AVISO IMPORTANTE

AVISO: Las informaciones contenidas en este blog pueden desentrañar importantes aspectos del argumento, incluso del final de la película en cuestión.
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martes, 14 de abril de 2009

La clase - Entre les murs

Adolescencia, multiculturalidad y educación

Imagina un instituto en un barrio de las afueras de París. Tienes que enseñar lengua a chicos de de 14 años. La mayoría son hijos de inmigrantes y son de todos los orígenes, los hay magrebíes, subsaharianos, antillanos, asiáticos… Algunos no conocen bien el idioma. Pocos se sienten identificados y menos aún integrados en la cultura de acogida. ¿Cómo te plantearías las clases?.

Probablemente con muy buenas intenciones, como los profesores de esta película. Pero la docencia es una profesión difícil, les envidiamos por las vacaciones, pero pocas veces pensamos que llevar bien una clase de chicos no conflictivos es bastante difícil. Si lo son, puedes comenzar a plantearte que lo de las vacaciones igual no es suficiente. Piensa además que los chicos de la película no son excesivamente problemáticos y que la situación planteada no es del todo ficticia. En cualquier colegio público de nuestro país te encuentras con una diversidad semejante.



Trailer de "La clase"


Y de eso pensé que iba a ir la película, de la problemática generada por la diversidad, del afrontamiento de la multiculturalidad. Pero no, esos son aspectos que componen el escenario pero no son parte del problema. Los principales conflictos los genera la actitud de algunos chicos, “pasotas” y descarados a partes iguales, que no cesan de poner en tela de juicio los métodos y la autoridad de los profesores. Ello hace cundir el desánimo en algunos docentes y la aparición de ansiedad y estrés, junto con claros síntomas de “burnout”, cosa que es bastante frecuente en las profesiones vocacionales, sobre todo cuando los desengaños del trabajo diario frustran el entusiasmo inicial.

Todo ello se nos cuenta en un docudrama sobre la novela “Entre les murs”, de François Bégaudeau, que encarna a François, el profesor de lengua protagonista de la película. El libro está basado en las propias experiencias de Bégaudeau y el hecho de que él mismo protagonice la película es algo que contribuye a dar mayor credibilidad a lo que estamos viendo.

Las escenas transcurren totalmente en el instituto y casi siempre en la propia clase, pero contrariamente a lo que pueda parecer en un principio, ello no hace que la película sea monótona. De hecho el ambiente interior es tan intenso que no echas de menos escenas de la vida de los protagonistas fuera de las aulas. El instituto es el mundo en el que ocurre todo.

Y lo que ocurre está cargado de tensión, pero no porque haya problemas de racismo en un entorno tan variado. Como apuntaba antes, la multiculturalidad es algo que todos tienen asumido y ojo, que digo multiculturalidad y no interculturalidad, porque se admite y se convive con las peculiaridades culturales de los demás sin que ello genere especiales problemas, pero no hay transvase cultural de unos a otros, no hay un espacio común ni un aprovechamiento de las experiencias y vivencias de los demás. Ni siquiera un intento de integración en la cultura de acogida, que es criticada por unos y otros, en una especie de xenofobia contraria.

Así en el retrato de los personajes no nos encontramos el “moro”, el “negro”, el “chino”, etc., sino el “listillo”, el “chulito”, el “pasota”, el “raro”... es decir como en cualquier colegio. En ese ambiente entonces la tensión viene por factores asociados a la adolescencia, así que son inherentes a la edad que tienen los alumnos y a la etapa por la que están pasando, no a su distinta procedencia racial o cultural.

Ya hemos hablado en ocasiones de la adolescencia y de la función evolutiva que cumple. El adolescente ha de encontrar su propio espacio vital y delimitarlo a costa del espacio de los demás, así es normal que surjan problemas entre los propios muchachos y por supuesto también con los profesores.

Por todo ello, la adolescencia puede ser considerada como un factor de riesgo que facilita la realización de determinadas conductas problemáticas, pero no debemos olvidar que también es un paso obligado para la formación de la personalidad del adulto y que como consecuencia de ese paso podremos adquirir las experiencias y valores necesarios para afrontar el futuro con éxito. Por lo que también es conveniente que consideremos esa adolescencia como un factor de protección.



Montaje de fotos


Además, de todo conflicto se pueden y se deben sacar consecuencias positivas. Huir del conflicto implica negar problemas que tarde o temprano habrá que resolver, así que es mejor enfrentarse a la situación y resolverla.

Algo así debe pensar el propio François que incluso aprovecha los agrios debates verbales que se desatan en la clase para analizar cómo expresa cada uno sus ideas y si sus frases coinciden con lo que en realidad quieren decir, aprovechando así las discusiones para que los chavales aprenda algo.

Y es que es un profesor curioso, que no rehúye el debate ni cuando los alumnos se meten con él directamente, ni cuando cuestionan sus decisiones, a veces de manera maleducada y poco respetuosa. Sin embargo, monta el cólera cuando en medio de una discusión Souleymane le tutea. No sé, llámalo transferencia de la ira, la gota que colmó el vaso o lo que quieras.


Bueno, ya sabes de qué va la película. Pretende no ser una más de las muchas que hay de ambiente estudiantil. Es un buen intento de reflejar la situación que se vive en las aulas de países como el nuestro, aunque siempre encontraremos que le falta algo para ser real. Ese algo variará en función de nuestra propia experiencia en los ambientes educativos. Pero tenemos que reconocerle la buena intención de hacernos pensar y poner en tela de juicio nuestras propias ideas sobre la educación, la adolescencia y el magisterio como vocación.

Si quieres leer más información sobre "La clase" pulsa en este enlace o en este otro para acceder a una entrevista con François Bégaudeau.

Saludos,



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lunes, 29 de septiembre de 2008

Kinsey, hablemos de sexo (y practiquémoslo)

Que aburrido sería el mundo sin el sexo. Es que está detrás de todo. La publicidad, la moda y el humor, por citar sólo una pequeña muestra, no serían lo que son sin el sexo. Y nosotros tampoco, claro está.

Pensar que algo tan fundamental ha sido y es tabú en tantas culturas… Sin ir más lejos, en la cristiano occidental que, por suerte o por desgracia me ha tocado vivir, es que todo lo que a uno le gusta resulta que es inmoral, ilegal o engorda, como bien afirma el dicho popular.

Evidente error este de intentar preservar las buenas costumbres prohibiendo. Todos sabemos que las cosas no permitidas son las más apetecibles. De todos modos, la naturaleza es muy sabia y no se anda con tonterías, por eso ha asociado el mecanismo de la reproducción al sexo, la actividad natural más placentera y así se ha asegurado la supervivencia de la especie, incluso en la épocas más “difíciles”, superando todo tipo de contingencias. Pues el motivo sexual es uno de los que más frecuentemente está detrás de la conducta de las personas.

Para hablar de estos temas os he traído la película “Kinsey, el hombre que desnudó América” (aunque yo prefiero la traducción del título en inglés: Kinsey, hablemos de sexo). Se trata de una cinta del año 2004, dirigida por Bill Condon, en la que se nos narra con bastante exactitud la biografía de Alfred Kinsey y las vicisitudes de su investigación.

También os presento algunas imágenes del documental “Alfred Kinsey, el científico del sexo”, que emitió hace un par de años la cadena Documanía (acualmente Odisea) y que os recomiendo ver, porque es un buen complemento a la película. Entre otras cosas, te permite poner imágenes reales a las personas que intervinieron en la historia y a los lugares en los que se desarrolló.

Kinsey está interpretado en la película por Liam Neeson, que le da un aire serio y de permanente preocupación, como a todos sus personajes. Era zoólogo, especializado en entomología, para gran disgusto de su padre, un rígido y conservador predicador metodista, profesor de mecánica, que quería que Alfred siguiese sus pasos.

La escena en la que el padre hace que Alfred, siendo menor de edad, vaya a una tienda a comprar tabaco y, si se lo vendían, denunciar al tendero es rigurosamente cierta. Y la de sus sermones imagino que también.




Educado en semejante ambiente, no es extraño que Kinsey tuviese algunos problemas con el sexo, pero al contrario que a su padre, los estudios de biología y su interés por los insectos, le llevaron a abrir su mente y a aceptar la diversidad como forma viable de expresar la sexualidad.

En 1938, siendo ya profesor de entomología en la Universidad de Indiana, se percató de la falta de información que tenían los estudiantes sobre el sexo y le propuso al rector, Herman Wells, dar un curso sobre matrimonio, idea que Wells no se atrevió a aceptar, dejando el tema de la educación sexual a Thurman Rice, un médico detractor de Kinsey que ya daba un curso de higiene en la universidad.



Tal parece que las clases de Rice no eran excesivamente convincentes y que el procedimiento de inducir miedo no era demasiado pedagógico. Los propios estudiantes reclamaron informaciones más claras y útiles, de tal manera que al final Wells no tuvo más remedio que dar un voto de confianza a Kinsey y dejarle hacer su curso sobre matrimonio. Fue un bombazo, una auténtica revolución en la tranquila comunidad universitaria de Indiana. Recordemos que nos encontramos en 1938, años de preguerra en la américa puritana.



Esta escena, dramatizada para la película, resulta evidente e intencionadamente atractiva, incluyendo el chiste final. Pero no se debió diferenciar demasiado de lo que sintieron los estudiantes asistentes, a juzgar por las imágenes que vemos en el documental.



Estas imágenes tienen un cierto sabor añejo, pero quizás estés de acuerdo conmigo si opinas que respecto al conocimiento hemos avanzado bastante poco. Muchos de nuestros jóvenes y adolescentes le han perdido el miedo al sexo, pero no es que estén mucho mejor informados. Y entendámonos, información hay muchísima más que entonces, pero el que esa información llegue y sea asimilada es otra cosa.

Volviendo a Kinsey, el éxito de sus cursos y sus antecedentes como entomólogo, le hicieron plantearse el objetivo de su vida, estudiar la conducta sexual de los estadounidenses. Y tal como hiciese con las avispas, se puso a recopilar casos, cuantos más mejor pues estaba convencido de que cada uno era diferente de los demás. Material tenía con todos los alumnos de sus cursos y cuando se acabaron estos siguió con los demás estudiantes y luego con el personal de la universidad. Imagino que el bueno de “Prok”, como le llamaban, se convirtió en una pesadilla para todos los que pasaban por allí.

Formó a tres investigadores en su particular metodología de trabajo y entre los cuatro iniciaron entusiasticamente la investigación.



El rector Wells, ante las quejas recibidas, le dio un ultimátum. Si quería seguir con su curso tenía que dejar las investigaciones, o si seguía con las investigaciones dejar el curso. Kinsey decidió seguir de lleno con las investigaciones y contando con la financiación adecuada, se lanzó a hacer entrevistas por todo el país.



Con ese equipo totalmente entregado, ellos y sus mujeres participaban activamente en las investigaciones, incluso haciendo de “conejillos de indias”, recopiló más de cinco mil historiales de hombres, con los que en 1948 publicó el Informe Kinsey sobre la sexualidad masculina, todo un éxito de ventas del que se editaron más de doscientas mil copias.

Kinsey y sus investigadores se hicieron tremendamente populares y animados por el éxito emprendieron la elaboración del informe sobre la sexualidad femenina, que se publicó en 1953 después de haber entrevistado a seis mil mujeres.


El resultado fue aún más impactante que el del primero y resumiendo ambos, tenemos que:

- Más del 90% de los hombres y del 60% de las mujeres se ha masturbado alguna vez.

- Aproximadamente la mitad de los hombres y mujeres casados han practicado el sexo oral.

- El 37% de los hombres entrevistados experimentaron alguna vez un orgasmo homosexual después de la adolescencia. Por el contrario, sólo un 13% de mujeres habían experimentado algún orgasmo homosexual en la misma época.

- Casi la mitad de la población masculina ha mantenido relaciones sexuales con hombres y mujeres en su vida adulta.

- La mitad de los hombres casados y la cuarta parte de las mujeres han tenido alguna experiencia sexual fuera del matrimonio.

- Hasta un 98% de los hombres y la mitad de las mujeres han tenido relaciones sexuales antes del matrimonio.

- El 10% de las mujeres nunca había llegado al orgasmo en sus relaciones sexuales.

- El 69% de los hombres ha tenido alguna vez experiencias con prostitutas.


Sirva esto como muestra para imaginar la controversia que se formó. Si bien Kinsey se hizo mucho más popular, también aumentaron mucho sus enemigos. Le surgieron detractores por todas partes. Se cuestionaron sus métodos de investigación, argumentando que ante la falta de un proceso realmente estadístico, sus resultados estaban sesgados.

Más aún, en plena caza de brujas de McCarthy, se le acusó de no facilitar los datos que tenía sobre homosexuales y comunistas, como si fuesen lo mismo.

En fin, después de tantísimo éxito se le retiraron los fondos para sus investigaciones y tuvo que pasar los últimos años de su vida intentando conseguir financiación. Murió en 1956 a los 62 años.

Es cierto que los métodos de Kinsey adolecieron de una falta de rigor estadístico, pero es que no creía en el muestreo de probabilidades. Él se basó en conseguir cuantos más historiales mejor e hizo un trabajo ímprobo, aun así sus entrevistados eran en su mayoría de población acomodada y raza blanca, haciendo mucho énfasis en la población homosexual.

Se echan de menos entonces datos de minorías raciales, incluida la negra y de poblaciones económicamente desfavorecidas, incluso de segmentos religiosos que, por sus convicciones, jamás contestarían a las preguntas propuestas. Además no tuvo en cuenta aspectos como las diferencias culturales o el amor, cosas difícilmente medibles.

Quizás lo más curioso, es que los expertos estadísticos afirmaron que con un muestreo aleatorio de cuatrocientas personas se habrían obtenido unos resultados más fiables y sin sesgo alguno.

Lo que no podemos negar es que Kinsey despertó un interés por la investigación de la sexualidad, acercándola a los laboratorios, donde ya la tomaron otros investigadores como William H. Masters y Virginia E. Johnson, que siguieron aportándonos más datos y sorpresas.

Bueno, más adelante podremos seguir hablando de sexo, material no falta. Si de momento quieres ver la película y que te avisen cuando la emitan por televisión, pulsa este enlace. El documental es más difícil, pero si me entero de cómo consguirlo también os avisaré.

Saludos,



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domingo, 7 de septiembre de 2008

Las tres caras de Eva (el Trastorno de Personalidad Múltiple)

Las tres caras de Eva fue otra de las películas que comentamos en un cine fórum en el Centro Asociado de la UNED en Palma de Mallorca. Los alumnos la eligieron entre una lista que les pasé, porque se citaba este film en alguno de los textos de Psicopatología que tenían que estudiar.

De hecho la película es un clásico sobre el popular Trastorno de Personalidad Múltiple, denominación que aparece en el título de estas líneas por ser mucho más conocida que la actual: Trastorno de Identidad Disociativo (TID), patología que, como ya veremos, le debe mucho al cine.

Los trastornos psicológicos quedan muy bien en la pantalla. Los personajes que los sufren nos enternecen, nos sorprenden, nos asustan… Así que no es de extrañar que aparezca tanto “pirado” (con perdón) en las películas.

Pero dentro de esa panoplia de psicopatologías que nos ofrece el cine, el TID es uno de los más populares, mucho más de lo que su incidencia real justificaría su aparición en los films.

Es más, la incidencia de este trastorno es bastante baja y la inmensa mayoría de los casos se da en Estados Unidos (quizás por la cultura y por el sistema terapéutico), entre mujeres que suelen asimismo padecer un trastorno de estrés postraumático. No se conocen muy bien sus causas y hay quien dice que puede estar inducido por el propio terapeuta y sus técnicas.

La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) incluye el entonces llamado Trastorno de Personalidad Múltiple en su Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), también conocido como DSM, en 1980, hasta entonces no se había considerado necesario. Pero el gran número de casos que se produjo en Estados Unidos después de un fenómeno mediático, la publicación en 1973 del best-seller “Sybil” (la historia, basada en la realidad, de una chica maltratada en la infancia por su propia madre, que luego llegó a desarrollar hasta dieciséis personalidades) y la emisión en 1976 de la adaptación que se hizo para televisión, hizo que la APA se replantease la cuestión.


Antes de que sigas adelante permíteme hacerte recapacitar sobre lo que acabas de leer. Hasta 1976 los casos de personalidad múltiple eran casi anecdóticos. Desde entonces crecen como la espuma, pero sólo en un país que se conmovió por la emisión de un telefilm. Y semejante impacto consiguió que algo que era una anécdota fuese institucionalizado… Como se diría popularmente “¡Que fuerteee!”.

Bien, sigamos. En 1994 se cambia la denominación a Trastorno de Identidad Disociativo, dando más importancia a la “disociación” que a la “multiplicidad”.

Actualmente en la última versión del DSM (IV TR), considerado hoy en día como el texto básico para el diagnóstico y clasificación de trastornos mentales, se nos dan estas pautas para determinar la existencia de TID:


Criterios para el diagnóstico deF44.81 Trastorno de identidad Disociativo

A. Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo).

B. Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.

C. Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario.

D. El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., comportamiento automático o caótico por intoxicación alcohólica) o a una enfermedad médica (p. ej., crisis parciales complejas).

Nota: En los niños los síntomas no deben confundirse con juegos fantasiosos o compañeros de juego imaginarios.


En la práctica se observa que cada una de las identidades tiene su propia historia personal, con sus características peculiares, recuerdos, sentimientos, etc. Incluso se dan casos con características físicas y fisiológica distintas (por ejemplo diferente propensión a enfermedades, agudeza visual o auditiva…) y a veces se asume un distinto sexo.

Una de las personalidades es la principal o dominante, las otras que concurren son secundarias y pueden llegar a ser hasta más de cien.

Suele aparecer por lo menos una que es seria y formal y otra que es la opuesta, más infantil y conflictiva. El cambio de una a otra suele ocurrir en momentos de tensión y puede ser muy rápido y difícil de percibir.

Algunas veces estas personalidades se conocen y se relacionan entre sí, llevando una existencia en ocasiones armónica y en otras ocasiones bastante problemática. Frecuentemente este conocimiento no es simétrico y algunas personalidades saben de la existencia de otras, pero estas otras no saben de la existencia de la primera.

Aunque en algunas ocasiones una personalidad puede estar consciente mientras que la que tiene el control es otra, lo normal es que estos cambios originen episodios de amnesia, en los que no se sabe qué se ha hecho en el tiempo en el que actuaba la otra personalidad. Esto hace que la existencia del sujeto sea bastante… “complicada”.

Como decía antes, es frecuente encontrar un trastorno de estrés postraumático subyacente al TID, en muchas ocasiones por abusos sexuales durante la infancia. La creación de otras personalidades sería entonces un mecanismo de defensa mediante el cual el sujeto se distancia de la experiencia traumática.

El tratamiento, recordemos que la mayoría de casos se presentan en Estados Unidos, se realiza mediante psicoanálisis e hipnosis, para poder acceder a cada una de las personalidades e intentar aunarlas.

Obviamente, el cine se ha hecho cargo de todas estas características y ha encontrado una mina argumental para contar historias truculentas, en las que el malo de la película era una de las identidades de un personaje del que no sospechábamos en absoluto. Un “as en la manga” de los guionistas que ha dado mucho de sí y que ha permitido tanto acercamientos dramáticos como humorísticos a la misma historia. Pensemos en la múltiples versiones que desde 1920 se hacen de la novela de Robert Louis StevensonEl extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde”. Y en las versiones humorísticas que con mayor o menor ingenio hicieron Jerry Lewis y Eddie Murphy de “El profesor chiflado” (1963 y 1996 respectivamente).



Pero en Las tres caras de Eva el acercamiento es distinto. Tipo documental periodístico. Se nos plantean unos hechos basados en la realidad, presentados y narrados por el propio Alistair Cooke, un conocido periodista y comentarista de radio, que en aquella época tenía un programa de análisis de la actualidad y que posteriormente también intervendría en algunas series de televisión.

La historia se basa en el libro que los psiquiatras Corbett Thipgen y Hervey M. Cleckly escribieron sobre una paciente suya, Christine "Chris" Costner-Sizemore, que había acudido a su consulta tras el fracaso de otros médicos para encontrar explicación a los fuertes dolores de cabeza que padecía. Chris, educada, tranquila y sosegada, sorprendió a los doctores al revelar en consulta otra personalidad distinta, mucho más dinámica y descarada.

En el film, Joanne Woodward da vida a Eva White, la joven dócil y recatada. A Eva Black, la personalidad seductora y descarada. Y a la definitiva Jane, la personalidad que surge en la terapia y que será definitiva para la curación.

En el siguiente video vemos a Nunnally Jhonson hablando de la película y sus personajes.



Buscando información para completar estas líneas encontré en YouTube (qué sería de nosotros sin la red), un vídeo que supuestamente los doctores Thipgen y Cleckly grabaron a su paciente en sus tres identidades. Dudo de la autenticidad de la filmación, de la que no he podido obtener más datos, pero en todo caso me ha parecido suficientemente interesante como para poneros el enlace e insertarlo aquí. Si alguien puede conseguir más detalles le agradeceré que me los pase o los cuelgue como comentario.


Y digo que dudo de la grabación, fundamentalmente porque la verdadera “Eva” (Chris) llegó en realidad a desarrollar más de veinte personalidades diferentes, como contó en las memorias que publicó sólo un año después, bajo el pseudónimo de Evelyn Lancaster y que se tituló “La cara final de Eva”. Más tarde publicó otro bajo su verdadero nombre y que se llamó “Yo soy Eva”. Siendo el final de la historia real no tan feliz como el de la película.


La película: director y actores:

- Nunnally Johnson. Además fue el guionista y entre su filmografía encontramos: El hombre que entendía a las mujeres y La viuda negra. Fue nominado cuatro veces al Oscar.

- Joanne Woodward. Filmografía: Philadelphia, Harry e hijo, Con el agua al cuello, El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas, Quinientas millas, Desde la terraza, Largo y cálido verano y Sybil.
Ganadora de un Oscar y otros 27 premios más de cine.

- David Wayne. Su cara nos suena más por su intervención en múltiples series de televisión como: Las chicas de oro, Vacaciones en el mar, Se ha escrito un crimen, Con ocho basta, Dallas, Hawai 5-0, Ironside, etc. Fue nominado para el Emmy.

- Lee J. Cobb. Filmografía: El exorcista, El oro de Mackenna, Las Vegas 500 millones, Éxodo, Doce hombres sin piedad, La ley del silencio, Secreto de familia, El Virginiano (TV). Nominado dos veces al Oscar.


La película (no soy muy extenso porque imagino que la habréis visto y si no, querréis verla vosotros mismos) nos narra lo más escrupulosamente posible la historia de Eva, la aparición de los primeros síntomas, las incidencias de la terapia, la aparición de las otras personalidades y sus características peculiares, terminando con la salida a la luz del problema que originó todo en un principio y que desde entonces Eva se había ocultado. Todo ello facilita la consecución de Jane, la personalidad preponderante, que será la única que tendrá continuidad y una existencia feliz.

Está narrada en un estilo veraz, llano y sencillo, sin recurrir a espectaculares trucos dramáticos, sin embargo la fuerza de la propia historia nos engancha de principio a fin, por lo que es una película ideal para reflexionar sobre el Trastorno de Identidad Disociativo.


Curiosidades de Las tres caras de Eva

- Nunnally Johnson, pensó primero en Judy Garland para el papel de la protagonista, pero al no ser “fiable” se decantó por la entonces poco conocida Joanne Woodward y la impuso ante los ejecutivos del estudio.

- En una entrevista de televisión, June Allyson dijo que también le ofrecieron el papel de la protagonista, pero su marido, Dick Powell, la convenció para no aceptarlo diciendo que sería un fiasco. No sé cómo acabarían las relaciones después de semejante profecía.

- En un principio se propuso a Orson Welles para el papel del Dr. Luther, que finalmente hizo Lee J. Cobb. Pero Welles estaba dirigiendo Sed de Mal (Touch of Evil, 1958) y no aceptó. Welles incluso leyó el guión y dijo a Nunnally Johnson que quienquiera que hiciese el papel principal ganaría el Oscar (Joanne Woodward, de hecho lo ganó). Éste estuvo bastante más acertado en sus predicciones.


- La auténtica Eva, Chris Sizemore, no asistió a los actos del estreno de la película, ni cuando le dieron el oscar a Joanne Woodward, no sé si por deseo propio o por prescripción facultativa. Para remediar esta ausencia, 50 años más tarde se le hizo un homenaje en el Augusta's Imperial Theatre. Así es ahora Chris:



- Los cambios de una identidad a otra se manifiestan con gestos, entornando los ojos, cambiando la voz y con una música de clarinete que anuncia a Eva Black. Estos recursos han sido empleados posteriormente en otras películas.

Igualito que cuando Carlos Jesús cambiaba a Micael…


¡Perdón! Es mi lado oscuro (friki), no he podido resistirlo.



ALGUNOS CASOS REALES DE TRASTORNOS DE IDENTIDAD DISOCIATIVA CITADOS EN LOS MANUALES DE PSICOPATOLOGÍA


- El médico alemán Eberhardt Gmelin describe en 1791 el primer caso conocido, una chica de su país, de unos veinte años, que comenzó un día a hablar en francés e incluso al hablar normalmente lo hacía con acento francés.


- En 1816 se describe el primer caso realmente documentado, el de Mary Reynolds, una joven tímida e introvertida que tras seis semanas de ceguera y sordera inexplicable se despierta siendo otra persona, sin memoria, sin recuerdos, sin saber quien era ni reconocer a nadie, sin saber leer ni escribir, pero siendo una persona muy alegre, extrovertida.

Esta transición de personalidades continúa durante quince años, siempre con estos periodos de letargo entre una y otra.

Al cabo de treinta años desde su inicio, se impone la segunda personalidad que ha tenido que volver a aprender todo desde cero.


- En 1905 Morton Prince describe el caso de Clara Norton Fowler, el más citado en la bibliografía, aunque con el nombre de Christine Beauchamp, una estudiante aplicada y trabajadora, que fue a la consulta quejándose de fatiga.

Desarrolló varias personalidades de características contrapuestas.

La más interesante era Sally, rebelde, juguetona y de mal genio. Siempre estaba consciente, fuese cual fuese la personalidad que actuaba en ese momento. Decía ser un espíritu y de hecho actuaba como si fuese una entidad que en determinados momentos poseyese el cuerpo de Christine.

En ocasiones se dedicaba a incordiar a la personalidad primaria, por ejemplo yendo en el último tren de la noche a alguna población distante y luego devolviendo el control a otra personalidad, para que la otra tuviese que volver andando y sin saber cómo había llegado allí.

Al final de la terapia, se consiguió aunar a todas las personalidades menos a Sally.


- Otro caso curioso fue el de Kenneth Bianchi, asesino en serie de los años 70 en Estados Unidos en principio fue diagnosticado de TID, aunque se necesitó la opinión de varios expertos para determinarlo y siempre hubo bastantes y fundadas dudas.

El asesino era una de las dos personalidades que tenía y que se llamaba “Steve Walker”. Más adelante se comprobó que Bianchi había visto la película Sybil y se inspiró en ella para simular el trastorno y eludir todo el peso de la justicia.

Se procedió a ponerle una trampa para intentar desenmascararlo. De una manera sutil se le informó que en los trastornos de TID siempre suelen aparecer más de dos personalidades. En la siguiente entrevista con el terapeuta, tal y como se esperaba, Bianchi mostró una nueva personalidad, “Billy”, la tercera.

Esta historia inspiró el film “Las dos caras de la verdad”, de 1996.


- En España se registró en 2003 un caso curioso. Se encontró el cadáver de un recién nacido en un contenedor de basura, dentro de una bolsa de deporte. Las investigaciones llevaron hasta una chica de 27 años, que ya había sido madre soltera y que negaba cualquier implicación con el caso. Decía que sólo conocía el suceso por la televisión y afirmaba tener una bolsa igual a la que se había visto en las noticias.

Un reconocimiento médico reveló que había dado a luz muy recientemente, hecho que causó gran sorpresa en la joven, que lo negaba, así como la gente de su entorno.

Siendo la joven condenada y siguiendo el tratamiento en la cárcel, se manifestó una disociación de personalidad aflorando la causante de los hechos relatados.

Los médicos aseguran que la sujeto no fingía.



Bueno, como veréis hay mucho de lo que hablar sobre estos temas, mucha bibliografía que comentar y muchas películas que ver. No pretendo cansaros, pero si buscáis información en la red la encontraréis a raudales, aunque personalmente os recomiendo ser un poco selectivo e ir directamente al excelente artículo de Beatriz Vera Poseck ¡El asesino era yo! o el trastorno de identidad disociativo en el cine. Y si aún queréis más, echadle un vistazo a su libro: “Imágenes de la locura. La psicopatología en el cine” . Calamar Ediciones. Madrid 2006. A mi juicio, lo mejor que sobre psicología y cine se ha publicado en España.

Nada más por hoy.

Si quieres que te avisen cuando pongan Las tres caras de Eva por televisión, pulsa este enlace.

Saludos,





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sábado, 23 de agosto de 2008

Blade Runner

La historia de Blade Runner es curiosa. Está inspirada, que no basada, en la novela “Do Androids Dream of Electric Sheep?” (¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?) de Philip K. Dick, un escritor complicado que ha tenido otras adaptaciones cinematográficas también complicadas, como Desafío Total (Total Recall, Paul Verhoeven, 1990) también ligeramente inspirada en su cuento “We Can Remember It For You Wholesale” (Oferta: Podemos recordarlo para ti). En ambas yo diría que el parecido de la película con la historia literaria es bastante escaso.

De Blade Runner existen muchas versiones, yo conozco cuatro:


- La original, dirigida por Ridley Scott en 1982, con su voz en off y final romántico.

- “El Montaje del Director” de 1992, bastante polémico.

- La edición remasterizada para coleccionistas, de 2002, que al final creo que no salió a la venta

- Y “El Montaje Final”, de 2007, que es la que se está emitiendo últimamente.


Todas cuentan con una banda sonora excepcional creada por Vangelis.

A mí el tema de la voz en off me gusta bastante, creo que quedaba muy bien, le daba un aire de novela negra y ayudaba a la comprensión de la película, pero parece que el propio Harrinson Ford opinaba que si una voz iba contando lo que pasaba, él como detective quedaba bastante mal, opinaba que era mejor introducir elementos adicionales en el guión para que los propios espectadores se enterasen de lo que ocurría viendo la escena, sin necesidad de que nadie lo contase.

La novela original nos presenta una sociedad un tanto paranoica, en las que los animales casi se han extinguido y poseer uno real es un lujo al alcance de muy pocos.

Ridley Scott nos presenta también una sociedad agobiante y decadente, en la que la contaminación de la ciudad no deja ver la luz del sol y en la que la felicidad se consigue por el consumo.

Es interesante el escenario social que se nos plantea, totalmente multicultural, en el que se habla un lenguaje común: “interlingua”, que en realidad fue una idea de Edward James Olmos (el actor que interpretó a Gaff , que ahora es el Almirante Adama de Galactica y que quizás recordemos como el Teninente Castillo de Corrupción en Miami). Pues bien, él se inventó el lenguaje, se lo propuso a Scott que lo aceptó enseguida y se pasaba el rodaje bromeando con los actores en su jerga.

Por cierto, para que sea inteligible por el público, en cada idioma en que se proyecta la película, interlingua tiene palabras de ese idioma y de otros similares. Por ejemplo, nos extrañaríamos si viésemos la versión rusa del film.

En fin, en la película original se redujeron, aunque no suprimieron, las intervenciones de la voz en off, Rick Deckard es el auténtico Blade Runner y tiene un final esperanzador.

En las otras versiones no hay voz en off, nos enteramos, por culpa de un unicornio, de que Deckard es en realidad un pellejudo replicante, aunque él no lo sabe, y que el verdadero Blade Runner es Gaff.

Resulta curioso que una máquina no sepa que lo es, a Rachael le pasa lo mismo y en su memoria han insertado recuerdos de la vida de otro.

De hecho, dado que los replicantes son iguales que las personas, para detectarlos hay que recurrir al test de Voight-Kampff que mide las respuestas emocionales. Nuevamente parece que el tema de las emociones es clave para detectar la inteligencia artificial, o por lo menos así nos lo presentan.

En 1950 Alan Turing diseñó una prueba algo parecida en la que se sometía a una batería de preguntas a alguien que no se veía y que podía ser una persona o una máquina, el objetivo era comprobar cuál de los dos era.

El caso es que la escena en la que Holden somete al test a Leon está muy bien conseguida, me encanta el artilugio para medir la activación fisiológica de los sujetos.


Observa la diferencia entre las reacciones de Leon y las de Rachael cuando también le pasan es test. Ella es más inteligente, pero además es que no sabe que es un androide. Y de hecho se enamora de Deckard, siendo correspondida. ¡Que bonito es el amor entre robots!. Lástima que en las últimas versiones no les dejen ser felices… (lo que ya sería rizar el rizo emocional).

De todas maneras, la escena más humana y emotiva de la protagoniza el líder de los fugitivos, Roy Batty, cuando muere embargado por la tristeza y la resignación pronunciando las palabras más célebres de la película y que denotan que ha desarrollado la capacidad de sentir como nosotros:



Yo he visto cosas que vosotros no podríais creer,
naves de ataque ardiendo más allá de Orión,
rayos C brillando más allá de la Puerta de Tannhäuser…
Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.
Es hora de morir
.”


Para mí y de momento, esto hace de Batty el androide más humano de la historia del cine.

Si quieres que te avisen cuando pongan Blade Runner por televisión, pulsa este enlace.

Saludos,



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