AVISO IMPORTANTE

AVISO: Las informaciones contenidas en este blog pueden desentrañar importantes aspectos del argumento, incluso del final de la película en cuestión.
Mostrando entradas con la etiqueta obsesión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta obsesión. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de junio de 2011

Diario de un escándalo

Hace unos días María Belén, una seguidora de Psicología y Cine en Facebook, hizo una alusión a esta película. Le prometí que cuando tuviese tiempo la comentaría y aquí estoy.

Lo primero que quiero destacar de "Diario de un escándalo" es la estupenda interpretación de sus protagonistas Judi Dench (la odiosa Barbara) y Cate Blanchett (la frágil Sheba), evidentemente bien dirigidas por Richard Eyre que supo mantener el ritmo de la historia sin recurrir a efectos espectaculares.

El personaje de Barbara se cree, o necesita creerse, superior a sus compañeros, lo que probablemente se deba a la ocultación de un complejo de inferioridad porque ellos tienen una vida llena de relaciones que ella no tiene. Eso le genera una envidia que le hace despreciarles, criticándoles maliciosamente en su único medio de desahogo, su diario.

También se cree superior al director del colegio a quien desprecia por sus ideas innovadoras, ya que ella no confía en que el sistema educativo sea capaz de sacar algo útil de la mediocridad de los alumnos, sin que se sepa si eso ha sido una constante en su carrera o es el efecto de un Burnout.

En ese entorno aparece Sheba, la profesora nueva. Su fragilidad acrecienta su belleza. Ambas cosas despiertan el interés de algunos de sus compañeros del claustro y obviamente la envidia de Barbara, que inmediatamente comienza a explotar esa debilidad como una ventaja táctica para demostrar su superioridad respecto a Sheba y de paso ganarse su favor en un retorcido proceso mental.



Por otra parte, la familia de Sheba (tiene un marido veinte años mayor que ella, una hija adolescente y un hijo con síndrome de Down) le ha exigido una dedicación casi total y ahora que tiene un poco más de tiempo ansía poder realizarse. El trabajo es un medio y también las nuevas relaciones que establecerá.

Esta avidez la deja en una posición vulnerable que le lleva por una parte a establecer una relación sentimental con un alumno de quince años y por otra a depender en exceso de Barbara.

La relación con Steven, el alumno, se me antoja poco creíble. Todos sabemos que las cosas del amor y del deseo no son lógicas, pero el concepto de una relación entre ambos no me cuadra, aunque Andrew Simpson, el actor que encarna al muchacho, tuviese en la época del rodaje diecisiete años, cosa que contribuye a dar una mayor imagen de madurez.

También he de reconocer que esa incredibilidad sea quizás fruto de un perjuicio sexista. Me refiero a que a la inversa, la idea de un hombre maduro que se sienta atraído por una chica de quince años, quizás no me hubiese extrañado tanto. Es evidente que por lo general las chicas de esa edad son más maduras que sus compañeros varones y a ninguno nos extrañó cómo Sue Lyon hizo perder los estribos a James Mason en Lolita.

Si aceptamos entonces que la buena de Sheba se deja llevar por sus hormonas y por sus emociones hacia una experiencia nueva, que la hace rejuvenecer y “flipar” olvidando en esos momentos sus responsabilidades de esposa y madre, podremos aceptar su “canita al aire” como algo factible.



La relación con Barbara la vemos como algo más normal. La veterana profesora le presta el apoyo que necesita para superar las vicisitudes de un ambiente laboral estresante. Lo que Sheba desconoce es que Barbara hace favores para crear relaciones de dependencia que luego se cobra en un chantaje emocional y el mayor favor que le debe es que no haya divulgado la relación de la profesora con su alumno.

El mensaje de Barbara que Sheba no supo interpretar era sin embargo claro: “no digo lo de tu alumno y ese secreto nos convierte en amigas íntimas, me lo debes, siempre me lo deberás”.

Más tarde sabremos que no es la primera vez que Barbara actúa así. Su escasez de habilidades sociales le hace utilizar este tipo de relaciones de dependencia para crear lazos con otras personas, todas ellas mujeres según la historia. Lo que no me queda claro es si ello se debe a una tendencia homosexual o a que simplemente encuentre que las mujeres puedan ser más vulnerables a sus enredos.

Llegados a este punto hay que preguntarse qué le pasa a Barbara y si tiene alguna patología digna de mención. Si analizamos lo que de ella se nos cuenta en la película llegaremos a la conclusión de que simplemente es una “mala persona” sin que ni siquiera tenga una justificación patológica para ello. Está amargada por su soledad y sabiéndose superior a los demás no puede dejar de sentir envidia de los “mezquinos” logros de los demás, que sin embargo les hacen ser felices. No está claro si esa envidia es un antecedente o un consecuente de su sentimiento de superioridad, aunque probablemente se trate de procesos concomitantes, que unidos son extremadamente peligrosos para ella y para las personas que la rodean.

Además ya sabemos que su carencia de relaciones le hace comunicarse con la única persona digna de compartir sus pensamientos, es decir, con ella misma a través de sus diarios. Y estos pensamientos autorreferentes le hacen fabular con una lógica distorsionada sobre las reacciones de los demás a sus propios movimientos.

Estas fabulaciones le llevan a realizar interpretaciones equivocadas sobre las respuestas de los otros, llegando a obsesionarse con las personas vulnerables a sus enredos que, según ella piensa, no tendrán más remedio que darle y al mismo tiempo recibir su cariño. Pero cuando se da cuenta de que eso no es así reacciona con procesos de calculada venganza.

Aunque ya he comentado que no se trata de eso, esta descripción te puede hacer pensar en un trasfondo patológico. Vuelvo a decir que no es así y si te paras a pensar comprobarás que lo que le pasa a Barbara es algo bastante común, aunque habitualmente se da jóvenes adolescentes que están adquiriendo su madurez emocional, mediante procesos de ensayo-error, en las relaciones con sus semejantes y así aprenden a interpretar sus respuestas, a controlar sus acciones y a manejar sus emociones. Proceso problemático este de la adolescencia en el que probablemente Barbara se estancó, quedando sumida en la inmadurez emocional, contribuyendo a todos los problemas de relación posteriores.

Puede que todo esto te parezcan elucubraciones mías, pero si te fijas hay una escena que me llamó la atención y es cuando Barbara deja claro que sigue empleando recursos de adolescente. Me refiero al momento en el que le comenta a Sheba que cuando era pequeña y ella o alguna de sus compañeras del colegio tenían alguna preocupación se acariciaban y eso era muy relajante. Aunque la invitación no era explícitamente sexual a Sheba se le ponen los pelos de punta.



Y por fin, no menos interesante es la cuestión que María Belén comentaba en el Facebook “¿podría hablarse de perversión en un doble sentido, primero respecto a la relación de la profesora con un menor y segundo respecto a la manipulación de las circunstancias, tratando a la persona como un objeto, para así alcanzar su objetivo?”.

Bien, teniendo en cuenta que el concepto de perversión se refiere a conductas sexuales desviadas podríamos considerar la relación con el menor como algo pervertido, aunque aquí el planteamiento es algo distinto. Ha de quedar bien claro que no estamos hablando de pedofilia ni tan siquiera de parafilia. No es la profesora la que seduce o abusa al alumno, en este caso es el alumno el que se aprovecha de la debilidad emocional de la profesora. Conste que no quiero justificar la actitud de ninguno, principalmente porque todos sabemos que es habitual que los alumnos de determinadas edades intenten explotar las debilidades de sus profesores, siendo precisamente tarea de estos el mantener la relación docente-discente en su justa medida.

Evidentemente Sheba tenía que haber visto venir a Steven y haber evitado llegar a esa situación. Ahora bien, aceptando los hechos tal y como se nos presentan y sabiendo que no se debería haber llegado a eso, cuando se llega ¿se puede considerar perversión?. Bajo mi punto de vista no. Aunque el chico no es inocente, la profesora ha cometido una falta moral, sobre todo teniendo en cuenta su posición y estatus, pero nadie ha pervertido a nadie, ni ha cometido conductas de ese tipo.

Por otra parte, la conducta de Barbara tiene sin embargo un matiz más complicado, aunque en principio no tenga carácter sexual. Ella emplea todos sus recursos para adquirir una posición de poder respecto a Sheba y desde allí obligarla a que se pliegue a sus deseos, algo que empezaría por “¡quiereme!” y terminaría por “eres mía”.

No podemos dejar de ver algo obsceno y perverso en la conducta de Barbara, porque si Sheba cede ella habrá conseguido lo que más ansía, demostrar su superioridad frente a alguien que sabe que es mejor que ella y disponer de esa persona a su antojo.

Tampoco debemos rasgarnos las vestiduras en exceso ante esta postura. Tenemos que tener en cuenta que nos ha costado miles de años de evolución adquirir una consciencia de respeto hacia los demás, sobre todo cuando ese "respeto" va en contra de nuestros propios intereses. Me refiero a que a veces actuamos de manera civilizada porque no tenemos más remedio, porque no hacerlo significa contravenir unas leyes y unas normas, lo que podría tener consecuencias negativas para nosotros.

Pero imaginemos por un momento que nuestros actos no nos acarreasen esas consecuencias negativas ¿seríamos igual de respetuosos?. No te escandalices, ya sé que tú sí y yo también, pero no pondría la mano en el fuego por los demás.

Pues Barbara se encuentra en esa tesitura. Está en posición de poder abusar de Sheba sin miedo a las consecuencias, porque la única que podría denunciar este acoso es la que precisamente más tiene que perder si el asunto sale a la luz. Es una clara situación de perversión y abuso moral.

El final de la película pretende ser en parte feliz y en parte inquietante. Barbara lleva a cabo su venganza porque Sheba no es capaz de renunciar a la relación con Steven, pero aunque el escándalo sale a la luz su condena es leve y el marido al final la perdona. Barbara tiene que renunciar a Sheba, pero no tardará en encontrar un nuevo objetivo. Por si te interesa, te prevengo que el final del libro es menos optimista, pero quizás más real.

Saludos,



Compartir

sábado, 26 de febrero de 2011

Cisne Negro - Liberando pasiones

Si has visto la película y te apetece comentarla te aconsejo que sigas leyendo. Si no la has visto y tienes intención de hacerlo anota la dirección de esta página y vuelve cuando lo hayas hecho. Es mejor que saques antes tus propias conclusiones.

Las películas de Darren Aronofsky son complicadas y esta no lo iba a ser menos. Es un director metódico, que cuida mucho los detalles y al que le encantan los personajes complicados. No hace un cine comercial y sus espectadores no se quedan indiferentes. Se convierten en admiradores o en detractores, sin que haya opción intermedia, de manera similar a como les pasa a Lynch o a Cronenberg. Ninguno hace películas para entretener y antes de entrar en el cine tienes que asumir que buena parte de la interpretación del argumento te corresponde a ti.




Conozco gente que terminó de ver Cisne Negro echando pestes de la película y después de reflexionar sobre ella confiesan que “necesitan” volver a verla.

Estarás de acuerdo conmigo en que no es una película excesivamente complicada, pero hay que estar atento a los detalles, unos detalles que a veces se te pasan porque desde el principio estás contagiado de la tensión que embarga a Nina, la protagonista, brillantemente interpretada por Natalie Portman.

El mundo de la danza clásica, lejos de la delicadeza inherente a sus personajes, puede ser tan despiadado como el que más. Nina lo sufre en sus carnes, no tan sólo por la dureza de los continuos ensayos, ni por la férrea competencia por destacar en la compañía. Además tiene que vérselas con una madre obsesiva, controladora y súper protectora. Erica (Barbara Hershey), antigua bailarina que tuvo que dejar el ballet cuando se quedó embarazada e inconscientemente culpa a Nina de ello, pretendiendo que su hija llegue a donde ella no pudo llegar, creando en casa un ambiente agobiante que ha hecho de ella una chica reprimida que sacrifica todo por triunfar en el baile.

Esa represión le impide lograr con éxito el reto que les plantea Thomas (Vincent Cassel), el director de la compañía. Se trata de encarnar los dos personajes que en “El lago de los cisnes” compiten por el amor del príncipe Sigfrido, Odette, la reina cisne (el Cisne Blanco) y la pérfida Odile, el Cisne Negro.

La dificultad de Nina para dominar este último papel es evidente. Su represión no sólo le impide actuar con la sensualidad necesaria, también imposibilita dejar a un lado el control de su conducta inculcado por la madre.




Son curiosas las tácticas de Thomas para enseñarle lo que espera de ella. Seducirla primero para pedirle luego que sea ella la que seduzca al público o recomendarle que se masturbe para aprender a liberar la energía de su cuerpo.

Desprenderse del control es demasiado difícil para ella y cuando el director nombra como su sustituta a la menos técnica, pero más sensual Lily (Mila Kunis), se siente totalmente amenazada. Si quiere el papel ha de dejar salir al cisne negro que lleva dentro, pero todo su aprendizaje y su control se lo impiden. Nunca lo conseguirá sin derrotar a su propio cisne blanco y eso es lo que personaliza su pelea con Lily, en realidad una pelea con ella misma en la que consigue liberar sus instintos reprimidos, pudiendo así interpretar los dos papeles a la perfección.

Un final simbólico y freudiano en el que convergen la historia de la protagonista y el papel que interpreta.

Bien, hasta ahí muy bonito, pero lo que nos queda por dirimir es si hay algún tipo de trastorno que justifique la conducta de Nina y nos explique por qué llega a ese extremo.

He de decir que en mi opinión no hay ninguno que ofrezca una concordancia total de síntomas. En principio podríamos pensar en un Trastorno de Identidad Disociativo, el típico Trastorno de Personalidad Múltiple, provocado primero por la tensión y el férreo ambiente en el que le ha hecho vivir la madre y segundo por el estrés de conseguir un papel en el que como condición tiene que liberar todo lo que ha estado reprimiendo hasta ahora.




Según el DSM IV, los criterios para el diagnóstico del Trastorno de identidad disociativo son:

A. Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo).

B. Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.

C. Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario.

D. El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., comportamiento automático o caótico por intoxicación alcohólica) o a una enfermedad médica (p. ej., crisis parciales complejas).

Nota: En los niños los síntomas no deben confundirse con juego fantasiosos o compañeros de juego imaginarios.


Podríamos decir que se cumplen todos los puntos, aunque nos queda la duda de que no exista otra patología asociada. Lo digo porque en la película podemos ver el proceso mediante el que eclosiona la personalidad “negra” y el conflicto que se genera con la “blanca”, pero sabemos que en los casos de múltiples personalidades el control de la conducta pasa de una a otra, pero no se pierde el sentido de la realidad ni se producen alucinaciones. Ambas cosas le ocurren a Nina, por lo que habría que buscar otra opción diagnóstica.

La esquizofrenia podría cuadrar. Nos explicaría la pérdida del sentido de la realidad y las alucinaciones, incluso el que se autoagreda, pero en cambio su origen no quedaría claro, ya que no parecen haber ocurrido episodios anteriores y el estrés que sufre actualmente la protagonista no es causa justificada.

Criterios para el diagnóstico de la Esquizofrenia
A. Síntomas característicos: Dos (o más) de los siguientes, cada uno de ellos presente durante una parte significativa de un período de 1 mes (o menos si ha sido tratado con éxito):

1. ideas delirantes
2. alucinaciones
3. lenguaje desorganizado (p. ej., descarrilamiento frecuente o incoherencia)
4. comportamiento catatónico o gravemente desorganizado
5. síntomas negativos, por ejemplo, aplanamiento afectivo, alogia o abulia

Nota: Sólo se requiere un síntoma del Criterio A si las ideas delirantes son extrañas, o si las ideas delirantes consisten en una voz que comenta continuamente los pensamientos o el comportamiento del sujeto, o si dos o más voces conversan entre ellas.

B. Disfunción social/laboral: Durante una parte singnificativa del tiempo desde el inicio de la alteración, una o más áreas importantes de actividad, como son el trabajo, las relaciones interpersonales o el cuidado de uno mismo, están claramente por debajo del nivel previo al inicio del trastorno (o, cuando el inicio es en la infancia o adolescencia, fracaso en cuanto a alcanzar el nivel esperable de rendimiento interpersonal, académico o laboral).

C. Duración: Persisten signos continuos de la alteración durante al menos 6 meses. Este período de 6 meses debe incluir al menos 1 mes de síntomas que cumplan el Criterio A (o menos si se ha tratado con éxito) y puede incluir los períodos de síntomas prodrómicos y residuales. Durante estos períodos prodrómicos o residuales, los signos de la alteración pueden manifestarse sólo por síntomas negativos o por dos o más síntomas de la lista del Criterio A, presentes de forma atenuada (p. ej., creencias raras, experiencias perceptivas no habituales).

D. Exclusión de los trastornos esquizoafectivo y del estado de ánimo: El trastorno esquizoafectivo y el trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos se han descartado debido a: 1) no ha habido ningún episodio depresivo mayor, maníaco o mixto concurrente con los síntomas de la fase activa; o 2) si los episodios de alteración anímica han aparecido durante los síntomas de la fase activa, su duración total ha sido breve en relación con la duración de los períodos activo y residual.

E. Exclusión de consumo de sustancias y de enfermedad médica: El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (p. ej., una droga de abuso, un medicamento) o de una enfermedad médica.

F. Relación con un trastorno generalizado del desarrollo: Si hay historia de trastorno autista o de otro trastorno generalizado del desarrollo, el diagnóstico adicional de esquizofrenia sólo se realizará si las ideas delirantes o las alucinaciones también se mantienen durante al menos 1 mes (o menos si se han tratado con éxito).

Clasificación del curso longitudinal:

- Episódico con síntomas residuales interepisódicos (los episodios están determinados por la reaparición de síntomas psicóticos destacados): especificar también si: con síntomas negativos acusados
- Episódico sin síntomas residuales interepisódicos: Continuo (existencia de claros síntomas psicóticos a lo largo del período de observación): especificar también si: con síntomas negativos acusados
- Episodio único en remisión parcial: especificar también si: con síntomas negativos acusados
- Episodio único en remisión total
- Otro patrón o no especificado
- Menos de 1 año desde el inicio de los primeros síntomas de fase activa


Como ves, los tiempos no concuerdan, aunque cabe la posibilidad de que nos encontremos ante un proceso inicial en edad adulta. De todos modos sabemos que el cine a veces juega a su conveniencia con los síntomas (y signos) de sus protagonistas, lo que dificulta mucho la tarea a la hora de hacer un diagnóstico. Es lógico, el director pretende contar una historia emotiva, no hacer estudios de casos de psicopatología, aunque a veces podamos usar las historias cinematográficas con fines didácticos, por lo menos para discutir lo que es cierto y lo que no.




Aquí nos basta saber que el estrés ha provocado en Nina un brote psicótico que la ha llevado a conseguir su momento de gloria aunque a un precio demasiado alto.

En resumen, una película para ver un par de veces y disfrutar del espectáculo visual que nos ofrece Aronofsky y del auditivo a cargo de Clint Mansell, su compositor habitual de bandas sonoras a quien probablemente recuerdes por la de Réquiem por un Sueño, otra obra maestra de los dos.

Saludos,



Compartir

lunes, 24 de mayo de 2010

Un día de furia

Dirigida por Joel Schumacher en 1993, "Un día de furia" es un drama personal al que psicológicamente se le puede sacar más provecho de lo que en un momento parece.

Nos presenta la historia de un personaje aparentemente contradictorio, William Foster (Michael Douglas), un ejecutivo de aspecto tranquilo que nos sorprende con sus violentas reacciones.

A mi juicio la primera escena es muy interesante y parece que va a definir el sentido de la película. Atrapado en medio de un atasco de tráfico, con un calor sofocante que el aire acondicionado del coche no puede paliar, todo el ambiente que rodea a William se vuelve hostil y vemos como su tensión aumenta, augurando la explosión de furia que anuncia el título de la película.

Pero no, tal explosión no se produce. William se harta, decide que no puede aguantar más, así que abandona su automóvil en medio de la autopista y se va caminando, ante el asombro del resto de los conductores.




Su actitud es tranquila. Le dice a otro conductor que deja el coche y se va andando a su casa, pero se lo dice sin ningún asomo de enfado. Incluso actúa de igual manera en el resto de interacciones que mantiene con la gente que se cruza. Él está sereno, calmado y es bastante amable, pero cuando obstaculizan sus propósitos, sobre todo cuando lo hacen de manera abusiva o que él considera injusta, es cuando reacciona de manera violenta.

Aunque es una violencia curiosa, por lo menos a mí me llamó la atención. No se deja llevar por un arrebato de ira en el que reacciona sin pensar y luego se arrepiente de lo que ha hecho. No. Al contrario. Mantiene una postura sosegada, sin alterarse. Parece que la hostilidad no es una opción en su abanico de conductas posibles. Pero nunca retrocede y cuando alguien intenta imponerse injusta o violentamente, reacciona con una contundencia inesperada, utilizando las armas que antes habían empleado contra él.




William parece que toma el papel de súper héroe de “a pie”. Un ciudadano justiciero y hasta vengativo que no tiene piedad con la publicidad engañosa, ni con los chicos que le asaltan en el parque, ni con el comerciante que le pide un precio abusivo por un refresco. Eso le costara que le destroce la tienda, pero que antes de irse le abone el precio que consideraba “justo”.

Cuando la estaba viendo, pensé que la película podía reflejar adecuadamente el fenómeno que Zillman había definido como “transferencia de la activación”. Según esto, una persona que se viese sometida a una experiencia activadora (estresante) podría no manifestar en ese momento la descarga emocional que sería de esperar, pero podría quedarse lo suficientemente excitada para que luego un segundo estímulo, aparentemente insignificante incluso, desencadenase una reacción desmedida, que sería evidentemente más la respuesta a la primera experiencia que a la segunda. Entonces, sólo podremos comprender esa reacción si conocemos la historia previa.

La película nos muestra todas esas historias previas. Vemos como William acumula tensión en el momento del atasco, pero entonces no reacciona. Se va con su tensión acumulada hasta que se topa con el comerciante coreano, que recibe su descarga de ira cuando no le da el cambio que necesita y le pide un precio abusivo por la bebida. Y lo mismo en toda la película.




Está separado de su mujer. Es el cumpleaños de su hijita y sólo quiere verla ese día para llevarle un regalo. Pero su mujer no quiere saber nada de él y parece que todas las circunstancias se han puesto en contra de esa visita. Se siente frustrado y cada episodio que vive incrementa más su excitación, aumentando la violencia de sus reacciones. Así en la genial escena de la hamburguesería, los empleados se quedan perplejos cuando William la emprende a tiros por que la hamburguesa que le dan no es como la de la foto.




Esas explosiones de ira serían lo lógico y esperable después de las experiencias que vive el protagonista. Pero hay algo que no cuadra en las escenas violentas. La ira implica una respuesta emocional, no meditada, en la que es nuestro sistema límbico y no la corteza cerebral el que regula nuestras acciones y da rienda suelta a nuestra energía.

Aunque no lo parezca, la ira, como todas las emociones, es una respuesta adaptativa y muy útil para nuestra supervivencia. Proporciona una alta activación que dota a nuestras acciones de una elevada energía que da contundencia a nuestra respuesta. Además el rostro adopta una expresión facial característica que avisa a todo el mundo del estado emocional en el que nos encontramos y es una señal para que no se interpongan en nuestro camino. Pero lo característico es que todo eso ocurre rápidamente, a veces demasiado. Es como un acto reflejo en el que se actúa sin pensar, sin evaluar las consecuencias y en muchas ocasiones “metiendo la pata”.




Pero eso no pasa aquí, William no se deja llevar por la ira. Reacciona violentamente pero nunca pierde la compostura, ni el control. Su rostro no se altera. Sus acciones son medidas, hace lo que quiere hacer porque considera que debe de dar su merecido a alguien. Pero la furia en su acepción más conocida brilla por su ausencia.

Creo que el título original en inglés Falling Down (Cayendo) refleja muy bien esa sensación de huida hacia delante que vive el protagonista. El título que le han puesto en español “Un día de furia” es poco meditado y nos lleva a pensar en un irascible personaje que en principio no existe (luego te comentaré por qué pongo “en principio”).

Pero entonces ¿que le pasa a William?. Pues es una persona psicótica, antisocial que parece sufrir un trastorno de control de impulsos. Aunque no se deja llevar por la ira y tampoco pierda su aspecto de meticuloso oficinista, sus violentas reacciones son desproporcionadas e inadmisibles en el marco de la convivencia social. Probablemente todos hubiésemos deseado reaccionar como él en más de una ocasión, aunque normalmente no lo hacemos. Las reglas de la convivencia nos lo impiden.

Pero sí hay una escena en la que vemos a William perder los estribos. ¿Sabes cuál es?. La secuencia de la película que ve en el vídeo de la casa de su mujer. Cuando su hija no hace lo que él quiere y eso le provoca una irritación exagerada. Tal escena no parece ser un episodio aislado y sus frecuentes e impredecibles repeticiones son lo que han provocado la separación de su mujer. Es el único momento en el que vemos al personaje irascible que antes había comentado que “en principio” no existía.

El trastorno de control de impulsos del que hablaba antes parece entonces que se manifiesta como un trastorno explosivo intermitente, que sería el auténtico problema de William. Pero te sugiero que vuelvas a ver la película, compares les escenas violentas y veas la diferencia entre los episodios que le suceden a lo largo de la historia y el que está grabado en la cinta de vídeo. Comprobarás lo que es furia y lo que no lo es.

Ese trastorno explosivo intermitente se caracteriza según el DSM IV por:

A. Varios episodios aislados de dificultad para controlar los impulsos agresivos, que dan lugar a violencia o a destrucción de la propiedad.

B. El grado de agresividad durante los episodios es desproporcionado con respecto a la intensidad de cualquier estresante psicosocial precipitante.

C. Los episodios agresivos no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental (p. ej., trastorno antisocial de la personalidad, trastorno límite de la personalidad, trastorno psicótico, episodio maníaco, trastorno disocial o trastorno por déficit de atención con hiperactividad) y no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, medicamentos) o a una enfermedad médica (p. ej., traumatismo craneal, enfermedad de Alzheimer).

A falta de conocer mejor el historial de William y de poder realizarle otras pruebas, creo que con los datos que nos da la película se pueden descartar otros trastornos de personalidad. Pero con lo que hemos visto y deducido ya tenemos una explicación bastante coherente de lo que pasa. A saber: que el título de la película nos ha confundido y que el cine a veces se equivoca al manejar los trastornos psicológicos o, en todo caso, no lo hace con la rigurosidad requerida.

En resumen, si William padece un trastorno explosivo intermitente no es normal que actúe con tanta sangre fría durante toda la película. Y si no lo padece, no es normal que pierda los estribos de esa manera en la escena con su hija. ¿O sí?. ¿A ti qué te parece?.



Otro personaje que nos puede pasar desapercibido en medio de tanta violencia es el de Amanda Prendergast (Tuesday Weld), la mujer del detective Pendergast (Robert Duvall). Seriamante afectada por la muerte de su pequeña hija, parece sumida en un estado depresivo, agravado por un miedo obsesivo de que a su marido le pueda pasar algo.

Se refugia constantemente en su esposo, agobiándole con sus imaginarios males que pueden hacer incluso pensar que Amanda pueda padecer el Síndrome de Münchausen, sufriendo enfermedades ficticias para reclamar constantemente las atenciones del marido.

Tal situación es la que provoca que el detective pida la jubilación anticipada para aliviar a su mujer del miedo que le produce su trabajo de policía y también para poder prestarle las atenciones que requiere. Es una decisión que sus compañeros no comprenden, va en contra de sus principios y de su vocación de policía, pero está dispuesto a realizar ese sacrificio por amor.

La decisión del sensato detective es a todas luces equivocada, ya que lo único que haría es reforzar la conducta de su mujer, que probablemente se fuese incrementando en lo que a solicitud de atenciones se refiere. Afortunadamente, el final feliz de la película pasa porque Pendergast se replantee su decisión de pedir la jubilación y siga “disfrutando” de su trabajo, que es lo que de verdad le gusta.

Saludos,




Compartir

martes, 13 de abril de 2010

Twin Peaks - Veinte años de misterio...

...o cómo utilizar la imaginación, de los demás, para crear un mito.


Con Twin Peaks me pasa lo contrario que con 2001. En la película de Kubrick muchos ven aspectos místicos y yo veo una clara explicación lógica que no necesita recurrir a explicaciones más o menos espirituales.

Con la serie de Lynch me esfuerzo en encontrarle una explicación lógica (psicológica) y una vez tras otra me voy topando con los muros de simbología esotérica que encierran el asesinato de Laura Palmer (Sheryl Lee) y los hechos que lo rodearon.

He de decir que Twin Peaks me enganchó como no lo había hecho ninguna otra serie hasta entonces. Todo contribuía a ello. La misteriosa historia. El encanto de una sociedad rural, aparentemente idílica, en la que luego todos los personajes ocultan algo. El propio retrato de los personajes, cada uno más original que el otro. Las microhistorias que se entrelazaban en ese entorno. La fotografía de Frank Byers y la banda sonora de Angelo Badalamenti, que me encanta.




También tengo que confesar que me preocupé cuando vi el cariz descabellado que tomaban los acontecimientos en los últimos capítulos, pero en mi inocencia esperaba que todo se resolviese al final. Y, como la mayoría, en el último capítulo llegué a la conclusión de que la historia se le había ido a Lynch de las manos y no había sabido cómo terminarla.




Después me enteré de que la productora había decidido unilateralmente la finalización prematura de la serie ante la caída de audiencia en Estados Unidos y Lynch, para estupefacción de todos, concluyó la historia dejando al agente Cooper (Kyle MacLachlan) poseído por el espíritu maligno de "Bob".

Cuando en 1992 Lynch dirigió “Twin Peaks: Fuego camina conmigo” muchos confiamos en encontrar la explicación a la serie que tan abruptamente concluyó un año antes. Error. La película resultó ser una “precuela” en la que nos cuentan los últimos días de la vida de Laura Palmer. Nos sirve para aclarar algunos aspectos, pero en otros crea más confusión todavía.




En fin, de todo eso hace ya casi veinte años y desde entonces la curiosidad me ha llevado a retomar el tema recurrentemente, para ver si encontraba alguna explicación que me convenciese. Al final me rendí ante la evidencia de que Twin Peaks, más que un thriller policiaco o psicológico, es una historia fantástica sobre la lucha del bien y el mal, amparada en leyendas locales. Como tal historia fantástica, el final depende de lo que estés dispuesto a creer.

Pero si eres tan cabezota como yo, podrás reconocer algunas cosas que quedan claras. El padre de Laura, Leland Palmer (Ray Wise), abusó sexualmente de ella desde que tenía doce años. Eso lo plasma la muchacha en su diario, refriéndose a su violador como “Bob”, negando así la evidencia de que es su propio padre, quien por otra parte, busca también la compañía de otras chicas que le recuerdan a su hija.

Así Leland encuentra a Teresa Banks, una joven a la que mata iniciando el rito de introducir una pequeña letra bajo la uña del dedo anular de su mano, comenzando de esa manera su carrera de asesino psicópata.

Leland mata a su hija porque no puede soportar su actitud promiscua en los sórdidos ambientes en los que la chica ha desembocado.

Es difícil especificar qué trastorno de personalidad padece el padre, si es que padece alguno, y si él mismo es consciente de los actos que ha cometido o los olvida. Parece que en su "vida normal" actúa como si hubiese olvidado los episodios de abuso que ha cometido, pero cuando su lado de psicópata toma las riendas sí que es consciente de ello. Recuerda cuando Leland lee el diario de Laura y se sorprende de que la muchacha haya descubierto que el que la viola es su padre.




Podría pensarse en una posible esquizofrenia de Leland, que implicase procesos de alteración de su personalidad en los que actuase movido por los imperativos de la enfermedad. Pero no parece haber episodios alucinatorios ni fuerzas externas que le impulsen a cometer esos actos malignos. Recuerda que él no se ve como "Bob", es Laura la que lo ve así. La adjudicación de sus actos a una especie de espíritu demoníaco es fruto de la imaginación de la chica y no de la del padre.

Yo lo de esquizofrenia lo descartaría. Puede ser incluso algo más complejo. Probablemente lo que padece Leland como problema base sea un trastorno de la conducta sexual. Algún tipo de parafilia que le lleva a actuar compulsivamente, abusando de su hija y de jóvenes parecidas a ella, sinténdose recompensado por la sensación de poder que experimenta ante sus víctimas y la sumisión de estas, llegando en ocasiones al asesinato.

Como muchos asesinos en serie, Leland lleva una vida absolutamente normal y parece incluso un padre ejemplar. Para compaginar ambos tipos de conducta y por lo que he comentado anteriormente, la mente de Leland olvida selectiva y temporalmente esos sucesos. Probablemente, no hay pruebas para asegurarlo, padezca además un trastorno secundario, un tipo de amnesia disociativa en el que él mismo se niega los actos que comete, sufriendo un gran estado de shock cuando llega asumirlos, volviéndosele, por ejemplo, el pelo blanco.

La familia no es todo lo modélica que aparenta. Sarah, su mujer, bebe y fuma en exceso y le cuesta mantener las apariencias ante los cambios de estado de su marido. Laura sobrelleva como puede todos los acontecimientos. Es la típica hija de una familia desestructurada, pero que nadie, ni ella, lo asume. Adicta a la cocaína, sexualmente promiscua, coquetea en ambientes sórdidos, llegando a practicar conductas de riesgo, incluida la prostitución.



Probablemente lo haga por experimentar la sensación de tener control sobre sus actos y su propio cuerpo, pero evidentemente lo que consigue es lo contrario.

Teniendo en cuenta todo esto, quizás es más complicado diagnosticar el estado psicológico de la propia Laura. Traumatizada por los repetidos abusos, se esfuerza en separar la figura del padre protector de la del padre violador y sólo se da cuenta de la coincidencia de ambas cuando ve salir a su padre de casa momentos después de que “Bob” la haya violado en ella.

Laura recuerda los hechos pero no identifica a quien abusa de ella. Sufre con angustia lo ocurrido, revive ciertos episodios, los ve, los plasma en su diario... Todo menos la identidad del agresor. En lugar de ello se refiere a él como ese espíritu maligno encarnado por la figura de "Bob".

En otros tiempos la pobre Laura podría haberse considerado víctima de una posesión demoníaca, incluso habérsele practicado un exorcismo. Ahora sabemos que puede padecer estrés postraumático, quizás algún tipo de amnesia selectiva y evidentemente negación. Y si pongo tantos condicionales es porque para aseverar todo ello necesitaríamos más datos y menos enmascarados que los que Lynch nos presenta.




Date cuenta del esfuerzo que hago buceando en las distintas escenas de la película para encontrar esa explicación lógica (psicológica) a la que antes aludía, porque según se va desarrollando la historia, la posibilidad de derivar hacia un lado místico, con una posesión diabólica y el exorcismo consecuente no parecen tan descabelladas, sobre todo teniendo en cuenta que además se nos presenta toda una parafernalia de simbología esotérica más propia de los géneros de terror, fantasía e incluso ciencia ficción.

- Bob que encarna el espíritu del mal que habita ancestralmente en los bosques.

- El gráfico de la roca que indica el momento (en la conjunción de Júpiter y Saturno) y el lugar (el círculo de los doce sicomoros en el bosque) en el que se puede acceder a la “Logia Negra”, el lugar en el que se encuentra el poder del mal y que el agente Cooper ha visto en sueños.

- “El gigante” y “el enano” que ayudan y dan pistas al agente desde esos sueños.

- “El manco” que se libró de la posesión de “Bob” cortándose el brazo. Recuerda que en “Fuego, camina conmigo” nos dicen que Teresa Banks tuvo una insensibilidad del brazo antes de morir. Y en los últimos capítulos de “Twin Peaks” varios personajes, incluido el agente Cooper, tienen momentos en los que la mano les tiembla incontroladamente.

- La investigación “Libro Azul” de las Fuerzas Aéreas en las que el mayor Briggs, (Don Davis, el entrañable general Hammond de Stargate SG1), se esfuerza en resolver las incógnitas que relacionan los sucesos acontecidos con fuerzas ocultas de diversa índole, para lo que incluso llegan a estudiar diversas transmisiones procedentes de un origen desconocido en el espacio.

- La posesión final del agente Cooper. El mal que vence al bien y se instaura en un órgano de poder como el FBI. ¿Qué implicaciones puede tener eso en el futuro?.




Bueno, si sigues mirando seguro que encuentras más, pero ya lo dejo a tu curiosidad.

El que todo eso constituya una historia única, junto con la del asesinato de Laura, o no. Y el que puedan contribuir al esclarecimiento del misterio, o no, es algo que probablemente sólo Lynch lo sabe y tampoco estoy seguro de ello, pero en todo caso no parece que tenga intención de revelarlo ¿o sí?.




Bueno, mientras tanto, eres tú el que tiene que ir sacando tus propias conclusiones.

Saludos,



Compartir

lunes, 8 de marzo de 2010

Motivación Sexual y PageRank

Cuando uno tiene un blog o una página en Internet, creo que es inevitable que de vez en cuando compruebes cómo llega la gente a tu sitio. A mí es algo que además me resulta sumamente curioso, pero he de reconocer que además es bastante útil. Viendo qué es lo que la gente busca se te ocurren múltiples ideas para comentar y acabas haciéndote una idea del perfil de tus lectores.

Por ejemplo, sé que este blog es consultado por muchos estudiantes de psicología que buscan información para realizar los trabajos que les han pedido en clase. Por cierto, cuidado chic@s con “copiar y pegar” párrafos textuales porque eso se detecta fácilmente. Me encanta serviros de inspiración pero haced trabajar también vuestras neuronas, es sólo un poco más "cansado", pero mucho más seguro y a la larga mucho más satisfactorio.

Pero ¡ay!, tengo otro blog sobre ciencia ficción (HAL 9000), temática que fue la que primero me indujo a escribir en Internet, aunque lo cierto es que aquel blog es bastante menos leído que éste. No es que la ciencia ficción interese menos al público en general que la psicología, más bien al contrario, pero la verdad es que no ando muy bien de tiempo y ahora me dedico bastante menos a la ciencia ficcion que a la psicología.

Aunque considero que HAL 9000 es un blog muy interesante, está menos actualizado y tiene bastantes menos lectores que Psicología y Cine. Por eso, cuando vi que un día el número de lectores de HAL se multiplicaba por 9 sin haber hecho yo ningún cambio de importancia, fui enseguida a ver las estadísticas y comprobar de dónde llegaba toda esta gente y qué venía buscando.

La gente pasó de ser cien por cien hispana a ser mayoritariamente francófona y anglosajona y, evidentemente, en lugar de lugar de querer leer mis interesantes y agudos comentarios sobre la ciencia ficción, venían buscando... otra cosa, que concretamente resultó ser una foto en la que aparecía desnuda la exótica Vaitiare (una antigua novia del cantante Julio Iglesias).


Vamos a ver, mis queridos salidos del mundo entero, si en ese blog no hay ninguna foto de esa chica en pelotas (ni de esa ni de ninguna que yo recuerde) ¿cómo es que venís a mi página con tan eróticas intenciones?.

Pues la explicación resultó ser bien sencilla. Hice un comentario de la nueva creación de la factoría Stargate, la serie Stargate Universe. Me sorprendía yo del cambio que había dado la susodicha serie desde sus inicios y a modo de ejemplo citaba que en el capítulo piloto de la primera temporada de Stargate SG1, la actriz Vaitiare Bandera aparecía totalmente desnuda en una escena absolutamente inesperada teniendo en cuenta que se trataba de una serie de ciencia ficción dirigida al público en general, probablemente juvenil en su mayoría.

Como ya sabes, en el blog suelo poner imágenes o enlaces de todo el material que cito y eso hice también en el caso de la actriz tahitiana. No colgué la imagen, pero sí había una enlace a la página en la que se podía ver. Curiosamente y aún no sé por qué, ahora en Google Images cuando buscas esa foto te redirecciona a mi blog.

Si ya me costaba entender los procedimientos que Google tenía para asignar el ranking de cada página, ahora entiendo menos por qué en lugar de mandar a los que quieren ver a Vaitiare en bolas a la página en la que está, les manda a la mía. En fin, espero que eso por lo menos sirva para aumentar mi PageRank.

Sabía que privando del acceso a las hembras podías conseguir que un ratoncillo hiciese maravillas en un laberinto de experimentación o en una jaula de Skinner. Lo que nunca pensé es que mi blog de ciencia ficción se beneficiase de la motivación sexual.

Lo que no dejo de preguntarme es que hubiese pasado si en lugar de interpretar la escena la exótica Vaitiare lo hubiese hecho una actriz con una imagen más buscada, con más morbo…, yo que sé, piensa tú en la que quieras. De estas sí que rompo las estadísticas.

Por cierto, si con todo esto te ha entrado curiosidad por la foto en cuestión la puedes ver pulsando aquí. Pero si te vas a escandalizar no lo hagas, aunque está sacada de una película apta para todos los públicos no quiero que te tengas que dar una ducha fría por mi culpa.

Saludos,

lunes, 30 de noviembre de 2009

Sólo te tengo a ti

Todas las películas se pueden estudiar desde una vertiente psicológica, pero la verdad es que pensé que ésta tendría poco que aportar al tema. Da la impresión de ser una comedia rosa sin trascendencia, adornada por un cierto aire intimista, típicamente francés.

Reconocerás conmigo que en ocasiones es muy útil ir al cine con bajas expectativas. Si se cumplen, ya te lo esperabas así que no has perdido nada. Pero si la película logra sorprenderte, así el impacto es mucho mayor.

Con “Sólo te tengo a tiLaetitia Colombani intenta sorprender… y lo consigue. Fue su primer largometraje como directora, anteriormente la habíamos podido ver como actriz y actualmente combina las dos facetas.

Nos plantea una almibarada historia en la que Angélique (Audrey Tautou), una joven estudiante está enamorada de Loïc (Samuel Le Bihan), un conocido cardiólogo que ya está casado y aunque eso no parece ser obstáculo para la decidida joven, pronto comprobamos que hay algo que no va bien. Pero el problema es que lo que no va bien no es lo que nosotros esperábamos.

Laetitia Colombani podrá ser novata, pero además es responsable del guión y conoce muy bien el manejo del lenguaje cinematográfico. A mitad de la película nos demuestra que formamos juicios demasiado apresuradamente y a menudo basándonos en hechos circunstanciales. Nos da una lección, que al final descubrimos no haber aprendido y nos hace caer en los mismos errores otra vez.

Ya. No te estás enterando de nada. Eso pretendo, porque sería una lástima contarte el argumento, es mejor que lo veas tú si no lo has hecho aún y ya me dirás si tengo razón.



Sólo puedo decir que la película nos retrata un claro caso de “erotomanía”, una patología conocida también como Síndrome de Clerembault, por ser prácticamente el que la dio a conocer en 1921, aunque otros autores ya habían descrito casos anteriormente, como Jacques Ferrand que hablaba de “melancolía erótica” en 1610, o Esquirol que mencionaba la “locura del amor casto” en 1838.

Anteriormente tendía a confundirse con una variante de la ninfomanía femenina, aunque sin la típica connotación sexual que la caracteriza. Si se daba en hombres se denominaba satiriasis, conceptos que actualmente se engloban en el de hipersexualidad y que comunmente se entienden como adicción al sexo.

Pero la erotomanía tiene poco de sexual. Según el DSM IV se trata de la creencia delirante de que alguien, normalmente de mayor estatus, está enamorado de la persona que la padece. El sujeto tergiversa o malinterpreta la realidad encontrando siempre argumentos que corroboran su creencia. Incluso puede llegar a tener alucinaciones al respecto y a lo largo de la historia se han dado casos de personas religiosas convencidas de tener los favores del amor divino. En este sentido tradicionalmente se pensaba en el celibato como un factor común de la erotomanía, aunque actualmente se sabe que el no tener pareja sexual, bien por convicción religiosa, timidez o la causa que sea, no siempre se da en los erotomaníacos.

Clerembault la describe en tres fases consecutivas: esperanza, despecho y rencor, cosa que podemos pensar que es lógica, pero que no es exactamente lo que ocurre en la película.

Lo que es cierto es que es un delirio muy persistente que puede complicar tremendamente la vida de ambas personas, el enfermo y su supuesto enamorado.

En el cine podemos ver distintos acercamientos al tema, pero creo que ninguno tan certero como el que ha hecho Colombani.

Por ejemplo podríamos citar…


Hable con ella




Misery




Atracción Fatal




Acoso




Obsesionada




Anna M.



¿Qué te parecen?, ¿crees que se podrían encuadrar dentro de lo que es erotomanía?...

Bueno, ya sabes que tienes la posibilidad de insertar los comentarios que creas, pero me parece que por hoy ya está bien de amor no correspondido ¿no?.

Saludos,



Compartir

lunes, 23 de marzo de 2009

La habitación de Fermat

Piensa o muere


¿Os gustan los problemas de inteligencia?. Tanto si la respuesta es sí o no, creo que esta película os habrá interesado, u os interesará si es que aún no la habéis visto.

La Habitación de Fermat está dirigida por Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, quizás más conocidos por su participación en El Hormiguero.

Es una historia de intriga en la que cuatro matemáticos de renombre son citados a una reunión en la que se les propondrá una ingeniosa prueba de su inteligencia.



Se les conocerá por sus apodos Hilbert (Lluís Homar), Galois (Alejo Sauras), Oliva (personaje que por cierto no destacó precisamente por las matemáticas, interpretado por Elena Ballesteros) y Pascal (Santi Millán). Siendo el anfitrión Fermat (Federico Luppi).



Alguno de ellos ha estado trabajando en la demostración de la Conjetura de Goldbach, que dice que todo número para, mayor de dos, puede expresarse por la súma de dos números primos. Con mi mentalidad simple y poco matemática confieso que le veo poca utilidad a semejante planteamiento. Me refiero a que todo número par mayor que dos se podrá expresar como la súma de dos números primos y también como la suma de dos o más números que no lo son ¿y qué?. Pero bueno, es una reflexión que Christian Goldbach le hizo a Leonhard Euler en la correspondencia que mantuvieron, allá por el año 1742 y que también ha aparecido en otras películas como "La verdad oculta", de la que quizás podríamos hablar en otra ocasión. En fin, algún interés tendrá, pero a mí no me parece mucho más útil que el resto de problemas que se plantean a lo largo de la película.

Por cierto y volviendo a ella, la invitación que reciben los matemáticos es de por sí un anticipo de lo que les espera. Para aceptarla tienen que contestar a una pregunta…



¿Sabes la respuesta?, pues quizás habrías podido asistir tú también y ayudarles a resolver los acertijos que el enigmático Fermat les irá proponiendo, aunque de hecho es lo que haremos, pues el guión nos dejará tiempo suficiente para proponer nuestra solución antes de que los protagonistas den la suya.

Pero a veces la solución mas ingeniosa no es la más correcta. Me encanta la respuesta de Pascal cuando Hilbert propone el problema del pastor que va con un lobo una oveja y una col. Tiene que cruzar un río en una barca que sólo tiene dos plazas, incluyendo la col. ¿Cómo organizar los viajes sin que en ningún momento se quede solos el lobo y la oveja o la oveja y la col?. Su respuesta fue “¿Y para qué iba a llevar un pastor a un lobo?” No me digáis que no es pura lógica, aunque no sea la respuesta correcta (que te dejo que la pienses tú, pero tranquilo, que si desfalleces más adelante te diré dónde puedes encontrar las soluciones a todos los enigmas planteados).



Trailer de La habitación de Fermat


Ya metidos en la reunión descubren que se trata de una trampa de difícil salida. Cada cierto tiempo les llega un problema de ingenio por una PDA, dándoles un tiempo para resolverlo, pasado el cual, las paredes del cuarto, que están conectadas a sendas prensas, se ponen en movimiento, reduciendo de manera imparable el tamaño de la habitación.

Entonces se produce otra cita memorable de Pascal:

“- La presión es impredecible, puede convertir el carbón en polvo o en diamante.

- ¿De quién es la frase, de Pascal?

- No, de
McGyver.”

Acto seguido empiezan a llegar los enigmas. ¿Juegas?. A ellos no les queda otro remedio y tienen tres frentes que resolver:

- Los enigmas que se les plantean.

- ¿Quién es el misterioso Fermat y por qué quiere eliminarles así?.

- Y el problema más importante: ¿Cómo salir de la habitación trampa?.

No es mucho el tiempo que tienen para pensar en cada cosa y pronto se dan cuenta de que aunque resuelvan los enigmas es difícil parar la habitación a tiempo y de que tarde o temprano se acabarán agotando y entonces todos acabarán irremisiblemente aplastados. Pero… son cuatro mentes privilegiadas, algo de esperanza les queda ¿no?. Si has visto la película ya lo sabes y si no… ¿a qué esperas?.



Rueda de prensa en el festival de Sitges


Ver tanta mente pensante me indujo a reflexionar sobre tres conceptos que están en el fondo de la trama: la inteligencia, el estrés y el prestigio.


- Los cuatro matemáticos son evidentemente inteligentes. Probablemente su coeficiente intelectual, medido con diversas pruebas, en parte semejantes a las que se les proponen en la historia, arroje unos resultados espectaculares.

Pero la inteligencia es algo difícil de definir. Hay quien dice que simplemente es lo que miden los test de inteligencia, aunque es evidente que esa definición circular no es válida y que se trata de algo más de lo que nos indican esas pruebas.

A mí me gusta más pensar en la inteligencia como capacidad de adaptación física y social, con lo que combinaríamos los conceptos de inteligencia tradicional y el de inteligencia emocional, abarcando la solución de problemas, no sólo emocionales sino también sociales.

De hecho, los partidarios de la inteligencia emocional aseguran que predice el éxito de manera más fiable que la tradicional.

Por cierto ¿cómo dirías tú que andan los protagonistas de ambos tipos de inteligencia?.


- La otra cuestión es el estrés. La epidemia de nuestro tiempo ¿verdad?. ¿Quién no se ha sentido alguna vez estresado, o ha tenido una baja por estrés o ha tenido problemas somáticos que han sido atribuidos al estrés?.

Pocas veces nos paramos a pensar que es un mecanismo de adaptación necesario para nuestra supervivencia y que sin él no estaríamos hoy aquí discutiendo de ello, ni como personas, ni como especie.

El estrés nos prepara fundamentalmente para aquellas situaciones problemáticas en la que vamos a tener que movilizar nuestros recursos para poder superarlas. Aparece preferentemente ante estímulos ambiguos, que tenemos que evaluar para determinar si nuestros recursos son válidos para resolverlos o es mejor abandonar.

Lo que ocurre es que actualmente, en el mundo en el que nos movemos, los problemas a los que nos enfrentamos son más de tipo intelectual que físico, considerando incluso como problema intelectual el mero hecho de cómo llegar a final de mes. Entonces, la activación que nos produce el estrés no es la más adecuada para enfrentarnos a los problemas de nuestra sociedad actual.



¿Recuerdas este anuncio?, ¿te dice algo?


Aunque el rendimiento mejora con la activación, superados los niveles óptimos, cualquier aumento de esa activación perjudica la ejecución de la tarea. Por eso rendimos mejor en una prueba cuyo resultado nos puede ser beneficioso, pero podemos bloquearnos cuando el resultado sea algo crucial para nosotros.

Así, el problema no es el estrés en sí, si no su presentación ante estímulos inadecuados o su persistencia después de haber superado el episodio que lo desencadenó.

Entonces, ¿el estrés al que se ven sometidos los protagonistas es positivo o negativo?, ¿les ayuda a resolver sus problemas o les perjudica?.


- Y por último hablemos del prestigio. El propio Fermat asegura durante la cena que la invisibilidad sólo sirve para hacer el mal, pues cuando hacemos algo bien todos queremos ser vistos.

Según Maslow, el reconocimiento y la autorrealización se sitúan en la cúspide de la pirámide motivacional, son la justificación de orden superior de nuestra conducta. Cuando uno tiene aseguradas sus necesidades básicas y después de la afiliación, la búsqueda del éxito y el logro personal es lo que guía nuestra conducta. Entonces la última pregunta ¿cuál de nuestros personajes se mueve más por la búsqueda del reconocimiento? .


Bueno, si hay algún enigma que se te haya quedado sin resolver consulta la página del Centro Virtual de Divulagación de las Matemáticas, el blog Más de tres o la página oficial de la película. En esos sitios encontrarás la información que necesitas.

Por mi parte nada más. Un saludo,



Compartir

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails