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AVISO: Las informaciones contenidas en este blog pueden desentrañar importantes aspectos del argumento, incluso del final de la película en cuestión.
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jueves, 3 de marzo de 2011

Amor y otras drogas

Pensé que "Amor y otras drogas" era una comedia romántica para pasar el rato, pero la verdad es que puede ser un punto de partida interesante para reflexionar sobre el amor, las enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson y sobre el marketing farmacéutico. Cada uno de los temas daría para una película pero ésta de Edward Zwick tiene la ventaja que toca los tres.

El amor es una emoción y como tal es algo intenso y que se escapa a nuestro control voluntario. Pero es una emoción secundaria y por lo tanto tarda en aparecer, es decir que requieren de la socialización y de un proceso de maduración de nuestro sistema nervioso para manifestarse. A diferencia de por ejemplo el miedo, emoción primaria, que se presenta prácticamente desde que nacemos, el amor, como la vergüenza, necesita que tengamos consciencia de nosotros mismos como seres diferenciados de los demás para ponerse de manifiesto.



Por lo demás es una sensación sublime que implica pertenencia, entrega y trascendencia, que hace que nos sintamos tremendamente felices o tremendamente desgraciados, en todo caso es una emoción especial que nos mueve como personas y como especie, despertando grandes sentimientos de empatía entre los que la contemplan.

Todo esto lo comprobamos cuando el caradura de Jamie (Jake Gyllenhaal) se queda prendado de de Maggie (Anne Hathaway), una chica divertida y segura de sí misma que no quiere comprometerse. Tiene parkinson precoz y aunque ahora puede hacer vida normal sabe que en el futuro no será así. Sabe que necesitará ayuda, pero no quiere ser una carga para la persona que ame.

Ambos se ven implicados en un juego de sacrificio. Bien es cierto que Jamie no está acostumbrado a que las chicas le rechacen. Su personalidad arrolladora no deja lugar a las negativas, eso, además de hacer de él un vendedor sin competencia, le hace disfrutar de una variada vida sexual. Pero el que Maggie le rechace acrecienta su interés y su persistencia, haciendo que la chica acabe admitiendo una relación basada en sexo sin compromiso (no confundir con el concepto de follamigo).

En teoría está muy bien eso de acostarse sin comprometerse y que cada uno sea libre de hacer su vida. En la práctica no va tan bien. Ese argumento lógico no tiene en cuenta que el amor no lo es y aparece cuando menos uno lo espera, aunque en esta historia estaba cantado.

¿Por qué nos enamoramos?, pues primero porque estamos predispuestos hacia ello. El amor es algo que asegura el mantenimiento y la supervivencia de nuestra especie. Nos lleva a formar parejas y a reproducirnos. Esto, que visto así es algo totalmente carente de romanticismo y efectivamente tiene una motivación puramente práctica, es lo que subyace tras la ternura de nuestros sentimientos.

La evolución es una cosa muy seria y a lo largo de millones de años de historia ha aprendido cuales son las mejores maneras de asegurar la permanencia de cada especie. En los humanos la emoción más intensa, el amor, está ligada al establecimiento de una pareja. Por otra parte, la sensación placentera natural más intensa se produce por el sexo. Entre una cosa y la otra, la reproducción y la crianza de la prole en un entorno estable está asegurado.

De hecho, el matrimonio, fenómeno cultural que normalmente se entiende como consecuencia del amor, es la pieza que nos faltaba para el establecimiento de un núcleo social, la familia, que proporciona la estabilidad necesaria para nuestro desarrollo como persona. Tanto es así que las únicas sociedades humanas que han logrado desarrollarse son las que en un momento dado de su historia, adoptaron semejantes usos culturales. En su mayoría este tipo de procesos no son conscientes, ocurren por el sistema de “ensayo – error” en el que las poblaciones que no daban con la respuesta correcta simplemente se extinguían.



Así que Jamie y Maggie están filogenéticamente condenados a enamorarse y vete tú a saber si a formar también una familia, pero el hecho es que esa sublime sensación de entrega y trascendencia que implica dejar de ser uno mismo para formar parte del otro, acaba rompiendo todas las barreras que la lógica había impuesto.

En su relación hay dos puntos de inflexión. El primero es conferencia sobre el parkinson en Chicago. En ella Maggie siente por primera vez que no es un bicho raro y se siente por fin libre para aceptar el amor de Jamie. Pero al mismo tiempo alguien le abre a él los ojos sobre el futuro que le espera si sigue en su relación. Así que cada uno se mueve hacía la posición del otro, pero sobrepasando el punto de convergencia y situándose en posiciones nuevamente divergentes, aunque de sentido contrario a las que tenían anteriormente.

El segundo y definitivo punto de inflexión ocurre cuando Maggie convence a Jamie de aceptar la realidad de su situación médica y disfrutar el momento, dejando de buscar a toda costa remedios que todavía no existen. En ese momento los dos alcanzan el punto intermedio en el que pueden disfrutar de su amor.

Es una decisión difícil pues implica aceptar la realidad del Parkinson. Actualmente el tratamiento farmacológico permite que los enfermos puedan hacer vida normal durante cada vez más tiempo. En el año en que se sitúa la historia el futuro no era tan halagüeño y la perspectiva de los estadios más avanzados de la enfermedad era bastante preocupante.

El Parkinson se produce por una destrucción progresiva de las neuronas de la sustancia negra del cerebro, sin que se sepa muy bien por qué. Se trata entonces de una enfermedad neurodegenerativa que se va agravando con el tiempo, produciendo una dificultad creciente en el movimiento voluntario, cosa que normalmente se asume como el principal efecto, sino el único de la enfermedad. En realidad también afecta a la función cognitiva y a la emocional de las personas.

A diferencia de lo que ocurre en patologías como el Alzheimer, aquí el sujeto es plenamente consciente de su proceso degradativo, lo que le puede llevar al enfermo de Parkinson a sumirse en un estado de indefensión que puede terminar en una espiral depresiva.

Aunque en estos casos, mucha carga de la enfermedad descansa en los familiares que se hacen cargo del enfermo. Es conocida por todos la presión psicológica que recae en los cuidadores. Maggie es consciente de todo ello y aunque esta en un estadio precoz de la enfermedad, quiere evitar el sufrimiento de Jamie. Ambos ejemplifican los conceptos de sacrificio y entrega inherentes al amor, contribuyendo a aumentar el tono emotivo de la historia.




He mencionado antes que la depresión es frecuente entre los enfermos de Parkinson, pero también lo es en muchas otras circunstancias. La mayoría de los psicofármacos que se fabrican están destinados a combatirla en sus muchas variantes y con sus patologías asociadas. Más del tres por ciento de la población de los países occidentales la padece. En el Tercer Mundo la proporción es bastante menor. No es extraño, tienen otras cosas de qué preocuparse.

Pero aunque en nuestra cultura lo consideremos algo habitual y de vez en cuando todos hayamos confesado que estamos con “la depre”, lo cierto es que se trata de una patología recalcitrante, en la que el enfermo siente que no puede hacer nada para curarse y en muchas ocasiones se culpabiliza de su triste situación.

Aunque detrás de la depresión haya una causa real que podría tratarse psicológicamente, el paciente es incapaz de afrontar la psicoterapia requerida, por lo que en muchas ocasiones conviene comenzar con un tratamiento farmacológico que refuerce el estado de ánimo del sujeto.

El caso es que el deprimido es un cliente importante y la industria farmacéutica pugna por la preponderancia del mercado. “Reclutar” dignamente al médico para que recete tus productos y no los de la competencia es un arte complicado que requiere su estrategia. No creo que se llegue a las manos como en el caso de Jamie, representante del Zoloft de laboratorios Pfizer y Trey, el apuesto representante del Prozac de laboratorios Lilly. Ambos productos son inhibidores de la recaptación de serotonina, un neurotransmisor que se encarga de combatir diversas sensaciones negativas de nuestro organismo, provocando placenteros estados de ánimo. Pero como la mayoría de sustancias naturales que actúan a nivel del sistema nervioso central, la serotonina es de acción insidiosamente fugaz, cosa que se encargan de remediar los inhibidores de su recaptación como la fluoxetina (Prozac) o la sertralina (Zoloft), las sustancias pioneras en el logro de la felicidad artificial. Bueno, sin hablar de la Viagra (sildenafilo) que proporciona otro tipo de “felicidad”, cuyo impacto queda perfectamente retratado en la película.

Por cierto, antes de terminar quería comentar una curiosidad farmacéutica de la que me enteré por la película. Lo de las excursiones a Canadá para comprar medicamentos es algo totalmente cierto y fue una actividad muy popular y necesaria durante unos años para los jubilados estadounidenses y las clases más desfavorecidas. Llama la atención que cosas que aquí tenemos asumidas, como la financiación de los medicamentos por parte de la Seguridad Social, en otros países “más avanzados” sean algo impensable.

Resumiendo “Amor y otras drogas” no es sólo una comedia romántica para pasar el rato. Tiene muchos detalles para meditar y aunque no sea la típica película para hablar de psicología podemos encontrarle bastantes cosas interesantes.

Saludos,



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lunes, 17 de enero de 2011

Gracias por fumar - Reflexiones sobre la Ley Antitabaco

Ya tenía ganas de que entrase en vigor en España la dichosa Ley Antitabaco. Aunque no soy fumador, normalmente no me molesta en exceso que fumen a mi lado y no soy de los que señalan a los fumadores con el dedo. Ahora bien, sí me molesta el humo cuando estoy comiendo y no me deja saborear los platos por los que a veces pagas un dineral. También me molesta cuando entras en un taxi o en un local en el que han fumado intensamente y huele a humo rancio. Ya digo que soy respetuoso con los derechos de los fumadores, si quieren hacerlo allá ellos. Procuraba no entrar en los locales que anunciaban que se permitía fumar, pero me molestaba que en los bares que tenían ambientes separados, estos no estuviesen tan separados y el humo te llegaba de todas maneras.

Siento el desembolso que tuvieron que hacer los propietarios de establecimientos de hostelería y restauración para adecuarse a las anteriores normas, pero en muchísimos casos esa “adecuación” fallaba por todas partes. Mi simpatía está con los que de verdad consiguieron ambientes auténticamente separados y ahora toda la inversión no sirve para nada. Creo que a ellos se les debería de indemnizar.

Pero sinceramente pienso que dentro de unos meses nos acostumbraremos a no fumar en locales públicos y dejaremos de hablar de esto, igual que tampoco hablamos ya de los controladores. Temas más acuciantes, como la crisis, ocuparán nuestra atención curiosamente distraída por la actualidad de… ¡caramba! por lo de los controladores y lo del tabaco ¿será coincidencia?.

El caso es que con todo este lío, me han venido a la mente muchísimas cosas, entre ellas la película “Gracias por fumar”, quizás también porque la última que comenté (Up in the air) era del mismo director, Jason Reitman. Pero a mí me gusta me gusta más ésta, la encuentro una comedia muy divertida e inteligente.



Al igual que en Up in the air, Reitman nos presenta un hombre apegado a su trabajo, un trabajo duro y desagradecido, pero que el protagonista lleva con tremenda dignidad. De hecho, estoy seguro de que muchos aquí darían cualquier cosa porque apareciese un Nick Naylor (Aaron Eckhart) desempeñando tan fabulosamente bien como en la película el papel de Defensor de los Derechos de los Fumadores, porque sí, a eso se dedica el avispado señor Naylor, un ejecutivo perspicaz y rápido de reflejos intelectuales, capaz de dar la vuelta a una audiencia en contra en un programa de debate, de volver contra sí los argumentos de cualquier político o de conseguir que un enfermo terminal de cáncer acepte un chantaje que en principio le habría tirado a la cara.

A pesar de representar un peligro para la salud pública, es inevitable que este ejecutivo tabacalero nos caiga bien. Su personaje rebosa de habilidades sociales y destaca por su inteligencia emocional. Sabe calar a su interlocutor, adivinar lo que piensa y lo que siente y conseguir que parezca que en el fondo están de acuerdo. Además es un personaje creíble y todo gracias a la interpretación de Aaron Eckhart. El guión parece hecho a su medida y con su aspecto desenfadado y de cara dura al límite de la legalidad, nos hace pasar un rato muy agradable en medio de una historia que podría ser bastante dramática.

Además la película está plagada de momentos cumbre, con frases dignas de ser enmarcadas, algunas de las cuales las puedes encontrar en las secuencias que he seleccionado.



Y es que lo del fumar es una cosa muy seria. Cuando hablamos de drogas, a veces no me resisto a introducir una pregunta, aparentemente inocente, en la conversación: “¿Y tú cuál crees que es la droga más peligrosa?”. Independientemente de cuál sea la respuesta, el dato al quiero llegar es que en España la sustancia que más muertes directas causa es el tabaco y la que más problemas sociales genera es el alcohol. Las dos drogas legales que curiosamente forman parte de nuestra cultura.

Al igual que se dice en la película, todos asumimos que el tabaco es algo malo y que mata lentamente. Por eso mismo le hemos perdido el miedo, confiamos en que las consecuencias negativas tarden en llegar y mientras tanto nos vamos arriesgando con la esperanza de que el peligro pase de largo. Sabemos que el tabaco mata, pero nos resignamos pensando que “de algo hay que morir”.

Sorprendentemente no siempre tenemos una actitud tan sumisa ante los peligros del consumo. Haz un ejercicio de memoria, sitúate hace unos quince años en el tiempo. ¿Te acuerdas de la Encefalopatía Espongiforme Bovina?. Bueno, igual eras muy joven, pero si te hablo de la “Enfermedad de las Vacas Locas” igual te suena más. ¿A qué viene esto?. Pues es un ejemplo para que veas lo complicadas que somos las personas. En aquella época tuvo mucho eco en la prensa esta enfermedad de origen animal y cuyo contagio se asociaba probablemente al consumo de carne de animales infectados. Este posible origen no confirmado (hubo personas a las que se les diagnosticó la enfermedad y que eran vegetarianos estrictos) originó un acusado descenso en el consumo de carne de vaca. En cambio la asociación, no probable sino segura, entre el consumo de tabaco y el cáncer de pulmón no provoca una disminución del consumo. ¿Por qué ocurre esto?, pues porque el fumar conlleva un riesgo inherente que tenemos asumido y admitido, en cambio comerse un entrecot no suponía demasiado peligro… hasta entonces.

Date cuenta que según esto, el que el tabaco nos prepare una muerte dolorosa no nos asusta demasiado, lo aceptamos y de poco o de nada sirve que en las cajetillas nos avisen de que es peligroso o nos pongan fotos de pulmones deshechos. El fumar es un gesto automático y ni miramos la cajetilla.

Pero si todo eso ya lo saben y siguen consumiendo ¿de qué se quejan entonces los fumadores que demandan a las tabacaleras?. Pues de que la industria manipula directamente la composición de los cigarrillos para que sean más adictivos, efecto que se consigue tratando, por ejemplo, las labores del tabaco con amoniaco sin que se avise al consumidor de sus “efectos secundarios”. Ésta y otras sustancias, cuya composición no figura en las cajetillas, consiguen que la nicotina llegue mejor al torrente sanguíneo, que el humo irrite menos y cosas así. Consecuencia: el individuo se engancha mucho más fácilmente aunque el cigarrillo sea bajo en nicotina.



Y tenemos que tener en cuenta que la adicción al tabaco es una de las más difíciles de abandonar. Como ocurre en la mayoría de los casos, por una parte tiene un componente físico, que se debe a que nuestro organismo se ha acostumbrado a la nicotina y la necesita para funcionar. Por otra tiene un componente psicológico, debido a que hemos asociado el fumar a muchos momentos de nuestra vida cotidiana. El primer cigarrillo de la mañana suele ser el más apetecible precisamente porque nuestro cuerpo está prácticamente en síndrome de abstinencia, pero no se disfrutan menos el de la cervecita con los amigos o el del cafetito de después de comer, por ejemplo. Éstas y otras muchas situaciones no serían lo mismo si les quitásemos el cigarrito y eso se debe a que, a fuerza de repetirlo, hemos realizado un aprendizaje que nos indica que ambos sucesos ocurren juntos y no disfrutamos de lo uno si falta el otro. A diferencia de otras drogas cuyo consumo es menos frecuente, el tabaco está asociado a multitud de momentos de nuestra vida y en cada uno de ellos nuestro cerebro nos indicará que es hora de fumar, esa es la verdadera dificultad de abandonar esta adicción.

A veces puede sorprender que la dependencia física, la que se produce por falta de nicotina, desaparece después de poco más de una semana de haber dejado de fumar. Pero la dependencia psicológica, la debida al aprendizaje, es muchísimo más duradera. No es por nada, pero si estás intentando dejar de fumar, más que gastarte el dinero en parches de nicotina deberías ir al psicólogo. A veces piensas que si deseas fumar es porque tu cuerpo necesita nicotina y lo que ocurre es que simplemente tu cerebro te está recordando lo que habías aprendido, que en la situación en la que estás lo que toca es un cigarrito.

Para terminar una cosa curiosa, la historia del Hombre Marlboro que nos cuentan en la película está basada en la realidad. La compañía Philip Morris lanzó en los años veinte unos cigarrillos con filtro destinados al público femenino y el reclamo era precisamente la suavidad que les proporcionaba semejante complemento.



Pero vender cigarrillos sólo para mujeres no era suficiente negocio, así que años más tarde los anuncios del vaquero de Marlboro intentaban recuperar el aire viril de los cigarrillos con filtro. La campaña fue un éxito y se ha mantenido con distintas variaciones hasta hace poco, siendo varios actores los que la protagonizaron. El primero fue William Thourlby, pero entre los que se siguieron estaban Wayne McLaren y David McLean. Los dos murieron de cáncer de pulmón después de fumar habitualmente “Marlboro Reds”. McLaren en los últimos años de su vida apoyó activamente la Ley Antitabaco en Estados Unidos y, al igual que en la película, la compañía intentó negar que participase en sus anuncios. En el último que protagonizó se superponían las imágenes del anuncio original, a caballo, con las de la cama del hospital entubado.



Cuando la publicidad te quiere vender algo, te lo vende y emplea métodos igual de contundentes tanto para convencerte de una idea como de la contraria. Así que como les explicaba Naylor a los niños, lo mejor es no dejar que nos convenzan de lo que tenemos que pensar y tener nuestras propias ideas, pero... ¿podremos?



Saludos,



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lunes, 22 de marzo de 2010

Shutter Island

Confieso que Shutter Island consiguió despistarme. Conste que lo digo como algo positivo. A medida que la iba viendo fui formulando varias hipótesis que luego se vieron rechazadas o confirmadas sólo a medias. Es de esas películas que tienen un final esclarecedor y con una última escena que te deja pensativo.

En resumen, una buena historia, bien desarrollada y dirigida por Martin Scorsese, que te mantiene atento todo el tiempo y, sobre todo, que te deja con ganas de hablar de ella al salir del cine.

Parece una historia más complicada de lo que en realidad es y quizás a alguien le asuste un poco la trama psicopatológica, pero la verdad es que, tal y como está planteada, se entiende muy bien porque no se mete en demasiados tecnicismos.

En definitiva es la historia de Teddy Daniels, un agente judicial, brillantemente interpretado por Leonardo DiCaprio, que acude con su ayudante, Mark Ruffalo, a una remota institución psiquiátrica en la que están internados peligrosos delincuentes con serios trastornos mentales.

Ambientada a mediados de los años cincuenta, nos encontramos en una institución fría, asfixiante, claustrofóbica… Esta mezcla de manicomio y cárcel está situada en una escarpada isla, a dieciocho kilómetros de la costa. Una de las muchas que hay en las proximidades de Boston.



Parece un entorno totalmente seguro, pero de él se ha escapado misteriosamente una interna sin que parezca haber ninguna explicación posible. Enseguida te das cuenta de que hay algo más. Los guardianes y el personal médico mantienen una actitud reservada, poco colaboradora y hasta hostil con los dos agentes. La teoría de la conspiración aflora y tal parece que Daniels y su ayudante no saldrán vivos de la institución.

Antes de seguir he de hacer ahora una advertencia. Al contrario de muchas de las películas que comento, ésta es bastante actual y puede que aún no la hayas visto. Si ese es tu caso deja de leer ahora, pues quiero hablar de varios aspectos del desarrollo que es mejor que los veas tú mismo, sobre todo, el final, que es una de las partes más logradas.

Bien, como decía antes, el sórdido ambiente y la actitud de aparente complicidad de todo el personal parecen explicarse por una teoría conspirativa. Algo extraño ocurre en la isla, todos lo quieren ocultar y Rachel Solando, la fugada, parece que es la clave.

En un momento, la propia Rachel afirma: “Los médicos dicen que estás loco y si defiendes lo contrario sólo corroboras su diagnóstico. Una vez que te han declarado demente, cualquier cosa que hagas formará parte de ese estado. Si se te ocurre protestar sufres negación. Si te asalta el miedo, paranoia”.

Tal parece que los agentes judiciales están investigando demasiado, así que llegas a pensar que la mejor manera de detenerles será internándoles a ellos mismos. En aquel entorno todo parece posible y nadie hará caso de dos locos.


Pero esa especie de versión moderna de “Corredor sin retorno” no parece estar demasiado lejana. Es evidente que algo le ocurre al agente Daniels. Tiene ensoñaciones en las que revive vívidamente pasajes del pasado, de la guerra concretamente. Además periódicamente tiene alucinaciones en las que ve a su mujer, fallecida en un incendio, que le previene de acontecimientos y le dice lo que debe hacer.

La situación se va complicando a medida que más misterios se van añadiendo a la investigación. La conspiración parece cierta y el que Daniels consiga salir de la institución, improbable.

Y es que es cierto que el agente tiene alucinaciones. Puede padecer trastorno de estrés postraumático por lo que vivió en la guerra y además se siente culpable por la muerte de su mujer y por no haber evitado la de sus hijos. La situación le ha trastornado, sufre un trastorno psicótico, probablemente esquizofrenia. Él fue agente, pero ahora es un interno de la institución. Está sometido a un tratamiento farmacológico a base de Clorpromazina, pero no responde adecuadamente a él porque se ha fabricado una historia para dar sentido a todo lo que le ha pasado y eso interfiere en su proceso curativo.

El doctor Cawley (Ben Kingsley) ha montado un psicodrama para hacerle salir de su fantasía. Una especie de “role-playing”, para que Daniels vea lo incongruente de su historia y asuma la realidad. Es su única oportunidad. Si la medicación no funciona tendrán que dejar paso a la cirugía. Es un paciente muy violento, ya ha agredido a varias personas en la institución. De no encontrar una solución rápida le practicarán una lobotomía.

Pero al final el proceso funciona y el “agente” recuerda todo lo que pasó. La representación ha sido un éxito, ahora sabe que Daniels es un personaje inventado, en realidad es Andrew Laeddis. Fue él quien mató a su mujer cuando vio que había ahogado a sus tres hijos y desde entonces la culpa lo persigue.

Por fin la terapia farmacológica puede tener una oportunidad de éxito. Pero Laeddis, que se ha fabricado toda una historia para huir de la realidad, ahora tampoco está dispuesto a aceptarla. Ante la opción de asumir los hechos y curarse o de negarlos y seguir siendo un “loco”, prefiere la segunda. Por muy dura que parezca, la última escena de la película, es una representación, ahora consciente, para conseguir que le hagan una lobotomía. Es la única manera que le queda de salirse con la suya, de persistir en su postura inicial, de seguir negando la realidad.

Las últimas frases de Laeddis son significativas: “Este lugar hace que me pregunte qué seria peor. Vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno”. Ya sabemos qué eligió.



Y bien, una última cuestión antes de terminar. ¿Te acuerdas de la nota que encuentran en la habitación de Rachel?. Había dos frases escritas en ella: “La ley de los 4” y “¿Quién es el 67?”.

Son pistas para guiar a Daniels – Laeddis en su investigación introspectiva. Una le hace investigar sobre el paciente 67 para que descubra que es él mismo. La otra también lleva en la misma dirección. Le indica por una parte que Rachel y Dolores son la misma persona e igualmente sucede con Teddy y Andrew.



El doctor Cawley se lo demuestra a Daniels con la ayuda de una pizarra. Y aunque se lo dice, mucha gente no repara que está hablando de “La ley de los 4”.

Saludos,



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martes, 24 de febrero de 2009

Gymkhana virtual contra las drogas

Bueno, esta vez tampoco os voy a hablar de cine, aunque prometo que la próxima vez sí lo haré.

Ya sabéis que el tema de las drogas y en general la prevención de las adicciones, es algo que me interesa bastante, así que aprovecho para comentaros una actividad que organiza la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) en colaboración con la Obra Social Caixa de Catalunya.

Se trata de una gymkhana virtual dirigida a estudiantes de 1º y 2º de ESO. Se llama SALTA PLANETAS y va dirigida a concienciar a los jóvenes sobre los problemas que puede conllevar el consumo de alcohol. Parece ser divertida, lo que siempre es necesario para motivar a los participantes, sobre todo a estas edades.

Si os interesa más información podéis consultar este folleto y para inscribiros hay que ir a este enlace.

Saludos.

lunes, 23 de febrero de 2009

Drogas desde dentro

En esta ocasión no os hablaré de cine, pero ya que hemos tratado en diversas ocasiones el tema de las drogas en este blog, os adjunto esta noticia por si estáis en Palma y os interesa asistir.

Mañana día 24 de febrero se realizarán dos conferencias en el centro Caixa Forum Palma (Plaza Weyler 3, 07001 Palma de Mallorca) dentro del título general de "Drogas, desde dentro" tratarán en concreto de:

"Drogas y cerebro", a cargo de Rafael Maldonado, catedrático de Farmacología en la Universidad Pompeu Fabra.

Y "Engánchate al deporte", a cargo de Julio Alberto Moreno, ex jugador del Barça, experto en adicción y rehabilitación.

La primera comenzará a las 19:00 y a continuación será la segunda. Ambas son gratuitas y van dirigidas a un público general.

Saludos.

jueves, 22 de enero de 2009

El mensajero del miedo (detergente cerebral, busque, compare y si encuentra algo mejor... ¡cómprelo!)

Somos personas porque tenemos capacidad de razonar y además gozamos de libre albedrío, por lo menos eso sería lo ideal. Así, en situación de libertad, podremos hacer lo que se nos antoje siempre y cuando nuestras capacidades y nuestra moral nos lo permita.

En ocasiones nuestra libertad está restringida y nos vemos obligados a hacer lo que otras personas desean. Esto nos crea un malestar, una disonancia, porque a nosotros no nos gusta que nos impongan voluntades ajenas. Queremos ver, leer, hacer, comprar, vestir, aparentar, estudiar... lo que nos apetece y si lo conseguimos somos felices.

Pero... ¿funcionaría la sociedad si de verdad pudiésemos hacer lo que queremos?. Claro que no, pero entendedme, no me refiero a la anarquía carente de leyes. Me refiero a una situación justa, en la que pudiésemos hacer lo que deseamos sin perjudicar a los demás. La respuesta volvería a ser NO. La sociedad necesita que todos nos movamos por unos determinados cauces. El truco para conseguirlo y que sigamos siendo felices, es que nosotros estemos convencidos de que nos movemos así sin que nadie nos obligue, que lo hacemos por propia voluntad, sin manipulaciones externas. Así tendremos sensación de autonomía y estaremos contentos. Haremos lo que otras personas han planeado, pero como no nos enteramos seremos felices.

A mi juicio la sociedad tiene tres grandes herramientas para mover las masas. Por orden de antigüedad me refiero a: la religión, la política y la publicidad. En las tres nos encontramos con variedades agresivas y con variedades sutiles, pero en definitiva consiguen que queramos ver, leer, hacer, comprar, vestir, aparentar, estudiar... lo que a otros les apetece. Así gana la mayoría y el individuo también está contento. Todos bien. Situación idílica de felicidad asegurada y compartida. ¿Se nota que aún me dura el efecto de las navidades?.

Todas estas manipulaciones las consideramos normales y en general las aceptamos. Nos dejamos llevar. Intentamos explicar a nuestros hijos que no todo lo que dicen los anuncios es cierto, ni lo que prometen los candidatos, ni lo que piden los curas. Con eso y con cosas parecidas nos damos por satisfechos y nuestra rebeldía contra el sistema está a salvo. "Yo no me dejo convencer tan fácilmente".

Pero eso sí, nos escandalizamos cuando nos hablan de sectas que captan adolescentes separándolos de sus familias, de iluminados, políticos o religiosos, que les convencen para que se sacrifiquen por una causa, la que a ellos les interesa. Y desde los kamikazes hasta los terroristas suicidas (perdón por este enlace, pero es que me parece que me estaba poniendo muy serio) puedes escoger el ejemplo que más te guste.

¿Pero cómo es posible que les convenzan para hacer algo así?. Alguien dirá "les lavan el cerebro". Pues parece ciencia ficción pero es verdad. En el fondo las ligeras manipulaciones a las que nos someten los medios de comunicación al servicio de los susodichos intereses políticos, religiosos o publicitarios, son también lavados de cerebro, así que no nos escandalicemos. Si recuerdas la película "1984", basada en la novela homónima de George Orwell, sabrás a lo que me refiero, aunque en este caso las manipulaciones no eran tan ligeras y ocurrían en una sociedad totalitaria.


Lo que pasa es que la expresión "lavado de cerebro", así de repente parece muy fuerte. Lo asociamos con tortura y esa podría ser la idea original. Una tortura que anula la voluntad y creencias del individuo para conseguir que asuma la de sus torturadores. Se acuñó en Estados Unidos, después de la Guerra de Corea, cuando se vio que algunos soldados que habían sido hechos prisioneros durante el conflicto, a su regreso hablaban maravillas del comunismo en lugar de echar pestes de él. El proceso no se debía a lo que ahora llamaríamos Síndrome de Estocolmo, sino a un adoctrinamiento que combinaba procedimientos psicológicos y psiquiátricos, junto con el empleo de fármacos y técnicas de aislamiento, privación de sueño y alimentos. Como decía antes, toda una tortura destinada a anular la voluntad y las creencias del individuo para implantarle otras nuevas.

En "El mensajero del miedo", la película de 1962 de John Frankenheimer, se nos relata todo esto. Es un interesante thriller, protagonizado por Frank Sinatra y Laurence Harvey, en el que se nos describe de una manera efectista el proceso al que fueron sometidos los prisioneros y el perverso fin que se pretende alcanzar.

Una de las escenas más impactantes quizás es cuando los científicos, supuestamente chinos, les demuestran a sus colegas, supuestamente rusos, los resultados conseguidos.


En 2004 se hizo un remake de El mensajero del miedo. Dirigido por Jonathan Demme y protagonizado por Denzel Washington y Liev Schreiber, es un film que mantiene la trama original aunque con ligeros cambios. La historia adquiere mayor ritmo y está más adaptada al gusto actual. Y aunque la acción bélica transcurre en los días previos a la Guerra del Golfo, los malos no son los iraquíes, sino los miembros de una corporación financiera que a toda costa quiere colocar a su candidato en la presidencia, aunque no sé cómo pretendían hacer pasar a alguien tan robotizado.

Destaca aquí el malvado papel que interpreta Meryl Streep, mucho más intrigante que el equivalente que hizo la perspicaz Angela Lansbury en 1962.


Si os fijáis, estos procedimientos recuerdan a las técnicas de modificación de conducta que empleamos con notable éxito los psicólogos. Constituyen un excelente recurso en procesos de terapia y también de enseñanza, lo que no obsta para de vez en cuando los veamos empleados malintencionadamente por lo impactantes que pueden llegar a ser. Acordaros del "tratamiento Ludovico" que mencionamos al hablar de "La Naranja Mecánica". Esos ejemplos quedan en la memoria del grán público de manera mucho más intensa que cualquier otro ejemplo normal de terapia que podamos citar. Somos así, nos quedamos con lo que más impresiona y lo normal no suele ser impactante.

Pero el caso es que los ejemplos de lavado de cerebro pueden ser mucho más habituales de lo que llegamos a pensar. Que nos encontramos con ellos constantemente. Vivir en una democracia no nos libra de ellos. Aunque suelen ser ejemplos más sutiles, "asumibles" y no les damos mayor importancia. Los aceptamos porque en el fondo es más cómodo vivir con ellos que rechazarlos. "La moda no incomoda" decía mi peluquero cuando yo llevaba el pelo largo.

Y si los ejemplos cinematográficos que hemos visto hasta ahora no te han hecho recapacitar suficiente, échale un vistazo al reportaje que se emitió en abril de 2006 en Redes. Se titulaba ¿Cómo podemos defendernos del lavado de cerebro?.


Si te interesa puedes verlo entero en este enlace.

Por cierto ¿qué opinas de que se cite aquí la educación como una forma de lavado de cerebro?. Si la enseñanza constituye un lavado de cerebro no será educación, pues ésta es la única que nos puede ayudar a defendernos de tamaña agresión.

Esto es todo. Si quieres que te avisen cuando emitan "El mensajero del miedo" por televisión pulsa aquí para la versión de 1962 y aquí para la de 2004.

Saludos.



domingo, 26 de octubre de 2008

Hard Candy (Las niñas buenas van al cielo, las malas a todas partes)

Hay muchos factores que influyen en nuestra manera de ser. Es curioso que una persona apacible pueda ser un conductor agresivo, o que un tímido apocado pueda ser un jefe tirano.

Internet es uno de esos factores y la conducta en la red es una de las cosas que más me interesan, por lo menos me llama mucho la atención. Es notable el cambio que algunos experimentan cuando se conectan a Internet para mantener algún tipo de relaciones sociales. Cuando hablo de estos asuntos siempre me acuerdo de “El Rey enamorado”, un tema de Les Luthiers, los geniales cómicos argentinos. Resumiendo, el rey de la historia se enamora de María, una plebeya. Quiere casarse con ella, pero si lo hace tendrá que renunciar al trono. En sus tribulaciones hace una interesante reflexión: “¿El trono o María?, al fin y al cabo, el trono lo quiero para posarme sobre él, y satisfacer mis deseos, los mas sublimes y los mas perversos, en cambio a María la quiero para .... caramba, ¡qué coincidencia!”.

Para algunos Internet es su trono, aquello que le permite satisfacer deseos ocultos amparados por el más absoluto anonimato. Lo que me lleva a una reflexión: ¿infringiríamos las leyes si supiésemos que nadie iba a ser capaz de descubrirnos?. O afinando más aún: ¿seríamos fieles a los principios que pregonamos si contásemos con un anonimato asegurado?. ¿Qué piensas tú?.

Para reflexionar sobre todo esto he decidido emplear la película “Hard Candy”, un impactante thriller psicológico que profundiza en la relación de dos internatutas bastante atípicos, afortunadamente.




Ficha técnica:

Dirección: David Slade. Fue su primer largometraje, posteriormente ha hecho 30 días de oscuridad.

País: USA.

Año: 2005.

Duración: 103 min.

Género: Thriller psicológico.

Interpretación:



Guión: Brian Nelson.

Producción: David Higgins, Richard Hutton y Michael Caldwell.

Música: Molly Nyman y Harry Escott.

Fotografía: Jo Willems.

Montaje: Art Jones.

Diseño de producción: Jeremy Reed.

Dirección artística: Felicity Nove.

Estreno: en USA, 14 Abril 2006. En España, 12 Mayo 2006.

Premios:

Mejor Película, Mejor Guión, y Premio del Público en la edición de 2005 del Festival Internacional de Cine de Cataluña, Sitges.


Argumento:

Jeff (Patrick Wilson) es un fotógrafo de 31 años que ha conocido en un chat a Hayley (Ellen Page), una estudiante de 14 años.



Jeff confiesa estar sorprendido por la madurez de la niña, aunque también está convencido de que su porte de adulto mundano, fotógrafo de modelos conocidas, tiene impresionada a Hayley. Está orgulloso de la admiración que por él siente su joven amiga y no se sorprende cuando ella le pide que le haga unas fotos, aceptando ir a casa de él sin ningún temor y sin avisar a nadie de su familia de lo que iba a hacer.


Allí Jeff le ofrece un refresco, pero Hayley quiere algo más fuerte y prepara ella misma unos combinados. A partir de ahí, el fotógrafo, que estaba sorprendido por la madurez de la niña, se sorprende de muchas cosas más. Cuando se despierta atado descubre que ella le ha drogado y piensa que está jugando con él. Pronto se da cuenta de que no es un juego, sino una venganza. Hayley le acusa de ser un pedófilo, de buscar niñas por Internet para luego abusar de ellas. Siendo el responsable de la desaparición de una de sus amigas.


La joven le explica cómo siguió sus pasos por la red y él se da cuenta cómo de ser acosador, paso a ser acosado.

Jeff tiene en principio explicaciones para todos sus actos, pero tiene que ir confesando sus mentiras ante los irrebatibles argumentos de la perspicaz y sorprendentemente cruel Hayley.



Crueldad que parece que llega a su límite cuando la niña decide, armada de un libro de cirugía y con una bolsa de hielo como toda anestesia, castrar al fotógrafo, que a estas alturas ya se cree todo de su antes angelical interlocutora. Incluso no se sorprende cuando ella le enseña los testículos en sendos vasitos y luego los echa al triturador de basura que los digiere con un terrible sonido.



Pero esta muestra de crueldad no es la única. Los sofisticados planes de la niñita van bastante más lejos y poco a poco los va ejecutando con fría precisión ante los atónitos ojos de Jeff y los del propio espectador.

Si no has visto la película y por lo que he contado, igual piensas que todo desemboca en una historia “gore”. Nada más lejos de la realidad. Si aparece alguna mancha de sangre es circunstancial.

Bueno, y por si de verdad no la has visto no te cuento el final, merece la pena que lo veas tu mism@.


Curiosidades:

Según cuenta David Higgins, el productor: "La idea original surgió de un artículo que leí sobre chicas adolescentes en Japón que estaban entablando relaciones con hombres mayores que ellas a través de Internet; cuando el hombre mayor queda con la joven, ésta y varias amigas suyas le están esperando para asaltarle y darle una paliza. Pensé que sería una toma interesante donde quedaría palpable el papel del depredador y el de la presa. Después pensé que sería más interesante si se tratara de una única chica haciendo eso, una chica persiguiendo a tipos que cazan jovencitas a través de Internet".

Comentarios:

Para mí, lo importante en este film es la evolución en la actitud de los personajes. Está fenomenalmente retratada. Cómo el apuesto y seguro fotógrafo pasa a ser un pelele en manos de una niña que cada vez va adquiriendo más fuerza.

Jeff pasa de estar henchido de orgullo a experimentar una impactante sorpresa, a la que le sigue un interesante abanico emocional, ira, miedo, tristeza y desesperación. Ya sabéis que las emociones son adaptativas, pero él poco puede hacer, está atado, y cuando hace algo se equivoca. Hayley tiene el control en todo momento.

Ella ha pasado de actuar de manera ingenua, aunque con cierto desenfado, a ser la que maneja los hilos de la trama con espeluznante frialdad. A esta sensación de seguridad que desprende el personaje, quizás contribuya el hecho de que Ellen Page en realidad tenía diecinueve años cuando se rodó la película.

Pero como os decía antes, independientemente del interesante estudio psicológico que se puede hacer de los personajes, quiero aprovechar también la trama para tratar el tema de las relaciones virtuales.

Como hemos visto, Internet constituye un nuevo marco de relaciones sociales, sentimentales, laborales, académicas, lúdicas...

Lo que voy a comentar seguidamente es este último aspecto, el lúdico, en el que buscamos relacionarnos por el mero hecho de conocer gente o pasar el rato.

Cuando interactuamos con otras personas normalmente tenemos en cuenta ciertas reglas de convivencia. Tratamos a la gente como esperamos que nos traten a nosotros y este respeto mutuo es fundamental para la relación.



Por otra parte, cuando nos relacionamos con las personas siempre estamos presentando una imagen de nosotros mismos, la imagen por la que queremos que los demás nos reconozcan.

Pero en Internet hay un importante factor desestabilizador, el anonimato. Si no queremos, nadie tiene por qué saber quienes somos en realidad. Y además hay una falta notable de censura y control, que es algo que contribuye a hacer muy atractivo al medio. Pero… ¿esto que implica?, pues que si alteramos esas reglas de convivencia no pasa nada, que podemos hacer prácticamente lo que se nos ocurra y que podemos dar la imagen que queramos de nosotros mismos. Acordaros del trono de Les Luthiers. Internet es el trono.

Como psicólogo todo esto me interesó mucho y en 2002 inicié un estudio sobre el tema. Entre cuestionarios y entrevistas “on line” obtuve datos de más de 100 personas, que me suministraron la información de manera anónima y desinteresada.

Mi propósito era publicar mis investigaciones, cosa que aún no he hecho, pero os comento algunas cosas que, por otra parte, sé que no son demasiado originales. Cualquiera que se conecte a un chat de Internet puede comprobarlo.

¿De qué maneras se relaciona la gente en Internet?. Pues fundamentalmente utilizando los siguientes sistemas:

- Mensajería instantánea.
- Chat en sala (hablado, escrito o ambos, con o sin webcam).
- Videoconferencia, comunicación en privado, bis a bis.

Como ya hemos dicho, el anonimato es una característica esencial del tipo de comunicaciones que estamos analizando. Pero ¿en qué afecta el anonimato a estas relaciones?. Pues, junto con la intimidad que normalmente acompaña a este tipo de actividades, hace que la persona sea más desinhibida. Ello puede hacer que:

- La persona se sienta más propensa a abrirse a los desconocidos con los que pueda coincidir, contando cosas que a veces no sabe ni la propia familia.

- En ocasiones la persona no actúa como es, sino como le gustaría ser. Es por ejemplo el caso de los tímidos que en la red son mucho más lanzados.

- En otras ocasiones ocurre a la inversa, en la realidad se oculta la verdadera manera de ser, pero en la red no hace falta esconderse, así que allí es el único sitio en el que la persona se muestra como de verdad es.

Por estas razones muchas veces se dice que a veces es más fácil conocer por Internet cómo es una persona auténticamente. Pero hay que tener mucho cuidado con eso, porque muchas veces ocurre todo lo contrario.

Lo cierto es que todo esto origina una especie de complicidad entre los interlocutores que hace que este tipo de relaciones sean muy intensas, lo que ocasiona una fascinación que mucha gente sea entusiasta de ellas.

Y todo esto, respecto a una faceta tan importante de nuestra conducta como es el sexo, tiene interesantes consecuencias. Sabemos que un gran volumen del tráfico en Internet tiene un origen sexual, pero no voy a hablar de las visitas a páginas eróticas. Quiero referirme al cibersexo, a las relaciones sexuales mantenidas por la red.

En mis entrevistas sobre la conducta virtual les preguntaba a los sujetos si habían hecho por Internet algo que no hubiesen hecho en la realidad. Muchos afirmaron haberse exhibido desnudos y masturbado ante desconocidos, lo que les había resultado una experiencia muy excitante. El anonimato, la intimidad y una webcam son una mezcla explosiva. En todo caso constituyen una curiosa manera de satisfacer las necesidades sexuales sin arriesgar demasiado. Con tal de no mostrar la cara todo vale.

Otros comentaban que en la red pueden expresar tendencias sexuales que no muestran en la realidad cotidiana. Por ejemplo, un hombre que me dijo que tenía 46 años, que estaba casado, con hijos y vivía en un pueblo pequeño en el que era muy conocido, me contó además que también le atraían los hombres, pero en su entorno nadie lo sabía, sólo se atrevía a expresar su faceta homosexual en Internet.

Algunos menos afirmaban que les excitaba tener relaciones sexuales con su pareja, delante de la cámara sabiendo que eran vistos por otras personas.

Confieso que es tan amplio el abanico de posibilidades con el que me encontré, que en muchas ocasiones tenía dudas sobre si se trataban de fantasías legítimas o de parafilias.

Bueno, el caso es que si uno se mete en un servidor de chat y echa un vistazo a los directorios, verá que la mayoría de la oferta y las salas más pobladas están en la sección de adultos y concretamente en las dedicadas al sexo.

En el año 2004 hicimos en el Centro Asociado de la UNED en Baleares un curso que se llamaba “Drogas y Salud”, en el que presenté una ponencia sobre los mecanismos de la adicción. Se llamaba “Del tabaco a Internet. Aspectos psicológicos de las adicciones”.

Allí les puse unas imágenes para ilustrar lo que os digo. Me metí en el servidor de chat de Yahoo, que por esa época era ya bastante popular. Entre las zonas de usuarios más pobladas que encontré estaba “Internet y computadoras” que tenía dos salas abiertas con una persona en cada una. Es decir que no podían ni hablar entre sí.


En el resto el ambiente era parecido. Excepto en la zona de adultos que estaba lleno de salas y con muchas de ellas completas. Sus nombres no dejan nada a la imaginación. Mirad la imagen que saqué entonces.


Y al entrar en la primera sala te encuentras al personal alborotado. Una chica tiene su cámara conectada, deja que todos la vean mientras baila insinuándose. No enseña nada, lo que aún les excita más.


Sinceramente no sé cómo acabó la cosa, pero probablemente para la chica fuese una experiencia tan excitante como para sus admiradores, los cuales seguramente se escandalizarían si alguien les preguntase sobre su conducta voyeur.


El caso es que esto es como el juego, vas probando, probando y si tienes suerte algo pillas, lo que te sirve de recompensa. Es un proceso aleatorio en el que aprendes que si persistes, tarde o temprano llega el premio, con lo que puedes llegar a engancharte cada vez por más tiempo.

En fin, estos son sólo algunos ejemplos, pero nos sirven para entender el mecanismo que rige las relaciones por Internet y por qué muchas personas se hacen adictas a esta actividad, sea sexual o meramente social.

Teniendo en cuenta lo que hemos visto hasta ahora, podemos entender por qué la gente se puede hacer adicta al cibersexo, pero también puede haber una adicción a las relaciones por Internet, principalmente al chat.

Nos encontramos en una situación apropiada, anónima e íntima, que favorece una revelación mutua, haciendo que la imaginación complete la falta de información que tenemos sobre la otra persona y la complete normalmente de manera beneficiosa para el interlocutor. Le imaginamos como nos gustaría que fuese. En muchos aspectos le idealizamos. Esto hace que a veces se den casos de auténtico “amor platónico” que sólo dura hasta que se produce el encuentro “real”, del que ya hablaremos.

Si la experiencia persiste se crea un lazo afectivo que desemboca en una necesidad mutua.

¿Estos lazos afectivos implican infidelidad a nuestra pareja “real”?. Volviendo a mi estudio, bastantes de mis entrevistados casados, afirmaban no tener la sensación de haber sido infieles a sus parejas por haber mantenido relaciones fuertemente afectivas, e incluso sexuales, con otras personas sólo por Internet.

La mayoría hablan de “mundos diferentes”, de estar simplemente realizando una fantasía en la que no se transgreden las normas. Aunque en muchas ocasiones, esa fantasía puede hacerse realidad si se concreta un encuentro. Entonces ¿qué pasa?. Pues que la fantasía virtual se puede convertir en adulterio real.

De todas maneras y como ya había comentado, el encuentro “cara a cara” es toda una prueba de fuego. Cotejar la “magia” virtual con la “realidad” personal suele ser bastante complicado. Implica una confirmación del tipo de relación o una tremenda desilusión. El contacto físico es bastante complicado en estas ocasiones, hay falta de costumbre y muchas falsas expectativas creadas. Además es difícil traducir las emociones virtuales a reales.

Este aspecto también me interesó bastante. Inspirado en las experiencias que me contaron escribí un pequeño cuento sobre el tema, se titula Djan.

Para terminar os voy a poner el típico TEST DE ADICCIÓN A INTERNET. Lo podéis encontrar en muchas versiones, pero normalmente es así:

1) ¿Dedica más tiempo del que cree que debería a navegar por la red?
2) ¿Piensa que tendría un problema si redujera el tiempo que pasa en Internet?
3) Se han quejado sus familiares de las horas que dedica al ordenador?
4) ¿Le resulta duro permanecer alejado de la red varios días seguidos?
5) ¿Se resienten sus relaciones al pasar muchas horas conectado al ordenador?
6) ¿Existen áreas o archivos de la red a los que se encuentra difícil resistirse?
7) ¿Tiene problemas para controlar el impulso a adquirir productos y servicios ofertados en la red?
8) ¿Ha intentado, sin éxito, reducir su uso?
9) ¿Extrae gran parte de su placer vital del hecho de estar conectado a la red?


Cada pregunta se contesta con un Sí o un NO y al final se contabilizan las respuestas afirmativas.

Resultados del test

Entre 0 y 3, es un usuario sin problemas

Entre 4 y 6, es un usuario de riesgo

Entre 7 y 9, es un usuario con problemas de adicción


En estos usuarios con problemas, la convivencia “real” normal, incluso la familiar puede verse afectada.

Si tienes tiempo te recomiendo que leas un interesante cuento sobre estos aspectos. Se titula “Ruth” y tranquilo, esta vez no es mío.


Y por último una frasecita que se me ocurrió en su día meditando sobre el tema de las relaciones virtuales y que sirve para refundir la película que hemos visto con todas las reflexiones posteriores que hemos hecho:

En Internet no creas nada de lo que leas y sólo la mitad de lo que veas”.

Bien, esto es todo por hoy. Cuando publique mi estudio ya os contaré más cosas. Mientras tanto, si quieres que te avisen cuando emitan Hard Candy por televisión, pulsa en este enlace.

Saludos.



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lunes, 13 de octubre de 2008

Réquiem por un sueño (lo que no querrías saber sobre las drogas)

Cuando haces campañas de prevención a veces tienes la tentación de emplear recursos impactantes, fundamentalmente imágenes. Accidentes aparatosos en las de tráfico, cánceres en las del tabaco o personajes degradados en las de las drogas. Esto es un arma de doble filo, pues las imágenes desagradables no nos gustan, tendemos a apartar la mirada y el mensaje no llega.

De todas maneras, de vez en cuando conviene remover un poco las conciencias, así que hoy os traigo una película un tanto dura para hablar sobre el tema de las drogas, pero ya veréis que se le puede sacar mucho partido. Se trata de “Réquiem por un sueño”, una película de la que quizás lo que más os suene, no es un chiste, es su excelente banda sonora.

Con ella aprovecharé para hacer un cine forum, igual que con “Crash”, pero en esta ocasión os daré algunas respuestas, las mías, a los puntos de reflexión. Si vosotros tenéis algo más que añadir ya sabéis que éste es un espacio abierto.

Recordad también que si queréis algo más “blandito” sobre este tema le podéis echar un vistazo a “28 días”.


FICHA TÉCNICA

Título original: Requiem for a dream

País y año: USA, 2000.

Director: Darren Aronofsky (la película suya que más me ha impactado es Pi, fe en el caos)

Guión: Hubert Selby Jr. Adaptado de su propia novela del mismo título.

Protagonistas:

- Ellen Burstyn (en “W.”, la última película de Oliver Stone, interpreta el papel de Bárbara Bush. También hemos podido verla en The wicker man, La fuente de la vida, La telaraña de Carlota, en diversas producciones de televisión y en series como Ley y Orden).

- Jared Leto (El señor de la guerra, Alejandro Magno, La habitación del pánico, American Psycho, Inocencia interrumpida, El club de la lucha, La delgada línea roja)

- Jennifer Connelly (La veremos junto a Keanu Reeves en el remake de Ultimatum a la Tierra, que se estrenará en diciembre. La podemos recordar en Un cruce en el destino, Diamante de sangre, Juegos secretos o La huella, entre otras).

- Marlon Wayans (Pequeño pero matón, Ladykillers, Scary movie 1 y 2, Experimento chiflado…).

Música: Clint Mansell (también ha compuesto la música de otras películas de Aronofsky, como Pi o La fuente de la vida). Seguro que conoces su excelente tema “Lux aeterna”, leitmotiv de esta película.

Fotografía: Matthew Libatique (igualmente, también trabajó con Aronofsky en Pi y La fuente de la vida)

Duración: 102 minutos.

Premios: Lo más notable quizás sea la nominación de Ellen Burstyn como mejor actriz en la edición de los Oscar de 2001.


Argumento:

Harry (Jared Leto) es un joven como tantos otros. Vive en los suburbios de Nueva York. Está muy unido a su novia Marion (Jennifer Connelly) y a un amigo, Tyrone (Marlon Wayans). Los tres consumen drogas, aunque su relación con esas sustáncias no es demasiado problemática, sólo las emplean para colocarse de vez en cuando.

La situación no sería demasiado complicada si no fuese porque ninguno tiene trabajo y Harry tiene que empeñar habitualmente las pertenencias de su madre, Sara (Ellen Burstyn), para conseguir droga.

Sara es viuda y su existencia, triste, está mediada por su gran afición a los concursos de televisión y por la relación con su hijo que se le está yendo de las manos.


Planteada esta situación, asistimos a dos historias paralelas que se entrecruzan. Por un lado la de Harry, su amigo y su novia. A ellos se les ocurre dar un golpe de timón a su vida y triunfar de una manera fácil. Pretenden comprar una cantidad de heroína, cortarla y revenderla ganando el doble de lo que invirtieron. Procedimiento que seguirán hasta que consigan una buena partida que les retire de las calles y Marion, que es diseñadora de modas, podrá montar su propio negocio.


Su plan parece funcionar y durante un tiempo el dinero no para de ingresar, lo que les proporciona un acceso fácil a droga de buena calidad. Pero la desafortunada coincidencia de una lucha entre bandas y el aumento de la presión policial, les hace perderlo prácticamente todo cuando ya se habían acostumbrado a ello.

Su anteriormente idílica existencia se reduce ahora a intentar encontrar la cantidad suficiente de droga para pasar el día. Se ven obligados a plantearse cualquier recurso que les ayude a conseguir la sustancia, al precio que sea.



Por el otro lado, la historia de Sara es aún más impactante. Un día recibe una llamada que le avisa que ha sido seleccionada para salir en uno de los programas de televisión que ella sigue. La ilusión de su vida puede verse cumplida y quiere estar bien para cuando ocurra. Tiene que perder unos cuantos kilos para salir guapa en pantalla.

Le cuesta seguir un régimen para perder peso, así que recurre a un médico del que la han hablado, que emplea unas pastillas que te hacen no pensar en la comida.


Los comprimidos son a base de anfetaminas. Sara está feliz, animada y pierde peso. A medida que progresa el tratamiento va encontrando que las pastillas no le hacen tanto efecto como antes, así que aumenta la dosis por su cuenta, cayendo en una sobredosificación que la lleva a la psicosis.


Bien, no os voy a contar nada más de la película. Si la habéis visto ya sabréis cómo termina la historia y si no, tampoco es muy difícil de imaginar. Convendréis conmigo en que el argumento parece un poco forzado y exagerado. Me refiero a que a un grupo de personas es difícil que tantas cosas les vayan tan mal al mismo tiempo, pero es que si no nos lo contasen así la historia no sería tan impactante. Además, también he de deciros que conozco casos peores, así que no nos rasguemos las vestiduras y vamos a ver algunos puntos interesantes.


Puntos de reflexión para el debate:

- ¿Qué sabes de las drogas?.
- Si se sabe que las drogas tienen efectos negativos ¿por qué se siguen consumiendo?.
- Si las drogas son tan perjudiciales ¿por qué hay tanta gente de prestigio que las utiliza?.
- ¿Cuál es la droga más peligrosa?.
- ¿Qué diferencia hay entre tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia?.
- ¿Cuáles son las fases de la adicción?.
- ¿Por qué ha bajado el consumo de heroína?.
- Si el problema es la situación asociada a la ilegalidad ¿por qué no se legalizan?.
- ¿Por qué se habla de drogas ilegales si el consumo no está penalizado?.
- Si el tabaco es legal ¿por qué no lo es la marihuana?.
- Si los nativos del altiplano andino necesitan consumir “coca” ¿por qué se dice que es tan mala la cocaína?.
- ¿Es verdad que el éxtasis líquido es un medicamento y que tiene muchos menos problemas que el éxtasis en pastillas?.
- ¿Los medicamentos son drogas?.
- ¿Son malos los tratamientos de adelgazamiento?.
- ¿Qué postura debemos tomar frente a alguien que decide consumir drogas?.
- ¿Qué es la “reducción de daños”?, ¿es efectiva?.
- ¿Cuál es la mejor manera entonces de hacer una prevención efectiva?.

Bien, medita un poco sobre estos puntos y seguidamente mira si estás de acuerdo conmigo:

- ¿Qué sabes de las drogas?. En general creemos que tenemos un conocimiento suficiente. Es mucha la información que sobre el tema hay a nuestro alrededor y tendemos a dar por sentado que con eso basta. En realidad no sabemos tanto como creemos, fundamentalmente porque bastantes de esas informaciones que manejamos no son absolutamente ciertas. Muchas veces son datos sesgados e interesados.
Según la Organización Mundial de la Salud, “Droga es cualquier sustancia que provoca en el individuo que la consume cambios de conducta, de carácter y, sobre todo, pérdida de libertad para dejar de consumirla”. Son muchas las sustancias que entran en esta definición y muchos los efectos que pueden producir en el organismo.


- Si se sabe que las drogas tienen efectos negativos ¿por qué se siguen consumiendo?. Lo primero que tenemos que reconocer es que las drogas tienen un efecto agradable y placentero que es sumamente atractivo. Este efecto además es inmediato, con lo que se refuerza positivamente la conducta del consumo.
Por el contrario, los efectos negativos que todos sabemos que tienen, se presentan mucho después que los positivos. Esta dilatación temporal hace que se le pierda el miedo a la sustancia y que aunque asumamos que el efecto negativo llegará, confiemos en que pase mucho tiempo hasta que eso ocurra. “Ya sé que el tabaco mata lentamente, pero como yo no tengo prisa…”.
Además, una vez que se ha establecido la adicción el consumo se realiza prácticamente sin pensar, por lo menos sin meditar sobre ello.


- Si las drogas son tan perjudiciales ¿por qué hay tanta gente de prestigio que las utiliza?. Es cierto que muchos intelectuales y artistas consumen este tipo de sustancias, incluso alardean de ello o les atribuyen parte de su proceso creativo. Bien, cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que quiera, y si se tiene el dinero suficiente y la posibilidad de acceder a sustancia de calidad, puede que la relación con las drogas no se complique. El problema es que no todos tenemos tanto dinero y facilidades de recursos, e incluso contando con ellos se pueden llegar a casos de finales no demasiado felices. Intervienen muchos factores no sólo económicos, sino también psicológicos y personales.


- ¿Cuál es la droga más peligrosa? Piénsalo, te doy un poco de tiempo, tic tac, tic tac, tic tac.
No sé qué has contestado, pero te diré un par de datos. En España la sustancia que más muertes directas causa es el tabaco y la que más problemas sociales genera es el alcohol. Entre las dos consumen más recursos sanitarios que todas las demás sustancias.
Dirás que es cuestión de estadística, que hay muchísimos más consumidores de tabaco y de alcohol que de las otras sustancias, así que es normal que los afectados sean más, pero que eso no quiere decir que sean las sustancias más peligrosas. Bien, es cierto, tienes razón. Pero también es conveniente que pienses en lo que te digo.
Ahora, por no eludir mi propia pregunta, te diré que para mí la droga más peligrosa es la heroína, por sus propias características psicoactivas y por la vía de administración que normalmente se emplea. Aunque te advierto que a esa pregunta mucha gente contestaría de otra manera distinta.



- ¿Qué diferencia hay entre tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia? Son esas características que hacen que las drogas tengan esa “pérdida de libertad para dejar de consumirla” de la que hablaba antes. De una manera sencilla:
Se llama tolerancia al hecho de que cada vez tengamos que ingerir más cantidad de sustancia para conseguir el mismo efecto. Se debe a que el organismo cada vez adquiere más eficacia en los procesos de metabolización del producto.
La dependencia se produce cuando ya el organismo se ha acostumbrado a la sustancia y se necesita ingerirla para encontrarse bien. Puede ser física, cuando el organismo ha alterado su metabolismo para “funcionar” con la sustancia y ya “no sabe” hacerlo sin ella. O psicológica, cuando lo que ocurre es que el individuo ha asociado el consumo de una sustancia a una determinada conducta y cada vez que se encuentra en la misma circunstancia consume esa sustancia, pues ya se ha acostumbrado a que las dos ocurran juntas. Es lo que le pasa al fumador que se ha acostumbrado al cigarrito de después de comer y si le falta ese cigarrito parece que no ha comido bien.
El síndrome de abstinencia es el malestar que se produce en el organismo cuando, después de haberle acostumbrado a que funcione con una determinada sustancia, luego se la suprimimos. Es lo que vulgarmente se llama “mono” y el más típico es el de la heroína, aunque aseguran que el más duro es el del tabaco.

- ¿Cuáles son las fases de la adicción? Difiere según los autores. Para mí fundamentalmente son tres:
Inicio, en la que se prueba la sustancia, por diversos motivos, curiosidad, deseo de experimentar sensaciones nuevas, presión del grupo…
Mantenimiento. Experimentamos los efectos agradables de la droga y todavía no se han presentado los desagradables. Se tiene sensación de dominar el problema, de que se puede usar la sustancia y dejar cuando se quiera. Es que lo a veces se denomina como “noviazgo”.
Adicción propiamente dicha. El organismo se acostumbra a la sustancia y luego le resulta difícil prescindir de ella. En muchas ocasiones el motivo de seguir consumiendo no es obtener el placer de la droga sino evitar el “mono”.

Evidentemente no todos los que prueban “drogas” pasan por estas tres fases, algunos las dejan nada más probarlas, otros lo hacen en la fase de mantenimiento, todo depende de las características personales y de las motivaciones del individuo.
Lo complicado viene cuando se alcanza la tercera fase, la de adicción.

- ¿Por qué ha bajado el consumo de heroína?. Afortunadamente, en España la tendencia es a la baja en la mayoría de las drogas de abuso. Respecto a la heroína quizás sea por lo que os decía antes, la percepción de riesgo asociada a esa sustancia se ha visto enormemente aumentada. Primero porque hemos visto muchos ejemplos de gente degradada y destruida por esa droga, que llegan a hacer lo que sea por conseguirla. Y segundo, por las enfermedades asociadas a su vía de administración, hepatitis y fundamentalmente SIDA, aunque también son frecuentes otras infecciones bacterianas que pueden causar lesiones gangrenosas como la fascitis necrotizante que se le forma a Harry en el brazo.



Pensemos que la administración intravenosa de sustancias que se han producido de manera clandestina y sin control en cuanto a pureza, composición e higiene, es muy problemática y que tenemos que contar no sólo con la propia peligrosidad de las sustancias, sino también con la de las impurezas fruto del deficiente proceso de elaboración y las sustancias de corte que se le añaden para aumentar las ganancias.

Un ejemplo, todos hemos leído en ocasiones una noticia que hace unos años era tristemente frecuenta y que nos contaba la aparición del cadáver de un heroinómano muerto por sobredosis, que aún tenía incluso la jeringuilla clavada. Pues bien, en la inmensa mayoría de los casos esa muerte no era por sobredosis, sencillamente porque la cantidad de heroína necesaria para producir la muerte no es soluble en el volumen de una jeringuilla de insulina, que es la que normalmente se emplea. La muerte era producida por una intensa reacción alérgica a las impurezas contaminantes que se inyectó y a las que ya estaba previamente sensibilizado por consumos anteriores.

- Si el problema es la situación asociada a la ilegalidad ¿por qué no se legalizan? Cuando me hacen esta pregunta siempre contesto que afortunadamente no soy yo el que tiene que decidir sobre eso. Reconozco que esto es una manera sutil de eludir la contestación directa: NO LO SÉ.


Por una parte tendría sus ventajas. La pureza e higiene de la sustancia y su elaboración estarían garantizados. La venta controlada, igual que en el tabaco y el alcohol, hay quien incluso afirma que así el estado podría sacar más dinero en impuestos. Las mafias de traficantes dejarían de presionar para el consumo, pues el precio bajaría muchísimo y se podría adquirir las sustancias de calidad garantizada en sitios autorizados.
Por otra parte tendríamos bastantes inconvenientes difíciles de solucionar. Recordemos que hemos dicho que las sustancias que más recursos sanitarios consumen son el tabaco y el alcohol, las ya legales. Tendríamos que evitar que se llegase a lo mismo si se legalizasen las otras. Además tendría que ser una postura tomada coordinadamente por todos los países, por lo menos de un entorno determinado. De lo contrario se produciría un notable “efecto llamada” que generaría importantes problemas, por lo menos sociales. Pensemos por ejemplo en las quejas de los vecinos de los “cofee shop” de Holanda, algo de lo que pocas veces se habla.


- ¿Por qué se habla de drogas ilegales si el consumo no está penalizado?. En España el consumo privado no está penalizado, el consumo en lugares públicos puede conllevar multas de hasta 6.000 euros.
Además se consideran delito el tráfico, el cultivo, la elaboración y cualquier actividad que favorezca el consumo ilegal, pudiendo ocasionar penas de hasta veinte años de cárcel.


- Si el tabaco es legal ¿por qué no lo es la marihuana? Normalmente se añade “que es una sustancia natural, ecológica y terapéutica”. Bueno, la respuesta es la misma de antes: NO LO SÉ, aunque me atrevería a aventurar que es una cuestión cultural.

Me refiero a que el tabaco es conocido y usado en nuestra cultura desde que fue traído de América, hace más de quinientos años. Hemos crecido con él y está insertado en nuestras costumbres y tradiciones. Lo mismo pasa con nuestra otra droga legal, el alcohol. Todas las culturas han fermentado sustancias para obtener bebidas alcohólicas y lo han hecho desde la prehistoria. Difícilmente encontramos actos sociales que se precien en los que no se sirva alcohol.



La marihuana no es culturalmente nuestra, nos ha llegado hace relativamente poco tiempo y, de momento, no está insertada en nuestra cultura, al igual que las otras drogas ilegales que tampoco lo están.
De todas maneras, lo curioso es que se nos añada lo de que es una sustancia “natural y terapéutica” como argumento para justificar su consumo libre.
En primer lugar, que algo sea natural no quiere decir que no sea peligroso. Hay muchísimas sustancias naturales que son mortales, por ejemplo el curare, plantas como la cicuta o setas como la Amanita phalloides.
En segundo lugar, es cierto que se están probando los efectos terapéuticos del Tetra Hidro Cannabinol (THC), la principal sustancia del cannabis. Parece que los resultados son esperanzadores y que quizás en un futuro no muy lejano se puedan incorporar al arsenal terapéutico medicamentos con este principio activo. Los que ahora se están ensayando tienen la forma de aerosol sublingual o de cápsulas de gelatina. En ningún caso se fuma la planta o compuestos de ella.
También tenemos que tener en cuenta que en farmacia hay multitud de sustancias terapéuticas que serían muy peligrosas si su consumo fuese incontrolado.


Por último, no me voy a meter ahora en los efectos psicoactivos del cannabis, pero sí quiero apuntar dos consideraciones finales sobre este tema.
Una, fumar un porro tiene muchos más efectos nocivos que fumar un cigarrillo de tabaco.
Dos, el THC es una sustancia que se acumula en el tejido graso de nuestro organismo y se va eliminando muy lentamente. Un consumidor habitual que deje de fumar marihuana hoy, estará dando positivo en las analíticas de orina para detección del consumo durante un mes.
Resumiendo, una cosa es que el tabaco sea nocivo y sea legal, pero si legalizamos la marihuana estaremos legalizando una sustancia igualmente nociva.

- Si los nativos del altiplano andino necesitan consumir “coca” ¿por qué se dice que es tan mala la cocaína? La coca que consumen son las hojas de la planta “Erythroxylum coca”. Se hace masticando la hoja o en infusión y se ha usado para mitigar las sensaciones de hambre y cansancio. Recordemos que se está a mucha altitud y el cuerpo no responde bien ante la falta de oxígeno. El uso de una sustancia estimulante puede ser de ayuda, aunque no es estrictamente cierto que se necesite, de hecho el consumo fue promovido por los conquistadores españoles para lograr un mayor rendimiento de los nativos.
La cocaína es una sustancia que se obtiene de las hojas de coca, en las que está en una riqueza que no llega al uno por ciento. Es un potente estimulante del sistema nervioso central, actuando sobre la liberación de un neurotransmisor, la dopamina. Su consumo en un principio se restringía a personas de nivel social alto, que también la empleaban para mantener su nivel de rendimiento. Se consideraba que no tenía prácticamente efectos nocivos y que no producía dependencia. Actualmente su consumo se ha generalizado, se ha visto que produce una gran dependencia psicológica y la demanda de atención médica de los consumidores de cocaína ha superado a los de heroína.


- ¿Es verdad que el éxtasis líquido es un medicamento y que tiene muchos menos problemas que el éxtasis en pastillas? El éxtasis es una cosa y la mayoría de las cosas que venden en las discotecas es otra, sea en pastillas o el polvitos para diluir en agua. Son los problemas que tiene el mercado clandestino.


El éxtasis es un derivado anfetamínico ( Metilen Dioxi Meta Anfetamina, MDMA) que tiene propiedades estimulantes y alucinógenas. Se suele vender en comprimidos (vulgarmente “pastillas”) con logotipos troquelados que nos sirven para identificarlas. El hecho de que se venda en comprimidos de apariencia profesional da la falsa seguridad de que es un producto de elaboración controlada, pero en comprimidos de igual forma y aspecto se pueden encontrar muchas variaciones en cuanto a composición y riqueza, lo que puede originar serios problemas de sobredosis.


El llamado “éxtasis líquido” es una sustancia que se utilizó en medicina como anestésico y su uso ha decaído porque es muy difícil de separar las dosis terapéuticas de las tóxicas. Es un depresor del sistema nervioso central (todo lo contrario que el anterior) que tiene por nombre Gamma Hidroxi Butirato, GHB. Se comercializa en polvitos que se disuelven en agua y se beben a sorbos. La dificultad de dosificar una sustancia de estas características es alta y los problemas intoxicación son muy frecuentes.

- ¿Los medicamentos son drogas? Algunos sí otros no. Muchos de ellos pueden englobarse dentro de la definición de droga de la OMS que citaba antes. Pero hay unas características fundamentales de los medicamentos que no hemos de olvidar.
Se prescriben por un especialista, el médico, y se dispensan bajo la supervisión de otro especialista, el farmacéutico, con un fin determinado y con unas pautas de dosificación y tiempo de utilización establecidas.
Si este proceso se respeta, normalmente no hay problemas respecto a la utilización. Si se salta y se consume el medicamento en dosis no adecuadas o cuando no está prescrito, se pueden presentar los mismos efectos y problemas que cualquier droga.

Como ejemplo pensemos en el inteligente y mordaz doctor House, con todo lo listo que es resulta que es adicto a un analgésico con efectos estupefacientes.


Además, hay sustacias que hasta hace relativamente poco tiempo estaban registradas y se utilizaban como medicamento y ahora se han retirado del uso clínico por la gran cantidad de efectos "no deseados" que originan. Es el caso de las ya mencionadas anfetaminas.

- ¿Son malos los tratamientos de adelgazamiento? Hay personas para las que adelgazar es difícil y se recurre a cualquier cosa que ayude a hacerlo, normalmente con mayor rapidez que la adecuada. Si se quiere adelgazar lo mejor es ponerse en manos de un especialista (endocrinólogo) que supervise el proceso.
Lo que ocurre es que ha habido medicamentos que han sido bastante problemáticos, por ejemplo los que llevaban anfetaminas, que podían ocasionar problemas tanto a las personas que las empleaban como tratamiento prescrito, como a aquellas otras que las consumían sin necesitarlo, simplemente porque llevaban dichas anfetaminas.

- ¿Qué postura debemos tomar frente a alguien que decide consumir drogas? A mi juicio lo mejor que podemos hacer es promover el acceso a la información. Los consumidores de drogas manejan mucha información sesgada por los propios interesados en fomentar el consumo y el “boca a boca” de un consumidor a otro tampoco ayuda demasiado. El prohibir conlleva el problema de que normalmente lo prohibido es más apetecible, así que tampoco se arregla demasiado.
Lo mejor entonces es informar de manera clara, imparcial y sencilla sobre las características, efectos y consecuencias de las drogas. No hay que ocultar que estas sustancias pueden producir un placer sumamente intenso e inmediato en el consumidor, pero tampoco que las consecuencias negativas, normalmente más tardías, acaban llegando.

- ¿Qué es la “reducción de daños”?, ¿es efectiva?. Cualquier información que ayude a evitar el consumo “sin ton ni son” es efectiva. Pero cuando hablamos de sustancias ilegales, tenemos que tener en cuenta que su elaboración es clandestina y el control de calidad nulo. Por mucho que se nos informe de las características de una sustancia, difícilmente podremos prevenir problemas si no conocemos la dosis en la que está ni las otras sustancias “de corte” que contiene.

- ¿Cuál es la mejor manera entonces de hacer una prevención efectiva? Pues como he dicho antes, la mejor estrategia es el uso de la información, pero más que facilitar simplemente la información necesaria, hacer que el sujeto genere y encuentre sus propios datos. Uno se convence más fácilmente de la información que ayuda a generar y además no se olvida. De una manera constructivista, mejor que facilitar a alguien respuestas, es ayudarle a que las encuentre por sí mismo. Evidentemente este proceso ha de ser tutelado y las informaciones encontradas han de ser sometidas a discusión y crítica. No todo lo que se encuentre en Internet o se vea por televisión es cierto.
Quizás un ejemplo práctico de lo anteriormente expuesto sea la siguiente actividad creada con Webquest: ¿Qué sabes del cannabis?.



Y para terminar tan musicalmente como empezamos os dejo con un excelente tema del grupo Mecano. Se titula "Esto no es una canción" y la letra merece la pena:


La primera vez apenas me gustó
Fue por la nariz
Por no decir que no
Que el no es de cobardes
Y a los dieciseis
Se prueba como es de hondo
El rio con los dos pies

La segunda vez, me fue gustando mas
Senti su poder
Su sensación de paz
Y a los pocos meses
Me empecé a picar
Yo siempre pensé que lo podria controlar

Lo de dejarlo ya lo intentado mas de una vez
Y mas de cinco y mas diez
Pero no hay forma no hay manera
Con la mierda del caballo no hay quién pueda

Olerla es
Meter los pies

Cuando no quedó ya nada que robarles
Me empecé a chutar
Delante de mis padres
Pero me agobiadan
Venga a preguntar
Dinos hijo mio: Qué es lo que hemos hecho mal

Lo de dejarlo ya lo intentado mas de una vez
Y mas de cinco y mas diez
Pero no hay forma no hay manera
Con la mierda del caballo no hay quién pueda

Si estas enganchao
Te quedan dos de dos
Robar pa comprar
O venderla y sisar
Y las dos terminan antes o después
Con el culo roto y el sida en Carabanchel

Lo de dejarlo
Lo de dejarlo...

Y esto ya sí que estodo por hoy. Espero que todo te haya resultado interesante. Mañana más.

Si te gustó la película y quieres que te avisen si la emiten por televisión, pulsa este enlace.

Saludos,




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