AVISO IMPORTANTE

AVISO: Las informaciones contenidas en este blog pueden desentrañar importantes aspectos del argumento, incluso del final de la película en cuestión.
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jueves, 12 de marzo de 2009

A propósito de Henry

Amnesia, a petición popular

En Internet empiezas buscando una cosa y acabas en otra. Eso quizás os haya pasado a alguno de los que aterriza de vez en cuando en este blog, aunque siempre espero que la coincidencia sea fructífera.

El caso es que revisando las llegadas que desembocan en esta página en ocasiones me encuentro que los buscadores me traen cosas tan curiosas como estas:

psicologia me va mal en la carrera de farmacia

como pasar una noche estupenda con tu enamorada

cuanto le mide el pene a una transexual

Ni yo mismo sé cómo con esos datos han llegado aquí, pero un día de estos voy a hacer un "ranking" premiando, moralmente, las entradas más originales. En todo caso espero que lo que encuentren en este sitio les resulte interesante y confío en que más que de mí, despotriquen de Google, que a veces sigue unos caminos inescrutables.

Aunque estas entradas también te dan qué pensar y te proporcionan ideas interesantes. Por ejemplo, bastantes de estos accesos venían buscando información sobre "A propósito de Henry", película que se nombra aquí en la lista de los lectores pero sobre la que no hay ningún comentario, así que me he decidido a solucionar esta ausencia, podría decirse que a petición popular.

"A propósito de Henry" es una de esas películas que mi mujer califica como de "sábado por la tarde". Se puede ver en familia, hay un malo que se convierte en bueno, una familia feliz que en el fondo está rota, una historia de amor que triunfa cuando las circunstancias parecen más difíciles y todo sirviendo de marco a la épica vivencia de superación personal del protagonista. Vamos, que lo tiene todo para conmoverte, no dejarte dormir la siesta y que al final salgas de casa con la moral alta.


Trailer de "A propósito de Henry" in english.

Henry Turner (Harrison Ford) es un abogado de éxito, tan despiadado como inteligente. Es un triunfador, apreciado por sus colegas y temido por sus rivales. Lo tiene todo, un matrimonio modelo, una hija que pronto ingresará en un colegio de élite y un piso en lo mejor de Nueva York.

Pero accidentalmente un día se ve envuelto en un atraco y recibe un tiro en la cabeza y otro en el pecho. Milagrosamente sobrevive, pero queda en un estado casi vegetativo. Ha perdido la memoria, no sabe hablar y no puede caminar.

De la noche a la mañana todo cambia radicalmente y Henry es ahora un ser indefenso. Afortunadamente para él, recibe los cuidados médicos oportunos. Una logopeda le enseña a hablar otra vez y Bradley (Bill Nunn), un entusiasta fisioterapeuta, le ayuda enormemente en la recuperación física.

Lo que no recupera nunca es la memoria, pero ya se puede valer por sí mismo, abandonar el entorno seguro y conocido de la clínica y volver con su familia. Le cuesta mucho dejar a su amigo Bradley para volver con su mujer y su hija, unas desconocidas, pero poco a poco se va acostumbrando y va aprendiendo a conocerlas y a quererlas. Se vuelve a enamorar de Sarah (Annette Bening), su mujer y se convierte en el padre, que nunca fue, de su hija Rachel (Mikki Allen).

También se incorpora al trabajo en el bufete, pero como no se acuerda de nada sus compañeros no saben cómo tratarle. Algunos se comportan como si fuese un retrasado mental y hasta sus mejores amigos sienten lástima de él. Pero Henry no es nada tonto y estudiando sus anteriores casos se da cuenta de que no le gusta la persona que era antes, así que decide cambiar.

Quizás por eso en Argentina le pusieron el título de "Una segunda oportunidad". No me gusta que cambien los títulos a las películas, a veces las nuevas elecciones son incomprensibles, pero en este caso reconozco que tiene sentido.

Bajo el punto de vista psicológico, hemos de reconocer que en la película se emplea la patología de Henry de una manera bastante efectista para sentar las bases del argumento. Ya hemos comentado aquí algunas veces que el cine tiene preferencia por distintas afecciones psicológicas y la amnesia es una de las más socorridas (ver la entrada relativa a Memento), sobre todo la retrógrada, aquella que hace que el sujeto no recuerde su vida anterior a partir de un momento dado.

Este sería el caso de Henry, que según el DSM IV padecería un trastorno amnésico debido al traumatismo causado, no por la bala que le afectó al lóbulo frontal derecho, sino por la anoxia cerebral que originó el paro cardiaco debido al otro disparo. Ello además ha causado otros trastornos motores y de la comunicación. Pero de todo esto se recupera rápidamente gracias al esfuerzo de su fisioterapeuta y de la logopeda, que no sé por qué, le enseña a hablar pero no a leer.

Así que, después de una sorprendente recuperación de la movilidad y del lenguaje, lo que sigue marcando la existencia de Henry después de ser dado de alta es la persistente amnesia que padece. Curiosamente, según los manuales que podemos consultar y los casos conocidos, la amnesia retrógrada no suele abarcar toda la vida del sujeto, sino el incidente que la provocó y un periodo de tiempo anterior a él, que será tanto más grande cuanto más intensa sea la afección, pero que nunca abarca la totalidad de su existencia, cosa que el cine no suele reflejar porque así consigue mayor dramatismo.

En estos casos también se suele producir una recuperación que va en sentido inverso. Los acontecimientos más antiguos, que están registrados con mayor fuerza en la memoria, se recuperan antes que los más recientes, pero poco a poco y en este sentido inverso, la memoria se va normalizando, cosa que no ocurre con Henry, probablemente por causas meramente argumentales.

Y es que en el fondo hay que volver a insistir en que se trata de una historia moralista con final feliz, en la que las referencias psicológicas están hábilmente manejadas y al servicio del dramatismo del guión.

El resultado es bueno, consigue lo que se propone y te emociona de manera entretenida ¿qué más se le puede pedir a una película?.

Saludos,



lunes, 5 de enero de 2009

Crazy in Love y otras películas sobre el autismo

Estaba pensando en comentar algo sobre “Mercury Rising” (Al rojo vivo), más que nada por acercarme al tema del autismo sin recurrir a la conocida “Rain man”, pero repasando mi videoteca me encontré con la romántica “Crazy in love”, más moderna, menos popular y que trata sobre el síndrome de Asperger, una variedad de autismo también menos conocida. De hecho este es el único largometraje, que yo sepa, que trata específicamente sobre este tema, aunque el trastorno es bastante popular entre los espectadores de televisión pues lo padece, levemente, la doctora Temperance Brennan (Emily Deschanel), la protagonista de la serie Bones, bueno en realidad quien más lo padece es el agente Seeley Booth (David Boreanaz) que es el más cercano a ella.

Los “asperger” tienen una especie de autismo leve, interpretan literalmente las cosas, por lo que carecen de sentido del humor y tienen dificultad para reconocer las emociones, lo que hace que también carezcan en gran medida de habilidades sociales y se tiendan a aislar en su propio mundo.

Estas características hacen que se concentren de manera obsesiva en diferentes actividades, dedicando a ellas toda su energía y recursos, haciendo que destaquen en ellas de manera notable, casi prodigiosa.

Pero permitidme que recupere el hilo inicial de mi idea y empiece hablando de Mercury Rising, una película de 1998 en la que el agente del FBI Art Jeffries (Bruce Willis) investiga el asesinato de los padres de Simon, un niño autista. Jeffries descubre que el niño, que no puede valerse por sí mismo ha sido capaz de descifrar la clave de un sistema de seguridad que una organización gubernamental, la NSA, había puesto a prueba publicándola en varias revistas de pasatiempos, teniendo la seguridad de que nadie hallaría la solución.

Cuando el jefe de la NSA, Nicholas Kudrow (Alec Baldwin), descubre que quien ha roto su código de seguridad indescifrable es un niño autista de nueve años y que la posibilidad de que otras personas hagan lo mismo es prácticamente nula, decide de que más fácil y menos costoso matar al niño que cambiar todo el sistema ya prácticamente montado. Lo que no tiene en cuenta es la perseverancia de agente Jeffries que protegerá a Simon, lo que proporciona la base para una interesante y entretenida película de acción que probablemente hayas visto pero de la que no voy a contar más, por si acaso.



Pero lo comentado nos sirve ya para introducir dos conceptos. Primero el de “autismo”, un trastorno neurológico de intensidad muy variable, que puede incapacitar grandemente a los que lo padecen en sus modalidades más severas o que puede hacer que cataloguemos de “raros” a los que lo padecen de manera muy leve.

Según el manual DSM IV se padece autismo si…

Criterios para el diagnóstico del F84.0 Trastorno autista

A. Existe un total de 6 (o más) ítems de 1, 2 y 3, con por lo menos dos de 1, y uno de 2 y de 3:

1. alteración cualitativa de la interacción social, manifestada al menos por dos de las siguientes características:
(a) importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales, como son contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social. (b) incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros adecuadas al nivel de desarrollo. (c) ausencia de la tendencia espontánea para compartir con otras personas disfrutes, intereses y objetivos (p. ej., no mostrar, traer o señalar objetos de interés). (d) falta de reciprocidad social o emocional.

2. alteración cualitativa de la comunicación manifestada al menos por dos de las siguientes características:
(a) retraso o ausencia total del desarrollo del lenguaje oral (no acompañado de intentos para compensarlo mediante modos alternativos de comunicación, tales como gestos o mímica).(b) en sujetos con un habla adecuada, alteración importante de la capacidad para iniciar o mantener una conversación con otros. (c) utilización estereotipada y repetitiva del lenguaje o lenguaje idiosincrásico. (d) ausencia de juego realista espontáneo, variado, o de juego imitativo social propio del nivel de desarrollo.

3. patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados, manifestados por lo menos mediante una de las siguientes características:
(a) preocupación absorbente por uno o más patrones estereotipados y restrictivos de interés que resulta anormal, sea en su intensidad, sea en su objetivo (b) adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales (c) manierismos motores estereotipados y repetitivos (p. ej., sacudir o girar las manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo) (d) preocupación persistente por partes de objetos

B. Retraso o funcionamiento anormal en por lo menos una de las siguientes áreas, que aparece antes de los 3 años de edad: 1 interacción social, 2 lenguaje utilizado en la comunicación social o 3 juego simbólico o imaginativo.

C. El trastorno no se explica mejor por la presencia de un trastorno de Rett o de un trastorno desintegrativo infantil.



Y el segundo concepto que introducimos es el de “savant”. Persona de habilidades mentales propias de superdotados. Por ejemplo memoria aparentemente sin límites, capacidad de hacer cálculos matemáticos mejor y mas deprisa que un ordenador, increíble talento musical o capacidad de dibujar o pintar de manera fotográfica y sólo de memoria.

Uno de cada diez autistas presenta algún tipo de estas habilidades extraordinarias, proporción mucho más alta que en la población “normal”, de hecho más de la mitad de los savants son autistas.

Para ellos se ha acuñado la denominación de “idiot savant”, persona que destaca en una de estas facetas, pero que respecto a las demás puede considerarse un retrasado mental.


Esta figura se popularizó notablemente en 1988 con el estreno de Rain Man, la película de Barry Levinson en la que Dustin Hoffman interpreta a Raymond Babbitt un autista sorprendente inspirado en la persona de Kim Peek, a quien por sus habilidades mentales le han asignado el apodo de “Kimputer”, que tiene memorizados más de doce mil libros, siendo capaz de leer dos páginas en ocho segundos y lo digo así, el lugar de decir que lee una página en cuatro segundos, por el hecho de que emplea cada ojo para leer una página distinta. Aunque todo esto no obsta para que sin embargo sea incapaz de vestirse solo.


Esta aparente contradicción hace que frecuentemente sean noticia estas personas que nos impactan tanto por lo que pueden hacer como por lo que no pueden.

Quizá uno de los más populares sea Stephen Wiltshire, un joven autista británico del que Oliver Sacks habló en su best seller “Un antropólogo en Marte” cuando Stephen aún era un niño. Actualmente se ha hecho famoso con el apodo de “la cámara viviente” por su capacidad de dibujar ciudades enteras de memoria, después de haberlas sobrevolado brevemente en helicóptero.



En cambio los “asperger” son menos espectaculares, como he dicho antes padecen una forma de autismo más leve, pueden desenvolverse por sí mismos y llevar una vida normal. Quienes les conocen, como mucho les califican de “raros” y esta rareza hace que a veces sea difícil convivir con ellos.


Según el DSM IV se padece el Síndrome de Asperger si…

Criterios para el diagnóstico del F84.5 Trastorno de Asperger

A. Alteración cualitativa de la interacción social, manifestada al menos por dos de las siguientes características:

1. importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales como contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social 2. incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros apropiadas al nivel de desarrollo del sujeto 3. ausencia de la tendencia espontánea a compartir disfrutes, intereses y objetivos con otras personas (p. ej., no mostrar, traer o enseñar a otras personas objetos de interés) 4. ausencia de reciprocidad social o emocional

B. Patrones de comportamiento, intereses y actividades restrictivos, repetitivos y estereotipados, manifestados al menos por una de las siguientes características:

1. preocupación absorbente por uno o más patrones de interés estereotipados y restrictivos que son anormales, sea por su intensidad, sea por su objetivo 2. adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales 3. manierismos motores estereotipados y repetitivos (p. ej., sacudir o girar manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo) 4. preocupación persistente por partes de objetos

C. El trastorno causa un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, laboral y otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D. No hay retraso general del lenguaje clínicamente significativo (p. ej., a los 2 años de edad utiliza palabras sencillas, a los 3 años de edad utiliza frases comunicativas).

E. No hay retraso clínicamente significativo del desarrollo cognoscitivo ni del desarrollo de habilidades de autoayuda propias de la edad, comportamiento adaptativo (distinto de la interacción social) y curiosidad acerca del ambiente durante la infancia.

F. No cumple los criterios de otro trastorno generalizado del desarrollo ni de esquizofrenia.


En “Crazy in love” nos encontramos con una pareja de enamorados que padecen este síndrome. Sin ser savants los dos son muy inteligentes, pero ambos tienen una vida profesional muy por debajo de sus capacidades intelectuales, simplemente porque no encajan en los empleos que podrían desempeñar.

Donald (Josh Hartnett) ha formado un grupo de autoayuda para autistas y se desvive por ellos. Isabelle (Radha Mitchell) es una nueva integrante del grupo, ha acudido por recomendación de su psiquiatra, que está convencida que le irá bien relacionarse con otras personas que comparten su problema.

En esta película, dirigida por el noruego Petter Næss en el año 2005, destacan las modestas, aunque muy bien conseguidas, interpretaciones de Sheila Kelley, John Carroll Lynch y sobre todo Rusty Schwimmer, que representan los papeles de miembros destacados del grupo de Donald.


El argumento y fundamentalmente los personajes de Donald e Isabelle están basados en la historia real de Jerry Newport y Mary Meinel, que en verdad lucharon por superar todas las vicisitudes que imponía el “asperger” a su relación personal. No os digo cómo termina la historia por no adelantar acontecimientos. Es mejor que la veáis vosotros.

Si os interesa el tema, además de mirar todos los enlaces que os he puesto, también os recomiendo una novela: “El curioso incidente del perro a medianoche”, de Mark Haddon. La historia de un chico con este trastorno que, obsesionado con Sherlock Holmes, pone en juego todas sus habilidades para averiguar quién ha matado a un perro en el vecindario.

Su investigación destapa más problemas de los que resuelve y, en todo caso, nos hace ver las dificultades que puede entrañar la convivencia con un familiar con este síndrome.

Esto es todo por hoy, para ser la primera entrada de 2009 creo que ya le vale.

No he encontrado referencias sobre posibles pases por TV de "Crazy in love" pero pulsa en los respectivos nombres si quieres que te avisen cuando pongan "Mercury Rising" o "Rain man".

¡Feliz Año!.



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lunes, 15 de septiembre de 2008

Charly (más listo que un ratón)

Vi Charly (The Two Worlds of Charly Gordon) hace más de treinta años, una vez que la pusieron por televisión. Me gustó mucho y me dejó muy buen recuerdo. Luego me enteré que estaba basada en una novela de Daniel Keyes “Flores para Algernon”, relato que, no sé muy bien la razón, algunos califican dentro del género de ciencia ficción. Imagino que porque cuando se escribió, el nudo argumental estaba bastante más lejos de la realidad que ahora.

Estrenada en 1968 y con una música estupenda de Ravi Shankar, nos cuenta la historia de un hombre de 32 años, Charly Gordon, que según los datos que nos facilitan tiene un coeficiente de inteligencia de 59, verbal 69 y general 70, lo que según el DSM IV nos indicaría que padece un retraso mental leve.

Charly tiene muy buen carácter y pone mucho interés en hacer bien las cosas. Vive solo, trabaja limpiando y haciendo los recados en una panadería, asiste a la escuela nocturna para aprender a leer y escribir, tarea en la que progresa lentamente y con bastante dificultad, despertando el interés de su profesora, la psicóloga Alice Kinian.

En el trabajo es objeto de todo tipo de bromas y sus compañeros se ríen de él cruelmente, pero Charly no se da cuenta de ello y es feliz, incluso les considera sus mejores amigos.

Por mediación de la señorita Kinian le someten a un tratamiento experimental que mejora su inteligencia. Un procedimiento quirúrgico mediante el que reparan las partes de su cerebro que causan la deficiencia y que hasta ahora sólo se había probado en ratones, uno de los cuales se llama Algernon, un ratoncito muy, muy listo.

Pero la operación surte efecto y Charly se va haciendo cada vez más inteligente. Supera a Algernon, todo un logro para él, y supera a sus compañeros de la panadería que se sienten humillados al ver que “el tonto” hace cosas de las que ellos no son capaces. Lo que tiene como consecuencia que lo despidan del trabajo.


Se convierte en una nueva persona, culta, educada y muy inteligente. Se enamora de su profesora y es correspondido. Sorprende a los investigadores con sus progresos, que incluso lo presentan en un congreso como el primero de las muchas personas que mejorarán su inteligencia por el procedimiento que han probado.

Charly ya va más allá que sus propios sanadores y comprende que el proceso no es permanente. Es reversible y pronto volverá a ser como antes. Ahora todo se convierte en una carrera contra reloj en la que él mismo lidera las investigaciones para evitar su regresión.

En este marco se nos presenta una historia muy humana y romántica, con el personaje central excelentemente retratado. De hecho, su interpretación le sirvió a Cliff Robertson para ganar el Oscar al mejor actor en 1969. Curiosamente no se presentó a recogerlo y en su nombre lo hizo Gregory Peck.

Cuando hace unos días volví a ver la película, ya no me gustó tanto como la primera vez. A veces las expectativas creadas y los recuerdos nos juegan esas malas pasadas. Pero de todos modos, es un excelente film con muchas cosas que comentar.

Principalmente el personaje del propio Charly y su evolución a lo largo de la historia. Primero sencillo, bonachón e ingenuo, aunque con mucho orgullo, que manifiesta con Algernon, su rival y compañero de vicisitudes.


Sabe que no es igual que la gente que le rodea, que hablan y hacen cosas que no entiende. Les admira y les imita, le gustaría ser como ellos, pero no les envidia, es feliz con su existencia.

Sin embargo, cuando le proponen hacer una carrera con Algernon está seguro de ganar, “yo soy mucho más grande”, pero lo que no sabe es que van correr por un laberinto y en igualdad de condiciones. Y Algernon gana. Siempre.

Charly se siente frustrado. Sabe que los demás hacen cosas que le superan, pero no le importa, lo tiene asumido. Ahora, que le gane un ratoncillo… Es demasiado para su autoestima.

Comprenderéis lo cruel y, a mi juicio, innecesario de este procedimiento. Si pretendo medir la habilidad de alguien en una determinada prueba, basta con cronometrar sus actuaciones y si quiero, ya las compararé con otros registros de él mismo, de otras personas, ratones o lo que se me ocurra. Los resultados serán mucho más fiables.

Pero hacer competir a ambos es cruel para el sujeto, sobre todo si pasa lo que vemos en el film. Ahora bien, tenemos que admitir que el impacto dramático de la escena es mucho mayor si la prueba la planteamos en forma de carrera. Además, para Charly tiene un efecto enormemente motivador. Superar al ratón es un reto que tiene que lograr.

El resto de pruebas le producen fundamentalmente sorpresa. Le dejan un tanto descolocado. En el test del principio le piden que imagine qué es lo que les pasa a las personas que aparecen en los dibujos que le presentan. Él dice que no puede saber qué les ocurre a personas que no conoce. Es evidente que otras capacidades no tendrá, pero lógica no le falta.

La prueba parece una variante una variante del Test de Apercepción Temática (TAT).


O quizás del Multi-Motive Grid (MMG).


Por lo poco que se ve no estoy seguro, si alguien lo identifica que por favor nos lo diga. De todos modos y a pesar de lo populares que son, los test proyectivos no son lo mío. No es que desconfíe de ellos, pero es que a veces pienso que miden más los motivos del terapeuta que del sujeto.

A diferencia de la película, en la novela emplean el más conocido Test de Rorschach, el de las manchas de tinta, y resulta enternecedor cómo Charly se enfrenta a él:

"(…) Bueno a dicho Burt (el terapeuta) que bes tu en esa carta. Yo beia tinta y e tenido miedo aunqe llebaba mi pata de conejo en mi bolsiyo porqe cuando era peqeño me eqibocaba en todos los tests de la escuela y tanbien derrame tinta.
Le dige a Burt veo tinta derramada sobre una carta blanca. Burt digo si y sonrio y eso me tranqiliso. El continuo bolbiendo mas cartas y yo le dige que algien abia derramado tinta negra y tinta roga sobre todas las cartas. (…)

(…) Burt es mui amable y abla lentamente como aze miss Kinnian en su clase para adultos retasados donde boi a aprender a leer. El me a esplicado que eso era un test de ro chac. Dise que ai gente que be cosas en la tinta. Le pedi que me mostara donde. No me lo mosto pero me digo piensa imagina que ai algo en la carta. Yo le dige yo pienso en una mancha de tinta y el sacudio la cabeza y digo dime en que te ase pensar esa mancha. Imagina que bes algo. Piensa que podria ser. Yo serre los ojos un buen rato para imaginar y dige imagino una boteya de tinta derramada sobre una carta blanca. En aqel momento la punta de su lapis se ronpio y nos lebantamos y salimos.
Pienso que no e pasado el test de ro chac
.”

Yo lo que pienso es que Charly estuvo genial.

Fijaros en cómo están escritos los párrafos que os acabo de transcribir. La novela está redactada en forma de diario que escribe el propio sujeto y va anontando lo que le pasa y cómo ve él sus progresos. El texto, torpemente escrito al principio, se va puliendo en calidad, estilo y profundidad a medida que la terapia progresa, cosa que así “vemos” de manera incluso más gráfica que en la película.

Con su estilo, cada vez menos ingenuo, Charly nos va explicando su propia madurez, cómo se da cuenta de la simplicidad de su existencia anterior, de la mala fe de la actuación de sus “amigos” de la panadería, del despertar de sus sentimientos hacia la señorita Kinian, con la que empieza a tener sueños eróticos. Sueños, estos y otros, que interpreta por el método de asociación de ideas que le explicaron sus terapeutas.

En un momento dado, mes y medio después de la operación, le vuelven a pasar el test, pero ya lo interpreta y lo cuenta de otra manera:

“Volví al laboratorio con Burt y emprendimos de nuevo el Rorschach. Examinamos lentamente las cartas. Esta vez mis respuestas eran distintas. "Veía" cosas en las manchas de tinta. Un par de murciélagos que se agarraban mutuamente. Dos hombres que hacían esgrima. Imaginaba todo tipo de cosas. Pero, pese a todo, me di cuenta de que todavía no tenía plena confianza en Burt. Continuaba girando y dando vuelta a las cartas para mirar la parte de atrás y ver si había algo oculto allí.
Eché una ojeada a las notas que estaba escribiendo. Pero todas ellas estaban escritas en código, y se leían más o menos así:

WF + A DdF - Ad orig. WF - A SF + obj.

El test seguía sin tener sentido. Creo que cualquiera puede contar mentiras acerca de imágenes aunque no las haya visto realmente. ¿Cómo pueden saber que no me burlo de ellos diciéndoles cosas que ni siquiera he pensado?”.

Nuevamente genial Charly. Mirad el siguiente vídeo, es de otra película pero viene "al pelo".


Son unas imágenes que saqué de un capítulo de Stargate SG1, serie de ciencia ficción que a veces tiene cosas muy interesantes (para más información pulsa aquí).


Bueno, volviendo finalmente a Charly, creo que antes de terminar tenemos que reflexionar sobre los sentimientos, la felicidad, que experimenta el personaje a lo largo de la historia. Los espectadores nos sentimos tristes al ver el final, incluso él se asusta cuando ve el futuro que le espera.

Pero ¿cuál es la última imagen que se nos presenta? ¿Cuándo es más feliz Charly? Para nosotros es desde luego un final triste, pero ¿lo es para él?

Os dejo que yo ya me he enrollado bastante.

Saludos,




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