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lunes, 7 de febrero de 2011

El discurso del rey

Una historia "real" de tartamudez


Dicen que a la reina Isabel II le gustó mucho esta película. No me extraña, deja muy bien a su padre, el rey Jorge VI, alguien que demostró valor, perseverancia y coraje.

Si miramos su biografía nos dirá que era el segundo hijo varón de Jorge V y que accedió al trono cuando renunció a él su hermano mayor, Eduardo VIII, el “rey que abdicó por amor” para casarse con Wallis Simpson, una norteamericana de clase alta dos veces divorciada. Demasiado para la encorsetada monarquía británica.



Es cierto que en tiempos de crisis se necesita que las figuras clave den ejemplo y él lo hizo, sin ir más lejos cuando durante la Segunda Guerra Mundial él y su familia permanecieron en su residencia de Londres durante la época de la Batalla de Inglaterra, negándose a desplazarse a Canadá como le aconsejaba el gobierno. Este hecho es muy famoso y si bien en las monarquías parlamentarias, “el rey reina pero no gobierna”, por lo menos debe ser un referente y ahí Jorge VI estuvo en su lugar.



Lo que habitualmente no se menciona cuando se habla de él es que era tartamudo. La tartamudez es un defecto del habla que a veces adquiere un matiz peyorativo y la persona que lo padece, el “tartaja”, es frecuentemente etiquetado de tonto o simple. Sólo tienes que repasar el acervo de chistes populares para saber que lo que digo es así, aunque bien es cierto que el humor a veces es cruel y se ceba, entre otras cosas, en todo lo que es minoritario o no es propio de nuestra cultura. Haz lo que te digo, piensa en los chistes que conoces y verás a lo que me refiero.

Actualmente, quizás para evitar ese matiz peyorativo que mencionaba, a la tartamudez se le prefiere llamar “disfemia” y se sabe que es un trastorno del ritmo del habla que no tiene que ver con trastornos de los órganos fonatorios, ni implica incapacidad lingüística, ni por supuesto problemas con la inteligencia.



En la cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM IV) se nos apuntan las siguientes características:

Criterios para el diagnóstico del F98.5 Tartamudeo (307.01)
A. Alteración de la fluidez y la organización temporal normales del habla (adecuadas para la edad del sujeto), caracterizada por ocurrencias frecuentes de uno o más de los siguientes fenómenos:

1. repeticiones de sonidos y sílabas
2. prolongaciones de sonidos
3. interjecciones
4. palabras fragmentadas (p. ej., pausas dentro de una palabra)
5. bloqueos audibles o silenciosos (pausas en el habla)
6. circunloquios (sustituciones de palabras para evitar palabras problemáticas)
7. palabras producidas con un exceso de tensión física
8. repeticiones de palabras monosilábicas (p. ej., "Yo-yo-yo le veo")

B. La alteración de la fluidez interfiere el rendimiento académico o laboral, o la comunicación social.

C. Si hay un déficit sensorial o motor del habla, las deficiencias del habla son superiores a las habitualmente asociadas a estos problemas.

Pero claro, implique alteraciones intelectuales o no, no está bien visto que un monarca tartamudee, da sensación de falta de confianza en sí mismo y le quita credibilidad a lo que dice. Algo totalmente inadecuado y menos para la época que le toco vivir a Jorge VI.



Parece ser que padecía una disfemia mixta, caracterizada por un bloqueo a la hora de iniciar el discurso y por espasmos que ocasionan la repetición de sílabas al inicio o en el medio de la frase.

Aunque en la película se apunta un trauma infantil, en parte ocasionado por las estrictas costumbres de la familia real, como causa del trastorno, en realidad los orígenes de la disfemia son poco claros. Se habla de la importancia del factor hereditario, que quizás interaccione con el temprano proceso de aprendizaje.

También puede extrañar la mayoritaria prevalencia masculina en este trastorno. Tres de cada cuatro afectados son varones, aspecto este que es bastante común en los trastornos del lenguaje. Quizás se deba a que las mujeres tienen distribuidas las funciones del lenguaje en los dos hemisferios cerebrales, pero lo cierto es que padecen muchos menos problemas de lenguaje.

Se habla también de problemas de índole psicológico, aunque nuevamente no existe unanimidad en ello, ni tampoco sobre la posible base subyacente de trastornos neurológicos.

Lo que sí parece demostrado es la relación con los trastornos de lateralidad. Los zurdos, sobre todo los contrariados como el caso de Jorge VI, presentan una mayor proporción de tartamudez.

Al mismo tiempo, en las situaciones estresantes y en las que se incrementa la ansiedad del sujeto se aumenta la intensidad de la disfemia.

Como medidas de prevención y tratamiento se habla de afianzar la confianza del niño siendo paciente con su ritmo verbal, no intentando corregirle ni adivinar lo que quiere decir, sino dejarle que lo haga tomándose su tiempo.

Por otra parte, técnicas como las que aparecen en la película, por ejemplo el ensombrecimiento de la propia voz, la relajación, el control de la respiración, el habla rítmica, el refuerzo positivo o la desensibilización sistemática, son absolutamente adecuadas para el tratamiento de la disfemia. Aunque quizás el principal mérito de su logopeda fue su sentido común, que le llevó a desaconsejar los métodos que le recomendaron los especialistas anteriores, como el "fumar para relajar la laringe". No es cierto que tal efecto se produzca y además probablemente contribuyó a agravar el cáncer de pulmón que en 1952 produjo el fallecimiento del monarca.



Resumiendo, la película dirigida por Tom Hooper tiene muchos méritos y a mi juicio es altamente recomendable. Primero cuenta con un magnífico elenco de actores. Encabezados por Colin Firth y su genial interpretación de Jorge VI, pero sin desmerecer a los demás no quiero dejar de mencionar a Geoffrey Rush (el inolvidable Barbossa) dando vida al terapeuta Lionel Logue. A Michael Gambon (el entrañable Maigret) interpretando a Jorge V. Y a Derek Jacobi (Claudio “el tartamudo”) interpretando a Cosmo Lang, el arzobispo de Canterbury.

También la ambientación y puesta en escena de la película me pareció excelente. Dibuja perfectamente el encorsetado día a día de la monarquía británica de principios del siglo pasado, imagino que similar al resto de las monarquías europeas.



Pero a mi juicio lo principal es el retrato que se hace de la tartamudez, explicando su origen y los perjuicios a los que se ven sometidos los que la padecen, el tratamiento necesariamente dispensado y recibido con perseverancia y paciencia, requisitos indispensables para superar la frustración del disfémico y, no lo olvidemos, de su terapeuta.

Y si de verdad quieres disfrutar "oyendo" la película, te recomiendo verla en inglés aunque tengas que esforzarte un poco más leyendo los subtítulos.

Para más información sobre la disfemia te sugiero que leas el siguiente artículo.

Saludos,



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lunes, 23 de marzo de 2009

La habitación de Fermat

Piensa o muere


¿Os gustan los problemas de inteligencia?. Tanto si la respuesta es sí o no, creo que esta película os habrá interesado, u os interesará si es que aún no la habéis visto.

La Habitación de Fermat está dirigida por Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, quizás más conocidos por su participación en El Hormiguero.

Es una historia de intriga en la que cuatro matemáticos de renombre son citados a una reunión en la que se les propondrá una ingeniosa prueba de su inteligencia.



Se les conocerá por sus apodos Hilbert (Lluís Homar), Galois (Alejo Sauras), Oliva (personaje que por cierto no destacó precisamente por las matemáticas, interpretado por Elena Ballesteros) y Pascal (Santi Millán). Siendo el anfitrión Fermat (Federico Luppi).



Alguno de ellos ha estado trabajando en la demostración de la Conjetura de Goldbach, que dice que todo número para, mayor de dos, puede expresarse por la súma de dos números primos. Con mi mentalidad simple y poco matemática confieso que le veo poca utilidad a semejante planteamiento. Me refiero a que todo número par mayor que dos se podrá expresar como la súma de dos números primos y también como la suma de dos o más números que no lo son ¿y qué?. Pero bueno, es una reflexión que Christian Goldbach le hizo a Leonhard Euler en la correspondencia que mantuvieron, allá por el año 1742 y que también ha aparecido en otras películas como "La verdad oculta", de la que quizás podríamos hablar en otra ocasión. En fin, algún interés tendrá, pero a mí no me parece mucho más útil que el resto de problemas que se plantean a lo largo de la película.

Por cierto y volviendo a ella, la invitación que reciben los matemáticos es de por sí un anticipo de lo que les espera. Para aceptarla tienen que contestar a una pregunta…



¿Sabes la respuesta?, pues quizás habrías podido asistir tú también y ayudarles a resolver los acertijos que el enigmático Fermat les irá proponiendo, aunque de hecho es lo que haremos, pues el guión nos dejará tiempo suficiente para proponer nuestra solución antes de que los protagonistas den la suya.

Pero a veces la solución mas ingeniosa no es la más correcta. Me encanta la respuesta de Pascal cuando Hilbert propone el problema del pastor que va con un lobo una oveja y una col. Tiene que cruzar un río en una barca que sólo tiene dos plazas, incluyendo la col. ¿Cómo organizar los viajes sin que en ningún momento se quede solos el lobo y la oveja o la oveja y la col?. Su respuesta fue “¿Y para qué iba a llevar un pastor a un lobo?” No me digáis que no es pura lógica, aunque no sea la respuesta correcta (que te dejo que la pienses tú, pero tranquilo, que si desfalleces más adelante te diré dónde puedes encontrar las soluciones a todos los enigmas planteados).



Trailer de La habitación de Fermat


Ya metidos en la reunión descubren que se trata de una trampa de difícil salida. Cada cierto tiempo les llega un problema de ingenio por una PDA, dándoles un tiempo para resolverlo, pasado el cual, las paredes del cuarto, que están conectadas a sendas prensas, se ponen en movimiento, reduciendo de manera imparable el tamaño de la habitación.

Entonces se produce otra cita memorable de Pascal:

“- La presión es impredecible, puede convertir el carbón en polvo o en diamante.

- ¿De quién es la frase, de Pascal?

- No, de
McGyver.”

Acto seguido empiezan a llegar los enigmas. ¿Juegas?. A ellos no les queda otro remedio y tienen tres frentes que resolver:

- Los enigmas que se les plantean.

- ¿Quién es el misterioso Fermat y por qué quiere eliminarles así?.

- Y el problema más importante: ¿Cómo salir de la habitación trampa?.

No es mucho el tiempo que tienen para pensar en cada cosa y pronto se dan cuenta de que aunque resuelvan los enigmas es difícil parar la habitación a tiempo y de que tarde o temprano se acabarán agotando y entonces todos acabarán irremisiblemente aplastados. Pero… son cuatro mentes privilegiadas, algo de esperanza les queda ¿no?. Si has visto la película ya lo sabes y si no… ¿a qué esperas?.



Rueda de prensa en el festival de Sitges


Ver tanta mente pensante me indujo a reflexionar sobre tres conceptos que están en el fondo de la trama: la inteligencia, el estrés y el prestigio.


- Los cuatro matemáticos son evidentemente inteligentes. Probablemente su coeficiente intelectual, medido con diversas pruebas, en parte semejantes a las que se les proponen en la historia, arroje unos resultados espectaculares.

Pero la inteligencia es algo difícil de definir. Hay quien dice que simplemente es lo que miden los test de inteligencia, aunque es evidente que esa definición circular no es válida y que se trata de algo más de lo que nos indican esas pruebas.

A mí me gusta más pensar en la inteligencia como capacidad de adaptación física y social, con lo que combinaríamos los conceptos de inteligencia tradicional y el de inteligencia emocional, abarcando la solución de problemas, no sólo emocionales sino también sociales.

De hecho, los partidarios de la inteligencia emocional aseguran que predice el éxito de manera más fiable que la tradicional.

Por cierto ¿cómo dirías tú que andan los protagonistas de ambos tipos de inteligencia?.


- La otra cuestión es el estrés. La epidemia de nuestro tiempo ¿verdad?. ¿Quién no se ha sentido alguna vez estresado, o ha tenido una baja por estrés o ha tenido problemas somáticos que han sido atribuidos al estrés?.

Pocas veces nos paramos a pensar que es un mecanismo de adaptación necesario para nuestra supervivencia y que sin él no estaríamos hoy aquí discutiendo de ello, ni como personas, ni como especie.

El estrés nos prepara fundamentalmente para aquellas situaciones problemáticas en la que vamos a tener que movilizar nuestros recursos para poder superarlas. Aparece preferentemente ante estímulos ambiguos, que tenemos que evaluar para determinar si nuestros recursos son válidos para resolverlos o es mejor abandonar.

Lo que ocurre es que actualmente, en el mundo en el que nos movemos, los problemas a los que nos enfrentamos son más de tipo intelectual que físico, considerando incluso como problema intelectual el mero hecho de cómo llegar a final de mes. Entonces, la activación que nos produce el estrés no es la más adecuada para enfrentarnos a los problemas de nuestra sociedad actual.



¿Recuerdas este anuncio?, ¿te dice algo?


Aunque el rendimiento mejora con la activación, superados los niveles óptimos, cualquier aumento de esa activación perjudica la ejecución de la tarea. Por eso rendimos mejor en una prueba cuyo resultado nos puede ser beneficioso, pero podemos bloquearnos cuando el resultado sea algo crucial para nosotros.

Así, el problema no es el estrés en sí, si no su presentación ante estímulos inadecuados o su persistencia después de haber superado el episodio que lo desencadenó.

Entonces, ¿el estrés al que se ven sometidos los protagonistas es positivo o negativo?, ¿les ayuda a resolver sus problemas o les perjudica?.


- Y por último hablemos del prestigio. El propio Fermat asegura durante la cena que la invisibilidad sólo sirve para hacer el mal, pues cuando hacemos algo bien todos queremos ser vistos.

Según Maslow, el reconocimiento y la autorrealización se sitúan en la cúspide de la pirámide motivacional, son la justificación de orden superior de nuestra conducta. Cuando uno tiene aseguradas sus necesidades básicas y después de la afiliación, la búsqueda del éxito y el logro personal es lo que guía nuestra conducta. Entonces la última pregunta ¿cuál de nuestros personajes se mueve más por la búsqueda del reconocimiento? .


Bueno, si hay algún enigma que se te haya quedado sin resolver consulta la página del Centro Virtual de Divulagación de las Matemáticas, el blog Más de tres o la página oficial de la película. En esos sitios encontrarás la información que necesitas.

Por mi parte nada más. Un saludo,



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