AVISO IMPORTANTE

AVISO: Las informaciones contenidas en este blog pueden desentrañar importantes aspectos del argumento, incluso del final de la película en cuestión.

viernes, 8 de mayo de 2009

Los límites del silencio

¿Quién cuida del terapeuta?



Siempre os tengo que agradecer a los lectores de este blog vuestros comentarios y sugerencias. Lejos de considerarme un experto en la materia, creo que soy un aficionado más que ha tenido la osadía de hacer públicas sus reflexiones. Vuestras aportaciones son para mí un motivo de aprendizaje, a veces porque me hacéis pensar en puntos que no se me habían ocurrido, a veces porque me preguntáis sobre alguna película que no he visto.

Eso me pasó recientemente con una estudiante de psicología que había llegado hasta esta página buscando información sobre “Los límites del silencio”, película que aparece en “Las listas de los lectores” porque vosotros la pusisteis, pero que yo no había visto.

El caso es que este correo y otros comentarios que había oído me animaron a verla y cual no sería mi sorpresa cuando me di cuenta de que sí que la había visto pero no lo recordaba, por lo menos no asociaba el título con la historia y es que la verdad, en su momento no me convenció demasiado.

Es una película del año 2001, dirigida por Tom McLoughlin y protagonizada por Andy Garcia, pero la historia no me pareció creíble, sobre todo su personaje, el psicólogo Michael Hunter, que creo que intenta impresionar más al público en general que dar una imagen veraz de lo que es un psicoterapeuta.

Como hace bastante tiempo que se estrenó, me permito comentar algunos aspectos que pueden destrozar un poco la "intriga argumental". Si no la has visto o te pasa como a mí y no la recuerdas, no sigas leyendo. Si ya sabes de qué va, continúa por favor y mira si estás de acuerdo con mis conclusiones.

Para comenzar me gustaría comentar dos cosas que llaman la atención. Por una parte, la cantidad de aspectos psicológicos que están implícitos en esta película. No entiendo cómo la primera vez que la vi se me pasó por alto. Puede dar muchísimo juego ya que la mayor parte de los personajes necesitarían algo de… “ayuda”. De eso es de lo que hablaremos más adelante.

Por otra parte la música y la ambientación del entorno, creo que están muy bien conseguidas ambas. La acción trascurre en Kansas, aunque las escenas fueron rodadas en Canadá. Los amplios planos abiertos del inicio nos sitúan de lleno en el medio oeste americano.


Precisamente esa amplitud contribuye a empequeñecer al espectador, haciéndole partícipe de una sensación de soledad un tanto inquietante, que le prepara emocionalmente para el golpe dramático que le espera, el suicidio del hijo del protagonista.

Este tipo de efectos es bastante común en el cine norteamericano. Incrementa notablemente el tono emotivo y se gana incondicionalmente al espectador. Si piensas incluso en las películas de dibujos animados de Walt Disney, en las que se muere el padre o la madre del protagonista, en circunstancias dramáticas y al inicio de la historia, ya sabrás a lo que me refiero.

Odio este tipo de recursos, que me predisponen ya negativamente al resto de la historia, aunque en este caso el fin no es meramente dramático, ni pretende solamente ilustrar el cambio emocional y situacional en la vida del protagonista. A pesar de que todavía no lo sabemos, las causas de dicho suicidio serán una parte fundamental de la trama de la película.

Centrándonos ya en el argumento de la película, además del clima emotivo que nos han dibujado, hemos de prestar atención a las características psicológicas de los tres personajes principales. El psicólogo Michael Hunter (Andy Garcia), su hijo Kyle (Trevor Blumas) y el joven Tommy (Vincent Kartheiser).


Respecto al señor Hunter, analizándolo por partes, es comprensible que todo padre quede afectado por el suicidio de su hijo, máxime cuando él mismo se echa parte de la culpa de lo sucedido, cosa que comprendemos en toda su dimensión a lo largo de la historia.

Una antigua alumna, la psicóloga Barbara Lonigan (Teri Polo) le pide que le ayude en la valoración de un caso sobre el que tiene dudas, el de Tommy, un joven que está pendiente de su dictamen para poder salir de una residencia de acogida.


Me habían hablado de Hunter como modelo de actuación de un psicólogo. Yo pienso, y creo que el argumento me da la razón, que alguien en su situación no debería de dispensar terapia, debería recibirla. En todo caso no debería comprometerse en un caso en el que cada vez se implica más personalmente.

Es cierto que se ha retirado de la terapia y que accede a “ver” el caso como favor personal. Pero previamente nos lo han presentado como un prestigioso profesional, que nos sorprende con un agudo análisis hecho a una espectadora de una de sus conferencias, después de un brevísimo ejemplo de asociación de palabras.

Con eso simplemente ya nos han dado la información necesaria sobre su valía profesional como psicólogo. Pero sorprendentemente, después de ello le vemos aceptar el caso del adolescente en cuestión por motivos puramente personales. Si antes comentaba que en su situación no debería ejercer como terapeuta, aunque sea asesorando a una compañera, menos aún debería haberse implicado en ese caso.

No menos sorprendente es que alguien de su valía se deje manipular por el joven adolescente. Bien es cierto que ese joven lleva años tratando con psicólogos y está de vuelta de muchas cosas. Tiene mucha experiencia y aún aceptando que ha obtenido muchos datos de la hija de Michael, por lo que juega con ventaja, el psicólogo no debería de haber entrado en ese juego, aunque a estas alturas sabemos que si lo hace es porque, consciente o inconscientemente, lo que está arreglando es su propio problema, más que el del chico, cosa que no se puede dejar de valorar desde el punto de vista deontológico. El hecho podría ser comprensible en un psicólogo con poca experiencia, pero no en él. Quizás el mensaje que nos viene de decir la película es que todos somos humanos, pero ¿aceptaríamos eso como excusa si el caso nos afectase a nosotros?.


Y último un detalle que también me llamó la atención respecto a Hunter. Sabemos que en muchos casos de depresión es mejor iniciar el tratamiento con una terapia farmacológica que ayude a recibir posteriormente la psicológica, ya que sin ese paso previo el sujeto no aceptaría esta última. Me sorprendió que eso, que es algo normalmente admitido, fuese rechazado por Michael y contribuyese posteriormente a acrecentar su sentimiento de culpa.

Por cierto que esos sentimientos de culpa son prácticamente el nexo de unión de algunos de los personajes. Ya sabemos que los tiene Michael y por qué. Los tiene su hija Shelly (Linda Cardellini) porque considera que prestó poca atención a los problemas de su hermano. Los tenía y con razón, Harry Quinlan (Mike O'Brien), el psicólogo que abusó de Kyle. Y más adelante veremos que también los tiene el propio Tommy.

Sin embargo no los tiene Penny (Chelsea Field), la esposa de Michael. Le echa la culpa del suicidio de Kyle a su marido, pero tendemos a olvidar que el joven se ayudó con una buena dosis de Valium de su madre.

Respecto a Tommy, nos dicen que está a punto de cumplir los dieciocho años. El episodio de la muerte de su madre ocurrió hace cuatro años, eso le adjudicaría una edad de trece a punto de cumplir los catorce. Hago hincapié en este punto porque el niño que presentan en la película en ese momento no parece tener más de diez años, como mucho, y eso sería importante para concretar la relación madre-hijo. A modo de curiosidad, he estado buscando detalles sobre la biografía de Max Peters, el actor que encarna al joven Tommy, para ver qué edad tenía cuando se rodó "Los límites del silencio", pero sólo encuentro las películas en las que participó, sin ningún detalle personal.

Sea cual fuere la apariencia del muchacho, el episodio que nos ocupa ¿fue abuso sexual por parte de la madre o una relación incestuosa consentida por ambos?, porque quizás podríamos estar frente a algo relacionado con el Complejo de Edipo. El caso es que jurídicamente está claro que la madre es culpable de corrupción de un menor, con el agravante de que es su hijo. Pero psicológicamente la situación no es la misma y ni las consecuencias ni el daño, tampoco son lo son.
Es cierto que a raíz de ese tipo de relación y su final violento, Tommy tiene un serio problema sin solucionar porque se lo ha ido ocultando a base de una fuerte represión. Se considera culpable de la muerte de su madre y como consecuencia rechaza violentamente cualquier tipo de contacto íntimo en el que él no lleve la iniciativa, aunque las consecuencias vuelven a ser reprimidas y olvidadas, fruto de una amnesia disociativa originada por el estrés postraumático.

Menos mal, que después de todo, el problema de Tommy sale a la luz y así quizás pueda ser solucionado, aunque el historial psicológico y delictivo que se plantea al final de la película es mucho más complicado que el que teníamos al inicio.



Y de momento no quiero comentar ya más cosas, aunque me permito dejaros en el aire dos cuestiones, quizás menores, pero que pueden dar mucho de sí a la hora de discutir sobre ellas.

La primera es la decisión de Michael Hunter de contar a su compañera Barbara, la confesión confidencial que le hizo el padre de Tommy sobre las circunstancias del asesinato. Es cierto que es una información crucial para resolver el caso del chico, pero no menos cierto es que el padre lleva años ocultándolo para no perjudicar a su hijo. ¿Qué habría que hacer en ese caso?. O citando el titulo de la película ¿cuáles son los límites del silencio del terapeuta?.

La segunda cuestión es la reacción de la madre de Tommy al ser sorprendida por el marido. También es cierto que en una circunstancia así a veces eres incapaz de reaccionar. Pero me cuesta pensar que estando con su propio hijo no pensase de antemano alguna explicación para emplear en "casos de emergencia". Además, creo que en esas circunstancias, a la mujer se le podría haber ocurrido cualquier excusa que justificase la presencia del hijo, menor, en la habitación. Otra cosa sería si les hubiesen sorprendido “in fraganti” en la cama, pero como sabemos, no fue el caso.

Aunque el problema entonces, es que la historia resultante no habría dado pie a una película ¿no?. Así por lo menos hemos tenido algo en lo que pensar.

Saludos,



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jueves, 30 de abril de 2009

Cine fórum sobre Alfred Kinsey

El próximo jueves 18 de junio realizaremos en el Centro Asociado de la UNED en Baleares un cine fórum sobre Alfred Kinsey. La actividad está organizada por la delegación de alumnos y se prevé la participación por videoconferencia desde las sedes de Ibiza, Mahón y Palma de Mallorca.


Objetivos didácticos:


En la asignatura de EMOCIÓN Y MOTIVACIÓN (tercer curso de Psicología) es objeto de estudio el tema de la MOTIVACIÓN SEXUAL, haciéndose una revisión histórica de los estudios realizados en este campo y las técnicas de investigación de la conducta sexual.


Con esta actividad nos proponemos revisar la metodología y circunstancias que concurrieron en la investigación de Alfred Kinsey, autor de dos estudios pioneros en su época “La conducta sexual del hombre” y “La conducta sexual de la mujer”, que supusieron prácticamente el inicio de los estudios científicos sobre el tema.


Se aprovecha la trama de la película “Kinsey, el hombre que desnudó América” para comentar distintos conceptos relacionados con este tipo de investigaciones, utilizando las experiencias de los protagonistas para tratar de comprender la metodología que empleó y las dificultades con las que se enfrentó en su época.



Finalidad:


En un centro de enseñanza a distancia, la realización de actividades presenciales siempre es interesante para fomentar la motivación de los alumnos y su socializacion, sobre todo cuando la actividad se puede hacer por videoconferencia, permitiendo la participación activa y la interacción desde tres islas.


La perspectiva práctica que permite el cine ayuda a la mejor comprensión y asimilación de la materia, favoreciendo además su análisis para la aplicación de la teoría y la evaluación de conocimientos.



Descripción:


Un cine fórum con el correspondiente coloquio al final de la película. Como ya se ha mencionado, para tratar los temas de la motivación sexual y la investigación de la conducta sexual, la película seleccionada es "Kinsey, el hombre que desnudó América", dirigida por Bill Condon en el año 2004.


Dado que la película selecionada para tratar los temas de la motivación sexual y la investigación de la conducta sexual, es una recreación biográfica con bastante exactitud de la vida de Kinsey y sus investigaciones, podremos utilizarla como base para acercarnos a la metodología del estudio y compararla con la que se emplea en la actualidad en los estudios de cualquier tipo de motivación y conducta.


A los asistentes se les facilitará el acceso a material complementario para que puedan comparar las informaciones presentadas en la película con datos de personajes reales que intervinieron en los acontecimientos narrados.



Duración: Cuatro horas. Dos horas de visionado de la película, dos horas de coloquio, con un descanso intermedio.




Materiales complementarios para su realización:


- DVD de la película Kinsey.
- Ficha de la película.
- Información documental sobre la motivación sexual y la investigación de la conducta sexual.


De momento esta es toda la información, aunque si quieres ampliarla también puedes echarle un vistazo al comentario de la película "Kinsey".

Saludos,

martes, 14 de abril de 2009

La clase - Entre les murs

Adolescencia, multiculturalidad y educación

Imagina un instituto en un barrio de las afueras de París. Tienes que enseñar lengua a chicos de de 14 años. La mayoría son hijos de inmigrantes y son de todos los orígenes, los hay magrebíes, subsaharianos, antillanos, asiáticos… Algunos no conocen bien el idioma. Pocos se sienten identificados y menos aún integrados en la cultura de acogida. ¿Cómo te plantearías las clases?.

Probablemente con muy buenas intenciones, como los profesores de esta película. Pero la docencia es una profesión difícil, les envidiamos por las vacaciones, pero pocas veces pensamos que llevar bien una clase de chicos no conflictivos es bastante difícil. Si lo son, puedes comenzar a plantearte que lo de las vacaciones igual no es suficiente. Piensa además que los chicos de la película no son excesivamente problemáticos y que la situación planteada no es del todo ficticia. En cualquier colegio público de nuestro país te encuentras con una diversidad semejante.



Trailer de "La clase"


Y de eso pensé que iba a ir la película, de la problemática generada por la diversidad, del afrontamiento de la multiculturalidad. Pero no, esos son aspectos que componen el escenario pero no son parte del problema. Los principales conflictos los genera la actitud de algunos chicos, “pasotas” y descarados a partes iguales, que no cesan de poner en tela de juicio los métodos y la autoridad de los profesores. Ello hace cundir el desánimo en algunos docentes y la aparición de ansiedad y estrés, junto con claros síntomas de “burnout”, cosa que es bastante frecuente en las profesiones vocacionales, sobre todo cuando los desengaños del trabajo diario frustran el entusiasmo inicial.

Todo ello se nos cuenta en un docudrama sobre la novela “Entre les murs”, de François Bégaudeau, que encarna a François, el profesor de lengua protagonista de la película. El libro está basado en las propias experiencias de Bégaudeau y el hecho de que él mismo protagonice la película es algo que contribuye a dar mayor credibilidad a lo que estamos viendo.

Las escenas transcurren totalmente en el instituto y casi siempre en la propia clase, pero contrariamente a lo que pueda parecer en un principio, ello no hace que la película sea monótona. De hecho el ambiente interior es tan intenso que no echas de menos escenas de la vida de los protagonistas fuera de las aulas. El instituto es el mundo en el que ocurre todo.

Y lo que ocurre está cargado de tensión, pero no porque haya problemas de racismo en un entorno tan variado. Como apuntaba antes, la multiculturalidad es algo que todos tienen asumido y ojo, que digo multiculturalidad y no interculturalidad, porque se admite y se convive con las peculiaridades culturales de los demás sin que ello genere especiales problemas, pero no hay transvase cultural de unos a otros, no hay un espacio común ni un aprovechamiento de las experiencias y vivencias de los demás. Ni siquiera un intento de integración en la cultura de acogida, que es criticada por unos y otros, en una especie de xenofobia contraria.

Así en el retrato de los personajes no nos encontramos el “moro”, el “negro”, el “chino”, etc., sino el “listillo”, el “chulito”, el “pasota”, el “raro”... es decir como en cualquier colegio. En ese ambiente entonces la tensión viene por factores asociados a la adolescencia, así que son inherentes a la edad que tienen los alumnos y a la etapa por la que están pasando, no a su distinta procedencia racial o cultural.

Ya hemos hablado en ocasiones de la adolescencia y de la función evolutiva que cumple. El adolescente ha de encontrar su propio espacio vital y delimitarlo a costa del espacio de los demás, así es normal que surjan problemas entre los propios muchachos y por supuesto también con los profesores.

Por todo ello, la adolescencia puede ser considerada como un factor de riesgo que facilita la realización de determinadas conductas problemáticas, pero no debemos olvidar que también es un paso obligado para la formación de la personalidad del adulto y que como consecuencia de ese paso podremos adquirir las experiencias y valores necesarios para afrontar el futuro con éxito. Por lo que también es conveniente que consideremos esa adolescencia como un factor de protección.



Montaje de fotos


Además, de todo conflicto se pueden y se deben sacar consecuencias positivas. Huir del conflicto implica negar problemas que tarde o temprano habrá que resolver, así que es mejor enfrentarse a la situación y resolverla.

Algo así debe pensar el propio François que incluso aprovecha los agrios debates verbales que se desatan en la clase para analizar cómo expresa cada uno sus ideas y si sus frases coinciden con lo que en realidad quieren decir, aprovechando así las discusiones para que los chavales aprenda algo.

Y es que es un profesor curioso, que no rehúye el debate ni cuando los alumnos se meten con él directamente, ni cuando cuestionan sus decisiones, a veces de manera maleducada y poco respetuosa. Sin embargo, monta el cólera cuando en medio de una discusión Souleymane le tutea. No sé, llámalo transferencia de la ira, la gota que colmó el vaso o lo que quieras.


Bueno, ya sabes de qué va la película. Pretende no ser una más de las muchas que hay de ambiente estudiantil. Es un buen intento de reflejar la situación que se vive en las aulas de países como el nuestro, aunque siempre encontraremos que le falta algo para ser real. Ese algo variará en función de nuestra propia experiencia en los ambientes educativos. Pero tenemos que reconocerle la buena intención de hacernos pensar y poner en tela de juicio nuestras propias ideas sobre la educación, la adolescencia y el magisterio como vocación.

Si quieres leer más información sobre "La clase" pulsa en este enlace o en este otro para acceder a una entrevista con François Bégaudeau.

Saludos,



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