AVISO IMPORTANTE

AVISO: Las informaciones contenidas en este blog pueden desentrañar importantes aspectos del argumento, incluso del final de la película en cuestión.
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lunes, 22 de marzo de 2010

Shutter Island

Confieso que Shutter Island consiguió despistarme. Conste que lo digo como algo positivo. A medida que la iba viendo fui formulando varias hipótesis que luego se vieron rechazadas o confirmadas sólo a medias. Es de esas películas que tienen un final esclarecedor y con una última escena que te deja pensativo.

En resumen, una buena historia, bien desarrollada y dirigida por Martin Scorsese, que te mantiene atento todo el tiempo y, sobre todo, que te deja con ganas de hablar de ella al salir del cine.

Parece una historia más complicada de lo que en realidad es y quizás a alguien le asuste un poco la trama psicopatológica, pero la verdad es que, tal y como está planteada, se entiende muy bien porque no se mete en demasiados tecnicismos.

En definitiva es la historia de Teddy Daniels, un agente judicial, brillantemente interpretado por Leonardo DiCaprio, que acude con su ayudante, Mark Ruffalo, a una remota institución psiquiátrica en la que están internados peligrosos delincuentes con serios trastornos mentales.

Ambientada a mediados de los años cincuenta, nos encontramos en una institución fría, asfixiante, claustrofóbica… Esta mezcla de manicomio y cárcel está situada en una escarpada isla, a dieciocho kilómetros de la costa. Una de las muchas que hay en las proximidades de Boston.



Parece un entorno totalmente seguro, pero de él se ha escapado misteriosamente una interna sin que parezca haber ninguna explicación posible. Enseguida te das cuenta de que hay algo más. Los guardianes y el personal médico mantienen una actitud reservada, poco colaboradora y hasta hostil con los dos agentes. La teoría de la conspiración aflora y tal parece que Daniels y su ayudante no saldrán vivos de la institución.

Antes de seguir he de hacer ahora una advertencia. Al contrario de muchas de las películas que comento, ésta es bastante actual y puede que aún no la hayas visto. Si ese es tu caso deja de leer ahora, pues quiero hablar de varios aspectos del desarrollo que es mejor que los veas tú mismo, sobre todo, el final, que es una de las partes más logradas.

Bien, como decía antes, el sórdido ambiente y la actitud de aparente complicidad de todo el personal parecen explicarse por una teoría conspirativa. Algo extraño ocurre en la isla, todos lo quieren ocultar y Rachel Solando, la fugada, parece que es la clave.

En un momento, la propia Rachel afirma: “Los médicos dicen que estás loco y si defiendes lo contrario sólo corroboras su diagnóstico. Una vez que te han declarado demente, cualquier cosa que hagas formará parte de ese estado. Si se te ocurre protestar sufres negación. Si te asalta el miedo, paranoia”.

Tal parece que los agentes judiciales están investigando demasiado, así que llegas a pensar que la mejor manera de detenerles será internándoles a ellos mismos. En aquel entorno todo parece posible y nadie hará caso de dos locos.


Pero esa especie de versión moderna de “Corredor sin retorno” no parece estar demasiado lejana. Es evidente que algo le ocurre al agente Daniels. Tiene ensoñaciones en las que revive vívidamente pasajes del pasado, de la guerra concretamente. Además periódicamente tiene alucinaciones en las que ve a su mujer, fallecida en un incendio, que le previene de acontecimientos y le dice lo que debe hacer.

La situación se va complicando a medida que más misterios se van añadiendo a la investigación. La conspiración parece cierta y el que Daniels consiga salir de la institución, improbable.

Y es que es cierto que el agente tiene alucinaciones. Puede padecer trastorno de estrés postraumático por lo que vivió en la guerra y además se siente culpable por la muerte de su mujer y por no haber evitado la de sus hijos. La situación le ha trastornado, sufre un trastorno psicótico, probablemente esquizofrenia. Él fue agente, pero ahora es un interno de la institución. Está sometido a un tratamiento farmacológico a base de Clorpromazina, pero no responde adecuadamente a él porque se ha fabricado una historia para dar sentido a todo lo que le ha pasado y eso interfiere en su proceso curativo.

El doctor Cawley (Ben Kingsley) ha montado un psicodrama para hacerle salir de su fantasía. Una especie de “role-playing”, para que Daniels vea lo incongruente de su historia y asuma la realidad. Es su única oportunidad. Si la medicación no funciona tendrán que dejar paso a la cirugía. Es un paciente muy violento, ya ha agredido a varias personas en la institución. De no encontrar una solución rápida le practicarán una lobotomía.

Pero al final el proceso funciona y el “agente” recuerda todo lo que pasó. La representación ha sido un éxito, ahora sabe que Daniels es un personaje inventado, en realidad es Andrew Laeddis. Fue él quien mató a su mujer cuando vio que había ahogado a sus tres hijos y desde entonces la culpa lo persigue.

Por fin la terapia farmacológica puede tener una oportunidad de éxito. Pero Laeddis, que se ha fabricado toda una historia para huir de la realidad, ahora tampoco está dispuesto a aceptarla. Ante la opción de asumir los hechos y curarse o de negarlos y seguir siendo un “loco”, prefiere la segunda. Por muy dura que parezca, la última escena de la película, es una representación, ahora consciente, para conseguir que le hagan una lobotomía. Es la única manera que le queda de salirse con la suya, de persistir en su postura inicial, de seguir negando la realidad.

Las últimas frases de Laeddis son significativas: “Este lugar hace que me pregunte qué seria peor. Vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno”. Ya sabemos qué eligió.



Y bien, una última cuestión antes de terminar. ¿Te acuerdas de la nota que encuentran en la habitación de Rachel?. Había dos frases escritas en ella: “La ley de los 4” y “¿Quién es el 67?”.

Son pistas para guiar a Daniels – Laeddis en su investigación introspectiva. Una le hace investigar sobre el paciente 67 para que descubra que es él mismo. La otra también lleva en la misma dirección. Le indica por una parte que Rachel y Dolores son la misma persona e igualmente sucede con Teddy y Andrew.



El doctor Cawley se lo demuestra a Daniels con la ayuda de una pizarra. Y aunque se lo dice, mucha gente no repara que está hablando de “La ley de los 4”.

Saludos,



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lunes, 23 de febrero de 2009

Drogas desde dentro

En esta ocasión no os hablaré de cine, pero ya que hemos tratado en diversas ocasiones el tema de las drogas en este blog, os adjunto esta noticia por si estáis en Palma y os interesa asistir.

Mañana día 24 de febrero se realizarán dos conferencias en el centro Caixa Forum Palma (Plaza Weyler 3, 07001 Palma de Mallorca) dentro del título general de "Drogas, desde dentro" tratarán en concreto de:

"Drogas y cerebro", a cargo de Rafael Maldonado, catedrático de Farmacología en la Universidad Pompeu Fabra.

Y "Engánchate al deporte", a cargo de Julio Alberto Moreno, ex jugador del Barça, experto en adicción y rehabilitación.

La primera comenzará a las 19:00 y a continuación será la segunda. Ambas son gratuitas y van dirigidas a un público general.

Saludos.

lunes, 13 de octubre de 2008

Réquiem por un sueño (lo que no querrías saber sobre las drogas)

Cuando haces campañas de prevención a veces tienes la tentación de emplear recursos impactantes, fundamentalmente imágenes. Accidentes aparatosos en las de tráfico, cánceres en las del tabaco o personajes degradados en las de las drogas. Esto es un arma de doble filo, pues las imágenes desagradables no nos gustan, tendemos a apartar la mirada y el mensaje no llega.

De todas maneras, de vez en cuando conviene remover un poco las conciencias, así que hoy os traigo una película un tanto dura para hablar sobre el tema de las drogas, pero ya veréis que se le puede sacar mucho partido. Se trata de “Réquiem por un sueño”, una película de la que quizás lo que más os suene, no es un chiste, es su excelente banda sonora.

Con ella aprovecharé para hacer un cine forum, igual que con “Crash”, pero en esta ocasión os daré algunas respuestas, las mías, a los puntos de reflexión. Si vosotros tenéis algo más que añadir ya sabéis que éste es un espacio abierto.

Recordad también que si queréis algo más “blandito” sobre este tema le podéis echar un vistazo a “28 días”.


FICHA TÉCNICA

Título original: Requiem for a dream

País y año: USA, 2000.

Director: Darren Aronofsky (la película suya que más me ha impactado es Pi, fe en el caos)

Guión: Hubert Selby Jr. Adaptado de su propia novela del mismo título.

Protagonistas:

- Ellen Burstyn (en “W.”, la última película de Oliver Stone, interpreta el papel de Bárbara Bush. También hemos podido verla en The wicker man, La fuente de la vida, La telaraña de Carlota, en diversas producciones de televisión y en series como Ley y Orden).

- Jared Leto (El señor de la guerra, Alejandro Magno, La habitación del pánico, American Psycho, Inocencia interrumpida, El club de la lucha, La delgada línea roja)

- Jennifer Connelly (La veremos junto a Keanu Reeves en el remake de Ultimatum a la Tierra, que se estrenará en diciembre. La podemos recordar en Un cruce en el destino, Diamante de sangre, Juegos secretos o La huella, entre otras).

- Marlon Wayans (Pequeño pero matón, Ladykillers, Scary movie 1 y 2, Experimento chiflado…).

Música: Clint Mansell (también ha compuesto la música de otras películas de Aronofsky, como Pi o La fuente de la vida). Seguro que conoces su excelente tema “Lux aeterna”, leitmotiv de esta película.

Fotografía: Matthew Libatique (igualmente, también trabajó con Aronofsky en Pi y La fuente de la vida)

Duración: 102 minutos.

Premios: Lo más notable quizás sea la nominación de Ellen Burstyn como mejor actriz en la edición de los Oscar de 2001.


Argumento:

Harry (Jared Leto) es un joven como tantos otros. Vive en los suburbios de Nueva York. Está muy unido a su novia Marion (Jennifer Connelly) y a un amigo, Tyrone (Marlon Wayans). Los tres consumen drogas, aunque su relación con esas sustáncias no es demasiado problemática, sólo las emplean para colocarse de vez en cuando.

La situación no sería demasiado complicada si no fuese porque ninguno tiene trabajo y Harry tiene que empeñar habitualmente las pertenencias de su madre, Sara (Ellen Burstyn), para conseguir droga.

Sara es viuda y su existencia, triste, está mediada por su gran afición a los concursos de televisión y por la relación con su hijo que se le está yendo de las manos.


Planteada esta situación, asistimos a dos historias paralelas que se entrecruzan. Por un lado la de Harry, su amigo y su novia. A ellos se les ocurre dar un golpe de timón a su vida y triunfar de una manera fácil. Pretenden comprar una cantidad de heroína, cortarla y revenderla ganando el doble de lo que invirtieron. Procedimiento que seguirán hasta que consigan una buena partida que les retire de las calles y Marion, que es diseñadora de modas, podrá montar su propio negocio.


Su plan parece funcionar y durante un tiempo el dinero no para de ingresar, lo que les proporciona un acceso fácil a droga de buena calidad. Pero la desafortunada coincidencia de una lucha entre bandas y el aumento de la presión policial, les hace perderlo prácticamente todo cuando ya se habían acostumbrado a ello.

Su anteriormente idílica existencia se reduce ahora a intentar encontrar la cantidad suficiente de droga para pasar el día. Se ven obligados a plantearse cualquier recurso que les ayude a conseguir la sustancia, al precio que sea.



Por el otro lado, la historia de Sara es aún más impactante. Un día recibe una llamada que le avisa que ha sido seleccionada para salir en uno de los programas de televisión que ella sigue. La ilusión de su vida puede verse cumplida y quiere estar bien para cuando ocurra. Tiene que perder unos cuantos kilos para salir guapa en pantalla.

Le cuesta seguir un régimen para perder peso, así que recurre a un médico del que la han hablado, que emplea unas pastillas que te hacen no pensar en la comida.


Los comprimidos son a base de anfetaminas. Sara está feliz, animada y pierde peso. A medida que progresa el tratamiento va encontrando que las pastillas no le hacen tanto efecto como antes, así que aumenta la dosis por su cuenta, cayendo en una sobredosificación que la lleva a la psicosis.


Bien, no os voy a contar nada más de la película. Si la habéis visto ya sabréis cómo termina la historia y si no, tampoco es muy difícil de imaginar. Convendréis conmigo en que el argumento parece un poco forzado y exagerado. Me refiero a que a un grupo de personas es difícil que tantas cosas les vayan tan mal al mismo tiempo, pero es que si no nos lo contasen así la historia no sería tan impactante. Además, también he de deciros que conozco casos peores, así que no nos rasguemos las vestiduras y vamos a ver algunos puntos interesantes.


Puntos de reflexión para el debate:

- ¿Qué sabes de las drogas?.
- Si se sabe que las drogas tienen efectos negativos ¿por qué se siguen consumiendo?.
- Si las drogas son tan perjudiciales ¿por qué hay tanta gente de prestigio que las utiliza?.
- ¿Cuál es la droga más peligrosa?.
- ¿Qué diferencia hay entre tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia?.
- ¿Cuáles son las fases de la adicción?.
- ¿Por qué ha bajado el consumo de heroína?.
- Si el problema es la situación asociada a la ilegalidad ¿por qué no se legalizan?.
- ¿Por qué se habla de drogas ilegales si el consumo no está penalizado?.
- Si el tabaco es legal ¿por qué no lo es la marihuana?.
- Si los nativos del altiplano andino necesitan consumir “coca” ¿por qué se dice que es tan mala la cocaína?.
- ¿Es verdad que el éxtasis líquido es un medicamento y que tiene muchos menos problemas que el éxtasis en pastillas?.
- ¿Los medicamentos son drogas?.
- ¿Son malos los tratamientos de adelgazamiento?.
- ¿Qué postura debemos tomar frente a alguien que decide consumir drogas?.
- ¿Qué es la “reducción de daños”?, ¿es efectiva?.
- ¿Cuál es la mejor manera entonces de hacer una prevención efectiva?.

Bien, medita un poco sobre estos puntos y seguidamente mira si estás de acuerdo conmigo:

- ¿Qué sabes de las drogas?. En general creemos que tenemos un conocimiento suficiente. Es mucha la información que sobre el tema hay a nuestro alrededor y tendemos a dar por sentado que con eso basta. En realidad no sabemos tanto como creemos, fundamentalmente porque bastantes de esas informaciones que manejamos no son absolutamente ciertas. Muchas veces son datos sesgados e interesados.
Según la Organización Mundial de la Salud, “Droga es cualquier sustancia que provoca en el individuo que la consume cambios de conducta, de carácter y, sobre todo, pérdida de libertad para dejar de consumirla”. Son muchas las sustancias que entran en esta definición y muchos los efectos que pueden producir en el organismo.


- Si se sabe que las drogas tienen efectos negativos ¿por qué se siguen consumiendo?. Lo primero que tenemos que reconocer es que las drogas tienen un efecto agradable y placentero que es sumamente atractivo. Este efecto además es inmediato, con lo que se refuerza positivamente la conducta del consumo.
Por el contrario, los efectos negativos que todos sabemos que tienen, se presentan mucho después que los positivos. Esta dilatación temporal hace que se le pierda el miedo a la sustancia y que aunque asumamos que el efecto negativo llegará, confiemos en que pase mucho tiempo hasta que eso ocurra. “Ya sé que el tabaco mata lentamente, pero como yo no tengo prisa…”.
Además, una vez que se ha establecido la adicción el consumo se realiza prácticamente sin pensar, por lo menos sin meditar sobre ello.


- Si las drogas son tan perjudiciales ¿por qué hay tanta gente de prestigio que las utiliza?. Es cierto que muchos intelectuales y artistas consumen este tipo de sustancias, incluso alardean de ello o les atribuyen parte de su proceso creativo. Bien, cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que quiera, y si se tiene el dinero suficiente y la posibilidad de acceder a sustancia de calidad, puede que la relación con las drogas no se complique. El problema es que no todos tenemos tanto dinero y facilidades de recursos, e incluso contando con ellos se pueden llegar a casos de finales no demasiado felices. Intervienen muchos factores no sólo económicos, sino también psicológicos y personales.


- ¿Cuál es la droga más peligrosa? Piénsalo, te doy un poco de tiempo, tic tac, tic tac, tic tac.
No sé qué has contestado, pero te diré un par de datos. En España la sustancia que más muertes directas causa es el tabaco y la que más problemas sociales genera es el alcohol. Entre las dos consumen más recursos sanitarios que todas las demás sustancias.
Dirás que es cuestión de estadística, que hay muchísimos más consumidores de tabaco y de alcohol que de las otras sustancias, así que es normal que los afectados sean más, pero que eso no quiere decir que sean las sustancias más peligrosas. Bien, es cierto, tienes razón. Pero también es conveniente que pienses en lo que te digo.
Ahora, por no eludir mi propia pregunta, te diré que para mí la droga más peligrosa es la heroína, por sus propias características psicoactivas y por la vía de administración que normalmente se emplea. Aunque te advierto que a esa pregunta mucha gente contestaría de otra manera distinta.



- ¿Qué diferencia hay entre tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia? Son esas características que hacen que las drogas tengan esa “pérdida de libertad para dejar de consumirla” de la que hablaba antes. De una manera sencilla:
Se llama tolerancia al hecho de que cada vez tengamos que ingerir más cantidad de sustancia para conseguir el mismo efecto. Se debe a que el organismo cada vez adquiere más eficacia en los procesos de metabolización del producto.
La dependencia se produce cuando ya el organismo se ha acostumbrado a la sustancia y se necesita ingerirla para encontrarse bien. Puede ser física, cuando el organismo ha alterado su metabolismo para “funcionar” con la sustancia y ya “no sabe” hacerlo sin ella. O psicológica, cuando lo que ocurre es que el individuo ha asociado el consumo de una sustancia a una determinada conducta y cada vez que se encuentra en la misma circunstancia consume esa sustancia, pues ya se ha acostumbrado a que las dos ocurran juntas. Es lo que le pasa al fumador que se ha acostumbrado al cigarrito de después de comer y si le falta ese cigarrito parece que no ha comido bien.
El síndrome de abstinencia es el malestar que se produce en el organismo cuando, después de haberle acostumbrado a que funcione con una determinada sustancia, luego se la suprimimos. Es lo que vulgarmente se llama “mono” y el más típico es el de la heroína, aunque aseguran que el más duro es el del tabaco.

- ¿Cuáles son las fases de la adicción? Difiere según los autores. Para mí fundamentalmente son tres:
Inicio, en la que se prueba la sustancia, por diversos motivos, curiosidad, deseo de experimentar sensaciones nuevas, presión del grupo…
Mantenimiento. Experimentamos los efectos agradables de la droga y todavía no se han presentado los desagradables. Se tiene sensación de dominar el problema, de que se puede usar la sustancia y dejar cuando se quiera. Es que lo a veces se denomina como “noviazgo”.
Adicción propiamente dicha. El organismo se acostumbra a la sustancia y luego le resulta difícil prescindir de ella. En muchas ocasiones el motivo de seguir consumiendo no es obtener el placer de la droga sino evitar el “mono”.

Evidentemente no todos los que prueban “drogas” pasan por estas tres fases, algunos las dejan nada más probarlas, otros lo hacen en la fase de mantenimiento, todo depende de las características personales y de las motivaciones del individuo.
Lo complicado viene cuando se alcanza la tercera fase, la de adicción.

- ¿Por qué ha bajado el consumo de heroína?. Afortunadamente, en España la tendencia es a la baja en la mayoría de las drogas de abuso. Respecto a la heroína quizás sea por lo que os decía antes, la percepción de riesgo asociada a esa sustancia se ha visto enormemente aumentada. Primero porque hemos visto muchos ejemplos de gente degradada y destruida por esa droga, que llegan a hacer lo que sea por conseguirla. Y segundo, por las enfermedades asociadas a su vía de administración, hepatitis y fundamentalmente SIDA, aunque también son frecuentes otras infecciones bacterianas que pueden causar lesiones gangrenosas como la fascitis necrotizante que se le forma a Harry en el brazo.



Pensemos que la administración intravenosa de sustancias que se han producido de manera clandestina y sin control en cuanto a pureza, composición e higiene, es muy problemática y que tenemos que contar no sólo con la propia peligrosidad de las sustancias, sino también con la de las impurezas fruto del deficiente proceso de elaboración y las sustancias de corte que se le añaden para aumentar las ganancias.

Un ejemplo, todos hemos leído en ocasiones una noticia que hace unos años era tristemente frecuenta y que nos contaba la aparición del cadáver de un heroinómano muerto por sobredosis, que aún tenía incluso la jeringuilla clavada. Pues bien, en la inmensa mayoría de los casos esa muerte no era por sobredosis, sencillamente porque la cantidad de heroína necesaria para producir la muerte no es soluble en el volumen de una jeringuilla de insulina, que es la que normalmente se emplea. La muerte era producida por una intensa reacción alérgica a las impurezas contaminantes que se inyectó y a las que ya estaba previamente sensibilizado por consumos anteriores.

- Si el problema es la situación asociada a la ilegalidad ¿por qué no se legalizan? Cuando me hacen esta pregunta siempre contesto que afortunadamente no soy yo el que tiene que decidir sobre eso. Reconozco que esto es una manera sutil de eludir la contestación directa: NO LO SÉ.


Por una parte tendría sus ventajas. La pureza e higiene de la sustancia y su elaboración estarían garantizados. La venta controlada, igual que en el tabaco y el alcohol, hay quien incluso afirma que así el estado podría sacar más dinero en impuestos. Las mafias de traficantes dejarían de presionar para el consumo, pues el precio bajaría muchísimo y se podría adquirir las sustancias de calidad garantizada en sitios autorizados.
Por otra parte tendríamos bastantes inconvenientes difíciles de solucionar. Recordemos que hemos dicho que las sustancias que más recursos sanitarios consumen son el tabaco y el alcohol, las ya legales. Tendríamos que evitar que se llegase a lo mismo si se legalizasen las otras. Además tendría que ser una postura tomada coordinadamente por todos los países, por lo menos de un entorno determinado. De lo contrario se produciría un notable “efecto llamada” que generaría importantes problemas, por lo menos sociales. Pensemos por ejemplo en las quejas de los vecinos de los “cofee shop” de Holanda, algo de lo que pocas veces se habla.


- ¿Por qué se habla de drogas ilegales si el consumo no está penalizado?. En España el consumo privado no está penalizado, el consumo en lugares públicos puede conllevar multas de hasta 6.000 euros.
Además se consideran delito el tráfico, el cultivo, la elaboración y cualquier actividad que favorezca el consumo ilegal, pudiendo ocasionar penas de hasta veinte años de cárcel.


- Si el tabaco es legal ¿por qué no lo es la marihuana? Normalmente se añade “que es una sustancia natural, ecológica y terapéutica”. Bueno, la respuesta es la misma de antes: NO LO SÉ, aunque me atrevería a aventurar que es una cuestión cultural.

Me refiero a que el tabaco es conocido y usado en nuestra cultura desde que fue traído de América, hace más de quinientos años. Hemos crecido con él y está insertado en nuestras costumbres y tradiciones. Lo mismo pasa con nuestra otra droga legal, el alcohol. Todas las culturas han fermentado sustancias para obtener bebidas alcohólicas y lo han hecho desde la prehistoria. Difícilmente encontramos actos sociales que se precien en los que no se sirva alcohol.



La marihuana no es culturalmente nuestra, nos ha llegado hace relativamente poco tiempo y, de momento, no está insertada en nuestra cultura, al igual que las otras drogas ilegales que tampoco lo están.
De todas maneras, lo curioso es que se nos añada lo de que es una sustancia “natural y terapéutica” como argumento para justificar su consumo libre.
En primer lugar, que algo sea natural no quiere decir que no sea peligroso. Hay muchísimas sustancias naturales que son mortales, por ejemplo el curare, plantas como la cicuta o setas como la Amanita phalloides.
En segundo lugar, es cierto que se están probando los efectos terapéuticos del Tetra Hidro Cannabinol (THC), la principal sustancia del cannabis. Parece que los resultados son esperanzadores y que quizás en un futuro no muy lejano se puedan incorporar al arsenal terapéutico medicamentos con este principio activo. Los que ahora se están ensayando tienen la forma de aerosol sublingual o de cápsulas de gelatina. En ningún caso se fuma la planta o compuestos de ella.
También tenemos que tener en cuenta que en farmacia hay multitud de sustancias terapéuticas que serían muy peligrosas si su consumo fuese incontrolado.


Por último, no me voy a meter ahora en los efectos psicoactivos del cannabis, pero sí quiero apuntar dos consideraciones finales sobre este tema.
Una, fumar un porro tiene muchos más efectos nocivos que fumar un cigarrillo de tabaco.
Dos, el THC es una sustancia que se acumula en el tejido graso de nuestro organismo y se va eliminando muy lentamente. Un consumidor habitual que deje de fumar marihuana hoy, estará dando positivo en las analíticas de orina para detección del consumo durante un mes.
Resumiendo, una cosa es que el tabaco sea nocivo y sea legal, pero si legalizamos la marihuana estaremos legalizando una sustancia igualmente nociva.

- Si los nativos del altiplano andino necesitan consumir “coca” ¿por qué se dice que es tan mala la cocaína? La coca que consumen son las hojas de la planta “Erythroxylum coca”. Se hace masticando la hoja o en infusión y se ha usado para mitigar las sensaciones de hambre y cansancio. Recordemos que se está a mucha altitud y el cuerpo no responde bien ante la falta de oxígeno. El uso de una sustancia estimulante puede ser de ayuda, aunque no es estrictamente cierto que se necesite, de hecho el consumo fue promovido por los conquistadores españoles para lograr un mayor rendimiento de los nativos.
La cocaína es una sustancia que se obtiene de las hojas de coca, en las que está en una riqueza que no llega al uno por ciento. Es un potente estimulante del sistema nervioso central, actuando sobre la liberación de un neurotransmisor, la dopamina. Su consumo en un principio se restringía a personas de nivel social alto, que también la empleaban para mantener su nivel de rendimiento. Se consideraba que no tenía prácticamente efectos nocivos y que no producía dependencia. Actualmente su consumo se ha generalizado, se ha visto que produce una gran dependencia psicológica y la demanda de atención médica de los consumidores de cocaína ha superado a los de heroína.


- ¿Es verdad que el éxtasis líquido es un medicamento y que tiene muchos menos problemas que el éxtasis en pastillas? El éxtasis es una cosa y la mayoría de las cosas que venden en las discotecas es otra, sea en pastillas o el polvitos para diluir en agua. Son los problemas que tiene el mercado clandestino.


El éxtasis es un derivado anfetamínico ( Metilen Dioxi Meta Anfetamina, MDMA) que tiene propiedades estimulantes y alucinógenas. Se suele vender en comprimidos (vulgarmente “pastillas”) con logotipos troquelados que nos sirven para identificarlas. El hecho de que se venda en comprimidos de apariencia profesional da la falsa seguridad de que es un producto de elaboración controlada, pero en comprimidos de igual forma y aspecto se pueden encontrar muchas variaciones en cuanto a composición y riqueza, lo que puede originar serios problemas de sobredosis.


El llamado “éxtasis líquido” es una sustancia que se utilizó en medicina como anestésico y su uso ha decaído porque es muy difícil de separar las dosis terapéuticas de las tóxicas. Es un depresor del sistema nervioso central (todo lo contrario que el anterior) que tiene por nombre Gamma Hidroxi Butirato, GHB. Se comercializa en polvitos que se disuelven en agua y se beben a sorbos. La dificultad de dosificar una sustancia de estas características es alta y los problemas intoxicación son muy frecuentes.

- ¿Los medicamentos son drogas? Algunos sí otros no. Muchos de ellos pueden englobarse dentro de la definición de droga de la OMS que citaba antes. Pero hay unas características fundamentales de los medicamentos que no hemos de olvidar.
Se prescriben por un especialista, el médico, y se dispensan bajo la supervisión de otro especialista, el farmacéutico, con un fin determinado y con unas pautas de dosificación y tiempo de utilización establecidas.
Si este proceso se respeta, normalmente no hay problemas respecto a la utilización. Si se salta y se consume el medicamento en dosis no adecuadas o cuando no está prescrito, se pueden presentar los mismos efectos y problemas que cualquier droga.

Como ejemplo pensemos en el inteligente y mordaz doctor House, con todo lo listo que es resulta que es adicto a un analgésico con efectos estupefacientes.


Además, hay sustacias que hasta hace relativamente poco tiempo estaban registradas y se utilizaban como medicamento y ahora se han retirado del uso clínico por la gran cantidad de efectos "no deseados" que originan. Es el caso de las ya mencionadas anfetaminas.

- ¿Son malos los tratamientos de adelgazamiento? Hay personas para las que adelgazar es difícil y se recurre a cualquier cosa que ayude a hacerlo, normalmente con mayor rapidez que la adecuada. Si se quiere adelgazar lo mejor es ponerse en manos de un especialista (endocrinólogo) que supervise el proceso.
Lo que ocurre es que ha habido medicamentos que han sido bastante problemáticos, por ejemplo los que llevaban anfetaminas, que podían ocasionar problemas tanto a las personas que las empleaban como tratamiento prescrito, como a aquellas otras que las consumían sin necesitarlo, simplemente porque llevaban dichas anfetaminas.

- ¿Qué postura debemos tomar frente a alguien que decide consumir drogas? A mi juicio lo mejor que podemos hacer es promover el acceso a la información. Los consumidores de drogas manejan mucha información sesgada por los propios interesados en fomentar el consumo y el “boca a boca” de un consumidor a otro tampoco ayuda demasiado. El prohibir conlleva el problema de que normalmente lo prohibido es más apetecible, así que tampoco se arregla demasiado.
Lo mejor entonces es informar de manera clara, imparcial y sencilla sobre las características, efectos y consecuencias de las drogas. No hay que ocultar que estas sustancias pueden producir un placer sumamente intenso e inmediato en el consumidor, pero tampoco que las consecuencias negativas, normalmente más tardías, acaban llegando.

- ¿Qué es la “reducción de daños”?, ¿es efectiva?. Cualquier información que ayude a evitar el consumo “sin ton ni son” es efectiva. Pero cuando hablamos de sustancias ilegales, tenemos que tener en cuenta que su elaboración es clandestina y el control de calidad nulo. Por mucho que se nos informe de las características de una sustancia, difícilmente podremos prevenir problemas si no conocemos la dosis en la que está ni las otras sustancias “de corte” que contiene.

- ¿Cuál es la mejor manera entonces de hacer una prevención efectiva? Pues como he dicho antes, la mejor estrategia es el uso de la información, pero más que facilitar simplemente la información necesaria, hacer que el sujeto genere y encuentre sus propios datos. Uno se convence más fácilmente de la información que ayuda a generar y además no se olvida. De una manera constructivista, mejor que facilitar a alguien respuestas, es ayudarle a que las encuentre por sí mismo. Evidentemente este proceso ha de ser tutelado y las informaciones encontradas han de ser sometidas a discusión y crítica. No todo lo que se encuentre en Internet o se vea por televisión es cierto.
Quizás un ejemplo práctico de lo anteriormente expuesto sea la siguiente actividad creada con Webquest: ¿Qué sabes del cannabis?.



Y para terminar tan musicalmente como empezamos os dejo con un excelente tema del grupo Mecano. Se titula "Esto no es una canción" y la letra merece la pena:


La primera vez apenas me gustó
Fue por la nariz
Por no decir que no
Que el no es de cobardes
Y a los dieciseis
Se prueba como es de hondo
El rio con los dos pies

La segunda vez, me fue gustando mas
Senti su poder
Su sensación de paz
Y a los pocos meses
Me empecé a picar
Yo siempre pensé que lo podria controlar

Lo de dejarlo ya lo intentado mas de una vez
Y mas de cinco y mas diez
Pero no hay forma no hay manera
Con la mierda del caballo no hay quién pueda

Olerla es
Meter los pies

Cuando no quedó ya nada que robarles
Me empecé a chutar
Delante de mis padres
Pero me agobiadan
Venga a preguntar
Dinos hijo mio: Qué es lo que hemos hecho mal

Lo de dejarlo ya lo intentado mas de una vez
Y mas de cinco y mas diez
Pero no hay forma no hay manera
Con la mierda del caballo no hay quién pueda

Si estas enganchao
Te quedan dos de dos
Robar pa comprar
O venderla y sisar
Y las dos terminan antes o después
Con el culo roto y el sida en Carabanchel

Lo de dejarlo
Lo de dejarlo...

Y esto ya sí que estodo por hoy. Espero que todo te haya resultado interesante. Mañana más.

Si te gustó la película y quieres que te avisen si la emiten por televisión, pulsa este enlace.

Saludos,




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domingo, 5 de octubre de 2008

Viaje alucinante al fondo de la mente (tres hurras por el traductor)

Hay investigadores que hacen similitudes entre el cerebro y el universo. Salvando las distancias, la complejidad de ambos es inmensa y dicen que el porcentaje de lo que conocemos de ellos es prácticamente el mismo, apenas hemos empezado a aventurarnos por nuestro entorno más inmediato.

Lógicamente, ese desconocimiento ha provocado siempre fascinación y es un fenómeno común en las culturas el buscar vías para trascender y encontrar explicaciones para los grandes enigmas de nuestra existencia, quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Siento que caigo en un tópico, pero es que es así.

Hechiceros, chamanes, brujos, sacerdotes y también científicos han recurrido a todo tipo de mecanismos e instrumentos para profundizar en su conocimiento. Y cuando lo que se investiga es la mente, la consciencia, lo que nos encontramos es sorprendente.

Para reflexionar sobre todo ello, podemos ver la película que en España se estrenó como: “Viaje alucinante al fondo de la mente” (Altered states). Por cierto, me vuelvo a reafirmar en la expresión que encabeza este artículo. ¡Ole! ¡ole! y ¡ole! por el traductor, “¿para qué conservar el insulso título original si a mí se me ha ocurrido uno mejor?”, debió pensar el buen hombre.

FICHA TÉCNICA

Título original: Altered states

País y Año: USA, 1980, se estrenó el día de navidad.

Director: Ken Russel (Tommy, La pasión de China Blue, Gothic, Mahler La sombra en el pasado, La pasión de vivir, El cerebro de un billón de dólares…).

Protagonistas:

- William Hurt (El increíble Hulk, En el punto de mira, El buen pastor, Una historia de violencia, El manantial de la eterna juventud, Dune…).

- Blair Brown (quizás nos suene más por su aparición en algunas series de TV, últimamente Fringey, Ley y Orden, Urgencias y Smallville, aunque también la hemos visto en otras películas como La fuerza de vivir, La sombra de la sospecha, Space Cowboys…).

- Bob Balaban (Sin reservas, Hasta que el cura nos separe, La joven del agua, Ellos y ellas, Truman Capote…).

- Charles Haid (rostro habitual de muchas series de TV como, Nip/Tuk, Mentes criminales, Turno de guardia, Policías de Nueva York o Se ha escrito un crimen).

Música: John Corigliano


Fotografía: Jordan Cronenweth


Premios:

- Oscar: Nominación en 1981 a la mejor música y sonido.

- Saturno (premios de la Academia de Ciencia Ficción y Fantasía): Gana en 1981 el premio a la mejor puesta en escena.

- Globo de Oro: En 1981, William Hurt nominado como artista del año.

Argumento:

Está basado en la novela de Sidney Aron Chayefsky del mismo título (Altered States) y nos cuenta las peripecias de un investigador para profundizar en el estudio de la consciencia. Se trata de Eddie Jessup, catedrático de Fisiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cornell.

El profesor Jessup es una persona complicada, hasta los dieciséis años era creyente cristiano, siendo frecuentes en él las visiones místicas. A partir de esa edad, a raíz de la muerte de su padre, pierde la fe y desaparecen las visiones.

Tiene la teoría de que en el fondo de nuestra mente se encuentra no sólo nuestro propio inconsciente, sino el de toda la raza. Si somos capaces de profundizar lo suficiente podremos acceder a los recuerdos de nuestros más remotos antepasados.

Parten del estudio de la esquizofrenia y las alucinaciones que padecen los pacientes. Prueban sustancias como la dimetiltriptamina (DMT), que se encuentra de forma natural en el cerebro como neurotransmisor y se puede extraer de diversas plantas usadas habitualmente en ritos místico religiosos. Tiene potentes efectos psicodélicos y se le atribuye la capacidad de dotar de imágenes a los sueños.


Comienzan a experimentar con cámaras de aislamiento sensorial, primero con estudiantes, pero luego es el propio Jessup el que se empeña en probar en sí mismo lo que se siente. En estas cámaras se empiezan a presentar alucinaciones despues de permanecer algún tiempo en ellas.

Luego Jessup participa en ceremonias chamánicas en las que en una tribu de México, los indios Hinchi, le dan a probar a un brebaje hecho a base de amanita muscaria y otros hongos autóctonos. Se suponía que su alma regresaría a la primera alma, pero sólo tiene unas raras visiones, de las que no sale muy convencido, aunque consigue que le den una muestra de la sustancia para analizarla y sintetizarla y poder seguir experimentando con ella en su laboratorio.


Empleando esa sustancia en el entorno controlado del tanque de aislamiento de su laboratorio, las alucinaciones se van haciendo cada vez más interesantes y profundas. Jessup siente que su consciencia retrocede en el tiempo y quiere experimentar hasta dónde es capaz de llegar.

La investigación se convierte en su obsesión y siente que la regresión no sólo es mental, si no también genética y física. Según sus propias palabras “He dejado de ser un simple observador, me convierto en uno de ellos”.

A partir de aquí nos adentramos en una especie de historia de Jekyll y Hyde, el profesor Jessup y el homínido en el que se convierte. Algo que no queda claro si es una realidad o si es un mal “viaje” del que cuesta salir. Es un aspecto que no me interesa demasiado y dejo el tema a la interpretación de cada uno. En todo caso ya sabéis que en estas páginas tenéis espacio para exponer vuestros propios comentarios.


Lo que fundamentalmente me interesa es reflexionar sobre los recursos que se emplean en el film, las cámaras de aislamiento sensorial y las drogas alucinógenas, como sistemas para estudiar la mente. Ya sé que ambas cosas se investigaron profusamente en los años sesenta y ahora ya no están en uso, pero como experiencia es interesante.

Los tanques de flotación (los que vemos en la película) son muy relajantes y hasta terapéuticos. Otros tipos que implican el aislamiento sensorial total son más inquietantes y se han utilizado incluso como sistema de tortura en interrogatorios. Todo depende del tiempo que te tengan en esa situación y la posibilidad que tengas de salir de ella cuando lo desees.

En ambos casos, el cerebro compensa la falta de estímulos creando vívidas alucinaciones. Por mi parte a veces me he preguntado qué se sentiría en una situación así, incluso me atreví a plasmarlo en un cuento al que, si tienes curiosidad, puedes acceder pulsando sobre el título: "Un momento de ironía". Aunque me temo que si de verdad quiero experimentarlo, me tendré que apuntar a Total Isolation, algo parecido a un reality show que organizó la BBC, sometiendo a un grupo de voluntarios a cuarenta y ocho horas de aislamiento en las instalaciones de un bunker nuclear abandonado. Un "Gran Hermano" un tanto soso, me temo.

El empleo de sustancias para alterar la consciencia es algo que parece estar más a nuestro alcance. Para abundar en ello permitidme que use algunas imágenes del documental "Los pioneros psicodélicos", que emitió el Canal Historia y que narra las experincias de un grupo de investigadores del Hospital Saskatchewan, Canadá. Es un excelente contrapunto a la película.


Como apuntaba antes, muchas culturas las han empleado con fines místicos y religiosos. En la película se nos habla de la amanita muscaria y se nos presenta una región donde está muy extendido el uso del peyote. Pero no hace falta rebuscar mucho para encontrar recursos alucinatorios, cosas que se encuentran habitualmente en nuestra despensa, como la lechuga, la nuez moscada o algunas variedades de salvia lo son. Y si queremos apurar más el tema hay que apuntar que mediante el ayuno y la meditación también se puede llegar a experiencias alucinatorias, como ya descubrieron nuestros místicos.


Pero de lo que quiero hablar ahora es del LSD. Recuerdo que a finales de los 60 si alguien te hablaba de drogas se estaba refiriendo fundamentalmente al LSD. Era la época de la revolución cultural hippy y la psicodelia estaba de moda. Por cierto, esta palabreja, “psicodelia”, se le ocurrió al psiquiatra británico Humphrey Osmond que allá por el año 1956 mantenía correspondencia con el escritor visionario Aldous Huxley. El escritor le había propuesto algunas palabras para definir las experiencias de la mente tras la ingestión de distintas sustancias. A Osmond le gustó la idea, pero propuso una nueva denominación que se basaba en las palabras griegas psique (ψυχη), mente y delein (δηλειν), revelar o manifestar. Así, las sustancias psicodélicas son las que revelan o ponen de manifiesto la mente.


Huxley había escrito en 1932 una novela (Un mundo feliz) que, igual que Orwell, nos presentaba un futuro inquietante en el que, entre otras cosas, la felicidad se lograba mediante la ingestión de una sustancia, sin efectos secundarios, que se llamaba “soma”.

Conoció las investigaciones de Osmond sobre sustancias alucinógenas y en un encuentro que tuvieron en 1952 el psiquiatra le facilitó mescalina, que provocó en el escritor una experiencia inolvidable, fruto de la cual surgió el conocido ensayo “Las puertas de la percepción” y Huxley se convirtió en un convencido defensor de este tipo de sustancias. Recomendaba sobre todo su uso a personas con convicción absoluta en sus ideas, para que comprobasen por sí mismos que existían otras realidades alternativas que quizás merecía la pena explorar.

Como el profesor Jessup de la película, Osmond tenía la teoría de que los esquizofrénicos generaban de manera incontrolada en su cerebro sustancias alucinógenas que les producían la enfermedad. Para estudiar sus efectos y entender lo que pasaba en la mente de los pacientes, empezó a recolectar y estudiar todo tipo de sustancias naturales con esos efectos.

En el Hospital Saskatchewan de Weyburg, Canadá (parece ser que en otros países no estaban dispuestos a admitir sus teorías) formó equipo con otro psiquiatra, el canadiense Abram Hoffer. Juntos iniciaron una línea de investigación que llamó la atención de todo el mundo.


Estudiando cerebros de esquizofrénicos identificaron el adrenocromo, una sustancia procedente de la oxidación de la adrenalina, que tenía los efectos que buscaban, pero que era muy inestable y difícil de manejar en el laboratorio, por lo que siguieron experimentando con sustancias naturales. Y lo hacían sobre ellos mismos, pues era la mejor manera de entender lo que pasaba en la mente de sus pacientes.


Más adelante empezaron a experimentar también con LSD, una sustancia que hacía más de diez años que había sintetizado un químico suizo, el recientemente fallecido Albert Hofmann, trabajando para los laboratorios de Sandoz en Basilea y que era un fármaco poco empleado y altamente potente.


Cuenta el propio Hofmann que estando un día trabajando en su laboratorio se encontró indispuesto y se tuvo que ir a su casa. Se sentía mareado y tremendamente agitado. Cuando se acostó tenía la sensación de estar en un estado de embriaguez, aunque no era desagradable. Lo que le llamó la atención era la fuerza y la viveza de las cosas que imaginaba, en un estado de ensoñación en el que, con los ojos cerrados, podía percibir una corriente sin fin de imágenes fantásticas, pero muy nítidas, como las que se ven en un caleidoscopio. Y en este estado estuvo Hofmann por lo menos dos horas.

Le achacó los efectos a la sustancia que estaba manejando, el preparado 25 de ergot semi sintético a base de dietilamida del ácido lisérgico (LSD-25), producto que en muy pequeñas cantidades produce el "Claviceps purpurea" un hongo que parasita el centeno y que por su forma recibe el nombre de cornezuelo. Es altamente tóxico y en la Edad Media había provocado muchísimas muertes, algunas asociadas a alucinaciones y locura.

Hofmann pensó que si ni siquiera había ingerido la sustancia y le había provocado esos efectos, es que debería ser muy potente. Así que puso en práctica su teoría ingiriendo 0,25 miligramos de LSD, una cantidad que sería bastante pequeña para cualquier otra droga pero que a nuestro avispado químico le produjo catorce horas de alucinaciones.

Sus compañeros de Sandoz casi no creían lo que Hofmann les contaba así que lo probaron también, con idénticos resultados.

Hoffer y Osmond empezaron a trabajar con LSD en 1952, primero empleándolo ellos mismos (parece algo recurrente esto de que los investigadores de sustancias alucinógenas las empleen ellos mismos ¿por qué será?) y después en sujetos sanos, con el conocido objetivo de saber qué pasa en la mente de un esquizofrénico. Se probaron también distintos tratamientos para paliar estos efectos en los sujetos experimentales, pensando que si se tenía éxito también se podrían aplicar a los pacientes verdaderos.


Declaraciones de Abram Hoffer


Sus investigaciones llamaron la atención de mucha gente, entre ellas el conocido psicólogo estadounidense Duncan Blewett.

En 1954 empezaron a trabajar con alcohólicos. La idea era que el LSD les podría hacer experimentar, antes de que ocurriera definitivamente, la psicosis que les esperaba si seguían consumiendo. Los resultados que obtuvieron fueron sorprendentes y contrarios a las predicciones. Los alcohólicos tuvieron trascendentes experiencias positivas en las que comprendieron sus motivaciones hacia la bebida y en las que experimentaron por sí mismos que existen alternativas diferentes, que están al alcance de cualquiera y que para ser feliz no es necesario huir de la realidad en la que se vive y mucho menos emborracharse.

De los tres mil alcohólicos severos con los que trabajaron se recuperaron aproximadamente la mitad, todo un éxito sobre todo teniendo en cuenta que Alcohólicos Anónimos recuperaba la quinta parte.

Parecía que se abrían las puertas de la terapia psicodélica con perspectivas esperanzadoras. En 1959 el psicólogo Blewett y el médico Chwelos publicaron el "Manual Terapéutico para el uso de la Dietilamida del Ácido Lisérgico-25", la obra más completa que existe todavía sobre el tema.

En los años 60 la revolución contracultural hippy popularizó el uso del LSD, habiendo gran cantidad de personajes populares y de prestigio favorables a su uso. Como el psicólogo Timothy Leary, profesor de la Universidad de Harvard, que más que favorable, era entusiasta acérrimo.


El problema es que el LSD es una sustancia peligrosa y que no se puede emplear de manera general y sin un cuidadoso control. Pero cuando algo es muy popular es también muy difícil de controlar. Empezó fabricarse de manera clandestina, con todos los problemas que ello conlleva respecto a la pureza y riqueza de un producto de semejantes características.

En la prensa se empezaron a airear casos de malas experiencias con LSD, psicosis permanentes e incluso suicidios. La controversia afectó a las investigaciones y al mismo tiempo que se disminuía el acceso a la droga legal, aumentaba la facilidad con la que se conseguía el producto clandestino, siendo muy popular entre los universitarios norteamericanos.

Su uso clínico se prohibió en 1962, quedando como sustancia experimental, con la que se puede investigar pero no usar terapéuticamente ni mucho menos comercializar.


El gobierno de Estados Unidos dictaminó en 1966 que la tenencia de LSD era delito y en 1967 lo hizo el de Canadá. Los trabajos del Saskatchewan quedaron suspendidos.

En España, actualmente su uso es clandestino, estando penalizado su fabricación, tráfico y tenencia en cantidades mayores que las del consumo propio.

Y hasta aquí estas reflexiones sobre la experimentación con sustancias alucinógenas. Si te interesó la película y quieres que te avisen cuando la emitan por televisión, pulsa este enlace.

Si te interesa saber más sobre las experiencias del hospital Saskatchewan te recomiendo que busques el documental “Los pioneros psicodélicos”, lo emitió el Canal Historia.

Si quieres leer algo sobre drogas en general puedes consultar el libro “Drogas y Cerebro”, Solomon H. Synder, Prensa Científica, Barcelona 1992.

Y no se te olvide visitar la página de Antonio Escohotado sobre la Historia General de las Drogas.

Saludos,



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