Cuando uno tiene un blog o una página en Internet, creo que es inevitable que de vez en cuando compruebes cómo llega la gente a tu sitio. A mí es algo que además me resulta sumamente curioso, pero he de reconocer que además es bastante útil. Viendo qué es lo que la gente busca se te ocurren múltiples ideas para comentar y acabas haciéndote una idea del perfil de tus lectores.
Por ejemplo, sé que este blog es consultado por muchos estudiantes de psicología que buscan información para realizar los trabajos que les han pedido en clase. Por cierto, cuidado chic@s con “copiar y pegar” párrafos textuales porque eso se detecta fácilmente. Me encanta serviros de inspiración pero haced trabajar también vuestras neuronas, es sólo un poco más "cansado", pero mucho más seguro y a la larga mucho más satisfactorio.
Pero ¡ay!, tengo otro blog sobre ciencia ficción (HAL 9000), temática que fue la que primero me indujo a escribir en Internet, aunque lo cierto es que aquel blog es bastante menos leído que éste. No es que la ciencia ficción interese menos al público en general que la psicología, más bien al contrario, pero la verdad es que no ando muy bien de tiempo y ahora me dedico bastante menos a la ciencia ficcion que a la psicología.
Aunque considero que HAL 9000 es un blog muy interesante, está menos actualizado y tiene bastantes menos lectores que Psicología y Cine. Por eso, cuando vi que un día el número de lectores de HAL se multiplicaba por 9 sin haber hecho yo ningún cambio de importancia, fui enseguida a ver las estadísticas y comprobar de dónde llegaba toda esta gente y qué venía buscando.
La gente pasó de ser cien por cien hispana a ser mayoritariamente francófona y anglosajona y, evidentemente, en lugar de lugar de querer leer mis interesantes y agudos comentarios sobre la ciencia ficción, venían buscando... otra cosa, que concretamente resultó ser una foto en la que aparecía desnuda la exótica Vaitiare (una antigua novia del cantante Julio Iglesias).
Vamos a ver, mis queridos salidos del mundo entero, si en ese blog no hay ninguna foto de esa chica en pelotas (ni de esa ni de ninguna que yo recuerde) ¿cómo es que venís a mi página con tan eróticas intenciones?.
Pues la explicación resultó ser bien sencilla. Hice un comentario de la nueva creación de la factoría Stargate, la serie Stargate Universe. Me sorprendía yo del cambio que había dado la susodicha serie desde sus inicios y a modo de ejemplo citaba que en el capítulo piloto de la primera temporada de Stargate SG1, la actriz Vaitiare Bandera aparecía totalmente desnuda en una escena absolutamente inesperada teniendo en cuenta que se trataba de una serie de ciencia ficción dirigida al público en general, probablemente juvenil en su mayoría.
Como ya sabes, en el blog suelo poner imágenes o enlaces de todo el material que cito y eso hice también en el caso de la actriz tahitiana. No colgué la imagen, pero sí había una enlace a la página en la que se podía ver. Curiosamente y aún no sé por qué, ahora en Google Images cuando buscas esa foto te redirecciona a mi blog.
Si ya me costaba entender los procedimientos que Google tenía para asignar el ranking de cada página, ahora entiendo menos por qué en lugar de mandar a los que quieren ver a Vaitiare en bolas a la página en la que está, les manda a la mía. En fin, espero que eso por lo menos sirva para aumentar mi PageRank.
Sabía que privando del acceso a las hembras podías conseguir que un ratoncillo hiciese maravillas en un laberinto de experimentación o en una jaula de Skinner. Lo que nunca pensé es que mi blog de ciencia ficción se beneficiase de la motivación sexual.
Lo que no dejo de preguntarme es que hubiese pasado si en lugar de interpretar la escena la exótica Vaitiare lo hubiese hecho una actriz con una imagen más buscada, con más morbo…, yo que sé, piensa tú en la que quieras. De estas sí que rompo las estadísticas.
Por cierto, si con todo esto te ha entrado curiosidad por la foto en cuestión la puedes ver pulsando aquí. Pero si te vas a escandalizar no lo hagas, aunque está sacada de una película apta para todos los públicos no quiero que te tengas que dar una ducha fría por mi culpa.
El próximo jueves 18 de junio realizaremos en el Centro Asociado de la UNED en Baleares un cine fórum sobre Alfred Kinsey. La actividad está organizada por la delegación de alumnos y se prevé la participación por videoconferencia desde las sedes de Ibiza, Mahón y Palma de Mallorca.
Objetivos didácticos:
En la asignatura de EMOCIÓN Y MOTIVACIÓN (tercer curso de Psicología) es objeto de estudio el tema de la MOTIVACIÓN SEXUAL, haciéndose una revisión histórica de los estudios realizados en este campo y las técnicas de investigación de la conducta sexual.
Con esta actividad nos proponemos revisar la metodología y circunstancias que concurrieron en la investigación de Alfred Kinsey, autor de dos estudios pioneros en su época “La conducta sexual del hombre” y “La conducta sexual de la mujer”, que supusieron prácticamente el inicio de los estudios científicos sobre el tema.
Se aprovecha la trama de la película “Kinsey, el hombre que desnudó América” para comentar distintos conceptos relacionados con este tipo de investigaciones, utilizando las experiencias de los protagonistas para tratar de comprender la metodología que empleó y las dificultades con las que se enfrentó en su época.
Finalidad:
En un centro de enseñanza a distancia, la realización de actividades presenciales siempre es interesante para fomentar la motivación de los alumnos y su socializacion, sobre todo cuando la actividad se puede hacer por videoconferencia, permitiendo la participación activa y la interacción desde tres islas.
La perspectiva práctica que permite el cine ayuda a la mejor comprensión y asimilación de la materia, favoreciendo además su análisis para la aplicación de la teoría y la evaluación de conocimientos.
Descripción:
Un cine fórum con el correspondiente coloquio al final de la película. Como ya se ha mencionado, para tratar los temas de la motivación sexual y la investigación de la conducta sexual, la película seleccionada es "Kinsey, el hombre que desnudó América", dirigida por Bill Condon en el año 2004.
Dado que la película selecionada para tratar los temas de la motivación sexual y la investigación de la conducta sexual, es una recreación biográfica con bastante exactitud de la vida de Kinsey y sus investigaciones, podremos utilizarla como base para acercarnos a la metodología del estudio y compararla con la que se emplea en la actualidad en los estudios de cualquier tipo de motivación y conducta.
A los asistentes se les facilitará el acceso a material complementario para que puedan comparar las informaciones presentadas en la película con datos de personajes reales que intervinieron en los acontecimientos narrados.
Duración: Cuatro horas. Dos horas de visionado de la película, dos horas de coloquio, con un descanso intermedio.
Materiales complementarios para su realización:
- DVD de la película Kinsey. - Ficha de la película. - Información documental sobre la motivación sexual y la investigación de la conducta sexual.
De momento esta es toda la información, aunque si quieres ampliarla también puedes echarle un vistazo al comentario de la película "Kinsey".
Ya sabéis que de vez en cuando compruebo las opciones mediante los que los buscadores han dirigido a la gente a estos blogs. Además de satisfacer la curiosidad, me proporciona ideas sobre lo que les interesa a los posibles lectores. Ya os lo conté en el comentario que hice sobre “A propósito de Henry”. De la misma manera, encontré varios accesos que venían buscando información sobre “Miss Amnesia”.
No sabía de qué se trataba, pero es el típico caso en el que en el problema está también la solución. Google, que me señaló la necesidad, también me informó de que se trata de un corto basado en un cuento de breve de Mario Benedetti. Trata sobre una chica que en un momento dado se encuentra sentada en un banco de una calle sin saber quién es ni qué hace allí.
Lo leí y me impactó. De hecho me emocionó. También vi el corto, que está en YouTube. Está muy bien, pero creo que tiene menos fuerza que el relato. Comprobadlo vosotros mismos.
Después de verlo yo leería el cuento. Me gusta más de esa manera porque así la intensidad de los sentimientos va en orden creciente. Y sólo después de haber hecho ambas cosas, seguiría leyendo este comentario. Es que no quiero chafarte la historia.
Lo que me llama la atención de esta historia no es que la chica no recuerde Félix Roldán, si no que su presencia le induzca tranquilidad y no al contrario. Se han hecho estudios en los que se ha comprobado como los amnésicos mejoran su destreza en el desarrollo de tareas que ni siquiera recuerdan haber practicado con anterioridad. Es decir, no recuerdan el hecho pero sí conservan la habilidad aprendida en su momento. Memoria Procedimental se llama.
De una manera similar, la protagonista al ver otra vez al atento señor Roldán debería sentir cuando menos intranquilidad e incluso rememorar el miedo que sintió cuando se encontró con su agresor, aunque no se acordase para nada de su persona. Aunque en ese caso estaríamos hablando de otro cuento y no es mi intención corregir a Benedetti.
Disfrutad de la historia y gracias a los lectores anónimos que me indujeron a encontrarla.
En Internet una cosa te lleva a la otra y a veces acabas en sitios que no esperabas. Algo parecido me pasó el otro día cuando estaba buscando materiales para ilustrar el comentario de la película XXY. Encontré unos interesantes fragmentos del programa Redes que hablaban sobre el cerebro y la diferenciación sexual. Pensé entonces que serían un interesante complemento para alguna película que hablase sobre la homosexualidad, pero ¿cuál elegir?.
Al final me acordé de Chuecatown, una divertida comedia española que podría emplear para hablar de la homosexualidad de una manera más desenfadada.
La historia de la película se centra en el madrileño barrio de Chueca, una castiza zona en la que ahora hay una notable presencia gay, algo que en cierta forma ha cambiado la fisonomía y las costumbres del lugar.
Un promotor inmobiliario está empeñado en transformar la zona en un sitio de lujo para homosexuales. Para ello quiere comprar y reformar las viviendas que ocupan una serie de ancianas. Cuando alguna se resiste simplemente la asesina.
Una de las asesinadas ha dejado la casa en herencia a un gay, ello comienza a ocasionar una serie de problemas en los que se ven envueltos el joven, su novio, su madre, una inspectora de policía (que por cierto nos podría servir para hacer otro estudio por la gran cantidad de fobias que padece), el hijo de ésta y el promotor inmobiliario.
Este entramado nos ofrece una sucesión de escenas divertidas e intrascendentes que nos hacen pasar un rato agradable, además como podréis ver en la ficha de la película, el reparto es bastante bueno, así que ahí lo dejo por si os interesa verla.
Pero ahora bien, la pregunta es ¿qué hace que una persona sea homosexual?. Es decir, la mayoría de los hombres se sienten atraídos por mujeres y viceversa, entonces ¿cuál es la razón de que un hombre o una mujer prefieran a las personas de su mismo sexo?, ¿es algo puramente social o intervienen factores biológicos?. La psicóloga Melissa Hines piensa que la causa tiene su origen en un proceso hormonal que ocurre antes del nacimiento, cosa que no solo sucede en humanos.
Y de resultas de esos procesos, los cerebros masculinos y femeninos quedarían conformados con unas características distintas. Generalmente hablando, los hombres obtienen mejores resultados que las mujeres en algunas tareas, mientras que en otras son las mujeres las que aventajan a los hombres. La cuestión es que investigadores como el profesor Qazi Rahman han demostrado que los hombres gays tienen mayor similitud en sus cerebros con las mujeres y las mujeres lesbianas mayores similitudes con los hombres.
¡Que curioso esto de los hermanos mayores y la teoría de la inmunidad maternal! ¿verdad?.
Así que en definitiva hombres y mujeres tenemos diferencias en algunas zonas de nuestro cerebro, como el hipotálamo, lo que hace que el cerebro masculino sea distinto del femenino y que el de los gays sea más parecido al femenino, mientras que el de las lesbianas se parece más al masculino.
En estas variaciones pueden haber distintas intensidades, al igual que también las hay en la orientación sexual. Los homosexuales son personas que se sienten atraídas por otras de su mismo sexo. Los transexuales son personas que sienten que viven en un cuerpo con el sexo equivocado. Se hayan operado quirurgicamente o no, se sienten del sexo contrario. Son matices que a veces pasamos por alto pero que están ahí, como Beatriz, una transexual y el profesor Swaab nos explican en el siguiente reportaje.
Por último, aunque ya os lo puse cuando comentaba XXY, os vuelvo a añadir otro segmento de la entrevista con el profesor Swaab. Prestad especial atención a la historia de Bruce Reimer, un niño canadiense que siendo bebé perdió su pene por un error médico mientras le practicaban la circuncisión. El consejo médico a los padres fue que lo educasen como a una niña. Como era un bebé, si desde el principio se socializaba en femenino no tendría ningún problema.
Evidentemente el doctor John Money se equivocaba y la vida de ese niño educado en contra de sus genes y su cerebro fue un completo desastre. Si quieres leer la historia entera pulsa en este enlace, merece la pena.
Bien, como todo lo que tiene que ver con la mente humana, estamos ante fenómenos muy complejos y multicausales. En pocas ocasiones podemos presumir de conocer la verdad absoluta sobre algo. Sobre la orientación sexual se ha escrito mucho y se seguirá escribiendo, pero nos equivocaremos siempre que busquemos una explicación única y simple.
Las personas somos hombres y mujeres. A los hombres nos gustan las mujeres y a las mujeres los hombres, pero hay hombres que en mayor o menor grado se sienten atraídos por otros hombres y mujeres que en mayor o menor grado también se sienten atraídas por otras mujeres. Hay hombres que se sienten mujeres dentro de un cuerpo masculino y mujeres que se sienten hombres dentro de un cuerpo femenino. ¿Creéis que todo esto se puede explicar sólo por una causa, sea la genética, la endocrinología, la sociología o la educación?. Yo tampoco.
Si quieres que te avisen cuando pongan Chuecatown en televisión pulsa este enlace, si tienes más prisa pulsa este otro.
XXY nos narra la historia de Alex, una adolescente de quince años un tanto conflictiva, pero es que además de los problemas propios de las chicas de su edad Alex tiene una alteración genética que hace que su identidad sexual no esté clara. Eso ha hecho de ella una chica extraña. Continuas revisiones médicas, tratamientos, el temor de sus padres que no saben qué camino tienen que seguir… han hecho que su infancia sea difícil. Ahora está en la edad en la que todos definen su identidad, su manera de ser, su personalidad… Una edad en la que tiene que dejar claro su espacio a costa del de los demás. Pero si este proceso es difícil para todos, para ella lo es mucho más, muchísimo más. Tiene más cosas que definir. Y si todos los padres asisten un tanto perplejos a los cambios que se desarrollan en sus hijos, los padres de Alex están mucho más despistados. Tienen muchas decisiones que tomar y ninguna opción buena para elegir.
La muchacha tiene apariencia femenina, pero para poder desarrollarse como mujer tiene que seguir un tratamiento. Su aparato genital correspondería al de un pseudo-hermafrodita o intersexual, con presencia de pene y vagina, lo que no implica que sea hermafrodita auténtica, ya que esta característica no se da en humanos.
Siendo una chica muy inteligente, es totalmente consciente de su particularidad y si a todos los adolescentes les cuesta encontrar su sitio, a ella mucho más. Eso la ha hecho retraída y bastante arisca. No se lleva bien con la gente, sobre todo teniendo en cuenta que si los demás supiesen cómo es, la mirarían como a un monstruo.
No quiere ser objeto de curiosidad ni fuente de lástima, pero al mismo tiempo necesita relacionarse con los demás, pues hay experiencias que quiere vivir y el sexo es una de ellas.
Con esta tesitura se nos plantea la trama, su resolución la dejo pendiente para que podáis ver la película con el interés que se merece. Lo que sí quiero es aprovechar lo que ya sabemos para comentar algunas cosas de la historia.
Lo primero es sobre el polimorfismo sexual que está implícito en la protagonista.
Por una parte el título de la película nos hace suponer que Alex padece una alteración genética, el llamado síndrome de Klinefelter que se produce cuando el sujeto posee una secuencia cromosómica del tipo XXY en lugar de las normales XX, que caracterizan a las mujeres o XY que es propia de los hombres.
Pero al contrario de lo que vemos en pantalla, los sujetos XXY son hombres, por lo general de gran tamaño, coeficiente intelectual bajo, testículos pequeños y con presencia de algunos caracteres femeninos, como el pecho desarrollado. El aspecto en su nacimiento es masculino normal y todos estos problemas se empiezan a presentar en la pubertad.
Esto no parece concordar con lo que se nos cuenta de la protagonista, una chica inteligente con un aparato genito-urinario que presenta características masculinas y femeninas.
Más parecería deberse a una alteración hormonal, concretamente el llamado síndrome adrenogenital o hiperplasia suprarrenal congénita. Imaginemos el feto de una futura niña. En la cadena de procesos que llevan a la diferenciación sexual, se produciría un fallo en la glándula adrenal que ocasionaría la excesiva liberación de andrógenos, lo que originaría la masculinización del aparato genital con el aumento exagerado del clítoris para formar un pene falso. El sujeto sería genéticamente femenino, XX, con un aparato genital con cierta apariencia masculina, con un pene preponderante sobre la vagina, pero con ovarios y hormonas femeninas. Lo que se llama comúnmente un pseudo-hermafrodita. Un hermafrodita auténtico sería capaz de producir óvulos y espermatozoides indistintamente, cosa que como hemos dicho no ocurre en humanos.
Normalmente pensamos que el sexo tiene dos categorías, hombre y mujer, pero si tenemos en cuenta que en la diferenciación sexual intervienen procesos a nivel genético, hormonal y neurológico y que en estos procesos puede haber infinidad de combinaciones, la variedad sexual con la que nos podemos encontrar es también prácticamente infinita.
Es cierto que en la mayoría de los casos, estos procesos ocurren de la manera esperada y nuestros hijos al final son niños o niñas sin la menor duda. Pero de vez en cuando ocurre alguna de estas infinitas posibilidades, de probabilidad baja pero no nula, y nos vemos sorprendidos con casos que con mayor o menor intensidad se asemejarían a al de Alex.
El qué hacer en estos casos es complicado. En ocasiones nos podremos encontrar con niños ligeramente feminizados o niñas ligeramente masculinizadas y en estos casos la decisión es fácil pues el sexo es claro. Tratamiento farmacológico o cirugía correctora según la situación pueden ser las opciones más adecuadas.
Pero hay casos en los que la decisión es mucho más complicada. No se sabe cuál será el sexo preponderante ni las preferencias que tendrá el sujeto en el futuro. Podemos ver cómo evoluciona y aplazar la decisión, pero el tiempo juega en contra y cuando llega la pubertad deberíamos tener las cosas claras.
La cirugía es una opción drástica, pero la educación también. Podemos cortar lo que sobra y educar al sujeto para que viva de una determinada manera. Pero las probabilidades de equivocarnos son lo suficientemente altas como para que la decisión nunca sea fácil.
Hay quien dice que la identidad sexual es puramente social, que uno es cómo se educa. Si fuese cierto sería muy fácil, con rodear al sujeto del ambiente socioeducativo adecuado habríamos solucionado el problema. Pero no es así. La identidad sexual ha de tener una consonancia fisiológica y psicológica. Con la educación lo que podemos hacer es ayudar a que las dos concuerden, pero no deberíamos poner una en contra de la otra. Mira lo que dicen en el siguiente documental de Redes.
Sería algo similar a lo que ocurre cuando hablamos de sexo y género, que no son conceptos sinónimos, pues es sexo se refiere a unas características fisiológicas, mientras que el género se refiere a unas características sociológicas, al papel o rol, masculino o femenino, que una persona desempeña. Lo normal es que sexo y género sean concordantes, pero podría ocurrir que no, sobre todo si la asignación de uno u otro se hace de manera “artificial” como en los casos que estamos estudiando.
La otra cosa que quería comentar es la adolescencia que le espera a Alex, y a sus padres. Si este periodo es complicado de por sí para cualquier chico o chica, en este caso las complicaciones se multiplican considerablemente. Cuando llega la pubertad se producen una serie de cambios hormonales que hace que el cuerpo de los niños evolucione al de adultos, con las consecuentes trasformaciones de los caracteres sexuales primarios y secundarios. En esta época se produce la primera eyaculación en los niños y la primera menstruación en las niñas. Se inicia el descubrimiento y la exploración de la propia sexualidad, junto con los primeros escarceos amorosos.
Creo que todos recordamos esa época con cierta nostalgia, cuando nuestro cuerpo y nuestra mente se abría a un universo de sensaciones y emociones nuevas.
Pero Alex y sobre todo sus padres, están aterrados ante la perspectiva que les espera. Más teniendo en cuenta que a estos cambios fisiológicos se asocian una serie de cambios psicológicos que son los que constituyen la adolescencia. Si durante la pubertad se forma el cuerpo de adulto, ahora se forma la personalidad del adulto. Al igual que cuando hablábamos de sexo y género, estos dos conceptos están asociados aunque no duran lo mismo ni concluyen al mismo tiempo.
La adolescencia es una fase que puede llegar a ser conflictiva. Hay quien dice que es ese periodo en el que nuestro querido hijo se transforma en una especie de “alien” que pasa de ser alguien que te idolatra a alguien que te lleva la contraria por sistema. En el fondo es simple, como decía antes tienen que definir su espacio a costa del tuyo, así que el conflicto está asegurado.
Si estos cambios son normalmente problemáticos, imaginémoslos en un caso en el que la identidad sexual no está definida. Probablemente todo sería más sencillo si no tuviésemos vergüenza del “qué dirán” los demás, es decir si el suceso fuese aceptado con normalidad por todo el mundo y no tuviésemos miedo de que nuestro hijo fuese foco de la morbosa curiosidad de los que le rodean, que con su trato diferenciado contribuirían a que se socializase de manera distinta.
Encuentro que este aspecto está muy bien reflejado en la película, por una parte los padres aceptan a Alex como es y ella misma también lo hace, pero al mismo tiempo saben que eso es imposible pues el resto de la sociedad no lo hará y tarde o temprano tendrán que tomar una decisión.
¿Cuál?.
Si quieres saber si emitirán XXY por televisión pulsa este enlace, pero si no quieres esperar igual la puedes encontrar en MEGAVIDEO.
Hay muchos factores que influyen en nuestra manera de ser. Es curioso que una persona apacible pueda ser un conductor agresivo, o que un tímido apocado pueda ser un jefe tirano.
Internet es uno de esos factores y la conducta en la red es una de las cosas que más me interesan, por lo menos me llama mucho la atención. Es notable el cambio que algunos experimentan cuando se conectan a Internet para mantener algún tipo de relaciones sociales. Cuando hablo de estos asuntos siempre me acuerdo de “El Rey enamorado”, un tema de Les Luthiers, los geniales cómicos argentinos. Resumiendo, el rey de la historia se enamora de María, una plebeya. Quiere casarse con ella, pero si lo hace tendrá que renunciar al trono. En sus tribulaciones hace una interesante reflexión: “¿El trono o María?, al fin y al cabo, el trono lo quiero para posarme sobre él, y satisfacer mis deseos, los mas sublimes y los mas perversos, en cambio a María la quiero para .... caramba, ¡qué coincidencia!”.
Para algunos Internet es su trono, aquello que le permite satisfacer deseos ocultos amparados por el más absoluto anonimato. Lo que me lleva a una reflexión: ¿infringiríamos las leyes si supiésemos que nadie iba a ser capaz de descubrirnos?. O afinando más aún: ¿seríamos fieles a los principios que pregonamos si contásemos con un anonimato asegurado?. ¿Qué piensas tú?.
Para reflexionar sobre todo esto he decidido emplear la película “Hard Candy”, un impactante thriller psicológico que profundiza en la relación de dos internatutas bastante atípicos, afortunadamente.
Jeff (Patrick Wilson) es un fotógrafo de 31 años que ha conocido en un chat a Hayley (Ellen Page), una estudiante de 14 años.
Jeff confiesa estar sorprendido por la madurez de la niña, aunque también está convencido de que su porte de adulto mundano, fotógrafo de modelos conocidas, tiene impresionada a Hayley. Está orgulloso de la admiración que por él siente su joven amiga y no se sorprende cuando ella le pide que le haga unas fotos, aceptando ir a casa de él sin ningún temor y sin avisar a nadie de su familia de lo que iba a hacer.
Allí Jeff le ofrece un refresco, pero Hayley quiere algo más fuerte y prepara ella misma unos combinados. A partir de ahí, el fotógrafo, que estaba sorprendido por la madurez de la niña, se sorprende de muchas cosas más. Cuando se despierta atado descubre que ella le ha drogado y piensa que está jugando con él. Pronto se da cuenta de que no es un juego, sino una venganza. Hayley le acusa de ser un pedófilo, de buscar niñas por Internet para luego abusar de ellas. Siendo el responsable de la desaparición de una de sus amigas.
La joven le explica cómo siguió sus pasos por la red y él se da cuenta cómo de ser acosador, paso a ser acosado.
Jeff tiene en principio explicaciones para todos sus actos, pero tiene que ir confesando sus mentiras ante los irrebatibles argumentos de la perspicaz y sorprendentemente cruel Hayley.
Crueldad que parece que llega a su límite cuando la niña decide, armada de un libro de cirugía y con una bolsa de hielo como toda anestesia, castrar al fotógrafo, que a estas alturas ya se cree todo de su antes angelical interlocutora. Incluso no se sorprende cuando ella le enseña los testículos en sendos vasitos y luego los echa al triturador de basura que los digiere con un terrible sonido.
Pero esta muestra de crueldad no es la única. Los sofisticados planes de la niñita van bastante más lejos y poco a poco los va ejecutando con fría precisión ante los atónitos ojos de Jeff y los del propio espectador.
Si no has visto la película y por lo que he contado, igual piensas que todo desemboca en una historia “gore”. Nada más lejos de la realidad. Si aparece alguna mancha de sangre es circunstancial.
Bueno, y por si de verdad no la has visto no te cuento el final, merece la pena que lo veas tu mism@.
Curiosidades:
Según cuenta David Higgins, el productor: "La idea original surgió de un artículo que leí sobre chicas adolescentes en Japón que estaban entablando relaciones con hombres mayores que ellas a través de Internet; cuando el hombre mayor queda con la joven, ésta y varias amigas suyas le están esperando para asaltarle y darle una paliza. Pensé que sería una toma interesante donde quedaría palpable el papel del depredador y el de la presa. Después pensé que sería más interesante si se tratara de una única chica haciendo eso, una chica persiguiendo a tipos que cazan jovencitas a través de Internet".
Comentarios:
Para mí, lo importante en este film es la evolución en la actitud de los personajes. Está fenomenalmente retratada. Cómo el apuesto y seguro fotógrafo pasa a ser un pelele en manos de una niña que cada vez va adquiriendo más fuerza.
Jeff pasa de estar henchido de orgullo a experimentar una impactante sorpresa, a la que le sigue un interesante abanico emocional, ira, miedo, tristeza y desesperación. Ya sabéis que las emociones son adaptativas, pero él poco puede hacer, está atado, y cuando hace algo se equivoca. Hayley tiene el control en todo momento.
Ella ha pasado de actuar de manera ingenua, aunque con cierto desenfado, a ser la que maneja los hilos de la trama con espeluznante frialdad. A esta sensación de seguridad que desprende el personaje, quizás contribuya el hecho de que Ellen Page en realidad tenía diecinueve años cuando se rodó la película.
Pero como os decía antes, independientemente del interesante estudio psicológico que se puede hacer de los personajes, quiero aprovechar también la trama para tratar el tema de las relaciones virtuales.
Como hemos visto, Internet constituye un nuevo marco de relaciones sociales, sentimentales, laborales, académicas, lúdicas...
Lo que voy a comentar seguidamente es este último aspecto, el lúdico, en el que buscamos relacionarnos por el mero hecho de conocer gente o pasar el rato.
Cuando interactuamos con otras personas normalmente tenemos en cuenta ciertas reglas de convivencia. Tratamos a la gente como esperamos que nos traten a nosotros y este respeto mutuo es fundamental para la relación.
Por otra parte, cuando nos relacionamos con las personas siempre estamos presentando una imagen de nosotros mismos, la imagen por la que queremos que los demás nos reconozcan.
Pero en Internet hay un importante factor desestabilizador, el anonimato. Si no queremos, nadie tiene por qué saber quienes somos en realidad. Y además hay una falta notable de censura y control, que es algo que contribuye a hacer muy atractivo al medio. Pero… ¿esto que implica?, pues que si alteramos esas reglas de convivencia no pasa nada, que podemos hacer prácticamente lo que se nos ocurra y que podemos dar la imagen que queramos de nosotros mismos. Acordaros del trono de Les Luthiers. Internet es el trono.
Como psicólogo todo esto me interesó mucho y en 2002 inicié un estudio sobre el tema. Entre cuestionarios y entrevistas “on line” obtuve datos de más de 100 personas, que me suministraron la información de manera anónima y desinteresada.
Mi propósito era publicar mis investigaciones, cosa que aún no he hecho, pero os comento algunas cosas que, por otra parte, sé que no son demasiado originales. Cualquiera que se conecte a un chat de Internet puede comprobarlo.
¿De qué maneras se relaciona la gente en Internet?. Pues fundamentalmente utilizando los siguientes sistemas:
- Mensajería instantánea. - Chat en sala (hablado, escrito o ambos, con o sin webcam). - Videoconferencia, comunicación en privado, bis a bis.
Como ya hemos dicho, el anonimato es una característica esencial del tipo de comunicaciones que estamos analizando. Pero ¿en qué afecta el anonimato a estas relaciones?. Pues, junto con la intimidad que normalmente acompaña a este tipo de actividades, hace que la persona sea más desinhibida. Ello puede hacer que:
- La persona se sienta más propensa a abrirse a los desconocidos con los que pueda coincidir, contando cosas que a veces no sabe ni la propia familia.
- En ocasiones la persona no actúa como es, sino como le gustaría ser. Es por ejemplo el caso de los tímidos que en la red son mucho más lanzados.
- En otras ocasiones ocurre a la inversa, en la realidad se oculta la verdadera manera de ser, pero en la red no hace falta esconderse, así que allí es el único sitio en el que la persona se muestra como de verdad es.
Por estas razones muchas veces se dice que a veces es más fácil conocer por Internet cómo es una persona auténticamente. Pero hay que tener mucho cuidado con eso, porque muchas veces ocurre todo lo contrario.
Lo cierto es que todo esto origina una especie de complicidad entre los interlocutores que hace que este tipo de relaciones sean muy intensas, lo que ocasiona una fascinación que mucha gente sea entusiasta de ellas.
Y todo esto, respecto a una faceta tan importante de nuestra conducta como es el sexo, tiene interesantes consecuencias. Sabemos que un gran volumen del tráfico en Internet tiene un origen sexual, pero no voy a hablar de las visitas a páginas eróticas. Quiero referirme al cibersexo, a las relaciones sexuales mantenidas por la red.
En mis entrevistas sobre la conducta virtual les preguntaba a los sujetos si habían hecho por Internet algo que no hubiesen hecho en la realidad. Muchos afirmaron haberse exhibido desnudos y masturbado ante desconocidos, lo que les había resultado una experiencia muy excitante. El anonimato, la intimidad y una webcam son una mezcla explosiva. En todo caso constituyen una curiosa manera de satisfacer las necesidades sexuales sin arriesgar demasiado. Con tal de no mostrar la cara todo vale.
Otros comentaban que en la red pueden expresar tendencias sexuales que no muestran en la realidad cotidiana. Por ejemplo, un hombre que me dijo que tenía 46 años, que estaba casado, con hijos y vivía en un pueblo pequeño en el que era muy conocido, me contó además que también le atraían los hombres, pero en su entorno nadie lo sabía, sólo se atrevía a expresar su faceta homosexual en Internet.
Algunos menos afirmaban que les excitaba tener relaciones sexuales con su pareja, delante de la cámara sabiendo que eran vistos por otras personas.
Confieso que es tan amplio el abanico de posibilidades con el que me encontré, que en muchas ocasiones tenía dudas sobre si se trataban de fantasías legítimas o de parafilias.
Bueno, el caso es que si uno se mete en un servidor de chat y echa un vistazo a los directorios, verá que la mayoría de la oferta y las salas más pobladas están en la sección de adultos y concretamente en las dedicadas al sexo.
En el año 2004 hicimos en el Centro Asociado de la UNED en Baleares un curso que se llamaba “Drogas y Salud”, en el que presenté una ponencia sobre los mecanismos de la adicción. Se llamaba “Del tabaco a Internet. Aspectos psicológicos de las adicciones”.
Allí les puse unas imágenes para ilustrar lo que os digo. Me metí en el servidor de chat de Yahoo, que por esa época era ya bastante popular. Entre las zonas de usuarios más pobladas que encontré estaba “Internet y computadoras” que tenía dos salas abiertas con una persona en cada una. Es decir que no podían ni hablar entre sí.
En el resto el ambiente era parecido. Excepto en la zona de adultos que estaba lleno de salas y con muchas de ellas completas. Sus nombres no dejan nada a la imaginación. Mirad la imagen que saqué entonces.
Y al entrar en la primera sala te encuentras al personal alborotado. Una chica tiene su cámara conectada, deja que todos la vean mientras baila insinuándose. No enseña nada, lo que aún les excita más.
Sinceramente no sé cómo acabó la cosa, pero probablemente para la chica fuese una experiencia tan excitante como para sus admiradores, los cuales seguramente se escandalizarían si alguien les preguntase sobre su conducta voyeur.
El caso es que esto es como el juego, vas probando, probando y si tienes suerte algo pillas, lo que te sirve de recompensa. Es un proceso aleatorio en el que aprendes que si persistes, tarde o temprano llega el premio, con lo que puedes llegar a engancharte cada vez por más tiempo.
En fin, estos son sólo algunos ejemplos, pero nos sirven para entender el mecanismo que rige las relaciones por Internet y por qué muchas personas se hacen adictas a esta actividad, sea sexual o meramente social.
Teniendo en cuenta lo que hemos visto hasta ahora, podemos entender por qué la gente se puede hacer adicta al cibersexo, pero también puede haber una adicción a las relaciones por Internet, principalmente al chat.
Nos encontramos en una situación apropiada, anónima e íntima, que favorece una revelación mutua, haciendo que la imaginación complete la falta de información que tenemos sobre la otra persona y la complete normalmente de manera beneficiosa para el interlocutor. Le imaginamos como nos gustaría que fuese. En muchos aspectos le idealizamos. Esto hace que a veces se den casos de auténtico “amor platónico” que sólo dura hasta que se produce el encuentro “real”, del que ya hablaremos.
Si la experiencia persiste se crea un lazo afectivo que desemboca en una necesidad mutua.
¿Estos lazos afectivos implican infidelidad a nuestra pareja “real”?. Volviendo a mi estudio, bastantes de mis entrevistados casados, afirmaban no tener la sensación de haber sido infieles a sus parejas por haber mantenido relaciones fuertemente afectivas, e incluso sexuales, con otras personas sólo por Internet.
La mayoría hablan de “mundos diferentes”, de estar simplemente realizando una fantasía en la que no se transgreden las normas. Aunque en muchas ocasiones, esa fantasía puede hacerse realidad si se concreta un encuentro. Entonces ¿qué pasa?. Pues que la fantasía virtual se puede convertir en adulterio real.
De todas maneras y como ya había comentado, el encuentro “cara a cara” es toda una prueba de fuego. Cotejar la “magia” virtual con la “realidad” personal suele ser bastante complicado. Implica una confirmación del tipo de relación o una tremenda desilusión. El contacto físico es bastante complicado en estas ocasiones, hay falta de costumbre y muchas falsas expectativas creadas. Además es difícil traducir las emociones virtuales a reales.
Este aspecto también me interesó bastante. Inspirado en las experiencias que me contaron escribí un pequeño cuento sobre el tema, se titula Djan.
Para terminar os voy a poner el típico TEST DE ADICCIÓN A INTERNET. Lo podéis encontrar en muchas versiones, pero normalmente es así:
1) ¿Dedica más tiempo del que cree que debería a navegar por la red? 2) ¿Piensa que tendría un problema si redujera el tiempo que pasa en Internet? 3) Se han quejado sus familiares de las horas que dedica al ordenador? 4) ¿Le resulta duro permanecer alejado de la red varios días seguidos? 5) ¿Se resienten sus relaciones al pasar muchas horas conectado al ordenador? 6) ¿Existen áreas o archivos de la red a los que se encuentra difícil resistirse? 7) ¿Tiene problemas para controlar el impulso a adquirir productos y servicios ofertados en la red? 8) ¿Ha intentado, sin éxito, reducir su uso? 9) ¿Extrae gran parte de su placer vital del hecho de estar conectado a la red?
Cada pregunta se contesta con un Sí o un NO y al final se contabilizan las respuestas afirmativas.
Resultados del test
Entre 0 y 3, es un usuario sin problemas
Entre 4 y 6, es un usuario de riesgo
Entre 7 y 9, es un usuario con problemas de adicción
En estos usuarios con problemas, la convivencia “real” normal, incluso la familiar puede verse afectada.
Si tienes tiempo te recomiendo que leas un interesante cuento sobre estos aspectos. Se titula “Ruth” y tranquilo, esta vez no es mío.
Y por último una frasecita que se me ocurrió en su día meditando sobre el tema de las relaciones virtuales y que sirve para refundir la película que hemos visto con todas las reflexiones posteriores que hemos hecho:
“En Internet no creas nada de lo que leas y sólo la mitad de lo que veas”.
Bien, esto es todo por hoy. Cuando publique mi estudio ya os contaré más cosas. Mientras tanto, si quieres que te avisen cuando emitan Hard Candy por televisión, pulsa en este enlace.
Que aburrido sería el mundo sin el sexo. Es que está detrás de todo. La publicidad, la moda y el humor, por citar sólo una pequeña muestra, no serían lo que son sin el sexo. Y nosotros tampoco, claro está.
Pensar que algo tan fundamental ha sido y es tabú en tantas culturas… Sin ir más lejos, en la cristiano occidental que, por suerte o por desgracia me ha tocado vivir, es que todo lo que a uno le gusta resulta que es inmoral, ilegal o engorda, como bien afirma el dicho popular.
Evidente error este de intentar preservar las buenas costumbres prohibiendo. Todos sabemos que las cosas no permitidas son las más apetecibles. De todos modos, la naturaleza es muy sabia y no se anda con tonterías, por eso ha asociado el mecanismo de la reproducción al sexo, la actividad natural más placentera y así se ha asegurado la supervivencia de la especie, incluso en la épocas más “difíciles”, superando todo tipo de contingencias. Pues el motivo sexual es uno de los que más frecuentemente está detrás de la conducta de las personas.
Para hablar de estos temas os he traído la película “Kinsey, el hombre que desnudó América” (aunque yo prefiero la traducción del título en inglés: Kinsey, hablemos de sexo). Se trata de una cinta del año 2004, dirigida por Bill Condon, en la que se nos narra con bastante exactitud la biografía de Alfred Kinsey y las vicisitudes de su investigación.
También os presento algunas imágenes del documental “Alfred Kinsey, el científico del sexo”, que emitió hace un par de años la cadena Documanía (acualmente Odisea) y que os recomiendo ver, porque es un buen complemento a la película. Entre otras cosas, te permite poner imágenes reales a las personas que intervinieron en la historia y a los lugares en los que se desarrolló.
Kinsey está interpretado en la película por Liam Neeson, que le da un aire serio y de permanente preocupación, como a todos sus personajes. Era zoólogo, especializado en entomología, para gran disgusto de su padre, un rígido y conservador predicador metodista, profesor de mecánica, que quería que Alfred siguiese sus pasos.
La escena en la que el padre hace que Alfred, siendo menor de edad, vaya a una tienda a comprar tabaco y, si se lo vendían, denunciar al tendero es rigurosamente cierta. Y la de sus sermones imagino que también.
Educado en semejante ambiente, no es extraño que Kinsey tuviese algunos problemas con el sexo, pero al contrario que a su padre, los estudios de biología y su interés por los insectos, le llevaron a abrir su mente y a aceptar la diversidad como forma viable de expresar la sexualidad.
En 1938, siendo ya profesor de entomología en la Universidad de Indiana, se percató de la falta de información que tenían los estudiantes sobre el sexo y le propuso al rector, Herman Wells, dar un curso sobre matrimonio, idea que Wells no se atrevió a aceptar, dejando el tema de la educación sexual a Thurman Rice, un médico detractor de Kinsey que ya daba un curso de higiene en la universidad.
Tal parece que las clases de Rice no eran excesivamente convincentes y que el procedimiento de inducir miedo no era demasiado pedagógico. Los propios estudiantes reclamaron informaciones más claras y útiles, de tal manera que al final Wells no tuvo más remedio que dar un voto de confianza a Kinsey y dejarle hacer su curso sobre matrimonio. Fue un bombazo, una auténtica revolución en la tranquila comunidad universitaria de Indiana. Recordemos que nos encontramos en 1938, años de preguerra en la américa puritana.
Esta escena, dramatizada para la película, resulta evidente e intencionadamente atractiva, incluyendo el chiste final. Pero no se debió diferenciar demasiado de lo que sintieron los estudiantes asistentes, a juzgar por las imágenes que vemos en el documental.
Estas imágenes tienen un cierto sabor añejo, pero quizás estés de acuerdo conmigo si opinas que respecto al conocimiento hemos avanzado bastante poco. Muchos de nuestros jóvenes y adolescentes le han perdido el miedo al sexo, pero no es que estén mucho mejor informados. Y entendámonos, información hay muchísima más que entonces, pero el que esa información llegue y sea asimilada es otra cosa.
Volviendo a Kinsey, el éxito de sus cursos y sus antecedentes como entomólogo, le hicieron plantearse el objetivo de su vida, estudiar la conducta sexual de los estadounidenses. Y tal como hiciese con las avispas, se puso a recopilar casos, cuantos más mejor pues estaba convencido de que cada uno era diferente de los demás. Material tenía con todos los alumnos de sus cursos y cuando se acabaron estos siguió con los demás estudiantes y luego con el personal de la universidad. Imagino que el bueno de “Prok”, como le llamaban, se convirtió en una pesadilla para todos los que pasaban por allí.
Formó a tres investigadores en su particular metodología de trabajo y entre los cuatro iniciaron entusiasticamente la investigación.
El rector Wells, ante las quejas recibidas, le dio un ultimátum. Si quería seguir con su curso tenía que dejar las investigaciones, o si seguía con las investigaciones dejar el curso. Kinsey decidió seguir de lleno con las investigaciones y contando con la financiación adecuada, se lanzó a hacer entrevistas por todo el país.
Con ese equipo totalmente entregado, ellos y sus mujeres participaban activamente en las investigaciones, incluso haciendo de “conejillos de indias”, recopiló más de cinco mil historiales de hombres, con los que en 1948 publicó el Informe Kinsey sobre la sexualidad masculina, todo un éxito de ventas del que se editaron más de doscientas mil copias.
Kinsey y sus investigadores se hicieron tremendamente populares y animados por el éxito emprendieron la elaboración del informe sobre la sexualidad femenina, que se publicó en 1953 después de haber entrevistado a seis mil mujeres.
El resultado fue aún más impactante que el del primero y resumiendo ambos, tenemos que:
- Más del 90% de los hombres y del 60% de las mujeres se ha masturbado alguna vez.
- Aproximadamente la mitad de los hombres y mujeres casados han practicado el sexo oral.
- El 37% de los hombres entrevistados experimentaron alguna vez un orgasmo homosexual después de la adolescencia. Por el contrario, sólo un 13% de mujeres habían experimentado algún orgasmo homosexual en la misma época.
- Casi la mitad de la población masculina ha mantenido relaciones sexuales con hombres y mujeres en su vida adulta.
- La mitad de los hombres casados y la cuarta parte de las mujeres han tenido alguna experiencia sexual fuera del matrimonio.
- Hasta un 98% de los hombres y la mitad de las mujeres han tenido relaciones sexuales antes del matrimonio.
- El 10% de las mujeres nunca había llegado al orgasmo en sus relaciones sexuales.
- El 69% de los hombres ha tenido alguna vez experiencias con prostitutas.
Sirva esto como muestra para imaginar la controversia que se formó. Si bien Kinsey se hizo mucho más popular, también aumentaron mucho sus enemigos. Le surgieron detractores por todas partes. Se cuestionaron sus métodos de investigación, argumentando que ante la falta de un proceso realmente estadístico, sus resultados estaban sesgados.
Más aún, en plena caza de brujas de McCarthy, se le acusó de no facilitar los datos que tenía sobre homosexuales y comunistas, como si fuesen lo mismo.
En fin, después de tantísimo éxito se le retiraron los fondos para sus investigaciones y tuvo que pasar los últimos años de su vida intentando conseguir financiación. Murió en 1956 a los 62 años.
Es cierto que los métodos de Kinsey adolecieron de una falta de rigor estadístico, pero es que no creía en el muestreo de probabilidades. Él se basó en conseguir cuantos más historiales mejor e hizo un trabajo ímprobo, aun así sus entrevistados eran en su mayoría de población acomodada y raza blanca, haciendo mucho énfasis en la población homosexual.
Se echan de menos entonces datos de minorías raciales, incluida la negra y de poblaciones económicamente desfavorecidas, incluso de segmentos religiosos que, por sus convicciones, jamás contestarían a las preguntas propuestas. Además no tuvo en cuenta aspectos como las diferencias culturales o el amor, cosas difícilmente medibles.
Quizás lo más curioso, es que los expertos estadísticos afirmaron que con un muestreo aleatorio de cuatrocientas personas se habrían obtenido unos resultados más fiables y sin sesgo alguno.
Lo que no podemos negar es que Kinsey despertó un interés por la investigación de la sexualidad, acercándola a los laboratorios, donde ya la tomaron otros investigadores como William H. Masters y Virginia E. Johnson, que siguieron aportándonos más datos y sorpresas.
Bueno, más adelante podremos seguir hablando de sexo, material no falta. Si de momento quieres ver la película y que te avisen cuando la emitan por televisión, pulsa este enlace. El documental es más difícil, pero si me entero de cómo consguirlo también os avisaré.
En la última película que comenté me puse muy académico, pero es que el tema se prestaba. Veré si con la de hoy lo remedio.
La naranja mecánica, es quizás la obra más polémica de Stanley Kubrick. Basada en una novela del mismo título de Anthony Burgess, se estrenó en Estados Unidos en 1972 y a España no llegó hasta 1975, año en la que yo la vi por primera vez.
Me impactó todo, la historia, la violencia, las imágenes y su estética, la música (principalmente la de Walter Carlos, ahora Wendy Carlos), el lenguaje… En definitiva, la manera que tiene Kubrick de jugar con la cámara y la historia.
La novela de Burgess es ya de por sí complicada. Parece que está inspirada en un hecho que sufrió muy de cerca, la violación de su propia esposa por unos soldados durante la Segunda Guerra Mundial.
El título también parece que es simbólico, puesto que “ourang” en Malasia, donde vivió el autor por un tiempo, significa “persona”, así que la traducción del título “A colckwork orange” podría querer decir “La persona mecánica”, es decir la que actúa movido por resortes (ambientales) y no por su propia voluntad. Muy skinneriano ¿verdad?.
ARGUMENTO
La película la protagoniza el actor inglés Malcolm McDowell, que en uno de sus mejores papeles da vida a Alex, el líder de una pandilla de gamberros, extremadamente violento y obsesionado con la música de Beethoven.
Después de una de sus fechorías es traicionado por sus compañeros y detenido por la policía. En la cárcel se somete voluntariamente a un tratamiento de rehabilitación que concluye con aparente éxito, saliendo en libertad, pero a partir de ahí dejará de ser dueño de sus actos y será llevado de un sitio a otro por los acontecimientos que le harán enfrentarse con su vida anterior y saldar unas cuantas cuentas pendientes.
La película nos lleva a meditar sobre el hecho de la maldad.
Alex ¿es malo de por sí, o son las circunstancias que le llevan a serlo?.
¿Es más malo él o los que intentan modificar su conducta antisocial mediante un tratamiento polémico?. Tratamiento del que hablaré seguidamente.
Es peor él o los políticos que primero se ponen medallas por su curación y luego por su vuelta a la “normalidad”, es decir por el proceso contrario.
Así podríamos seguir constantemente, hasta llegar a la conclusión de que algo falla en la sociedad.
En fin, que hay mucho para “comerse el coco” y no quiero ser exhaustivo, pero para mí lo más importante desde el punto de vista psicológico son los cambios que se dan en la personalidad de Alex, que primero es dueño de sus actos, aunque sean antisociales, y luego se convierte en una marioneta a la que los acontecimientos llevan de un sitio a otro.
Quizás el primero de esos acontecimientos y en el que nos fijamos todos los psicólogos, sea “El Tratamiento Ludovico” al que se somete al protagonista, un Condicionamiento Clásico al más puro estilo pavloviano.
A Alex le suministran una sustancia emética que le produce nauseas. Le hacen ver al mismo tiempo imágenes agradables para él, palizas, violaciones, escenas de guerra… Y todo con una banda sonora también agradable para él, obras de “Ludwig van”.
Al cabo de poco tiempo se produce la asociación entre las escenas y la música que antes le gustaban con las terribles nauseas. Es decir, convierten un estímulo apetitivo en uno aversivo.
Lo dicho, un condicionamiento “de libro”.
Otra cosa curiosa es la jerga que emplean los pandilleros, el “Nadsat” una mezcla muy particular de palabras de origen ruso con otras que inventó el propio Burgess y que hablan Alex y sus colegas (“drugos”). Más ejemplos se pueden encontrar en el Glosario Nadsat-Español.
Existen otros antecedentes de lenguajes inventados, se me ocurren ahora las lenguas élficas (las más populares son el Sindarin y el Quenya) creadas por Tolkien y empleadas en El Señor de los Anillos o el Idioma Klingon que Marc Okrand creó para la película Star Trek (¿se nota que me gusta la ciencia ficción?).
Y hablando de ciencia ficción, en esta película Kubrick nos permite ver la cara del actor David Prowse. "¿Y quién es ese señor?" preguntaréis algunos, porque otros, los más aficionados a las curiosidades cinematográficas, ya sabéis que es el actor que daba vida a Darth Vader en la trilogía de Star Wars. Súper famoso, pero nadie sabía quién estaba debajo del disfraz.
Aquí Prowse actúa en el papel de Julian, el guardaespaldas forzudo del escritor que acoge a Alex, hasta que al oirle cantar se da cuenta de que es el que violó a su mujer. Videa la siny, drugo:
Hace tiempo, cuando ocurrió la violación, dicho escritor y su mujer se encontraban en su casa en el campo y él escribía una novela que se llamaría "A clockwork orange".
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