AVISO IMPORTANTE

AVISO: Las informaciones contenidas en este blog pueden desentrañar importantes aspectos del argumento, incluso del final de la película en cuestión.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Sólo te tengo a ti

Todas las películas se pueden estudiar desde una vertiente psicológica, pero la verdad es que pensé que ésta tendría poco que aportar al tema. Da la impresión de ser una comedia rosa sin trascendencia, adornada por un cierto aire intimista, típicamente francés.

Reconocerás conmigo que en ocasiones es muy útil ir al cine con bajas expectativas. Si se cumplen, ya te lo esperabas así que no has perdido nada. Pero si la película logra sorprenderte, así el impacto es mucho mayor.

Con “Sólo te tengo a tiLaetitia Colombani intenta sorprender… y lo consigue. Fue su primer largometraje como directora, anteriormente la habíamos podido ver como actriz y actualmente combina las dos facetas.

Nos plantea una almibarada historia en la que Angélique (Audrey Tautou), una joven estudiante está enamorada de Loïc (Samuel Le Bihan), un conocido cardiólogo que ya está casado y aunque eso no parece ser obstáculo para la decidida joven, pronto comprobamos que hay algo que no va bien. Pero el problema es que lo que no va bien no es lo que nosotros esperábamos.

Laetitia Colombani podrá ser novata, pero además es responsable del guión y conoce muy bien el manejo del lenguaje cinematográfico. A mitad de la película nos demuestra que formamos juicios demasiado apresuradamente y a menudo basándonos en hechos circunstanciales. Nos da una lección, que al final descubrimos no haber aprendido y nos hace caer en los mismos errores otra vez.

Ya. No te estás enterando de nada. Eso pretendo, porque sería una lástima contarte el argumento, es mejor que lo veas tú si no lo has hecho aún y ya me dirás si tengo razón.



Sólo puedo decir que la película nos retrata un claro caso de “erotomanía”, una patología conocida también como Síndrome de Clerembault, por ser prácticamente el que la dio a conocer en 1921, aunque otros autores ya habían descrito casos anteriormente, como Jacques Ferrand que hablaba de “melancolía erótica” en 1610, o Esquirol que mencionaba la “locura del amor casto” en 1838.

Anteriormente tendía a confundirse con una variante de la ninfomanía femenina, aunque sin la típica connotación sexual que la caracteriza. Si se daba en hombres se denominaba satiriasis, conceptos que actualmente se engloban en el de hipersexualidad y que comunmente se entienden como adicción al sexo.

Pero la erotomanía tiene poco de sexual. Según el DSM IV se trata de la creencia delirante de que alguien, normalmente de mayor estatus, está enamorado de la persona que la padece. El sujeto tergiversa o malinterpreta la realidad encontrando siempre argumentos que corroboran su creencia. Incluso puede llegar a tener alucinaciones al respecto y a lo largo de la historia se han dado casos de personas religiosas convencidas de tener los favores del amor divino. En este sentido tradicionalmente se pensaba en el celibato como un factor común de la erotomanía, aunque actualmente se sabe que el no tener pareja sexual, bien por convicción religiosa, timidez o la causa que sea, no siempre se da en los erotomaníacos.

Clerembault la describe en tres fases consecutivas: esperanza, despecho y rencor, cosa que podemos pensar que es lógica, pero que no es exactamente lo que ocurre en la película.

Lo que es cierto es que es un delirio muy persistente que puede complicar tremendamente la vida de ambas personas, el enfermo y su supuesto enamorado.

En el cine podemos ver distintos acercamientos al tema, pero creo que ninguno tan certero como el que ha hecho Colombani.

Por ejemplo podríamos citar…


Hable con ella




Misery




Atracción Fatal




Acoso




Obsesionada




Anna M.



¿Qué te parecen?, ¿crees que se podrían encuadrar dentro de lo que es erotomanía?...

Bueno, ya sabes que tienes la posibilidad de insertar los comentarios que creas, pero me parece que por hoy ya está bien de amor no correspondido ¿no?.

Saludos,



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jueves, 1 de octubre de 2009

Spider

Cronenberg es un director… inquietante. Y quizás el calificativo sea demasiado suave. Yo siempre me he preguntado qué debe pasar por la mente de una persona que expresa una obra así. Lo intuyo, pero no me atrevo a afirmarlo y menos en público.

En cierto modo me recuerda a Giger, el dibujante, quizás mas conocido su contribución a la criatura de “Alien” y los decorados de la película. Bueno, es sólo una apreciación personal.

Spider es una película introspectiva. El argumento dice que trata de la historia de un paciente esquizofrénico. Según empiezas a verla lo dudas, hay algo que no cuadra en la sintomatología. Hasta que descubres que no es una descripción “desde afuera” de lo que le pasa al protagonista. La historia está narrada desde dentro y lo que estamos viendo es fruto de su imaginación. Está viviendo una alucinación y nos la está contando.



Ya en los créditos podemos percibir que vamos a ver una obra intimista y elaborada. Tanto la música de Howard Shore como la secuencia en la que aparecen imágenes semejantes a las figuras del Test de Rorschach, nos predisponen emocionalmente para la historia que sigue.

La estupenda interpretación de Ralph Fiennes, junto con la cuidada dirección de Cronenberg, te hacen meterte en el personaje, vivir su experiencia y tardas en darte cuenta de que todo lo que ocurre, desde que se baja del tren, hasta que lo recogen en un coche para volver a llevarlo al manicomio, es fruto de su imaginación. Es la alucinación confusa en la que él recuerda las cosas como piensa que sucedieron. Por eso se ve a sí mismo como testigo de las secuencias claves que evidentemente él no vio en realidad.



Entrevista de Eduard Punset con David Cronenberg en el programa Redes.

Quizás en una raíz edípica, Cronenberg es admirador de Freud, transforma a su amorosa madre en una prostituta cuando percibe que también tiene actividad sexual con su padre. Esa prostituta, descarada, lasciva y un tanto tiránica, amenaza su existencia y piensa que le persigue, transformándose incluso en la cuidadora de la residencia en la que vive. Tambien es digna de admiración la interpretación de Miranda Richardson en los tres papeles.

En cierto modo Sipder me recuerda a Memento. Allí Christopher Nolan nos hacía vivir la experiencia existencial de un amnésico. Aquí, con el universo agobiante, desestructurado y amenazador que dibuja, Cronenberg nos muestra desde dentro cómo siente un esquizofrénico y como piensa su mente, desorganizada y compartimentada, al igual que su bloc de notas.



Sabemos que la esquizofrenia es una patología importante y complicada, pero que los pacientes actuales pueden llevar una calidad de vida bastante mejor que que lo que aquí se nos presenta. Siempre necesitarán un tratamiento, pero en muchos casos pueden llevar lo que comúnmente calificamos como “vida normal”. Pero ya os he dicho que Cronenberg es un director inquietante y esa no podría ser la historia que nos contase.

Saludos,



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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Gente corriente

Si os digo la verdad, de no haber sido con el ciclo de Psiquiatría y Cine, del que ya os hablé y que se está celebrando en CaixaForum de Palma de Mallorca bajo el título de “Almas de cristal”, no se me habría ocurrido comentar aquí esta película. La había visto hace tiempo, pero la recordaba triste y lenta, que lo es. La verdad es que no me gustó y aún me sigue sorprendiendo que ganase cuatro oscar en su momento y más aún compitiendo con “El hombre elefante” y “Toro salvaje”.

Pero en el ciclo volví a verla, aunque esta vez en versión original subtitulada y con los comentarios de Juan Bellido, psiquiatra psicoanalista que dirige las sesiones y moderó el coloquio. Entre una cosa y otra aprecié matices que se me habían pasado por alto la primera vez.

Mi apreciación entonces ha cambiado. Gente corriente es una película lenta, pero no aburrida y está repleta de simbología que, aunque sea subconscientemente, te hace dibujar con exactitud las características de los personajes y la situación que viven.

Parte de una historia un tanto fácil y quizás empalagosa. En una idílica familia americana el hijo mayor muere en un accidente del que se salva el pequeño. Esto despierta en el adolescente (que edad más mala) un sentimiento de culpabilidad que se agrava por el hecho de que el hijo fallecido era el “preferido” de la madre. Agobiado por la situación joven intenta suicidarse y es internado en un psiquiátrico a consecuencia de ello. Tras recibir el alta el chico se reincorpora a la familia que intenta recuperar la normalidad, aunque todo es simple apariencia.

Es en este punto en el que Robert Redford nos empieza a contar la historia. Siendo su primera película como director, cuida mucho los detalles y se preocupa por retratar nítidamente los personajes.

Destaca Mary Tyler Moore, Beth, la madre. Fuerte y fría hasta el punto de hacerse odiosa. Es de destacar su interpretación dramática, sobre todo teniendo en cuenta que hasta entonces era mucho más conocida por su aparición en comedias.

Beth ha asumido la tarea de sacar adelante la familia. Afirma querer a su hijo, pero es intolerante con sus manifestaciones de rebeldía y no entiende que él realice esfuerzos por reclamar su cariño.




Donald Sutherland, Calvin, el padre, aparentemente bastante más débil que la madre, en realidad es el único que se da cuenta que tienen un problema y que parte importante de ello es la madre. Al final resulta que el fuerte es él.

Timothy Hutton, Conrad, el hijo. Adolescente inadaptado. Víctima de las circunstancias y de sus propios recuerdos. Se siente el principal obstáculo para que la familia recupere la normalidad. Al final acaba entendiendo que tienen un problema de fondo, pero que la culpa no es suya.

Judd Hirsch, el doctor Tyron Berger, el psiquiatra. Con sus preguntas y sus silencios va haciendo que Conrad reflexione sobre la situación que vive y consiga entenderla de verdad. Ese proceso de comprensión se extiende a Calvin y más tarde, evidentemente demasiado, a Beth.

Me gusta la actuación de este terapeuta, aunque desde diversos sectores profesionales se le critique porque acaba estableciendo una relación personal con su cliente. Tiene las ideas claras desde el principio y sabe emplear a su favor la hostilidad inicial del adolescente.

No he podido dejar de comparar su actuación con la de Andy García en “Los límites del silencio” en la que es completamente manipulado por un adolescente y va siempre detrás de él.

Otra cosa que me hace reflexionar sobre ambos terapeutas es su adscripción profesional. De Andy García se nos dice que es psicólogo, de Judd Hirsch que es psiquiatra, pero a juzgar por su actuación ¿podríamos establecer esa diferencia?.

Saludos,



lunes, 31 de agosto de 2009

Almas de cristal

Bajo este sugerente título se va a realizar en CaixaForum de Palma de Mallorca, entre los días 22 de septiembre y 27 de octubre, un ciclo de proyecciones y debate de una serie de películas que serán comentadas desde una óptica psicológica. Tenéis más información en este enlace, pero ya os adelanto que se proyectarán... Gente corriente



Spider



Sólo te tengo a ti



y Zelig



Pasar de David Cronenberg a Woody Allen puede ser muy interesante. Si os interesa la psicología (se supone), el cine (a quién no) o vivís en Mallorca (quién sabe), os lo recomiendo. Os he dejado las fichas de las películas, algún trailer y pulsando en el siguiente enlace podréis ver una entrevista con Juan Bellido, el director del ciclo. En todo caso ya lo iremos comentando en el blog. Saludos,

viernes, 8 de mayo de 2009

Más sobre psicología y cine

Recientemente Javier Toledo, un estudiante de psicología uruguayo, me escribió planteándome dos preguntas:

- “¿Es posible vincular una carrera como psicología y un arte como el Cine?”.


- “¿Es la psicología un "arma extra" para un realizador del cine?”.

Estoy convencido de que la respuesta es rotundamente afirmativa a ambas. La Psicología es una ciencia que ha de ser practicada como un “arte” y está relacionada con todos los aspectos que podamos imaginar del pensamiento y la conducta humana, pues ambos constituyen su campo de estudio.

El cine intenta ser un reflejo de la sociedad en que vivimos o imaginamos, por lo tanto su relación con la Psicología es total. Primero porque el "séptimo arte" intenta evocar emociones, sentimientos, pasiones… y todo eso lo estudiamos nosotros, de hecho siempre nos llama la atención el perfil de algún personaje, aunque la película no trate específicamente sobre la Psicología en su argumento.

Esto es así desde los inicios del cine. Recordemos las primeras películas de los hermanos Lumière, la sorpresa, la ira y la hilaridad que podemos ver en el escaso tiempo que duran las imágenes de “El regador regado”, la primera película de ficción que se hizo.



El miedo que provocó en los espectadores “La llegada del tren de La Ciotat” que por unos instantes temieron ser arrollados, viéndose delante del tren que se aproximaba amenazadoramente.



O el documento social que supuso la “Salida de los obreros de la fábrica Lumière” en la que los espectadores de la alta sociedad parisina vieron, igual por vez primera, el bullicioso ambiente que había cuando concluía el turno en una fábrica de los suburbios de Lyon.



Puede que ahora nos sorprendamos de tanta ingenuidad, pero ya aquellas primeras imágenes eran capaces de retratar y provocar las emociones humanas.

Pero además el cine ha sabido emplear la Psicología como argumento y nos encontramos con memorables historias en las que pacientes, psicólogos y psiquiatras adquieren todo el protagonismo. Son historias que acercan nuestra ciencia, nuestro “arte” al gran público y que a nosotros por otra parte nos sirven para reflexionar sobre casos que no “vemos” frecuentemente, pero que gracias al cine podemos estudiar de una manera práctica.

De todo esto nos podemos servir utilizándolo como una herramienta pedagógica más. A modo de ejemplo comentaré que el próximo mes de junio organizaremos en la UNED de Baleares un cine fórum para hablar sobre el estudio de la conducta sexual. En el mes de julio, en el Centro Penitenciario de Palma de Mallorca, haremos un breve cursillo dirigido a los reclusos sobre “Psicología y Cine” y en septiembre comenzará en la UNED de Palma de Mallorca un curso más amplio, también con el título de “Psicología en imágenes”, dirigido a personas de más de cincuenta y cinco años, dentro del programa UNED Senior.



A mis alumnos les pongo frecuentemente ejemplos de películas que les ayuden a entender la materia que tienen que estudiar, lo que contribuye a acercarse los temas de una manera más motivadora. Y cada vez son más los alumnos de psicología de otras universidades que encuentran este blog buscando informaciones par completar trabajos que les han puesto relacionados con películas.



Así que cada vez somos más los que le damos mucha importancia a este tema, a todos los niveles. Estoy seguro que cada vez habrá más gente que también lo haga y quizás pronto tanto en las facultades de psicología, como en las escuelas de cine, haya estudios comunes en esta materia.

Yo del cine soy un simple usuario. No puedo hablar a nivel profesional desde ese lado, pero desde el sentido común puedo asegurar que los cineastas tendrán tanto más éxito en su labor cuanto mejor comprendan la psicología humana. A veces esto se hace de manera intuitiva y nos encontramos con directores geniales que saben manipular los sentimientos y las emociones de los espectadores, pero estoy seguro que esto se conseguirá mejor aún cuanto mejor conozcan los profesionales del cine las bases del pensamiento y la conducta.

Puede que sea este el momento de reivindicar cátedras comunes de “Psicología y Cine” si es que no existen ya. Es evidente que los estudiantes de ambas materias, los profesionales de las mismas y sus usuarios, saldremos todos beneficiados.

Saludos,

Los límites del silencio

¿Quién cuida del terapeuta?



Siempre os tengo que agradecer a los lectores de este blog vuestros comentarios y sugerencias. Lejos de considerarme un experto en la materia, creo que soy un aficionado más que ha tenido la osadía de hacer públicas sus reflexiones. Vuestras aportaciones son para mí un motivo de aprendizaje, a veces porque me hacéis pensar en puntos que no se me habían ocurrido, a veces porque me preguntáis sobre alguna película que no he visto.

Eso me pasó recientemente con una estudiante de psicología que había llegado hasta esta página buscando información sobre “Los límites del silencio”, película que aparece en “Las listas de los lectores” porque vosotros la pusisteis, pero que yo no había visto.

El caso es que este correo y otros comentarios que había oído me animaron a verla y cual no sería mi sorpresa cuando me di cuenta de que sí que la había visto pero no lo recordaba, por lo menos no asociaba el título con la historia y es que la verdad, en su momento no me convenció demasiado.

Es una película del año 2001, dirigida por Tom McLoughlin y protagonizada por Andy Garcia, pero la historia no me pareció creíble, sobre todo su personaje, el psicólogo Michael Hunter, que creo que intenta impresionar más al público en general que dar una imagen veraz de lo que es un psicoterapeuta.

Como hace bastante tiempo que se estrenó, me permito comentar algunos aspectos que pueden destrozar un poco la "intriga argumental". Si no la has visto o te pasa como a mí y no la recuerdas, no sigas leyendo. Si ya sabes de qué va, continúa por favor y mira si estás de acuerdo con mis conclusiones.

Para comenzar me gustaría comentar dos cosas que llaman la atención. Por una parte, la cantidad de aspectos psicológicos que están implícitos en esta película. No entiendo cómo la primera vez que la vi se me pasó por alto. Puede dar muchísimo juego ya que la mayor parte de los personajes necesitarían algo de… “ayuda”. De eso es de lo que hablaremos más adelante.

Por otra parte la música y la ambientación del entorno, creo que están muy bien conseguidas ambas. La acción trascurre en Kansas, aunque las escenas fueron rodadas en Canadá. Los amplios planos abiertos del inicio nos sitúan de lleno en el medio oeste americano.


Precisamente esa amplitud contribuye a empequeñecer al espectador, haciéndole partícipe de una sensación de soledad un tanto inquietante, que le prepara emocionalmente para el golpe dramático que le espera, el suicidio del hijo del protagonista.

Este tipo de efectos es bastante común en el cine norteamericano. Incrementa notablemente el tono emotivo y se gana incondicionalmente al espectador. Si piensas incluso en las películas de dibujos animados de Walt Disney, en las que se muere el padre o la madre del protagonista, en circunstancias dramáticas y al inicio de la historia, ya sabrás a lo que me refiero.

Odio este tipo de recursos, que me predisponen ya negativamente al resto de la historia, aunque en este caso el fin no es meramente dramático, ni pretende solamente ilustrar el cambio emocional y situacional en la vida del protagonista. A pesar de que todavía no lo sabemos, las causas de dicho suicidio serán una parte fundamental de la trama de la película.

Centrándonos ya en el argumento de la película, además del clima emotivo que nos han dibujado, hemos de prestar atención a las características psicológicas de los tres personajes principales. El psicólogo Michael Hunter (Andy Garcia), su hijo Kyle (Trevor Blumas) y el joven Tommy (Vincent Kartheiser).


Respecto al señor Hunter, analizándolo por partes, es comprensible que todo padre quede afectado por el suicidio de su hijo, máxime cuando él mismo se echa parte de la culpa de lo sucedido, cosa que comprendemos en toda su dimensión a lo largo de la historia.

Una antigua alumna, la psicóloga Barbara Lonigan (Teri Polo) le pide que le ayude en la valoración de un caso sobre el que tiene dudas, el de Tommy, un joven que está pendiente de su dictamen para poder salir de una residencia de acogida.


Me habían hablado de Hunter como modelo de actuación de un psicólogo. Yo pienso, y creo que el argumento me da la razón, que alguien en su situación no debería de dispensar terapia, debería recibirla. En todo caso no debería comprometerse en un caso en el que cada vez se implica más personalmente.

Es cierto que se ha retirado de la terapia y que accede a “ver” el caso como favor personal. Pero previamente nos lo han presentado como un prestigioso profesional, que nos sorprende con un agudo análisis hecho a una espectadora de una de sus conferencias, después de un brevísimo ejemplo de asociación de palabras.

Con eso simplemente ya nos han dado la información necesaria sobre su valía profesional como psicólogo. Pero sorprendentemente, después de ello le vemos aceptar el caso del adolescente en cuestión por motivos puramente personales. Si antes comentaba que en su situación no debería ejercer como terapeuta, aunque sea asesorando a una compañera, menos aún debería haberse implicado en ese caso.

No menos sorprendente es que alguien de su valía se deje manipular por el joven adolescente. Bien es cierto que ese joven lleva años tratando con psicólogos y está de vuelta de muchas cosas. Tiene mucha experiencia y aún aceptando que ha obtenido muchos datos de la hija de Michael, por lo que juega con ventaja, el psicólogo no debería de haber entrado en ese juego, aunque a estas alturas sabemos que si lo hace es porque, consciente o inconscientemente, lo que está arreglando es su propio problema, más que el del chico, cosa que no se puede dejar de valorar desde el punto de vista deontológico. El hecho podría ser comprensible en un psicólogo con poca experiencia, pero no en él. Quizás el mensaje que nos viene de decir la película es que todos somos humanos, pero ¿aceptaríamos eso como excusa si el caso nos afectase a nosotros?.


Y último un detalle que también me llamó la atención respecto a Hunter. Sabemos que en muchos casos de depresión es mejor iniciar el tratamiento con una terapia farmacológica que ayude a recibir posteriormente la psicológica, ya que sin ese paso previo el sujeto no aceptaría esta última. Me sorprendió que eso, que es algo normalmente admitido, fuese rechazado por Michael y contribuyese posteriormente a acrecentar su sentimiento de culpa.

Por cierto que esos sentimientos de culpa son prácticamente el nexo de unión de algunos de los personajes. Ya sabemos que los tiene Michael y por qué. Los tiene su hija Shelly (Linda Cardellini) porque considera que prestó poca atención a los problemas de su hermano. Los tenía y con razón, Harry Quinlan (Mike O'Brien), el psicólogo que abusó de Kyle. Y más adelante veremos que también los tiene el propio Tommy.

Sin embargo no los tiene Penny (Chelsea Field), la esposa de Michael. Le echa la culpa del suicidio de Kyle a su marido, pero tendemos a olvidar que el joven se ayudó con una buena dosis de Valium de su madre.

Respecto a Tommy, nos dicen que está a punto de cumplir los dieciocho años. El episodio de la muerte de su madre ocurrió hace cuatro años, eso le adjudicaría una edad de trece a punto de cumplir los catorce. Hago hincapié en este punto porque el niño que presentan en la película en ese momento no parece tener más de diez años, como mucho, y eso sería importante para concretar la relación madre-hijo. A modo de curiosidad, he estado buscando detalles sobre la biografía de Max Peters, el actor que encarna al joven Tommy, para ver qué edad tenía cuando se rodó "Los límites del silencio", pero sólo encuentro las películas en las que participó, sin ningún detalle personal.

Sea cual fuere la apariencia del muchacho, el episodio que nos ocupa ¿fue abuso sexual por parte de la madre o una relación incestuosa consentida por ambos?, porque quizás podríamos estar frente a algo relacionado con el Complejo de Edipo. El caso es que jurídicamente está claro que la madre es culpable de corrupción de un menor, con el agravante de que es su hijo. Pero psicológicamente la situación no es la misma y ni las consecuencias ni el daño, tampoco son lo son.
Es cierto que a raíz de ese tipo de relación y su final violento, Tommy tiene un serio problema sin solucionar porque se lo ha ido ocultando a base de una fuerte represión. Se considera culpable de la muerte de su madre y como consecuencia rechaza violentamente cualquier tipo de contacto íntimo en el que él no lleve la iniciativa, aunque las consecuencias vuelven a ser reprimidas y olvidadas, fruto de una amnesia disociativa originada por el estrés postraumático.

Menos mal, que después de todo, el problema de Tommy sale a la luz y así quizás pueda ser solucionado, aunque el historial psicológico y delictivo que se plantea al final de la película es mucho más complicado que el que teníamos al inicio.



Y de momento no quiero comentar ya más cosas, aunque me permito dejaros en el aire dos cuestiones, quizás menores, pero que pueden dar mucho de sí a la hora de discutir sobre ellas.

La primera es la decisión de Michael Hunter de contar a su compañera Barbara, la confesión confidencial que le hizo el padre de Tommy sobre las circunstancias del asesinato. Es cierto que es una información crucial para resolver el caso del chico, pero no menos cierto es que el padre lleva años ocultándolo para no perjudicar a su hijo. ¿Qué habría que hacer en ese caso?. O citando el titulo de la película ¿cuáles son los límites del silencio del terapeuta?.

La segunda cuestión es la reacción de la madre de Tommy al ser sorprendida por el marido. También es cierto que en una circunstancia así a veces eres incapaz de reaccionar. Pero me cuesta pensar que estando con su propio hijo no pensase de antemano alguna explicación para emplear en "casos de emergencia". Además, creo que en esas circunstancias, a la mujer se le podría haber ocurrido cualquier excusa que justificase la presencia del hijo, menor, en la habitación. Otra cosa sería si les hubiesen sorprendido “in fraganti” en la cama, pero como sabemos, no fue el caso.

Aunque el problema entonces, es que la historia resultante no habría dado pie a una película ¿no?. Así por lo menos hemos tenido algo en lo que pensar.

Saludos,



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jueves, 30 de abril de 2009

Cine fórum sobre Alfred Kinsey

El próximo jueves 18 de junio realizaremos en el Centro Asociado de la UNED en Baleares un cine fórum sobre Alfred Kinsey. La actividad está organizada por la delegación de alumnos y se prevé la participación por videoconferencia desde las sedes de Ibiza, Mahón y Palma de Mallorca.


Objetivos didácticos:


En la asignatura de EMOCIÓN Y MOTIVACIÓN (tercer curso de Psicología) es objeto de estudio el tema de la MOTIVACIÓN SEXUAL, haciéndose una revisión histórica de los estudios realizados en este campo y las técnicas de investigación de la conducta sexual.


Con esta actividad nos proponemos revisar la metodología y circunstancias que concurrieron en la investigación de Alfred Kinsey, autor de dos estudios pioneros en su época “La conducta sexual del hombre” y “La conducta sexual de la mujer”, que supusieron prácticamente el inicio de los estudios científicos sobre el tema.


Se aprovecha la trama de la película “Kinsey, el hombre que desnudó América” para comentar distintos conceptos relacionados con este tipo de investigaciones, utilizando las experiencias de los protagonistas para tratar de comprender la metodología que empleó y las dificultades con las que se enfrentó en su época.



Finalidad:


En un centro de enseñanza a distancia, la realización de actividades presenciales siempre es interesante para fomentar la motivación de los alumnos y su socializacion, sobre todo cuando la actividad se puede hacer por videoconferencia, permitiendo la participación activa y la interacción desde tres islas.


La perspectiva práctica que permite el cine ayuda a la mejor comprensión y asimilación de la materia, favoreciendo además su análisis para la aplicación de la teoría y la evaluación de conocimientos.



Descripción:


Un cine fórum con el correspondiente coloquio al final de la película. Como ya se ha mencionado, para tratar los temas de la motivación sexual y la investigación de la conducta sexual, la película seleccionada es "Kinsey, el hombre que desnudó América", dirigida por Bill Condon en el año 2004.


Dado que la película selecionada para tratar los temas de la motivación sexual y la investigación de la conducta sexual, es una recreación biográfica con bastante exactitud de la vida de Kinsey y sus investigaciones, podremos utilizarla como base para acercarnos a la metodología del estudio y compararla con la que se emplea en la actualidad en los estudios de cualquier tipo de motivación y conducta.


A los asistentes se les facilitará el acceso a material complementario para que puedan comparar las informaciones presentadas en la película con datos de personajes reales que intervinieron en los acontecimientos narrados.



Duración: Cuatro horas. Dos horas de visionado de la película, dos horas de coloquio, con un descanso intermedio.




Materiales complementarios para su realización:


- DVD de la película Kinsey.
- Ficha de la película.
- Información documental sobre la motivación sexual y la investigación de la conducta sexual.


De momento esta es toda la información, aunque si quieres ampliarla también puedes echarle un vistazo al comentario de la película "Kinsey".

Saludos,

martes, 14 de abril de 2009

La clase - Entre les murs

Adolescencia, multiculturalidad y educación

Imagina un instituto en un barrio de las afueras de París. Tienes que enseñar lengua a chicos de de 14 años. La mayoría son hijos de inmigrantes y son de todos los orígenes, los hay magrebíes, subsaharianos, antillanos, asiáticos… Algunos no conocen bien el idioma. Pocos se sienten identificados y menos aún integrados en la cultura de acogida. ¿Cómo te plantearías las clases?.

Probablemente con muy buenas intenciones, como los profesores de esta película. Pero la docencia es una profesión difícil, les envidiamos por las vacaciones, pero pocas veces pensamos que llevar bien una clase de chicos no conflictivos es bastante difícil. Si lo son, puedes comenzar a plantearte que lo de las vacaciones igual no es suficiente. Piensa además que los chicos de la película no son excesivamente problemáticos y que la situación planteada no es del todo ficticia. En cualquier colegio público de nuestro país te encuentras con una diversidad semejante.



Trailer de "La clase"


Y de eso pensé que iba a ir la película, de la problemática generada por la diversidad, del afrontamiento de la multiculturalidad. Pero no, esos son aspectos que componen el escenario pero no son parte del problema. Los principales conflictos los genera la actitud de algunos chicos, “pasotas” y descarados a partes iguales, que no cesan de poner en tela de juicio los métodos y la autoridad de los profesores. Ello hace cundir el desánimo en algunos docentes y la aparición de ansiedad y estrés, junto con claros síntomas de “burnout”, cosa que es bastante frecuente en las profesiones vocacionales, sobre todo cuando los desengaños del trabajo diario frustran el entusiasmo inicial.

Todo ello se nos cuenta en un docudrama sobre la novela “Entre les murs”, de François Bégaudeau, que encarna a François, el profesor de lengua protagonista de la película. El libro está basado en las propias experiencias de Bégaudeau y el hecho de que él mismo protagonice la película es algo que contribuye a dar mayor credibilidad a lo que estamos viendo.

Las escenas transcurren totalmente en el instituto y casi siempre en la propia clase, pero contrariamente a lo que pueda parecer en un principio, ello no hace que la película sea monótona. De hecho el ambiente interior es tan intenso que no echas de menos escenas de la vida de los protagonistas fuera de las aulas. El instituto es el mundo en el que ocurre todo.

Y lo que ocurre está cargado de tensión, pero no porque haya problemas de racismo en un entorno tan variado. Como apuntaba antes, la multiculturalidad es algo que todos tienen asumido y ojo, que digo multiculturalidad y no interculturalidad, porque se admite y se convive con las peculiaridades culturales de los demás sin que ello genere especiales problemas, pero no hay transvase cultural de unos a otros, no hay un espacio común ni un aprovechamiento de las experiencias y vivencias de los demás. Ni siquiera un intento de integración en la cultura de acogida, que es criticada por unos y otros, en una especie de xenofobia contraria.

Así en el retrato de los personajes no nos encontramos el “moro”, el “negro”, el “chino”, etc., sino el “listillo”, el “chulito”, el “pasota”, el “raro”... es decir como en cualquier colegio. En ese ambiente entonces la tensión viene por factores asociados a la adolescencia, así que son inherentes a la edad que tienen los alumnos y a la etapa por la que están pasando, no a su distinta procedencia racial o cultural.

Ya hemos hablado en ocasiones de la adolescencia y de la función evolutiva que cumple. El adolescente ha de encontrar su propio espacio vital y delimitarlo a costa del espacio de los demás, así es normal que surjan problemas entre los propios muchachos y por supuesto también con los profesores.

Por todo ello, la adolescencia puede ser considerada como un factor de riesgo que facilita la realización de determinadas conductas problemáticas, pero no debemos olvidar que también es un paso obligado para la formación de la personalidad del adulto y que como consecuencia de ese paso podremos adquirir las experiencias y valores necesarios para afrontar el futuro con éxito. Por lo que también es conveniente que consideremos esa adolescencia como un factor de protección.



Montaje de fotos


Además, de todo conflicto se pueden y se deben sacar consecuencias positivas. Huir del conflicto implica negar problemas que tarde o temprano habrá que resolver, así que es mejor enfrentarse a la situación y resolverla.

Algo así debe pensar el propio François que incluso aprovecha los agrios debates verbales que se desatan en la clase para analizar cómo expresa cada uno sus ideas y si sus frases coinciden con lo que en realidad quieren decir, aprovechando así las discusiones para que los chavales aprenda algo.

Y es que es un profesor curioso, que no rehúye el debate ni cuando los alumnos se meten con él directamente, ni cuando cuestionan sus decisiones, a veces de manera maleducada y poco respetuosa. Sin embargo, monta el cólera cuando en medio de una discusión Souleymane le tutea. No sé, llámalo transferencia de la ira, la gota que colmó el vaso o lo que quieras.


Bueno, ya sabes de qué va la película. Pretende no ser una más de las muchas que hay de ambiente estudiantil. Es un buen intento de reflejar la situación que se vive en las aulas de países como el nuestro, aunque siempre encontraremos que le falta algo para ser real. Ese algo variará en función de nuestra propia experiencia en los ambientes educativos. Pero tenemos que reconocerle la buena intención de hacernos pensar y poner en tela de juicio nuestras propias ideas sobre la educación, la adolescencia y el magisterio como vocación.

Si quieres leer más información sobre "La clase" pulsa en este enlace o en este otro para acceder a una entrevista con François Bégaudeau.

Saludos,



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lunes, 23 de marzo de 2009

La habitación de Fermat

Piensa o muere


¿Os gustan los problemas de inteligencia?. Tanto si la respuesta es sí o no, creo que esta película os habrá interesado, u os interesará si es que aún no la habéis visto.

La Habitación de Fermat está dirigida por Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, quizás más conocidos por su participación en El Hormiguero.

Es una historia de intriga en la que cuatro matemáticos de renombre son citados a una reunión en la que se les propondrá una ingeniosa prueba de su inteligencia.



Se les conocerá por sus apodos Hilbert (Lluís Homar), Galois (Alejo Sauras), Oliva (personaje que por cierto no destacó precisamente por las matemáticas, interpretado por Elena Ballesteros) y Pascal (Santi Millán). Siendo el anfitrión Fermat (Federico Luppi).



Alguno de ellos ha estado trabajando en la demostración de la Conjetura de Goldbach, que dice que todo número para, mayor de dos, puede expresarse por la súma de dos números primos. Con mi mentalidad simple y poco matemática confieso que le veo poca utilidad a semejante planteamiento. Me refiero a que todo número par mayor que dos se podrá expresar como la súma de dos números primos y también como la suma de dos o más números que no lo son ¿y qué?. Pero bueno, es una reflexión que Christian Goldbach le hizo a Leonhard Euler en la correspondencia que mantuvieron, allá por el año 1742 y que también ha aparecido en otras películas como "La verdad oculta", de la que quizás podríamos hablar en otra ocasión. En fin, algún interés tendrá, pero a mí no me parece mucho más útil que el resto de problemas que se plantean a lo largo de la película.

Por cierto y volviendo a ella, la invitación que reciben los matemáticos es de por sí un anticipo de lo que les espera. Para aceptarla tienen que contestar a una pregunta…



¿Sabes la respuesta?, pues quizás habrías podido asistir tú también y ayudarles a resolver los acertijos que el enigmático Fermat les irá proponiendo, aunque de hecho es lo que haremos, pues el guión nos dejará tiempo suficiente para proponer nuestra solución antes de que los protagonistas den la suya.

Pero a veces la solución mas ingeniosa no es la más correcta. Me encanta la respuesta de Pascal cuando Hilbert propone el problema del pastor que va con un lobo una oveja y una col. Tiene que cruzar un río en una barca que sólo tiene dos plazas, incluyendo la col. ¿Cómo organizar los viajes sin que en ningún momento se quede solos el lobo y la oveja o la oveja y la col?. Su respuesta fue “¿Y para qué iba a llevar un pastor a un lobo?” No me digáis que no es pura lógica, aunque no sea la respuesta correcta (que te dejo que la pienses tú, pero tranquilo, que si desfalleces más adelante te diré dónde puedes encontrar las soluciones a todos los enigmas planteados).



Trailer de La habitación de Fermat


Ya metidos en la reunión descubren que se trata de una trampa de difícil salida. Cada cierto tiempo les llega un problema de ingenio por una PDA, dándoles un tiempo para resolverlo, pasado el cual, las paredes del cuarto, que están conectadas a sendas prensas, se ponen en movimiento, reduciendo de manera imparable el tamaño de la habitación.

Entonces se produce otra cita memorable de Pascal:

“- La presión es impredecible, puede convertir el carbón en polvo o en diamante.

- ¿De quién es la frase, de Pascal?

- No, de
McGyver.”

Acto seguido empiezan a llegar los enigmas. ¿Juegas?. A ellos no les queda otro remedio y tienen tres frentes que resolver:

- Los enigmas que se les plantean.

- ¿Quién es el misterioso Fermat y por qué quiere eliminarles así?.

- Y el problema más importante: ¿Cómo salir de la habitación trampa?.

No es mucho el tiempo que tienen para pensar en cada cosa y pronto se dan cuenta de que aunque resuelvan los enigmas es difícil parar la habitación a tiempo y de que tarde o temprano se acabarán agotando y entonces todos acabarán irremisiblemente aplastados. Pero… son cuatro mentes privilegiadas, algo de esperanza les queda ¿no?. Si has visto la película ya lo sabes y si no… ¿a qué esperas?.



Rueda de prensa en el festival de Sitges


Ver tanta mente pensante me indujo a reflexionar sobre tres conceptos que están en el fondo de la trama: la inteligencia, el estrés y el prestigio.


- Los cuatro matemáticos son evidentemente inteligentes. Probablemente su coeficiente intelectual, medido con diversas pruebas, en parte semejantes a las que se les proponen en la historia, arroje unos resultados espectaculares.

Pero la inteligencia es algo difícil de definir. Hay quien dice que simplemente es lo que miden los test de inteligencia, aunque es evidente que esa definición circular no es válida y que se trata de algo más de lo que nos indican esas pruebas.

A mí me gusta más pensar en la inteligencia como capacidad de adaptación física y social, con lo que combinaríamos los conceptos de inteligencia tradicional y el de inteligencia emocional, abarcando la solución de problemas, no sólo emocionales sino también sociales.

De hecho, los partidarios de la inteligencia emocional aseguran que predice el éxito de manera más fiable que la tradicional.

Por cierto ¿cómo dirías tú que andan los protagonistas de ambos tipos de inteligencia?.


- La otra cuestión es el estrés. La epidemia de nuestro tiempo ¿verdad?. ¿Quién no se ha sentido alguna vez estresado, o ha tenido una baja por estrés o ha tenido problemas somáticos que han sido atribuidos al estrés?.

Pocas veces nos paramos a pensar que es un mecanismo de adaptación necesario para nuestra supervivencia y que sin él no estaríamos hoy aquí discutiendo de ello, ni como personas, ni como especie.

El estrés nos prepara fundamentalmente para aquellas situaciones problemáticas en la que vamos a tener que movilizar nuestros recursos para poder superarlas. Aparece preferentemente ante estímulos ambiguos, que tenemos que evaluar para determinar si nuestros recursos son válidos para resolverlos o es mejor abandonar.

Lo que ocurre es que actualmente, en el mundo en el que nos movemos, los problemas a los que nos enfrentamos son más de tipo intelectual que físico, considerando incluso como problema intelectual el mero hecho de cómo llegar a final de mes. Entonces, la activación que nos produce el estrés no es la más adecuada para enfrentarnos a los problemas de nuestra sociedad actual.



¿Recuerdas este anuncio?, ¿te dice algo?


Aunque el rendimiento mejora con la activación, superados los niveles óptimos, cualquier aumento de esa activación perjudica la ejecución de la tarea. Por eso rendimos mejor en una prueba cuyo resultado nos puede ser beneficioso, pero podemos bloquearnos cuando el resultado sea algo crucial para nosotros.

Así, el problema no es el estrés en sí, si no su presentación ante estímulos inadecuados o su persistencia después de haber superado el episodio que lo desencadenó.

Entonces, ¿el estrés al que se ven sometidos los protagonistas es positivo o negativo?, ¿les ayuda a resolver sus problemas o les perjudica?.


- Y por último hablemos del prestigio. El propio Fermat asegura durante la cena que la invisibilidad sólo sirve para hacer el mal, pues cuando hacemos algo bien todos queremos ser vistos.

Según Maslow, el reconocimiento y la autorrealización se sitúan en la cúspide de la pirámide motivacional, son la justificación de orden superior de nuestra conducta. Cuando uno tiene aseguradas sus necesidades básicas y después de la afiliación, la búsqueda del éxito y el logro personal es lo que guía nuestra conducta. Entonces la última pregunta ¿cuál de nuestros personajes se mueve más por la búsqueda del reconocimiento? .


Bueno, si hay algún enigma que se te haya quedado sin resolver consulta la página del Centro Virtual de Divulagación de las Matemáticas, el blog Más de tres o la página oficial de la película. En esos sitios encontrarás la información que necesitas.

Por mi parte nada más. Un saludo,



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viernes, 20 de marzo de 2009

Miss Amnesia

Más sobre la Amnesia

Ya sabéis que de vez en cuando compruebo las opciones mediante los que los buscadores han dirigido a la gente a estos blogs. Además de satisfacer la curiosidad, me proporciona ideas sobre lo que les interesa a los posibles lectores. Ya os lo conté en el comentario que hice sobre “A propósito de Henry”. De la misma manera, encontré varios accesos que venían buscando información sobre “Miss Amnesia”.

No sabía de qué se trataba, pero es el típico caso en el que en el problema está también la solución. Google, que me señaló la necesidad, también me informó de que se trata de un corto basado en un cuento de breve de Mario Benedetti. Trata sobre una chica que en un momento dado se encuentra sentada en un banco de una calle sin saber quién es ni qué hace allí.

Lo leí y me impactó. De hecho me emocionó. También vi el corto, que está en YouTube. Está muy bien, pero creo que tiene menos fuerza que el relato. Comprobadlo vosotros mismos.


Después de verlo yo leería el cuento. Me gusta más de esa manera porque así la intensidad de los sentimientos va en orden creciente. Y sólo después de haber hecho ambas cosas, seguiría leyendo este comentario. Es que no quiero chafarte la historia.

Miss Amnesia refleja muy bien las sensaciones y emociones que debe sentir alguien en una situación parecida. Desrealización, ansiedad, miedo… Parece que la agresión que sufre la muchacha le provoca un trastorno de estrés postraumático con pérdida del recuerdo en general, pero sobre todo de lo últimamente acontecido.

Para más detalles sobre la amnesia te remito a las entradas sobre Memento y la antes mencionada A propósito de Henry.

Lo que me llama la atención de esta historia no es que la chica no recuerde Félix Roldán, si no que su presencia le induzca tranquilidad y no al contrario. Se han hecho estudios en los que se ha comprobado como los amnésicos mejoran su destreza en el desarrollo de tareas que ni siquiera recuerdan haber practicado con anterioridad. Es decir, no recuerdan el hecho pero sí conservan la habilidad aprendida en su momento. Memoria Procedimental se llama.

De una manera similar, la protagonista al ver otra vez al atento señor Roldán debería sentir cuando menos intranquilidad e incluso rememorar el miedo que sintió cuando se encontró con su agresor, aunque no se acordase para nada de su persona. Aunque en ese caso estaríamos hablando de otro cuento y no es mi intención corregir a Benedetti.

Disfrutad de la historia y gracias a los lectores anónimos que me indujeron a encontrarla.

Saludos,

viernes, 13 de marzo de 2009

Blanco perfecto

Flatulencia psicógena

Si sólo hablase de las películas que me han gustado, en este blog habría muchos menos comentarios. Por ejemplo, éste no estaría y no es que sea una mala película, más que nada es que cuando la empecé a ver pensé que sería más interesante, por lo menos en el aspecto psicológico.

Buscando películas sobre este tema encontré la ficha de "Blanco perfecto". Genial, un agente de la DEA estresado que acude a sesiones de terapia de grupo. Parece un planteamiento que puede dar bastante juego. Como "Una terapia peligrosa" pero al revés. Psicología, acción, mafia, drogas, amor...

Una comedia con buenos actores. Liam Neeson tiene interpretaciones memorables. Sandra Bullock... bueno, me cae bien y tiene una bis cómica agradable. Oliver Platt es un secundario que se hace notar cada vez que sale en pantalla. En fin, que la cosa prometía.


Bueno, he de decir que la película sí cumplió lo que prometía, lo que pasa es que el que tenía
una idea equivocada era yo. La ficha de la película me indujo a pensar que las escenas de la terapia serían más importantes dentro del argumento. También, al inicio, Charlie (Liam Neeson) padece un episodio alucinatorio que me hizo pensar en un brote esquizofrénico ocasionado por el estrés postraumático que padecía debido a las experiencias vividas en su última misión, en la que fue desenmascarado por un cártel colombiano de la droga.

Pero la patología quedó reducida a un inoportuno trastorno gastrointestinal (meteorismo básicamente), mucho más cómico, debido al estrés que el agente padece con caracter crónico.

Tratándose esa afección intestinal conoce a Judy (Sandra Bullock), una enfermera vivaracha con la que congenia rápidamente y con la que vivirá el resto de las aventuras del film.


Resumiendo, una película que está bien para pasar el rato, que tiene la ventaja de contar con buenos actores, pero a la que no hay que buscar ninguna trascendencia.

Saludos,


jueves, 12 de marzo de 2009

A propósito de Henry

Amnesia, a petición popular

En Internet empiezas buscando una cosa y acabas en otra. Eso quizás os haya pasado a alguno de los que aterriza de vez en cuando en este blog, aunque siempre espero que la coincidencia sea fructífera.

El caso es que revisando las llegadas que desembocan en esta página en ocasiones me encuentro que los buscadores me traen cosas tan curiosas como estas:

psicologia me va mal en la carrera de farmacia

como pasar una noche estupenda con tu enamorada

cuanto le mide el pene a una transexual

Ni yo mismo sé cómo con esos datos han llegado aquí, pero un día de estos voy a hacer un "ranking" premiando, moralmente, las entradas más originales. En todo caso espero que lo que encuentren en este sitio les resulte interesante y confío en que más que de mí, despotriquen de Google, que a veces sigue unos caminos inescrutables.

Aunque estas entradas también te dan qué pensar y te proporcionan ideas interesantes. Por ejemplo, bastantes de estos accesos venían buscando información sobre "A propósito de Henry", película que se nombra aquí en la lista de los lectores pero sobre la que no hay ningún comentario, así que me he decidido a solucionar esta ausencia, podría decirse que a petición popular.

"A propósito de Henry" es una de esas películas que mi mujer califica como de "sábado por la tarde". Se puede ver en familia, hay un malo que se convierte en bueno, una familia feliz que en el fondo está rota, una historia de amor que triunfa cuando las circunstancias parecen más difíciles y todo sirviendo de marco a la épica vivencia de superación personal del protagonista. Vamos, que lo tiene todo para conmoverte, no dejarte dormir la siesta y que al final salgas de casa con la moral alta.


Trailer de "A propósito de Henry" in english.

Henry Turner (Harrison Ford) es un abogado de éxito, tan despiadado como inteligente. Es un triunfador, apreciado por sus colegas y temido por sus rivales. Lo tiene todo, un matrimonio modelo, una hija que pronto ingresará en un colegio de élite y un piso en lo mejor de Nueva York.

Pero accidentalmente un día se ve envuelto en un atraco y recibe un tiro en la cabeza y otro en el pecho. Milagrosamente sobrevive, pero queda en un estado casi vegetativo. Ha perdido la memoria, no sabe hablar y no puede caminar.

De la noche a la mañana todo cambia radicalmente y Henry es ahora un ser indefenso. Afortunadamente para él, recibe los cuidados médicos oportunos. Una logopeda le enseña a hablar otra vez y Bradley (Bill Nunn), un entusiasta fisioterapeuta, le ayuda enormemente en la recuperación física.

Lo que no recupera nunca es la memoria, pero ya se puede valer por sí mismo, abandonar el entorno seguro y conocido de la clínica y volver con su familia. Le cuesta mucho dejar a su amigo Bradley para volver con su mujer y su hija, unas desconocidas, pero poco a poco se va acostumbrando y va aprendiendo a conocerlas y a quererlas. Se vuelve a enamorar de Sarah (Annette Bening), su mujer y se convierte en el padre, que nunca fue, de su hija Rachel (Mikki Allen).

También se incorpora al trabajo en el bufete, pero como no se acuerda de nada sus compañeros no saben cómo tratarle. Algunos se comportan como si fuese un retrasado mental y hasta sus mejores amigos sienten lástima de él. Pero Henry no es nada tonto y estudiando sus anteriores casos se da cuenta de que no le gusta la persona que era antes, así que decide cambiar.

Quizás por eso en Argentina le pusieron el título de "Una segunda oportunidad". No me gusta que cambien los títulos a las películas, a veces las nuevas elecciones son incomprensibles, pero en este caso reconozco que tiene sentido.

Bajo el punto de vista psicológico, hemos de reconocer que en la película se emplea la patología de Henry de una manera bastante efectista para sentar las bases del argumento. Ya hemos comentado aquí algunas veces que el cine tiene preferencia por distintas afecciones psicológicas y la amnesia es una de las más socorridas (ver la entrada relativa a Memento), sobre todo la retrógrada, aquella que hace que el sujeto no recuerde su vida anterior a partir de un momento dado.

Este sería el caso de Henry, que según el DSM IV padecería un trastorno amnésico debido al traumatismo causado, no por la bala que le afectó al lóbulo frontal derecho, sino por la anoxia cerebral que originó el paro cardiaco debido al otro disparo. Ello además ha causado otros trastornos motores y de la comunicación. Pero de todo esto se recupera rápidamente gracias al esfuerzo de su fisioterapeuta y de la logopeda, que no sé por qué, le enseña a hablar pero no a leer.

Así que, después de una sorprendente recuperación de la movilidad y del lenguaje, lo que sigue marcando la existencia de Henry después de ser dado de alta es la persistente amnesia que padece. Curiosamente, según los manuales que podemos consultar y los casos conocidos, la amnesia retrógrada no suele abarcar toda la vida del sujeto, sino el incidente que la provocó y un periodo de tiempo anterior a él, que será tanto más grande cuanto más intensa sea la afección, pero que nunca abarca la totalidad de su existencia, cosa que el cine no suele reflejar porque así consigue mayor dramatismo.

En estos casos también se suele producir una recuperación que va en sentido inverso. Los acontecimientos más antiguos, que están registrados con mayor fuerza en la memoria, se recuperan antes que los más recientes, pero poco a poco y en este sentido inverso, la memoria se va normalizando, cosa que no ocurre con Henry, probablemente por causas meramente argumentales.

Y es que en el fondo hay que volver a insistir en que se trata de una historia moralista con final feliz, en la que las referencias psicológicas están hábilmente manejadas y al servicio del dramatismo del guión.

El resultado es bueno, consigue lo que se propone y te emociona de manera entretenida ¿qué más se le puede pedir a una película?.

Saludos,



jueves, 5 de marzo de 2009

La Ola

Añade la levadura y trabaja un poco la masa.
Déjala reposar. Fermentará sola.

Me lo dijo un panadero y nunca pensé emplearlo para hablar de psicología, pero ya ves... todo tiene relación. Mira "La Ola" y compruébalo.

Rainer Wenger (Jürgen Vogel) no es el típico profesor de instituto, es el profesor que a todos nos hubiese gustado tener. Carismático, imaginativo... motivador. Sus clases pueden ser cualquier cosa, pero no aburridas.

Él querría haber dado el curso sobre Anarquía, va con su manera de ser, hasta fue "okupa" en el pasado. Pero precisamente por su carácter desorganizado alguien se le adelanta y le toca explicar la Autarquía, algo que no concuerda con sus principios.

El referente más cercano que tienen los estudiantes es el del Imperio de la Gran Alemania, pero los chicos están hartos de que les hablen del Tercer Reich y les hagan sentirse culpables de las consecuencias del nazismo. Es algo que ya está superado y purgado, no se volverá a repetir, así que no merece la pena perder más tiempo en ello.

Rainer, sus alumnos le llaman así, no está de acuerdo y les propone una actividad práctica. Eligirán un líder que señalará las directrices a seguir. Los chicos aceptan con cierto escepticismo y le eligen a él. Poco a poco van viendo las ventajas que supone pertenecer a un un grupo cohesionado.




El "señor Wenger", ahora hay que tratarle con respeto, va introduciendo modificaciones que acrecientan la identidad de ese grupo social. Y los componentes de la clase, que hasta entonces tenían bastante poco en común, comienzan a funcionar como una unidad, adoptando una vestimenta distintiva, un saludo característico, un nombre y un símbolo. Sabiéndose mejores que los demás, defienden a los de su grupo de los extraños y no les dejan participar a estos en sus actividades.

Ahora La Ola tiene vida propia y lo que su creador no sabe es que ya no puede controlarla. Los estudiantes que intentan advertir del peligro son
segregados y marginados. Incluso Karo (Jennifer Ulrich), una chica popular y apreciada por sus compañeros, es mal vista cuando se niega a adoptar las normas que la clase sigue ahora con entusiasmo desmedido. Siempre ha sido el centro de atención y ahora se ve discriminada por pensar de manera diferente.

Es un golpe duro para la muchacha, pero otros compañeros, como Tim (Frederick Lau), están entusiasmados porque siempre se han esforzado por sentirse aceptados por el grupo y ahora, por primera vez se siente parte integrante de él.

¿Cómo terminará todo esto?. Es mejor que veas tú la película, lo compruebes y saques tus propias conclusiones.

Bajo mi punto de vista el proceso es poco creíble, aunque haya pasado de verdad. Me refiero a que las trasformaciones que sufre la clase para convertirse en "La Ola" funcionan demasiado bien. Pero es interesante prestar atención a la cadena de acontecimientos que provocan el cambio en el grupo. Sin darse cuenta sus componentes están experimentando la formación de un nuevo marco de referencia, de nuevos valores.

La identidad grupal tiene un carácter relacional:



  • Los demás son diferentes porque no son como nosotros.


  • Si nosotros tenemos los valores correctos y válidos, los de los demás no lo son.


  • Si alguien pertenece a mi grupo me identificaré con él frente a los demás.


  • Si tengo que tener un trato preferente lo haré con los de mi grupo.


  • Si alguien ha de salir perjudicado serán los otros.


¿Se os ocurre algo más?. La verdad es que se podría seguir hasta el infinito.



Estaríamos hablando de preferencias del endogrupo respecto al exogrupo. En concreto de etnocentrismo. Pero no nos asustemos. ¿Es algo malo?. Obviamente no. Preferir lo propio es algo legítimo y psicológicamente necesario para nuestro desenvolvimiento como personas sociales. Entonces ¿por qué pensamos que tiene connotaciones negativas?. Pues las tiene y muchas, cuando esa preferencia por lo propio se convierte en un desprecio y denigración de lo ajeno. Pero entonces estaríamos hablando de otras cosas. De xenofobia y de discriminación principalmente.

¿Se puede ser etnocentricamente positivo y no caer en los aspectos negativos?. Evidentemente sí, cuando al mismo tiempo de preferir lo nuestro sabemos apreciar lo ajeno, o por lo menos intentamos comprenderlo. Es fácil de conseguir si adoptamos una postura medianamente relativista.

Cada cultura que ha logrado consolidarse en cualquier parte del mundo, lo ha hecho porque ha sabido adoptar unos usos y costumbres que la han servido para sobrevivir y desarrollarse. El ambiente les ha moldeado hasta conseguirlo y si no lo hubiesen hecho no estarían aquí en la actualidad. Sus usos y costumbres han sido las mejores soluciones para adaptarse al entorno. Tan buenos y válidos como los nuestros, así que tendremos que saber darle el mérito que les corresponde y no extrañarnos de ello. Sobre todo teniendo en cuenta que en su lugar nosotros habríamos hecho lo mismo.

En cuanto a las causas de la transformación de los estudiantes, si quitamos las económicas, son prácticamente las mismas que ellos apuntan para la aparición de un régimen autoritario.



  • Insatisfacción con la situación actual.


  • Inseguridad.


  • Desempleo.


  • Crisis económica.


  • Necesidad de nuevos valores.


  • Aparición de un líder carismático.

Vaya, ya se me podía haber ocurrido todo esto cuando hablaba del 23-F.

Fuera de bromas, a veces nos es más cómodo dejarnos llevar y sentir que empezamos a formar parte de algo importante, trascendente... Si se dan las situaciones adecuadas podríamos sorprendernos en las filas de cualquier organización o secta.

¿Que no?, ¿que tú no?.

¿Nunca te has sorprendido haciendo algo que pensabas que no eras capaz, arropado por el resto de la gente que estaba en una fiesta, los espectadores de un concierto o la multitud de una manifestación?.


Ya, no es lo mismo. Pero a veces parece como que esa fiesta sea continua o que la manifestación va a durar siempre. Nuestro entusiasmo se retroalimenta con el de los demás y al final... "¡caramba!, ¿cómo empezó todo esto?". Volvemos al relativismo. Piensa que no eres tan diferente de los demás.

Una postura igualmente escéptica debieron tener los alumnos de Ron Jones, un profesor de historia en la Cubberley High School, de Palo Alto, California. Los estudiantes, sobre todo los que no eran de minorías raciales, no comprendían como era posible que en Alemania se hubiese permitido llegar al poder a un partido con la ideología nazi y luego les dejasen cometer, sin protestar, todas las atrocidades que ahora conocemos. ¿Cómo se podía apoyar entusiasticamente un partido tan nefasto?.

Era el año 1967 cuando el profesor Jones quiso demostrárselo de manera práctica. Fue introduciendo suaves cambios en la clase, su disposición física, objetivos y valores, medidas de disciplina… Constituyeron un grupo que se denominó “La Tercera Ola”, ya que según parece, la ola que hace el número tres es la mas fuerte. Con este símil marino se acabó de crear un grupo cohesionado que fue adquiriendo vida propia rápida e intensamente y alumnos de toda la escuela quisieron unirse a él.

Los miembros, convencidos de la importancia de su propósito final, se empezaron a espiar unos a otros para vigilar el cumplimiento de las normas, adoptando formas coercitivas y violentas.

En definitiva la experiencia tuvo éxito, los estudiantes entendieron y vivieron lo que es el fascismo y cómo surge. Pero empezaron a actuar por su cuenta y se descontrolaron. La experiencia se volvió peligrosa y Jones tuvo que detenerla a los pocos días. Aquellos jóvenes estudiantes californianos estaban recreando un entorno totalitario, en la capitalista California de los años 60. ¿Os imagináis la mezcla?. La música de Beach Boys, los hippies, la revolución psicodélica, la revuelta estudiantil y… un movimiento neofascista. Pues pasó.




Aquí vemos al propio Ron Jones hablando sobre su experiencia (in english, sorry), pero hasta hace bien poco ha sido siempre reacio a hablar del tema, incluso lo han sido los alumnos participantes. Más adelante Morton Rhue (Todd Strasser) escribió la novela “La Ola” que Dennis Gansel adaptó en la película que hemos comentado hoy.

Si me aceptas un consejo, merece la pena verla. Y si me aceptas dos, aprovecha también para repasar las experiencias de Philip Zimbardo en La Cárcel de Stanford. Igualmente dieron pie a una interesante película de origen gérmano, “El Experimento”, que en su momento comentamos aquí.

En estas dos ocasiones han sido los alemanes los que le han sacado partido cinematográfico a las experiencias de psicología social de los americanos. Es curioso ¿verdad?. ¿Será que están más concienciados?.

Saludos,





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