AVISO IMPORTANTE

AVISO: Las informaciones contenidas en este blog pueden desentrañar importantes aspectos del argumento, incluso del final de la película en cuestión.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Felices Fiestas!!! y no dejes que te toquen el güigüischu

En estas fechas en las que los balcones se llenan de colgantes "Papás Noel", las calles de luces sincopadas, las tiendas de gente que gasta dinero que no tiene y las mesas de cosas que no deberíamos comer, mis Álter Ego y yo deseamos que podáis superar estas fiestas sin demasiados traumas, cosa que, a la vista de las circunstancias, no sé si yo mismo conseguiré, aunque empeño le pongo.

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¡¡¡FELICES FIESTAS!!! Y disfruta ahora si puedes, que vete tú a saber si 2009 será mejor.

sábado, 15 de noviembre de 2008

El Experimento (No es bueno que el hombre esté solo ¿o sí?)

Hasta ahora hemos hablado de muchos aspectos que influyen en la conducta humana, pero no habíamos tocado el propio hecho de relacionarse con otras personas. Somos seres sociales, necesitamos estar con los demás y aceptamos unas normas de convivencia que nos facilitan esa relación. Todos tenemos que ceder un poco en nuestras aspiraciones para no perjudicar las aspiraciones de los demás, pero este pequeño sacrificio tiene su recompensa. Abraham Maslow dijo que después de lo que facilita nuestra supervivencia y la seguridad, la afiliación, el estar con los demás, es lo que más nos motiva.

Pero estar con los demás contribuye en ocasiones a modificar nuestra conducta, a veces de manera sorprendente. Para tratar de estos aspectos relacionados con la dinámica de grupos pensé primero en comentaros "El Señor de las Moscas", pero después me decidí por la no menos interesante película alemana “El Experimento”, que nos servirá también para hablar de otros estudios sobre Psicología Social.





FICHA TÉCNICA


Título original: Das experiment

Año: 2001

Duración: 120 min.

País: Alemania.

Director: Oliver Hirschbiegel

Guión: Mario Giordano (Novela "Black Box"), Christoph Darnstädt, Don Bohlinger.

Música: Alexander van Bubenheim

Fotografía: Rainer Klausmann


Reparto:

Moritz Bleibtreu: (Tarek Fahd / prisionero 77) El complejo Baader Meinhof, El destino de Nunik, El elgido, Las partículas elementales, Munich.

Christian Berkel: (Steinhoff / prisionero 38) El otro, El hundimiento.

Justus von Dohnanyi: (Berus)

Andrea Sawatzki: (Doctora Jutta Grimm) El otro, El hundimiento.


Argumento:

Un grupo de veinte hombres, se presentan voluntarios para realizar un experimento sobre la conducta. Estarán en una cárcel simulada, a ocho les asignan el papel de guardia, los otros doce harán de reclusos. Se trata de ver cómo asume cada uno su papel.

La situación, que comienza como un juego, no tarda en degenerar, utilizando los guardias una violencia desproporcionada y escapando al control de los organizadores, que ven que la situación es más interesante cuanto más se complica, pero que no aciertan a ponerle fin a tiempo y cuando lo intentan ya es tarde.

Es muy interesante ver cómo las personas se transforman según el papel que asumen y conforme evoluciona la situación, asistiendo a un duelo de poder entre Tarek, el prisionero 77 y el guardia Berus, un pusilánime al que el mando le viene grande.



Comentarios:

Quizás podríamos pensar que ésta es una de las muchas películas carcelarias de acción que existen, pero en ella es muy interesante comprobar cómo los personajes van experimentando todo un abanico emocional, desde la alegría inical hasta la ira final, pasando por asco, sorpresa, miedo, tristeza y ansiedad, todo lo cual desemboca en tremendo estrés que desencadena la agresividad.

Pero lo más sorprendente de esta historia es que está basada en hechos reales. Bueno, en realidad está basada en la novela Black Box, de Mario Giordano, que a su vez se basa en el conocido Experimento de la Cárcel de Standford.

En 1971 Philip Zimbardo, profesor de la Universidad de Standford, realizó un sorprendente experimento. Quería comprobar cómo personas normales reaccionaban de manera diferente cuando se les sometía a un entorno controlado en el que debían adoptar papeles opuestos.

De veinticuatro estudiantes voluntarios, se asignó al azar a doce de ellos como carceleros y a los otros doce como reclusos, en una prisión simulada que estaba en los sótanos de la Facultad de Psicología.

A los guardias se les dotó de un equipo completo, incluido uniforme, porra y gafas oscuras para impedir el contacto visual. Y a los prisioneros se intentó privarles de todo lo que supusiese un recuerdo con su "vida" anterior. Esta despersonalización incluía llamarse por un número, vestir solamente un camisón y chancletas, etc., exactamente igual que en la película.



El resultado, no sé si sorprendente, fue aterrador. Al poco tiempo de estar en esa situación, una población indistinguible que había sido separada al azar, se convirtió en dos poblaciones absolutamente diferenciadas en su manera de actuar, adoptando papeles autoritarios unos, que trataban con sadismo a los otros.

Hubo motines y actuaciones violentas, que hicieron que el experimento se tuviese que cancelar a los seis días, cuando tenía una duración prevista de dos semanas.

Zimbardo, psicólogo optimista, llega a una conclusión consecuente con su naturaleza: Todos tenemos una parte buena y una mala que nos sirven para reaccionar ante buenas o malas situaciones.

Muy adaptativo, pero escalofriante si pensamos que los que infringieron torturas en Abu Ghraib, Guantánamo o en los campos de exterminio nazi, por citar sólo algunos ejemplos, quizás no eran unos monstruos, sino personas como nosotros pero en una mala situación. Es decir, que lo aterrador es que probablemente cualquiera de nosotros sería un monstruo si se diesen las circunstancias adecuadas.

Mira la entrevista que Eduard Punset hizo al propio Zimbardo en el programa Redes.



El otro trabajo al que se refieren es el sorprendente experimento sobre el comportamiento de la obediencia que hizo Stanley Milgram, un psicólogo de la Universidad de Yale, en el año 1961. Se trataba de estudiar la capacidad de los sujetos para obedecer órdenes, aunque fuesen en contra de sus principios.

En un supuesto estudio sobre el aprendizaje, los sujetos experimentales se distribuían en dos papeles: alumno y profesor. El profesor debería de leer al alumno una lista de pares asociados de palabras (por ejemplo viento - fuerte, casa - hogar, o cosas así). Después de leer la lista completa el profesor iría diciendo sólo uno de los elementos del par, dando tres opciones de respuesta entre las que el alumno debería elegir al correcta. Si fallaba se le debería dar una pequeña descarga eléctrica, aunque de orden creciente, a cada fallo la descarga sería mayor, debiéndolas administrar siempre el profesor.

Os pongo unas escenas de la película francesa "I comme Icare" en las que se escenifica este esperimento con algunas de sus variaciones.




Al principio de la sesión se hace un "sorteo" para asignar aleatoriamente los papeles. Lo que no sabe el sujeto experimental es que el sorteo está amañado y que en todas las papeletas pone "MAESTRO" y que su pareja será en realidad un cómplice de los experimentadores que cuando coge su papeleta dice que le ha tocado "ALUMNO", pero que en realidad no recibirá ninguna de las descargas que administre el maestro. Sólo actuará para dar mayor realismo a la situación, emitiendo quejidos de dolor crecientes a medida que le van aumentando las descargas.

Una vez asignados los papeles se les suministra a los dos una descarga de 45 voltios, para que comprueben lo que van a sentir. Y acto seguido cada uno ocupa su puesto. El alumno sentado tras un panel conectado a sus electrodos. Y el maestro, convencido de su responsabilidad, sentado frente a la consola que gobierna las descargas, con su lista de preguntas y teniendo al lado a un experimentador. El maestro no sabe que él es en verdad el único sujeto experimental y lo que se están estudiando son sus reacciones.

Los experimentadores pensaban que la mayoría de los maestros llegaría a suministrar unos 130 voltios y allí se pararía. Sólo los muy sádicos serían capaces de llegar al máximo de 450 voltios.

En la realidad, al llegar a los 75 voltios, los maestros se ponían nerviosos ante las quejas y súplicas crecientes de los alumnos, pero cuando querían parar, el experimentador que estaba a su lado les decía de manera seria, pero sin subir el tono ni alterarse, cosas como "Es necesario que usted continúe". El proceso se repetía hasta cuatro veces. A la quinta protesta del maestro de no querer seguir, el experimento se detenía.




Bien, el caso es que ningún maestro se detuvo antes de los 300 voltios, cuando ya el alumno casi no daba señales de vida. Y el 65% de ellos llegó a administrar el máximo de 450 voltios. Obteniéndose resultados similares cuando el experimento se realizaba con hombres o con mujeres, aunque éstas referían haber alcanzado un mayor nivel de estrés.

Parece pues que en determinados entornos uno puede acceder a cumplir órdenes que van contra sus propios principios y el negarse a la injusticias no siempre es psicológicamente fácil cuando la orden llega desde una autoridad establecida, pensemos en los casos que se intentan explicar por la Obediencia Debida.



El propio Milgram comprobó esto en una variación que hizo de su experimento, realizándolo en una entidad comercial en vez de en una universidad. En este caso el investigador no parecía estar investido de la misma autoridad y la obediencia decreció a casi el 47%.


Otras variaciones que se hicieron ya las hemos visto en las escenas de "I comme Icare". Cuando hay contacto con la persona a la que se está infringiendo dolor, la obediencia disminuye. Y cuando una tercera persona interviene apoyando al maestro en sus deseos de parar el experimento, también disminuye la obediencia a la autoridad.

En resumen, la situación influye enormemente en nuestra conducta. Y respecto a un grupo, lo que hacen los demás, lo que los demás esperan de nosotros, lo que nosotros pensamos que los demás esperan y nuestra posición respecto al líder del grupo, van a ser factores esenciales para determinar nuestra conducta, con lo que el supuesto "libre albedrío" es algo que queda muy en entredicho.

Esto lo podemos extrapolar a todos los campos. A veces el contexto social puede ayudarnos a sacar lo mejor de nosotros, pero a veces también lo peor. Por eso, antes de criticar un hecho censurable de alguien deberíamos pensar qué hubiésemos hecho nosotros en su situación, aunque probablemente no podríamos conseguir esa abstracción de no experimentar nosotros mismos la situación en sí.

En fin, esto es todo por hoy. Si te interesó "El Experimento" y quieres que te avisen cuando lo emitan por televisión, pulsa este enlace.

Saludos,



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domingo, 26 de octubre de 2008

Hard Candy (Las niñas buenas van al cielo, las malas a todas partes)

Hay muchos factores que influyen en nuestra manera de ser. Es curioso que una persona apacible pueda ser un conductor agresivo, o que un tímido apocado pueda ser un jefe tirano.

Internet es uno de esos factores y la conducta en la red es una de las cosas que más me interesan, por lo menos me llama mucho la atención. Es notable el cambio que algunos experimentan cuando se conectan a Internet para mantener algún tipo de relaciones sociales. Cuando hablo de estos asuntos siempre me acuerdo de “El Rey enamorado”, un tema de Les Luthiers, los geniales cómicos argentinos. Resumiendo, el rey de la historia se enamora de María, una plebeya. Quiere casarse con ella, pero si lo hace tendrá que renunciar al trono. En sus tribulaciones hace una interesante reflexión: “¿El trono o María?, al fin y al cabo, el trono lo quiero para posarme sobre él, y satisfacer mis deseos, los mas sublimes y los mas perversos, en cambio a María la quiero para .... caramba, ¡qué coincidencia!”.

Para algunos Internet es su trono, aquello que le permite satisfacer deseos ocultos amparados por el más absoluto anonimato. Lo que me lleva a una reflexión: ¿infringiríamos las leyes si supiésemos que nadie iba a ser capaz de descubrirnos?. O afinando más aún: ¿seríamos fieles a los principios que pregonamos si contásemos con un anonimato asegurado?. ¿Qué piensas tú?.

Para reflexionar sobre todo esto he decidido emplear la película “Hard Candy”, un impactante thriller psicológico que profundiza en la relación de dos internatutas bastante atípicos, afortunadamente.




Ficha técnica:

Dirección: David Slade. Fue su primer largometraje, posteriormente ha hecho 30 días de oscuridad.

País: USA.

Año: 2005.

Duración: 103 min.

Género: Thriller psicológico.

Interpretación:



Guión: Brian Nelson.

Producción: David Higgins, Richard Hutton y Michael Caldwell.

Música: Molly Nyman y Harry Escott.

Fotografía: Jo Willems.

Montaje: Art Jones.

Diseño de producción: Jeremy Reed.

Dirección artística: Felicity Nove.

Estreno: en USA, 14 Abril 2006. En España, 12 Mayo 2006.

Premios:

Mejor Película, Mejor Guión, y Premio del Público en la edición de 2005 del Festival Internacional de Cine de Cataluña, Sitges.


Argumento:

Jeff (Patrick Wilson) es un fotógrafo de 31 años que ha conocido en un chat a Hayley (Ellen Page), una estudiante de 14 años.



Jeff confiesa estar sorprendido por la madurez de la niña, aunque también está convencido de que su porte de adulto mundano, fotógrafo de modelos conocidas, tiene impresionada a Hayley. Está orgulloso de la admiración que por él siente su joven amiga y no se sorprende cuando ella le pide que le haga unas fotos, aceptando ir a casa de él sin ningún temor y sin avisar a nadie de su familia de lo que iba a hacer.


Allí Jeff le ofrece un refresco, pero Hayley quiere algo más fuerte y prepara ella misma unos combinados. A partir de ahí, el fotógrafo, que estaba sorprendido por la madurez de la niña, se sorprende de muchas cosas más. Cuando se despierta atado descubre que ella le ha drogado y piensa que está jugando con él. Pronto se da cuenta de que no es un juego, sino una venganza. Hayley le acusa de ser un pedófilo, de buscar niñas por Internet para luego abusar de ellas. Siendo el responsable de la desaparición de una de sus amigas.


La joven le explica cómo siguió sus pasos por la red y él se da cuenta cómo de ser acosador, paso a ser acosado.

Jeff tiene en principio explicaciones para todos sus actos, pero tiene que ir confesando sus mentiras ante los irrebatibles argumentos de la perspicaz y sorprendentemente cruel Hayley.



Crueldad que parece que llega a su límite cuando la niña decide, armada de un libro de cirugía y con una bolsa de hielo como toda anestesia, castrar al fotógrafo, que a estas alturas ya se cree todo de su antes angelical interlocutora. Incluso no se sorprende cuando ella le enseña los testículos en sendos vasitos y luego los echa al triturador de basura que los digiere con un terrible sonido.



Pero esta muestra de crueldad no es la única. Los sofisticados planes de la niñita van bastante más lejos y poco a poco los va ejecutando con fría precisión ante los atónitos ojos de Jeff y los del propio espectador.

Si no has visto la película y por lo que he contado, igual piensas que todo desemboca en una historia “gore”. Nada más lejos de la realidad. Si aparece alguna mancha de sangre es circunstancial.

Bueno, y por si de verdad no la has visto no te cuento el final, merece la pena que lo veas tu mism@.


Curiosidades:

Según cuenta David Higgins, el productor: "La idea original surgió de un artículo que leí sobre chicas adolescentes en Japón que estaban entablando relaciones con hombres mayores que ellas a través de Internet; cuando el hombre mayor queda con la joven, ésta y varias amigas suyas le están esperando para asaltarle y darle una paliza. Pensé que sería una toma interesante donde quedaría palpable el papel del depredador y el de la presa. Después pensé que sería más interesante si se tratara de una única chica haciendo eso, una chica persiguiendo a tipos que cazan jovencitas a través de Internet".

Comentarios:

Para mí, lo importante en este film es la evolución en la actitud de los personajes. Está fenomenalmente retratada. Cómo el apuesto y seguro fotógrafo pasa a ser un pelele en manos de una niña que cada vez va adquiriendo más fuerza.

Jeff pasa de estar henchido de orgullo a experimentar una impactante sorpresa, a la que le sigue un interesante abanico emocional, ira, miedo, tristeza y desesperación. Ya sabéis que las emociones son adaptativas, pero él poco puede hacer, está atado, y cuando hace algo se equivoca. Hayley tiene el control en todo momento.

Ella ha pasado de actuar de manera ingenua, aunque con cierto desenfado, a ser la que maneja los hilos de la trama con espeluznante frialdad. A esta sensación de seguridad que desprende el personaje, quizás contribuya el hecho de que Ellen Page en realidad tenía diecinueve años cuando se rodó la película.

Pero como os decía antes, independientemente del interesante estudio psicológico que se puede hacer de los personajes, quiero aprovechar también la trama para tratar el tema de las relaciones virtuales.

Como hemos visto, Internet constituye un nuevo marco de relaciones sociales, sentimentales, laborales, académicas, lúdicas...

Lo que voy a comentar seguidamente es este último aspecto, el lúdico, en el que buscamos relacionarnos por el mero hecho de conocer gente o pasar el rato.

Cuando interactuamos con otras personas normalmente tenemos en cuenta ciertas reglas de convivencia. Tratamos a la gente como esperamos que nos traten a nosotros y este respeto mutuo es fundamental para la relación.



Por otra parte, cuando nos relacionamos con las personas siempre estamos presentando una imagen de nosotros mismos, la imagen por la que queremos que los demás nos reconozcan.

Pero en Internet hay un importante factor desestabilizador, el anonimato. Si no queremos, nadie tiene por qué saber quienes somos en realidad. Y además hay una falta notable de censura y control, que es algo que contribuye a hacer muy atractivo al medio. Pero… ¿esto que implica?, pues que si alteramos esas reglas de convivencia no pasa nada, que podemos hacer prácticamente lo que se nos ocurra y que podemos dar la imagen que queramos de nosotros mismos. Acordaros del trono de Les Luthiers. Internet es el trono.

Como psicólogo todo esto me interesó mucho y en 2002 inicié un estudio sobre el tema. Entre cuestionarios y entrevistas “on line” obtuve datos de más de 100 personas, que me suministraron la información de manera anónima y desinteresada.

Mi propósito era publicar mis investigaciones, cosa que aún no he hecho, pero os comento algunas cosas que, por otra parte, sé que no son demasiado originales. Cualquiera que se conecte a un chat de Internet puede comprobarlo.

¿De qué maneras se relaciona la gente en Internet?. Pues fundamentalmente utilizando los siguientes sistemas:

- Mensajería instantánea.
- Chat en sala (hablado, escrito o ambos, con o sin webcam).
- Videoconferencia, comunicación en privado, bis a bis.

Como ya hemos dicho, el anonimato es una característica esencial del tipo de comunicaciones que estamos analizando. Pero ¿en qué afecta el anonimato a estas relaciones?. Pues, junto con la intimidad que normalmente acompaña a este tipo de actividades, hace que la persona sea más desinhibida. Ello puede hacer que:

- La persona se sienta más propensa a abrirse a los desconocidos con los que pueda coincidir, contando cosas que a veces no sabe ni la propia familia.

- En ocasiones la persona no actúa como es, sino como le gustaría ser. Es por ejemplo el caso de los tímidos que en la red son mucho más lanzados.

- En otras ocasiones ocurre a la inversa, en la realidad se oculta la verdadera manera de ser, pero en la red no hace falta esconderse, así que allí es el único sitio en el que la persona se muestra como de verdad es.

Por estas razones muchas veces se dice que a veces es más fácil conocer por Internet cómo es una persona auténticamente. Pero hay que tener mucho cuidado con eso, porque muchas veces ocurre todo lo contrario.

Lo cierto es que todo esto origina una especie de complicidad entre los interlocutores que hace que este tipo de relaciones sean muy intensas, lo que ocasiona una fascinación que mucha gente sea entusiasta de ellas.

Y todo esto, respecto a una faceta tan importante de nuestra conducta como es el sexo, tiene interesantes consecuencias. Sabemos que un gran volumen del tráfico en Internet tiene un origen sexual, pero no voy a hablar de las visitas a páginas eróticas. Quiero referirme al cibersexo, a las relaciones sexuales mantenidas por la red.

En mis entrevistas sobre la conducta virtual les preguntaba a los sujetos si habían hecho por Internet algo que no hubiesen hecho en la realidad. Muchos afirmaron haberse exhibido desnudos y masturbado ante desconocidos, lo que les había resultado una experiencia muy excitante. El anonimato, la intimidad y una webcam son una mezcla explosiva. En todo caso constituyen una curiosa manera de satisfacer las necesidades sexuales sin arriesgar demasiado. Con tal de no mostrar la cara todo vale.

Otros comentaban que en la red pueden expresar tendencias sexuales que no muestran en la realidad cotidiana. Por ejemplo, un hombre que me dijo que tenía 46 años, que estaba casado, con hijos y vivía en un pueblo pequeño en el que era muy conocido, me contó además que también le atraían los hombres, pero en su entorno nadie lo sabía, sólo se atrevía a expresar su faceta homosexual en Internet.

Algunos menos afirmaban que les excitaba tener relaciones sexuales con su pareja, delante de la cámara sabiendo que eran vistos por otras personas.

Confieso que es tan amplio el abanico de posibilidades con el que me encontré, que en muchas ocasiones tenía dudas sobre si se trataban de fantasías legítimas o de parafilias.

Bueno, el caso es que si uno se mete en un servidor de chat y echa un vistazo a los directorios, verá que la mayoría de la oferta y las salas más pobladas están en la sección de adultos y concretamente en las dedicadas al sexo.

En el año 2004 hicimos en el Centro Asociado de la UNED en Baleares un curso que se llamaba “Drogas y Salud”, en el que presenté una ponencia sobre los mecanismos de la adicción. Se llamaba “Del tabaco a Internet. Aspectos psicológicos de las adicciones”.

Allí les puse unas imágenes para ilustrar lo que os digo. Me metí en el servidor de chat de Yahoo, que por esa época era ya bastante popular. Entre las zonas de usuarios más pobladas que encontré estaba “Internet y computadoras” que tenía dos salas abiertas con una persona en cada una. Es decir que no podían ni hablar entre sí.


En el resto el ambiente era parecido. Excepto en la zona de adultos que estaba lleno de salas y con muchas de ellas completas. Sus nombres no dejan nada a la imaginación. Mirad la imagen que saqué entonces.


Y al entrar en la primera sala te encuentras al personal alborotado. Una chica tiene su cámara conectada, deja que todos la vean mientras baila insinuándose. No enseña nada, lo que aún les excita más.


Sinceramente no sé cómo acabó la cosa, pero probablemente para la chica fuese una experiencia tan excitante como para sus admiradores, los cuales seguramente se escandalizarían si alguien les preguntase sobre su conducta voyeur.


El caso es que esto es como el juego, vas probando, probando y si tienes suerte algo pillas, lo que te sirve de recompensa. Es un proceso aleatorio en el que aprendes que si persistes, tarde o temprano llega el premio, con lo que puedes llegar a engancharte cada vez por más tiempo.

En fin, estos son sólo algunos ejemplos, pero nos sirven para entender el mecanismo que rige las relaciones por Internet y por qué muchas personas se hacen adictas a esta actividad, sea sexual o meramente social.

Teniendo en cuenta lo que hemos visto hasta ahora, podemos entender por qué la gente se puede hacer adicta al cibersexo, pero también puede haber una adicción a las relaciones por Internet, principalmente al chat.

Nos encontramos en una situación apropiada, anónima e íntima, que favorece una revelación mutua, haciendo que la imaginación complete la falta de información que tenemos sobre la otra persona y la complete normalmente de manera beneficiosa para el interlocutor. Le imaginamos como nos gustaría que fuese. En muchos aspectos le idealizamos. Esto hace que a veces se den casos de auténtico “amor platónico” que sólo dura hasta que se produce el encuentro “real”, del que ya hablaremos.

Si la experiencia persiste se crea un lazo afectivo que desemboca en una necesidad mutua.

¿Estos lazos afectivos implican infidelidad a nuestra pareja “real”?. Volviendo a mi estudio, bastantes de mis entrevistados casados, afirmaban no tener la sensación de haber sido infieles a sus parejas por haber mantenido relaciones fuertemente afectivas, e incluso sexuales, con otras personas sólo por Internet.

La mayoría hablan de “mundos diferentes”, de estar simplemente realizando una fantasía en la que no se transgreden las normas. Aunque en muchas ocasiones, esa fantasía puede hacerse realidad si se concreta un encuentro. Entonces ¿qué pasa?. Pues que la fantasía virtual se puede convertir en adulterio real.

De todas maneras y como ya había comentado, el encuentro “cara a cara” es toda una prueba de fuego. Cotejar la “magia” virtual con la “realidad” personal suele ser bastante complicado. Implica una confirmación del tipo de relación o una tremenda desilusión. El contacto físico es bastante complicado en estas ocasiones, hay falta de costumbre y muchas falsas expectativas creadas. Además es difícil traducir las emociones virtuales a reales.

Este aspecto también me interesó bastante. Inspirado en las experiencias que me contaron escribí un pequeño cuento sobre el tema, se titula Djan.

Para terminar os voy a poner el típico TEST DE ADICCIÓN A INTERNET. Lo podéis encontrar en muchas versiones, pero normalmente es así:

1) ¿Dedica más tiempo del que cree que debería a navegar por la red?
2) ¿Piensa que tendría un problema si redujera el tiempo que pasa en Internet?
3) Se han quejado sus familiares de las horas que dedica al ordenador?
4) ¿Le resulta duro permanecer alejado de la red varios días seguidos?
5) ¿Se resienten sus relaciones al pasar muchas horas conectado al ordenador?
6) ¿Existen áreas o archivos de la red a los que se encuentra difícil resistirse?
7) ¿Tiene problemas para controlar el impulso a adquirir productos y servicios ofertados en la red?
8) ¿Ha intentado, sin éxito, reducir su uso?
9) ¿Extrae gran parte de su placer vital del hecho de estar conectado a la red?


Cada pregunta se contesta con un Sí o un NO y al final se contabilizan las respuestas afirmativas.

Resultados del test

Entre 0 y 3, es un usuario sin problemas

Entre 4 y 6, es un usuario de riesgo

Entre 7 y 9, es un usuario con problemas de adicción


En estos usuarios con problemas, la convivencia “real” normal, incluso la familiar puede verse afectada.

Si tienes tiempo te recomiendo que leas un interesante cuento sobre estos aspectos. Se titula “Ruth” y tranquilo, esta vez no es mío.


Y por último una frasecita que se me ocurrió en su día meditando sobre el tema de las relaciones virtuales y que sirve para refundir la película que hemos visto con todas las reflexiones posteriores que hemos hecho:

En Internet no creas nada de lo que leas y sólo la mitad de lo que veas”.

Bien, esto es todo por hoy. Cuando publique mi estudio ya os contaré más cosas. Mientras tanto, si quieres que te avisen cuando emitan Hard Candy por televisión, pulsa en este enlace.

Saludos.



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