digna de mención. Si analizamos lo que de ella se nos cuenta en la película llegaremos a la conclusión de que simplemente es una “mala persona” sin que ni siquiera tenga una justificación patológica para ello. Está amargada por su soledad y sabiéndose superior a los demás no puede dejar de sentir envidia de los “mezquinos” logros de los demás, que sin embargo les hacen ser felices. No está claro si esa envidia es un antecedente o un consecuente de su sentimiento de superioridad, aunque probablemente se trate de procesos concomitantes, que unidos son extremadamente peligrosos para ella y para las personas que la rodean.

Además ya sabemos que su carencia de relaciones le hace comunicarse con la única persona digna de compartir sus pensamientos, es decir, con ella misma a través de sus diarios. Y estos pensamientos autorreferentes le hacen fabular con una lógica distorsionada sobre las reacciones de los demás a sus propios movimientos.

Estas fabulaciones le llevan a realizar interpretaciones equivocadas sobre las respuestas de los otros, llegando a obsesionarse con las personas vulnerables a sus enredos que, según ella piensa, no tendrán más remedio que darle y al mismo tiempo recibir su cariño. Pero cuando se da cuenta de que eso no es así reacciona con procesos de calculada venganza.

Aunque ya he comentado que no se trata de eso, esta descripción te puede hacer pensar en un trasfondo patológico. Vuelvo a decir que no es así y si te paras a pensar comprobarás que lo que le pasa a Barbara es algo bastante común, aunque habitualmente se da jóvenes adolescentes que están adquiriendo su madurez emocional, mediante procesos de ensayo-error, en las relaciones con sus semejantes y así aprenden a interpretar sus respuestas, a controlar sus acciones y a manejar sus emociones. Proceso problemático este de la adolescencia en el que probablemente Barbara se estancó, quedando sumida en la inmadurez emocional, contribuyendo a todos los problemas de relación posteriores.

Puede que todo esto te parezcan elucubraciones mías, pero si te fijas hay una escena que me llamó la atención y es cuando Barbara deja claro que sigue empleando recursos de adolescente. Me refiero al momento en el que le comenta a Sheba que cuando era pequeña y ella o alguna de sus compañeras del colegio tenían alguna preocupación se acariciaban y eso era muy relajante. Aunque la invitación no era explícitamente sexual a Sheba se le ponen los pelos de punta.



Y por fin, no menos interesante es la cuestión que María Belén comentaba en el Facebook “¿podría hablarse de perversión en un doble sentido, primero respecto a la relación de la profesora con un menor y segundo respecto a la manipulación de las circunstancias, tratando a la persona como un objeto, para así alcanzar su objetivo?”.

Bien, teniendo en cuenta que el concepto de perversión se refiere a conductas sexuales desviadas podríamos considerar la relación con el menor como algo pervertido, aunque aquí el planteamiento es algo distinto. Ha de quedar bien claro que no estamos hablando de pedofilia ni tan siquiera de parafilia. No es la profesora la que seduce o abusa al alumno, en este caso es el alumno el que se aprovecha de la debilidad emocional de la profesora. Conste que no quiero justificar la actitud de ninguno, principalmente porque todos sabemos que es habitual que los alumnos de determinadas edades intenten explotar las debilidades de sus profesores, siendo precisamente tarea de estos el mantener la relación docente-discente en su justa medida.

Evidentemente Sheba tenía que haber visto venir a Steven y haber evitado llegar a esa situación. Ahora bien, aceptando los hechos tal y como se nos presentan y sabiendo que no se debería haber llegado a eso, cuando se llega ¿se puede considerar perversión?. Bajo mi punto de vista no. Aunque el chico no es inocente, la profesora ha cometido una falta moral, sobre todo teniendo en cuenta su posición y estatus, pero nadie ha pervertido a nadie, ni ha cometido conductas de ese tipo.

Por otra parte, la conducta de Barbara tiene sin embargo un matiz más complicado, aunque en principio no tenga carácter sexual. Ella emplea todos sus recursos para adquirir una posición de poder respecto a Sheba y desde allí obligarla a que se pliegue a sus deseos, algo que empezaría por “¡quiereme!” y terminaría por “eres mía”.

No podemos dejar de ver algo obsceno y perverso en la conducta de Barbara, porque si Sheba cede ella habrá conseguido lo que más ansía, demostrar su superioridad frente a alguien que sabe que es mejor que ella y disponer de esa persona a su antojo.

Tampoco debemos rasgarnos las vestiduras en exceso ante esta postura. Tenemos que tener en cuenta que nos ha costado miles de años de evolución adquirir una consciencia de respeto hacia los demás, sobre todo cuando ese "respeto" va en contra de nuestros propios intereses. Me refiero a que a veces actuamos de manera civilizada porque no tenemos más remedio, porque no hacerlo significa contravenir unas leyes y unas normas, lo que podría tener consecuencias negativas para nosotros.

Pero imaginemos por un momento que nuestros actos no nos acarreasen esas consecuencias negativas ¿seríamos igual de respetuosos?. No te escandalices, ya sé que tú sí y yo también, pero no pondría la mano en el fuego por los demás.

Pues Barbara se encuentra en esa tesitura. Está en posición de poder abusar de Sheba sin miedo a las consecuencias, porque la única que podría denunciar este acoso es la que precisamente más tiene que perder si el asunto sale a la luz. Es una clara situación de perversión y abuso moral.

El final de la película pretende ser en parte feliz y en parte inquietante. Barbara lleva a cabo su venganza porque Sheba no es capaz de renunciar a la relación con Steven, pero aunque el escándalo sale a la luz su condena es leve y el marido al final la perdona. Barbara tiene que renunciar a Sheba, pero no tardará en encontrar un nuevo objetivo. Por si te interesa, te prevengo que el final del libro es menos optimista, pero quizás más real.

Saludos,



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sábado, 26 de febrero de 2011

Cisne Negro - Liberando pasiones

Si has visto la película y te apetece comentarla te aconsejo que sigas leyendo. Si no la has visto y tienes intención de hacerlo anota la dirección de esta página y vuelve cuando lo hayas hecho. Es mejor que saques antes tus propias conclusiones.

Las películas de Darren Aronofsky son complicadas y esta no lo iba a ser menos. Es un director metódico, que cuida mucho los detalles y al que le encantan los personajes complicados. No hace un cine comercial y sus espectadores no se quedan indiferentes. Se convierten en admiradores o en detractores, sin que haya opción intermedia, de manera similar a como les pasa a Lynch o a Cronenberg. Ninguno hace películas para entretener y antes de entrar en el cine tienes que asumir que buena parte de la interpretación del argumento te corresponde a ti.




Conozco gente que terminó de ver Cisne Negro echando pestes de la película y después de reflexionar sobre ella confiesan que “necesitan” volver a verla.

Estarás de acuerdo conmigo en que no es una película excesivamente complicada, pero hay que estar atento a los detalles, unos detalles que a veces se te pasan porque desde el principio estás contagiado de la tensión que embarga a Nina, la protagonista, brillantemente interpretada por Natalie Portman.

El mundo de la danza clásica, lejos de la delicadeza inherente a sus personajes, puede ser tan despiadado como el que más. Nina lo sufre en sus carnes, no tan sólo por la dureza de los continuos ensayos, ni por la férrea competencia por destacar en la compañía. Además tiene que vérselas con una madre obsesiva, controladora y súper protectora. Erica (Barbara Hershey), antigua bailarina que tuvo que dejar el ballet cuando se quedó embarazada e inconscientemente culpa a Nina de ello, pretendiendo que su hija llegue a donde ella no pudo llegar, creando en casa un ambiente agobiante que ha hecho de ella una chica reprimida que sacrifica todo por triunfar en el baile.

Esa represión le impide lograr con éxito el reto que les plantea Thomas (Vincent Cassel), el director de la compañía. Se trata de encarnar los dos personajes que en “El lago de los cisnes” compiten por el amor del príncipe Sigfrido, Odette, la reina cisne (el Cisne Blanco) y la pérfida Odile, el Cisne Negro.

La dificultad de Nina para dominar este último papel es evidente. Su represión no sólo le impide actuar con la sensualidad necesaria, también imposibilita dejar a un lado el control de su conducta inculcado por la madre.




Son curiosas las tácticas de Thomas para enseñarle lo que espera de ella. Seducirla primero para pedirle luego que sea ella la que seduzca al público o recomendarle que se masturbe para aprender a liberar la energía de su cuerpo.

Desprenderse del control es demasiado difícil para ella y cuando el director nombra como su sustituta a la menos técnica, pero más sensual Lily (Mila Kunis), se siente totalmente amenazada. Si quiere el papel ha de dejar salir al cisne negro que lleva dentro, pero todo su aprendizaje y su control se lo impiden. Nunca lo conseguirá sin derrotar a su propio cisne blanco y eso es lo que personaliza su pelea con Lily, en realidad una pelea con ella misma en la que consigue liberar sus instintos reprimidos, pudiendo así interpretar los dos papeles a la perfección.

Un final simbólico y freudiano en el que convergen la historia de la protagonista y el papel que interpreta.

Bien, hasta ahí muy bonito, pero lo que nos queda por dirimir es si hay algún tipo de trastorno que justifique la conducta de Nina y nos explique por qué llega a ese extremo.

He de decir que en mi opinión no hay ninguno que ofrezca una concordancia total de síntomas. En principio podríamos pensar en un Trastorno de Identidad Disociativo, el típico Trastorno de Personalidad Múltiple, provocado primero por la tensión y el férreo ambiente en el que le ha hecho vivir la madre y segundo por el estrés de conseguir un papel en el que como condición tiene que liberar todo lo que ha estado reprimiendo hasta ahora.




Según el DSM IV, los criterios para el diagnóstico del Trastorno de identidad disociativo son:

A. Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo).

B. Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.

C. Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario.

D. El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., comportamiento automático o caótico por intoxicación alcohólica) o a una enfermedad médica (p. ej., crisis parciales complejas).

Nota: En los niños los síntomas no deben confundirse con juego fantasiosos o compañeros de juego imaginarios.


Podríamos decir que se cumplen todos los puntos, aunque nos queda la duda de que no exista otra patología asociada. Lo digo porque en la película podemos ver el proceso mediante el que eclosiona la personalidad “negra” y el conflicto que se genera con la “blanca”, pero sabemos que en los casos de múltiples personalidades el control de la conducta pasa de una a otra, pero no se pierde el sentido de la realidad ni se producen alucinaciones. Ambas cosas le ocurren a Nina, por lo que habría que buscar otra opción diagnóstica.

La esquizofrenia podría cuadrar. Nos explicaría la pérdida del sentido de la realidad y las alucinaciones, incluso el que se autoagreda, pero en cambio su origen no quedaría claro, ya que no parecen haber ocurrido episodios anteriores y el estrés que sufre actualmente la protagonista no es causa justificada.

Criterios para el diagnóstico de la Esquizofrenia
A. Síntomas característicos: Dos (o más) de los siguientes, cada uno de ellos presente durante una parte significativa de un período de 1 mes (o menos si ha sido tratado con éxito):

1. ideas delirantes
2. alucinaciones
3. lenguaje desorganizado (p. ej., descarrilamiento frecuente o incoherencia)
4. comportamiento catatónico o gravemente desorganizado
5. síntomas negativos, por ejemplo, aplanamiento afectivo, alogia o abulia

Nota: Sólo se requiere un síntoma del Criterio A si las ideas delirantes son extrañas, o si las ideas delirantes consisten en una voz que comenta continuamente los pensamientos o el comportamiento del sujeto, o si dos o más voces conversan entre ellas.

B. Disfunción social/laboral: Durante una parte singnificativa del tiempo desde el inicio de la alteración, una o más áreas importantes de actividad, como son el trabajo, las relaciones interpersonales o el cuidado de uno mismo, están claramente por debajo del nivel previo al inicio del trastorno (o, cuando el inicio es en la infancia o adolescencia, fracaso en cuanto a alcanzar el nivel esperable de rendimiento interpersonal, académico o laboral).

C. Duración: Persisten signos continuos de la alteración durante al menos 6 meses. Este período de 6 meses debe incluir al menos 1 mes de síntomas que cumplan el Criterio A (o menos si se ha tratado con éxito) y puede incluir los períodos de síntomas prodrómicos y residuales. Durante estos períodos prodrómicos o residuales, los signos de la alteración pueden manifestarse sólo por síntomas negativos o por dos o más síntomas de la lista del Criterio A, presentes de forma atenuada (p. ej., creencias raras, experiencias perceptivas no habituales).

D. Exclusión de los trastornos esquizoafectivo y del estado de ánimo: El trastorno esquizoafectivo y el trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos se han descartado debido a: 1) no ha habido ningún episodio depresivo mayor, maníaco o mixto concurrente con los síntomas de la fase activa; o 2) si los episodios de alteración anímica han aparecido durante los síntomas de la fase activa, su duración total ha sido breve en relación con la duración de los períodos activo y residual.

E. Exclusión de consumo de sustancias y de enfermedad médica: El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (p. ej., una droga de abuso, un medicamento) o de una enfermedad médica.

F. Relación con un trastorno generalizado del desarrollo: Si hay historia de trastorno autista o de otro trastorno generalizado del desarrollo, el diagnóstico adicional de esquizofrenia sólo se realizará si las ideas delirantes o las alucinaciones también se mantienen durante al menos 1 mes (o menos si se han tratado con éxito).

Clasificación del curso longitudinal:

- Episódico con síntomas residuales interepisódicos (los episodios están determinados por la reaparición de síntomas psicóticos destacados): especificar también si: con síntomas negativos acusados
- Episódico sin síntomas residuales interepisódicos: Continuo (existencia de claros síntomas psicóticos a lo largo del período de observación): especificar también si: con síntomas negativos acusados
- Episodio único en remisión parcial: especificar también si: con síntomas negativos acusados
- Episodio único en remisión total
- Otro patrón o no especificado
- Menos de 1 año desde el inicio de los primeros síntomas de fase activa


Como ves, los tiempos no concuerdan, aunque cabe la posibilidad de que nos encontremos ante un proceso inicial en edad adulta. De todos modos sabemos que el cine a veces juega a su conveniencia con los síntomas (y signos) de sus protagonistas, lo que dificulta mucho la tarea a la hora de hacer un diagnóstico. Es lógico, el director pretende contar una historia emotiva, no hacer estudios de casos de psicopatología, aunque a veces podamos usar las historias cinematográficas con fines didácticos, por lo menos para discutir lo que es cierto y lo que no.




Aquí nos basta saber que el estrés ha provocado en Nina un brote psicótico que la ha llevado a conseguir su momento de gloria aunque a un precio demasiado alto.

En resumen, una película para ver un par de veces y disfrutar del espectáculo visual que nos ofrece Aronofsky y del auditivo a cargo de Clint Mansell, su compositor habitual de bandas sonoras a quien probablemente recuerdes por la de Réquiem por un Sueño, otra obra maestra de los dos.

Saludos,



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martes, 14 de abril de 2009

La clase - Entre les murs

Adolescencia, multiculturalidad y educación

Imagina un instituto en un barrio de las afueras de París. Tienes que enseñar lengua a chicos de de 14 años. La mayoría son hijos de inmigrantes y son de todos los orígenes, los hay magrebíes, subsaharianos, antillanos, asiáticos… Algunos no conocen bien el idioma. Pocos se sienten identificados y menos aún integrados en la cultura de acogida. ¿Cómo te plantearías las clases?.

Probablemente con muy buenas intenciones, como los profesores de esta película. Pero la docencia es una profesión difícil, les envidiamos por las vacaciones, pero pocas veces pensamos que llevar bien una clase de chicos no conflictivos es bastante difícil. Si lo son, puedes comenzar a plantearte que lo de las vacaciones igual no es suficiente. Piensa además que los chicos de la película no son excesivamente problemáticos y que la situación planteada no es del todo ficticia. En cualquier colegio público de nuestro país te encuentras con una diversidad semejante.



Trailer de "La clase"


Y de eso pensé que iba a ir la película, de la problemática generada por la diversidad, del afrontamiento de la multiculturalidad. Pero no, esos son aspectos que componen el escenario pero no son parte del problema. Los principales conflictos los genera la actitud de algunos chicos, “pasotas” y descarados a partes iguales, que no cesan de poner en tela de juicio los métodos y la autoridad de los profesores. Ello hace cundir el desánimo en algunos docentes y la aparición de ansiedad y estrés, junto con claros síntomas de “burnout”, cosa que es bastante frecuente en las profesiones vocacionales, sobre todo cuando los desengaños del trabajo diario frustran el entusiasmo inicial.

Todo ello se nos cuenta en un docudrama sobre la novela “Entre les murs”, de François Bégaudeau, que encarna a François, el profesor de lengua protagonista de la película. El libro está basado en las propias experiencias de Bégaudeau y el hecho de que él mismo protagonice la película es algo que contribuye a dar mayor credibilidad a lo que estamos viendo.

Las escenas transcurren totalmente en el instituto y casi siempre en la propia clase, pero contrariamente a lo que pueda parecer en un principio, ello no hace que la película sea monótona. De hecho el ambiente interior es tan intenso que no echas de menos escenas de la vida de los protagonistas fuera de las aulas. El instituto es el mundo en el que ocurre todo.

Y lo que ocurre está cargado de tensión, pero no porque haya problemas de racismo en un entorno tan variado. Como apuntaba antes, la multiculturalidad es algo que todos tienen asumido y ojo, que digo multiculturalidad y no interculturalidad, porque se admite y se convive con las peculiaridades culturales de los demás sin que ello genere especiales problemas, pero no hay transvase cultural de unos a otros, no hay un espacio común ni un aprovechamiento de las experiencias y vivencias de los demás. Ni siquiera un intento de integración en la cultura de acogida, que es criticada por unos y otros, en una especie de xenofobia contraria.

Así en el retrato de los personajes no nos encontramos el “moro”, el “negro”, el “chino”, etc., sino el “listillo”, el “chulito”, el “pasota”, el “raro”... es decir como en cualquier colegio. En ese ambiente entonces la tensión viene por factores asociados a la adolescencia, así que son inherentes a la edad que tienen los alumnos y a la etapa por la que están pasando, no a su distinta procedencia racial o cultural.

Ya hemos hablado en ocasiones de la adolescencia y de la función evolutiva que cumple. El adolescente ha de encontrar su propio espacio vital y delimitarlo a costa del espacio de los demás, así es normal que surjan problemas entre los propios muchachos y por supuesto también con los profesores.

Por todo ello, la adolescencia puede ser considerada como un factor de riesgo que facilita la realización de determinadas conductas problemáticas, pero no debemos olvidar que también es un paso obligado para la formación de la personalidad del adulto y que como consecuencia de ese paso podremos adquirir las experiencias y valores necesarios para afrontar el futuro con éxito. Por lo que también es conveniente que consideremos esa adolescencia como un factor de protección.



Montaje de fotos


Además, de todo conflicto se pueden y se deben sacar consecuencias positivas. Huir del conflicto implica negar problemas que tarde o temprano habrá que resolver, así que es mejor enfrentarse a la situación y resolverla.

Algo así debe pensar el propio François que incluso aprovecha los agrios debates verbales que se desatan en la clase para analizar cómo expresa cada uno sus ideas y si sus frases coinciden con lo que en realidad quieren decir, aprovechando así las discusiones para que los chavales aprenda algo.

Y es que es un profesor curioso, que no rehúye el debate ni cuando los alumnos se meten con él directamente, ni cuando cuestionan sus decisiones, a veces de manera maleducada y poco respetuosa. Sin embargo, monta el cólera cuando en medio de una discusión Souleymane le tutea. No sé, llámalo transferencia de la ira, la gota que colmó el vaso o lo que quieras.


Bueno, ya sabes de qué va la película. Pretende no ser una más de las muchas que hay de ambiente estudiantil. Es un buen intento de reflejar la situación que se vive en las aulas de países como el nuestro, aunque siempre encontraremos que le falta algo para ser real. Ese algo variará en función de nuestra propia experiencia en los ambientes educativos. Pero tenemos que reconocerle la buena intención de hacernos pensar y poner en tela de juicio nuestras propias ideas sobre la educación, la adolescencia y el magisterio como vocación.

Si quieres leer más información sobre "La clase" pulsa en este enlace o en este otro para acceder a una entrevista con François Bégaudeau.

Saludos,



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lunes, 23 de marzo de 2009

La habitación de Fermat

Piensa o muere


¿Os gustan los problemas de inteligencia?. Tanto si la respuesta es sí o no, creo que esta película os habrá interesado, u os interesará si es que aún no la habéis visto.

La Habitación de Fermat está dirigida por Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, quizás más conocidos por su participación en El Hormiguero.

Es una historia de intriga en la que cuatro matemáticos de renombre son citados a una reunión en la que se les propondrá una ingeniosa prueba de su inteligencia.



Se les conocerá por sus apodos Hilbert (Lluís Homar), Galois (Alejo Sauras), Oliva (personaje que por cierto no destacó precisamente por las matemáticas, interpretado por Elena Ballesteros) y Pascal (Santi Millán). Siendo el anfitrión Fermat (Federico Luppi).



Alguno de ellos ha estado trabajando en la demostración de la Conjetura de Goldbach, que dice que todo número para, mayor de dos, puede expresarse por la súma de dos números primos. Con mi mentalidad simple y poco matemática confieso que le veo poca utilidad a semejante planteamiento. Me refiero a que todo número par mayor que dos se podrá expresar como la súma de dos números primos y también como la suma de dos o más números que no lo son ¿y qué?. Pero bueno, es una reflexión que Christian Goldbach le hizo a Leonhard Euler en la correspondencia que mantuvieron, allá por el año 1742 y que también ha aparecido en otras películas como "La verdad oculta", de la que quizás podríamos hablar en otra ocasión. En fin, algún interés tendrá, pero a mí no me parece mucho más útil que el resto de problemas que se plantean a lo largo de la película.

Por cierto y volviendo a ella, la invitación que reciben los matemáticos es de por sí un anticipo de lo que les espera. Para aceptarla tienen que contestar a una pregunta…



¿Sabes la respuesta?, pues quizás habrías podido asistir tú también y ayudarles a resolver los acertijos que el enigmático Fermat les irá proponiendo, aunque de hecho es lo que haremos, pues el guión nos dejará tiempo suficiente para proponer nuestra solución antes de que los protagonistas den la suya.

Pero a veces la solución mas ingeniosa no es la más correcta. Me encanta la respuesta de Pascal cuando Hilbert propone el problema del pastor que va con un lobo una oveja y una col. Tiene que cruzar un río en una barca que sólo tiene dos plazas, incluyendo la col. ¿Cómo organizar los viajes sin que en ningún momento se quede solos el lobo y la oveja o la oveja y la col?. Su respuesta fue “¿Y para qué iba a llevar un pastor a un lobo?” No me digáis que no es pura lógica, aunque no sea la respuesta correcta (que te dejo que la pienses tú, pero tranquilo, que si desfalleces más adelante te diré dónde puedes encontrar las soluciones a todos los enigmas planteados).



Trailer de La habitación de Fermat


Ya metidos en la reunión descubren que se trata de una trampa de difícil salida. Cada cierto tiempo les llega un problema de ingenio por una PDA, dándoles un tiempo para resolverlo, pasado el cual, las paredes del cuarto, que están conectadas a sendas prensas, se ponen en movimiento, reduciendo de manera imparable el tamaño de la habitación.

Entonces se produce otra cita memorable de Pascal:

“- La presión es impredecible, puede convertir el carbón en polvo o en diamante.

- ¿De quién es la frase, de Pascal?

- No, de
McGyver.”

Acto seguido empiezan a llegar los enigmas. ¿Juegas?. A ellos no les queda otro remedio y tienen tres frentes que resolver:

- Los enigmas que se les plantean.

- ¿Quién es el misterioso Fermat y por qué quiere eliminarles así?.

- Y el problema más importante: ¿Cómo salir de la habitación trampa?.

No es mucho el tiempo que tienen para pensar en cada cosa y pronto se dan cuenta de que aunque resuelvan los enigmas es difícil parar la habitación a tiempo y de que tarde o temprano se acabarán agotando y entonces todos acabarán irremisiblemente aplastados. Pero… son cuatro mentes privilegiadas, algo de esperanza les queda ¿no?. Si has visto la película ya lo sabes y si no… ¿a qué esperas?.



Rueda de prensa en el festival de Sitges


Ver tanta mente pensante me indujo a reflexionar sobre tres conceptos que están en el fondo de la trama: la inteligencia, el estrés y el prestigio.


- Los cuatro matemáticos son evidentemente inteligentes. Probablemente su coeficiente intelectual, medido con diversas pruebas, en parte semejantes a las que se les proponen en la historia, arroje unos resultados espectaculares.

Pero la inteligencia es algo difícil de definir. Hay quien dice que simplemente es lo que miden los test de inteligencia, aunque es evidente que esa definición circular no es válida y que se trata de algo más de lo que nos indican esas pruebas.

A mí me gusta más pensar en la inteligencia como capacidad de adaptación física y social, con lo que combinaríamos los conceptos de inteligencia tradicional y el de inteligencia emocional, abarcando la solución de problemas, no sólo emocionales sino también sociales.

De hecho, los partidarios de la inteligencia emocional aseguran que predice el éxito de manera más fiable que la tradicional.

Por cierto ¿cómo dirías tú que andan los protagonistas de ambos tipos de inteligencia?.


- La otra cuestión es el estrés. La epidemia de nuestro tiempo ¿verdad?. ¿Quién no se ha sentido alguna vez estresado, o ha tenido una baja por estrés o ha tenido problemas somáticos que han sido atribuidos al estrés?.

Pocas veces nos paramos a pensar que es un mecanismo de adaptación necesario para nuestra supervivencia y que sin él no estaríamos hoy aquí discutiendo de ello, ni como personas, ni como especie.

El estrés nos prepara fundamentalmente para aquellas situaciones problemáticas en la que vamos a tener que movilizar nuestros recursos para poder superarlas. Aparece preferentemente ante estímulos ambiguos, que tenemos que evaluar para determinar si nuestros recursos son válidos para resolverlos o es mejor abandonar.

Lo que ocurre es que actualmente, en el mundo en el que nos movemos, los problemas a los que nos enfrentamos son más de tipo intelectual que físico, considerando incluso como problema intelectual el mero hecho de cómo llegar a final de mes. Entonces, la activación que nos produce el estrés no es la más adecuada para enfrentarnos a los problemas de nuestra sociedad actual.



¿Recuerdas este anuncio?, ¿te dice algo?


Aunque el rendimiento mejora con la activación, superados los niveles óptimos, cualquier aumento de esa activación perjudica la ejecución de la tarea. Por eso rendimos mejor en una prueba cuyo resultado nos puede ser beneficioso, pero podemos bloquearnos cuando el resultado sea algo crucial para nosotros.

Así, el problema no es el estrés en sí, si no su presentación ante estímulos inadecuados o su persistencia después de haber superado el episodio que lo desencadenó.

Entonces, ¿el estrés al que se ven sometidos los protagonistas es positivo o negativo?, ¿les ayuda a resolver sus problemas o les perjudica?.


- Y por último hablemos del prestigio. El propio Fermat asegura durante la cena que la invisibilidad sólo sirve para hacer el mal, pues cuando hacemos algo bien todos queremos ser vistos.

Según Maslow, el reconocimiento y la autorrealización se sitúan en la cúspide de la pirámide motivacional, son la justificación de orden superior de nuestra conducta. Cuando uno tiene aseguradas sus necesidades básicas y después de la afiliación, la búsqueda del éxito y el logro personal es lo que guía nuestra conducta. Entonces la última pregunta ¿cuál de nuestros personajes se mueve más por la búsqueda del reconocimiento? .


Bueno, si hay algún enigma que se te haya quedado sin resolver consulta la página del Centro Virtual de Divulagación de las Matemáticas, el blog Más de tres o la página oficial de la película. En esos sitios encontrarás la información que necesitas.

Por mi parte nada más. Un saludo,



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viernes, 20 de marzo de 2009

Miss Amnesia

Más sobre la Amnesia

Ya sabéis que de vez en cuando compruebo las opciones mediante los que los buscadores han dirigido a la gente a estos blogs. Además de satisfacer la curiosidad, me proporciona ideas sobre lo que les interesa a los posibles lectores. Ya os lo conté en el comentario que hice sobre “A propósito de Henry”. De la misma manera, encontré varios accesos que venían buscando información sobre “Miss Amnesia”.

No sabía de qué se trataba, pero es el típico caso en el que en el problema está también la solución. Google, que me señaló la necesidad, también me informó de que se trata de un corto basado en un cuento de breve de Mario Benedetti. Trata sobre una chica que en un momento dado se encuentra sentada en un banco de una calle sin saber quién es ni qué hace allí.

Lo leí y me impactó. De hecho me emocionó. También vi el corto, que está en YouTube. Está muy bien, pero creo que tiene menos fuerza que el relato. Comprobadlo vosotros mismos.


Después de verlo yo leería el cuento. Me gusta más de esa manera porque así la intensidad de los sentimientos va en orden creciente. Y sólo después de haber hecho ambas cosas, seguiría leyendo este comentario. Es que no quiero chafarte la historia.

Miss Amnesia refleja muy bien las sensaciones y emociones que debe sentir alguien en una situación parecida. Desrealización, ansiedad, miedo… Parece que la agresión que sufre la muchacha le provoca un trastorno de estrés postraumático con pérdida del recuerdo en general, pero sobre todo de lo últimamente acontecido.

Para más detalles sobre la amnesia te remito a las entradas sobre Memento y la antes mencionada A propósito de Henry.

Lo que me llama la atención de esta historia no es que la chica no recuerde Félix Roldán, si no que su presencia le induzca tranquilidad y no al contrario. Se han hecho estudios en los que se ha comprobado como los amnésicos mejoran su destreza en el desarrollo de tareas que ni siquiera recuerdan haber practicado con anterioridad. Es decir, no recuerdan el hecho pero sí conservan la habilidad aprendida en su momento. Memoria Procedimental se llama.

De una manera similar, la protagonista al ver otra vez al atento señor Roldán debería sentir cuando menos intranquilidad e incluso rememorar el miedo que sintió cuando se encontró con su agresor, aunque no se acordase para nada de su persona. Aunque en ese caso estaríamos hablando de otro cuento y no es mi intención corregir a Benedetti.

Disfrutad de la historia y gracias a los lectores anónimos que me indujeron a encontrarla.

Saludos,

viernes, 13 de marzo de 2009

Blanco perfecto

Flatulencia psicógena

Si sólo hablase de las películas que me han gustado, en este blog habría muchos menos comentarios. Por ejemplo, éste no estaría y no es que sea una mala película, más que nada es que cuando la empecé a ver pensé que sería más interesante, por lo menos en el aspecto psicológico.

Buscando películas sobre este tema encontré la ficha de "Blanco perfecto". Genial, un agente de la DEA estresado que acude a sesiones de terapia de grupo. Parece un planteamiento que puede dar bastante juego. Como "Una terapia peligrosa" pero al revés. Psicología, acción, mafia, drogas, amor...

Una comedia con buenos actores. Liam Neeson tiene interpretaciones memorables. Sandra Bullock... bueno, me cae bien y tiene una bis cómica agradable. Oliver Platt es un secundario que se hace notar cada vez que sale en pantalla. En fin, que la cosa prometía.


Bueno, he de decir que la película sí cumplió lo que prometía, lo que pasa es que el que tenía
una idea equivocada era yo. La ficha de la película me indujo a pensar que las escenas de la terapia serían más importantes dentro del argumento. También, al inicio, Charlie (Liam Neeson) padece un episodio alucinatorio que me hizo pensar en un brote esquizofrénico ocasionado por el estrés postraumático que padecía debido a las experiencias vividas en su última misión, en la que fue desenmascarado por un cártel colombiano de la droga.

Pero la patología quedó reducida a un inoportuno trastorno gastrointestinal (meteorismo básicamente), mucho más cómico, debido al estrés que el agente padece con caracter crónico.

Tratándose esa afección intestinal conoce a Judy (Sandra Bullock), una enfermera vivaracha con la que congenia rápidamente y con la que vivirá el resto de las aventuras del film.


Resumiendo, una película que está bien para pasar el rato, que tiene la ventaja de contar con buenos actores, pero a la que no hay que buscar ninguna trascendencia.

Saludos,


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